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La cubanidad de Pepe Tallet

En este artículo: Cuba, Cultura, Literatura
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Wichy, José Zacarías Tallet (Matanzas, 1893-La Habana, 1989) y Víctor Casaus.

Los poeta Wichy Nogueras, José Zacarías Tallet y Víctor Casaus.

¿Quién no recuerda un libro publicado en la Editorial Letras Cubanas en 1985 que se llamaba: Evitemos gazapos y gazapitos? Su autor, José Zacarías Tallet, un matancero que nació precisamente por estos días, el 18 de octubre de 1893 y murió en La Habana, el 21 de diciembre de 1989, tuvo varios oficios: oficinista, tenedor de libros, secretario, cajero, escribiente y hasta dirigió un departamento de política regional en el Ministerio de Relaciones Exteriores por 1960, pero tres lo acompañarían hasta su deceso: fue periodista, poeta y rebelde.

¿Quién no recuerda su llamado de atención sobre los usos del prefijo “in” y la lucha por esclarecer las traicioneras significaciones del mismo?

¿Se niega siempre que se usa “in”? Pues no, “ingenio” no es precisamente la falta de genio sino la capacidad para imaginar o inventar cosas combinando con inteligencia y habilidad los conocimientos que se poseen y los medios de los que se dispone. Pero está “inculpar”, acusar, echar la culpa; “injerir”, “injerencia” meterse en algo; inmerso: el estar dentro de… o “inaugurar” que es presagio o anuncio de algo que comienza; “inflar” soplar dentro; “importar” traer de otro lugar; “inhumar” meter en la tierra; (de inserere: meter) o “ingerir” llevar adentro del cuerpo (de ingerere: llevar hacia dentro) y otras muchas palabras.

Está también el más conocido uso del prefijo: la negación, y nos damos cuenta al aparecer el “in” y que será lo contrario: “infinito” es que no es finito, no tiene fin; “inmaculado” que no tiene mancha o mácula; “inmundo” que no está limpio; “incierto” que no es seguro; “inútil” que no sirve; “inerme” que no tiene armas, que no tiene protección; “inocuo” e “inocente” que no produce daño (de nocere: dañar); “injusto”, que no es equitativo; para poner solo varios ejemplos.

Como periodista Tallet fue codirector y administrador, junto a su cuñado y amigo Rubén Martínez Villena, de la revista Venezuela Libre; coeditor de la Revista de Avance, subdirector y editorialista del periódico Ahora (1933-1935), y jefe de la redacción de la revista Baraguá. Colaboró en Grafos, Atuei, Revista de La Habana, Alma Máter, Chic, Social y Carteles. Para estas dos últimas tradujo novelas y cuentos del inglés y el francés. Integró la redacción de El Mundo (1926), donde fue sucesivamente traductor de cables, jefe de cables y director de su magazine dominical. También trabajó en El Noticiero Mercantil (1935) y en El País (1943). Fue redactor de la revista El Bobo (1941), dirigida por Eduardo Abela. Ocupó cargos de dirección en la Asociación de Repórters (SIC) de La Habana.

Después de 1959 fue editorialista en El Mundo; subdirector y profesor de la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling y su director de forma provisional. Al jubilarse continuó redactando en Bohemia su columna de Gazapos.

Tallet estudió con los padres Paules la primaria y algo de secundaria, algunas asignaturas como latín y griego en Matanzas; después se fue a los Estados Unidos y, entre 1912 y 1915, estuvo en el Heffley Institute of Comerce, de Brooklyn, en el que se graduó de contador y perito mercantil; allí vivió hasta 1917. Durante su estancia en ese país creó las bases de su sólida cultura autodidacta y se le considera un erudito en áreas como la historia y la lengua española, por ejemplo.

Para el profesor Guillermo Rodríguez Rivera la poesía de Tallet es “prevanguardista” por insinuar recursos intensificadores de elementos renovadores del lenguaje,  que desconcertaban el gusto romántico-modernista de los habituales lectores de poesía, y también el de no pocos críticos de la época, que compartían ese gusto casi congénito tan difícil de desarraigar, que continuaba alimentando cisnes a pesar de que ya algunos poetas del Continente les habían torcido el cuello, al menos en intención[i].

