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La sociedad civil cubana

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Niños cubanos en un círculo infantil. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

Niños cubanos en un círculo infantil. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

Alrededor de la Cumbre de las Américas en Panamá se destapó, una vez más, el debate sobre la llamada “sociedad civil cubana” y la legitimidad de sus representantes.

Desde la teoría es una discusión complicada, porque el concepto de sociedad civil ha sido interpretado de maneras muy diversas, a veces contradictorias, y manipulado extensamente a lo largo de la historia. Si fuéramos a simplificarlo, diríamos que, más allá de las complejas aproximaciones filosóficas que tratan de explicarlo, es un concepto que intenta abordar la relación de las personas con el poder político y en ello radica su esencia.

En la actualidad, se aprecian dos perspectivas diferentes a la hora de tratar el término: aquella que concibe a la sociedad dividida en estancos, dígase la sociedad política (el Estado), la sociedad económica (el mercado) y la sociedad civil (los individuos organizados en la familia, la religión y otros muchos intereses personales) y otra, que mira a la sociedad como un todo orgánico, donde estos elementos se combinan para establecer un modo de organización social específico, según la época y el lugar concreto en que se analiza.

Para Aristóteles era el espacio donde se realizaba la condición de “ciudadano” en las polis, por lo que los conceptos de sociedad civil y sociedad política se equiparaban. Los primeros pensadores liberales (capitalistas), sin embargo, establecieron una distinción entre ambas, ya que era la manera de reconocer la existencia de una sociedad burguesa organizada frente al poder absoluto del Estado feudal. No obstante, esta interpretación cambió cuando se consolidaron los estados burgueses entre los siglos XVII y XVIII y la sociedad civil devino el espacio de legitimidad de sus contrarios (los obreros y otras clases explotadas).

Marx defiende una relación dialéctica entre ambas categorías y ubica a la sociedad civil también en el ámbito de la economía, para resaltar las contradicciones presentes en toda “formación económico social” caracterizada por la lucha de clases, donde el Estado era un “producto” de este balance y es concebido no solo como el “administrador de los bienes sociales” (el gobierno), sino como el depositario del poder político de la clase dominante.

Tal conceptualización marxista fue deformada por una interpretación determinista del llamado “marxismo vulgar”, que simplificaba las complejidades del proceso, al afirmar que, como “la base económica determinaba la superestructura política”, bastaba transformar el régimen de propiedad para cambiar automáticamente el sistema.

De resultas, por razones distintas, tanto los marxistas vulgares como los liberales prácticamente desecharon el concepto de sociedad civil, a pesar de que Antonio Gramsci, en los años 20 del pasado siglo, desarrolló la teoría marxista de la sociedad civil desde un punto de vista metódico, para ubicarlo dentro de lo que llamó el “bloque histórico” y resaltar el papel de la cultura, la ética y la ideología en las luchas hegemónicas y contrahegemónicas, que han caracterizado la vida política contemporánea.

Paradójicamente, la teoría gramsciana sobre el papel de la sociedad civil en los procesos políticos fue manipulada por los neoliberales a finales del siglo pasado, tanto para explicar el descalabro del campo socialista en Europa del Este –convirtiendo a Gramsci en antisocialista–, como para debilitar la función social de los estados nacionales y concebir a los individuos como “entes autónomos”, cuya libertad se concretaba en el mercado.

Por su parte, los movimientos sociales progresistas, desencantados del marxismo vulgar, reivindicaron la existencia de una sociedad civil organizada, frente al desmantelamiento de las instituciones populares tradicionales que trajo consigo la ofensiva neoliberal y encaminaron sus luchas políticas a partir de esta lógica, hasta transformar en varios casos la propia naturaleza de los gobiernos de sus países, especialmente en América Latina.

La asimilación del concepto de “sociedad civil”, de una u otra manera, no resulta, por tanto, una opción ingenua, sino que define ideologías y objetivos políticos diametralmente opuestos, con un impacto práctico en el quehacer político concreto.