Poeta lleno de gracia, originalidad y exquisitez lega a la literatura cubana una profunda huella, su Arte poética, dedicada a José Antonio Fernández de Castro así lo demuestra:

Desde que tú me miraste
sólo conozco dolores.
¡Tales son las tristes flores
que en mi corazón sembraste!
Mi pobre alma traspasaste
con los dardos de tus ojos
y entre punzantes abrojos
me condenaste a vivir,
¡o a eternamente morir
ante tus plantas de hinojos!

Y ella es su novia, pero no lo sabe.

O este otro fragmento mucho más abarcador y gráfico: 

Hay poesía en un buen par de nalgas,
hay poesía en un buen par de tetas
y hay mucha poesía entre las piernas.
 

En la sonrisa estúpida de un niño,
en la caricia de una madre puta,
en el tímido ademán de un limosnero,
en la cadencia salvaje de la rumba,
y en las heces de los borrachos
y hasta en un parte policíaco.
 

Hay poesía en el motor de un auto
y en el trapiche de cualquier ingenio,
en la Ludlow y linotipos de la imprenta,
en la mirada serenísima de Edison
y en la cuchilla del Dr. Nogueira.
Como en las albas tocas de Sor Juana,
hay poesía en la punta de una lanza
y en la velocidad de una bala.
Y en la sotana cándida de Pío,
y en los ojos del Dalai Lama
y en la dureza de la Kaaba.

Pepe Tallet apoyó a Don Fernando Ortiz en su desafío a la cultura racista e hipócrita del momento, para que “lo negro” fuese reconocido como parte de la cubanía y la cubanidad. Publicó sus primeros poemas en 1923, en revistas[ii] y de inmediato llaman la atención sus textos que comienzan a aparecer en las antologías poéticas. En 1928 escribe su famoso poema La rumba, uno de los primeros textos de la llamada “poesía negra”, que inspira además un movimiento sinfónico con voz solista y título homónimo a Alejandro García Caturla en 1933.

¡Zumba, mamá, la rumba y tambó!
¡Mabimba, mabomba, mabomba y bambó!
¡Mabimba, mabomba, mabomba y bambó!
¡Cómo baila la rumba la negra Tomasa!
¡Cómo baila la rumba José Encarnación!

 

Ella mueve una nalga, ella mueve la otra,
Él se estira, se encoge, dispara la grupa,
El vientre dispara, se agacha, camina,
Sobre el uno y el otro talón.

¿Poesía erótica, afrocubana, coloquial?, al final poesía; las caracterizaciones a los filólogos; una poesía no exenta de ser una torcedura o guiño desacralizante, dardo lanzado a los poetas que encabezaba Rubén Darío, quienes todavía le ponían “almidón” a los textos y a los que Tallet les dispara en “ráfagas” con la ironía como defensa y con una mayor conciencia de la realidad social del tiempo en que se vivía.

Un comunista culto como Villena presentaba a Tallet de este modo: “Su verso, hecho como al descuido, tiene la belleza difícil del pulimento mental; y su amargura descarga sobre el autor mismo en forma de sarcasmo cruel. Un renunciamiento total, un desconsuelo grave y verdadero, sin retoricismo ni encajes de ornamento y artificio, pero dulcemente resignado, es acaso la característica del nuevo poeta; diabólico y mal intencionado contra sí mismo, abúlico en su producción, Tallet ha demostrado últimamente que la inercia espiritual que se desprende de su poesía le ha dejado en el alma un lugar susceptible de indignación y actividad”[iii].

Ataques recibió por supuesto, porque llevó “el lenguaje de la calle” al texto poético y “…rompió lanzas de manera creciente y galopante contra aquellas retóricas, y mostró su aprehensión al diario acontecer partiendo de una interacción participativa con su sociedad. No había más que salir a los solares de La Habana y compartir con los bailadores de rumba y guaguancó; bastaba ponerse en contacto con el ambiente de corrupción y desesperanza que se estaba expresando en cualquier lugar”[iv].

Tampoco lo entendieron mucho los estudiosos como Max Henríquez Ureña que considera su poema Elegía diferente, como un “…canto arbitrario y contradictorio, en el cual se funden y confunden la ternura del sentimiento con el prosaísmo de la vida vulgar”[v].

Sarcasmo confesional, autocrítica transparente de sus debilidades aparentes; lo real es que usa la burla “contra” sí como punto de partida para hacerlo de determinados personajillos y personajes de su época, demuestra su hastío y su sarcasmo: “Yo soy un raro injerto de sapo con paloma”, “Yo era bueno, tan bueno que parecía bobo”, “…un pobre diablo, un comemierda”.

Pepe Tallet participó como jurado en el concurso para el Premio Nacional de Poesía en 1937 y en 1944 le fue otorgado el Premio de Poesía Bonifacio Byrne, pero no lo recibió y confieso que desconozco las razones.

En 1951 ve la luz su primer libro, La semilla estéril, que fue editado por la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación; y después de muchos años de silencio, en 1965, cuando otra generación poética aparece en Cuba, que le comienza a reconocer como uno de sus “inspiradores”, el poeta vuelve nuevamente a renacer.

Publica entonces en 1969: Órbita de José Zacarías Tallet, UNEAC, La Habana; 1978: Vivo aún, Editorial Letras Cubanas, La Habana; 1979: Poesía y prosa, Editorial Letras Cubanas, La Habana; Curiosidades de la Historia, por la misma editorial y el ya mencionado Evitemos Gazapos y gazapitos.

Tallet recibió varios honores como el Premio Nacional de Literatura en 1984; el  título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de La Habana; la Medalla Julius Fucik de la Organización Internacional de Periodistas y la Orden Felix Varela, de primer grado, en 1982. Sus poemas han sido traducidos al inglés, al alemán y al rumano.

Portador de una especial sensibilidad, resumiría con sorna: “Si ser poeta es cincelar orfebrería, componer pegajosas melodías, copiar con lente de fotografía, no soy poeta. Mas si ser poeta es a ratos sentirse como un niño pequeño, ávido de caricias maternales, o marcharse al país de los ensueños ante las languideces vesperales; y trocarse de pronto en Pan bicorne a vista de unos senos virginales, o de la prima hasta que el sol retorne pensar en los dolores y en los males; y apenas púber, ya sentirse anciano y añorar del plus ultra los umbrales; y comprender y amar cuanto es humano y oír las sinfonías estelares, y gozar de una absurda serenidad inquieta, entonces, ¡soy poeta!”[vi]

Pero el poeta y periodista Tallet también fue parte de lo más avanzado de la intelectualidad cubana de su tiempo, “estuvo en todas”, no en segunda fila, y entre 1923 y 1933 su nombre aparece en la Protesta de los Trece, la Falange de Acción Cubana, el Grupo Minorista, el Movimiento de Veteranos y Patriotas, la Universidad Popular José Martí y la Liga Antimperialista. Fue un joven pelirrojo al que algunos apodaban “el belga”, amigo de Juan Marinello, Raúl Roa, José Antonio Fernández de Castro y Regino Pedroso, entre tantos muchos. Era la misma persona que escribiría años más tarde: “Se que en mi tiempo di golpes de mandarria para quebrar cadenas, que si no las rompí, fue porque no era mi tiempo, que si otros las quebraron, fue porque las encontraron menos duras”.

Alguien resumiría genialmente sus últimos días en la tierra con esta frase: “Cuando lo sorprendió la muerte, a los noventa y seis, Tallet llevaba muchos años tuteándola, burlándola, trascendiéndola”[vii].

El Instituto Internacional de Periodismo “José Martí” tiene una cátedra que lleva su nombre y que trata de revalidar la labor del corrector, a quien también corresponde una tarea esencial en el logro de la calidad de cualquier publicación.