Estados Unidos, a tono con el proyecto ideológico neoliberal, ha intentado equiparar el concepto de social civil con el american way of life y otorgarle “valores universales” vinculados a la “democracia”, para justificar así su intervención en los asuntos internos de otros países, ya sea por inspiración divina o bajo la excusa de la consecución de un “bien común”. De esto, en definitiva, es de lo que se trata cuando hablamos de la “legitimidad” de la sociedad civil cubana.

A partir de 1959 la sociedad cubana se organizó en función de la defensa de la Revolución frente a las agresiones de Estados Unidos. Tal estructuración de las masas populares fue un aporte cubano al movimiento revolucionario internacional y un factor indispensable para explicar su capacidad de resistencia a lo largo de medio siglo.

Si aceptamos que la sociedad civil explica la relación de los individuos con el poder político, es difícil negar que las milicias nacionales revolucionarias, el ejército de alfabetizadores de 1961 o la organización de los Comités de Defensa de la Revolución, no han sido formas de organización de la sociedad civil cubana, para señalar solo algunos ejemplos.

Está claro que se estructuró en simbiosis con el Estado revolucionario, concebido no como un poder autónomo del resto de la sociedad, sino como el depositario del poder popular. Coincido con Jorge Gómez Barata, cuando afirma que no tiene sentido entonces presentar a estas organizaciones como “independientes” del Estado cubano, con tal de “legitimarlas”, según los patrones occidentales (dígase norteamericano) del concepto de sociedad civil.

La legitimidad le viene dada por representar a la mayoría de la sociedad cubana, en las condiciones específicas en que ha tenido que desenvolverse el proceso revolucionario, lo que no quiere decir que esta organización de la sociedad civil cubana no requiera de transformaciones importantes para superar deformaciones conceptuales y burocráticas, adecuarse a las nuevas realidades que vive el país, así como a las exigencias que impone la construcción de nuevos consensos, como resultado de sus propias transformaciones.

De hecho, tales cuestiones forman parte de un debate nacional muy extendido en la sociedad cubana, que incluye a las organizaciones revolucionarias, incluso hacia lo interno del propio Partido Comunista. Se trata de un proceso que en ocasiones ha abarcado a toda la población, mediante consultas populares que no excluyen a nadie, aunque es cierto que requiere de formas más efectivas de participación, así como una mejor difusión por los órganos de prensa estatales.

No obstante, este debate encuentra un espacio cada vez más importante en los medios alternativos de información y avanza en relación directa con la ampliación del acceso a estas tecnologías, un proceso que el propio gobierno ha situado entre sus prioridades. Si alguien se ha beneficiado con esta apertura han sido los llamados “grupos disidentes”, los cuales, gracias al apoyo norteamericano, han alcanzado una repercusión internacional que no se corresponde con su influencia real en el país y aparecen ante el mundo como los “representantes”, digamos los únicos, de la sociedad civil cubana.

Igual que, por definición, defiendo que las organizaciones revolucionarias forman parte de la sociedad civil cubana, no puedo decir que los opositores no lo son. No obstante, vale la pena resaltar dos condiciones que las diferencian:

En primer lugar, en Miami no tiene expresión la sociedad civil cubana, allí estamos hablando de la sociedad civil norteamericana.

En segundo lugar, no se trata de “organizaciones independientes del Estado”, como afirma la propaganda de los monopolios mediáticos, podrán serlo del Estado cubano, pero no del Estado norteamericano, que públicamente –para no recordar que también en secreto– los dirige y financia desde hace medio siglo.

Estados Unidos plantea que su objetivo es “empoderar” a esta, y no otra, “sociedad civil cubana” para enfrentarla al Estado, lo que, más allá de artilugios lingüísticos, se resume en fortalecer a la oposición política interna. El asunto, por tanto, no es de “legitimidad” conceptual ni de “democracia”, sino de la defensa de la soberanía nacional.

No existe ninguna contradicción en que los presidentes Raúl Castro y Barack Obama puedan reunirse y negociar asuntos de mutuo interés, en un ambiente de respeto e igualdad, como corresponde a estados soberanos, y que, al mismo tiempo, se descalifique la participación de estos grupos en el diálogo nacional cubano, toda vez que precisamente constituyen un ejemplo de la injerencia que se quiere evitar.

(Tomado de Progreso Semanal)

Se han publicado 32 comentarios



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  • ALFONSO GOMEZ GOMEZ dijo:

    La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía.
    José Martí

  • Ballestilla dijo:

    Excelente artículo-reflexión, muy a tiempo por el debate en curso!

  • BEATRIZ dijo:

    Este artículo es muy esclarecedor a la luz del debate por la actuación de los representantes de la sociedad civil de Cuba en Panamá.
    Para mi que soy cubana y vivo en Cuba, un mercenario que cobra y mata con dinero americano y desde los EE UU no nos puede representar.
    Una merecenaria que cobra y actua por orientación de sus amos desde los EE UU y vive en mi país no nos puede representar.
    Los terroristas que mataron personas y que hasta mostraron evidencias del su participación en el asesinato del Che en Bolivia , no nos pueden representar.
    Y como usted plantea si la sociedad civil cubana esta mezclada con el poder político por que en Cuba este poder político se ha ocupado por más de 50 años de esa sociedad civil, esa si me puede representar a mi.
    Mi sociedad civil son mis artistas cubanos, los abogados, los estudiantes, las mujeres , los científicos , los obreros y la gente que viven y prosperan o no , pero representan a mi Cuba bloqueda, subdesarrolloda , com muchas dificultades, que no vamos todos los días a comprara a 70 y 3era, que vamos a la bodega donde no hay casi nada, donde el slaario mínimo es alrededor de 8 cuc para todo el mes, pero que desde aqui nosotros queremos mejorar y cambiar todo lo que debe se cambiado.
    BHS.

  • LA VOZ DE CUBA dijo:

    Estoy completamente de acuerdo contigo EDDIEL.

    • MESSI-FCB dijo:

      con que estas de acuerdo LA VOZ DE CUBA

      • Tom dijo:

        con lo que dijo el de arriba, YO TAMBIEN

  • Soñador dijo:

    Muy buen artículo….. creo que muchos de los fenómenos que se analizan hoy en el ámbito político requieren identificar las condiciones en que funciona la sociedad capitalista y la socialista en función de sus intereses. Aquí se explica muy bien el enfoque que se le quiere dar a la sociedad civil cubana a partir del prisma burgués capitalista, particularmente de EEUU y la gran diferencia que hay con la nuestra. Nuestro gobierno es un representante legítimo de todos los cubanos, aunque algunos (disidentes o no) no lo reconozcan. Los procesos fundamentales de Cuba son analizados y determinados con el desarrollo de amplios procesos populares de discusión y eso no ocure en muchísimos países autocatalogados de democráticos. Creo que esta realidad tratan de ocultarla los cubanólogos que construyen las campañas contra Cuba y hay que tenerlo presente para hacer un análisis objetivo del fenómeno. Hay que tener en cuenta que le REVOLUCION CUBANA fructificó, como continuidad de la guerra de independencia, como resultado de la lucha de un grupo de jóvenes inconformes con el sistema capitalista cubano y tomaron las armas para derrocar al gobierno (tiranía) que imperaba en su momento. A partir de aquí tomaron el poder y fueron apoyados por la mayoría aplastante del pueblo cubano.

  • Patricia dijo:

    A ver si lo tengo claro, la sociedad civil cubana es amplia, es fuerte y es aplastantemente revolucionaria y estoy hablando del mismo concepto de individuos organizados en la familia, la religión y otros muchos intereses personales, que puede ser burgues o no pero es el que está mas extendido. Los disidentes que dicen representar a la sociedad civil cubana, solo representan una infima parte de la misma, sin mencionar a los cabecillas que están pagados por los fondos federales yanquis, que esos no representan a nadie mas que a ellos mismos y sus mezquinos intereses particulares. Como se puede tener un dialogo civilizado con alguien que dice representar a la sociedad civil cubana y va al Congreso de los EUA a pedir que no se levante el bloqueo a Cuba??!!!

    • ANGEL dijo:

      Es verdad Patricia esas personas no representan la Sociedad civil cubana, la Sociedad Civil cubana es el cubano de a pie, ese que todos los dias va al trabajo, que tienen que montar un una guagua repleta de personas, el resto diga lo diga NO ES SOCIEDAD CIVIL.