Me pregunto entonces ¿es justa la fama? No. Porque no creo que Tallet haya pretendido ser famoso, no la buscó y quizás solo por momentos obtuvo reconocimientos, sin embargo; “…mantuvo su poética joven e ingeniosa, zumbona y aguda hasta los últimos años de su larga vida, quizás porque siempre tuvo el extra de un humor subterráneo, de varios colores, hasta llegar al sarcasmo por la cruel y mordaz ironía”[viii].

Leía por estos días algo escrito por Silvio Rodriguez que le viene como anillo al dedo a Tallet: “Las religiones las hicieron los hombres para tratar de explicar su  espiritualidad. Pero como son instituciones humanas se han confundido con los ministerios”[ix]; y es precisamente lo que distingue a este periodista y poeta de otros,  su espiritualidad, el no “entuercarse”, y el no comulgar con nada aunque el precio, en cierto sentido, haya sido el “soslayo”. Revolucionario y rebelde, tuvo una manera diferente de hacer poesía; incomprendida durante bastante tiempo; algunos trataron de “borrarlo” en la difusa penumbra que crean los epítetos y las marcas; pero después resurgió entre los jóvenes miembros del grupo fundacional de El Caimán Barbudo durante la primera mitad de la década del sesenta y eso no fue una casualidad.

Raúl Roa Kourí, que fue su amigo, un día, a propósito de unos poemas cruzados sobre la chanza, la chota y la cubanidad me envió un texto de Tallet que les comparto; no solo retrata erotismo, su especial sentido del humor, los neologismos creativos que usaba, su cubanía, sino que además hace arrancar una buena carcajada que ojalá que se les pegue:

Mi primita marcorina,
en el closet se metió,
y juntó su conqueorina
con el conqueorino yo.

 

Notas
Guillermo Tell

[i] Ver en Rodriguez Rivera, Guillermo (1979): Prólogo a José Zacarías Tallet. Poesía y prosa. Editorial Letras Cubanas, La Habana.

[ii] Lo publicó en la revista Social que dirigía el ilustrador gráfico y caricaturista Conrado W. Massaguer, y el responsable de su sección de literatura era Emilio Roig de Leuchsenring.

[iii] Ver José Zacarías Tallet. Poesía y prosa, en Autobiografía.

[iv] http://www.cubaliteraria.cu/autor/jose_zacarias_tallet/index.html

[v] Max Henríquez Ureña. Panorama histórico de la literatura cubana. Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1979, t. II.

[vi] https://mequedariaconlapoesia.wordpress.com/2012/10/04/arte-poetica-jose-zacarias-tallet/

[vii] Elegía diferente para José Zacarías Tallet://archivo.cubarte.cult.cu/periodico/columnas/reino-autonomo/eleg%C3%ADa-diferente-para-jose–zacar%C3%ADas-tallet/64/8989.html

[viii] http://www.cubaliteraria.cu/autor/jose_zacarias_tallet/index.html

Se han publicado 4 comentarios



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  • J.U.H. dijo:

    ¿importar?

    • Deborah dijo:

      J.U.H.
      Tenia la misma duda que tu y recurri a un amigo lingüista quien me dijo: “.. la parte de la Lingüística que estudia los fonemas o descripciones teóricas de los sonidos vocálicos y consonánticos que forman una lengua se llama fonologia.
      La m es un sonido consonántico bilabial, nasal, sonoro y oclusivo. Se realiza en el centro de la lengua” y me comentaba que es muy difícil tratar de usar el sonido n antes de b y p sin forzar el aparato foniatrico, al menos en nuestra lengua. Es por eso que el autor incluyó im-portar dentro del uso del prefijo in.
      En la gramatica ante las consonantes b y p, se usa m, formando los grupos mb y mp, porque ese es el sonido nasal que realizamos ante b y p.

      • Rebeca dijo:

        Deborah: Bravo!!!! Gracias por la explicación

  • Henry dijo:

    Los matanceros estamos orgullosos de tenerlo estre nuestros hijos mas queridos

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F. Vladimir Pérez Casal

F. Vladimir Pérez Casal

Filólogo cubano. Colaborador de Cubadebate.

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