  • UN CUBANO MAS dijo:

    Excelente comentario. En mi opinión explica con claridad el concepto de Sociedad Civil sin caer en el tradicional lenguaje de barricada y consignas

  • Alexei dijo:

    Muy pertinente este artículo de Arboleya. No es de extrañar que la iniciativa de su publicación haya partido de Progreso Semanal. Concuerdo con casi todos los puntos expuestos por el autor pero no profundiza en otros, sobre todo en lo relacionado a las causas de la caída de la URSS y sus satélites europeos. Es sabido que además los factores externo aquella experiencia socialista desapareció porque en lo económico no superó al capitalismo (no creó un modo de producción socialista real) y no logró la democracia como finalidad del socialismo.
    Sobre la sociedad civil en Cuba, está claro que los medios se abren al debate sobre el tema de manera episódica. La discusión seria y profunda sobre ese tema hay que buscarlas en revistas especializadas. Venga, que desde los años 90 hay un rico debate en ese sentido encabezado por Acanda, Rafael Hernández, Limia, fundamentalmente.

    Por lo más significativo de este artículo, reproducido por CubaDebate es que por primera vez en un medio oficial cubano, se reconoce que los grupos opuestos (radicales y moderados) al gobierno hacen parte de la sociedad civil

    • Fernando dijo:

      En Europa decimos que “El Muro” se equivocó del lado en que tenía que haber caído. En la Rumanía, en Checoslovaquia o en la RDA de 1989 se vivía económicamente mejor en en sus actuales territorios con un capitalismo de 2015. El poder popular pese a sus carencias o defectos era un éxito porque los burgueses ya no eran una casta de diputados alejados del pueblo y al servicio del Gran Capital.
      Eliminar el paro, la violencia social, los homeless, la miseria y la pobreza, llevar la cultura y las letras al pueblo, son motivos más que suficientes para saber de la superioridad del socialismo fracasado sobre el mejor de los capitalismos. Que en 1917 en Rusia araban analfabetos miserables con arado de madera y en 40 años dominasen el átomo y el espacio cósmico no es como para decir friamente que no superamos al capitalismo.

  • armando dijo:

    Saludos:

    CON EL RESPETO QUE MERECE EL DR ARBOLEYA.

    SE HAN VIVIDO MAS DE 50 AÑOS DE AGRESIONES , Y LOS QUE FALTAN.

    UTILIZAR EL TERMINO “” SOCIEDAD CIVIL CUBANA” ES HACERLE EL JUEGO AQUIENES HAN ESTADO , ESTAN Y SEGUIRAN AGREDIENDONOS, HACIENDO TODO LO QUE PUEDAN POR COMPRAR PERSONAS, TERGIVERSAR LA HISTORIA DE LA REVOLUCION Y MUCHAS COSAS MAS.

    HABLAR DE SOCIEDAD CIVIL EN CUBA IMPLICA QUE HAY UNA SOCIEDAD MILITAR CUBANA.

    CAMILO CIENFUEGOS , QUE MURIO COMBATIENDO A UN TRAIDOR EN 1959 EXPRESO :

    “” LAS FUERZAS ARMADAS DE CUBA LA CONSTITUYEN EL PUEBLO UNIFORMADO””

    !!! NO SE PUEDE, NI SE PODRA COMBATIR “”LA GUERRA DE IDEAS “” DEL IMPERIALISMO CON LAS MISMAS PALABRAS Y TOLERANCIAS DE NUESTROS ENEMIGOS !!!

  • cruz dijo:

    El origen del bloqueo económico, comercial y financiero que se convirtió en guerra económica contra Cuba, está en la imposibilidad de crear una oposición interna por EEUU que fuera capaz de derrotar la revolución y ese sueño no ha desaparecido, sólo ha cambiado de forma con lenguaje engañoso sobre la violación de los derechos humanos, ahora quieren disfrazar de sociedad civil a los que traicionando a su pueblo la hacen el juego al imperio, a cambio de dinero que les llega a través de ONGS que todos conocemos quien dirige. No podrán formar su quinta columna en Cuba.

  • PINAREÑA Y CUBANA 100% dijo:

    sociedad civil somos todos , no lo que pretendieron representar la mafia de miami con sus mercenarios , hasta cuando , coincido con Patricia , sociedad civil cubana fueron los legitimos y valientes representantes del pueblo de la juvetud, que tan dignamente se enfrentaron a los mercenarios pagados por la mafia cubano’americana que lo que quieren es confundir al mundo al cara…con ellos buen articulo muy aclaratorio .

  • Rogelio Diaz dijo:

    No puede decir que se legitima como sociedad civil solo o fundamentalmente porque represente al pueblo cubano, porque el gobierno y el partido también pueden decir que representan al pueblo pero no que sean sociedad civil.

  • Corona dijo:

    Según Soñador:

    “…. Los procesos fundamentales de Cuba son analizados y determinados con el desarrollo de amplios procesos populares de discusión y eso no ocure en muchísimos países autocatalogados de democráticos….“

    Dígame cuales han sido esos “procesos fundamentales“ a los que usted se refiere. Creo que la única cpnsulta popular que ha tenido un poco de “carácter“ fue la realizada previa a los Lineamientos de la política económica y social del PCC. Y tampoco fueron tomadas todas las opiniones.

  • MOISES dijo:

    NUESTROS REPRESENTANTES NUNCA HAN ESTADO EN MIAMI

  • JB dijo:

    Buen artículo, a pesar que en lo personal me deja alguna incógnita, mas es consecuente en reconocer que los representantes de la sociedad civil que acudieron a Panamá responden al gobierno y no como torpemente pretendió argumentar una de sus integrantes al decir que había acudido al foro con sus ahorros personales. Si a inicios del 59 Fidel no organiza esos movimientos sociales de apoyo al proceso revolucionario este hubiera fracasado. Pero deben dinamizarse y adaptarse a las condiciones actuales puesto que es innegable que han perdido fortaleza y en muchas ocasiones son vistos como “algo que solo cotiza”
    Ahora me parece contradictorio decir, y cito: “Igual que, por definición, defiendo que las organizaciones revolucionarias forman parte de la sociedad civil cubana, no puedo decir que los opositores no lo son.” y luego afirmar “No existe ninguna contradicción en que los presidentes Raúl Castro y Barack Obama puedan reunirse y negociar asuntos de mutuo interés, en un ambiente de respeto e igualdad, como corresponde a estados soberanos, y que, al mismo tiempo, se descalifique la participación de estos grupos en el diálogo nacional cubano, toda vez que precisamente constituyen un ejemplo de la injerencia que se quiere evitar”
    Al criterio del autor, cómo debieran ser esos grupos opositores al gobierno para no ser descalificados y que merezcan ser incluidos en ese diálogo nacional a que se hace referencias?

  • Pauo dijo:

    La “oposición” radical o moderada en Cuba no son los mercenarios pagados que intentan ejercer como tales. Si son los cubanos que se quejan de las cosas mal hechas. Esa es la verdadera oposición. Pero la conforman los mismos que integran la CTC; los CDR, la FMC, y hasta militan en el PCC. Asi que Alexei, leete mejor el artículo.
    Y por otro lado, sociedad civil no significa oposición automática al gobierno.

    • Alexei dijo:

      Estimado Pauo, no solo lei el articulo de Arboleya sino los textos publicados por ls autores que mencione en el comentario. Asi que su exhortacion a la relectura es vana. No aprendi de usted sino de Gramsci , de Acanda, de Arato y de Cohen que la sociedad civil no es lo contrario a la sociedad politica. Respeto su criterio, tiene valor pero incurre usted en un error. Una cosa es oposicion y otra es contrapartida.

      Veo que por su barrio los CDR, la FMC y en su trabajo el sindicato funcionan muy bien. Que maravilla! Pero no vaya a asustarse cuando descubra que somos una sociedad mucho mas diversa y plural que lo que usted subraya en su comentario.

  • Julio dijo:

    Interesante este otro artículo, además, aunque extenso vale la Pena.

    VII Cumbre de las Américas: Bajo la guerra de baja intensidad

    Tenemos el derecho humanitario y de los pueblos a recuperar nuestra independencia definitiva, sin la cual las democracias están y estarán siempre bajo amenaza

    Autor: Stella Calloni* | internet@granma.cu

    23 de abril de 2015 23:04:07

    BUENOS AIRES.—Ante la presencia en Panamá, en el marco de la recién finalizada VII Cumbre de las Américas del terrorista Félix Ro­dríguez Mendigutía, responsable del asesinato del líder revolucionario Ernesto Che Gue­va­ra, cuando estaba herido y prisionero en una escuelita rural en La Higuera, Bolivia, lla­mo a los integrantes del Club Argentino de Periodistas amigos de Cuba a repudiar esta maniobra de provocación que ofende a toda la región.

    Este cubano-americano” de Miami, agen­te­ de la CIA estadounidense, es también res­pon­sa­ble de crímenes de lesa humanidad acompañando a siniestras dictaduras en la región.

    La convocatoria dentro del marco oficial de la Cumbre a un foro de las llamadas “so­cie­da­des civiles”, fue simplemente una trampa para llevar a Panamá a una serie de Or­ga­ni­za­ciones No Gubernamentales (ONG) creadas, finan­ciadas, asesoradas por la CIA estadounidense, responsables de maniobras golpistas y gol­pes de Estado contra los gobiernos elegidos democráticamente en la región.

    Ante esta situación nos unimos a todas las vo­­­ces que se han levantado contra esta farsa de “sociedades civiles”, de las cuales se retiraron las delegaciones cubanas y venezolanas, y que intentó debatir temas claves como De­re­chos Humanos -Democracia y libre expresión.

    Precisamente los representantes de estas “sociedades civiles” convocadas por la OEA son los violadores de los derechos humanos y de los pueblos, de la democracia verdadera, de la libre expresión de las mayorías que no tienen voz.

    Son estos engendros de una falsa sociedad ci­­vil los que realizan toda clase de maniobras pa­ra desacreditar a los gobiernos más respetados de la región, facilitando el golpismo “blando” aparentemente, pero tan destructor y mor­tal como cualquier golpe de Estado.

    Llegaron a Panamá montados en la farsa de so­­cie­dades civiles, cuando en realidad forman parte de la guerra psicológica destinada a de­rri­bar gobiernos, y a sostener el terrorismo me­diático que se aplica a todos los estados que no se sometan a los mandatos del poder hegemónico.

    ¿Y qué es sino una provocación que trajeran en su caballo de Troya nada menos que a terroristas mercenarios como Félix Rodríguez y otros, lo que afrenta y ofende a las verdaderas sociedades de nuestra región?

    Sin olvidar que en noviembre del 2000, en un encuentro similar, la X Cumbre Ibero­ame­ricana de Jefes de Estado y de Gobierno rea­lizada en Panamá descubrió que varios com­pañeros de Félix Rodríguez, ligados a la Fun­dación Nacional Cubano-Americana (FNCA) e integrantes de grupos terroristas, in­tentaban ase­sinar al entonces presidente Fidel Cas­tro Ruz, y se estima al presidente de Vene­zuela en esos momentos, Hugo Chávez Frías, du­rante un acto en la Universidad de Panamá, lo que hubiera dejado además centenares de víctimas.

    Terroristas como Luis Posada Carriles, responsable entre otros graves atentados y crímenes en toda la región, del realizado contra un avión de Cubana de Aviación al salir de Bar­ba­dos y que costó la vida a 73 personas en octubre de 1976; Guillermo Novo Sampoll, tam­bién entre otros atentados el que costó la vida a Orlando Letelier y su secretaria Ronny Mo­ffit (hi­­rie­ndo gravemente al esposo de esta, Mi­cha­­el Moffit), ambos estadounidenses, en Washing­ton en septiembre de 1976 y luego in­te­­grando la Operación Cóndor, coordinadora cri­minal de las dictaduras del Cono Sur en los años 70 y principio de los 80; Pedro Remón Ro­drí­guez, Gaspar Jiménez Escobedo, otros con un historial de terror asombroso, responsables de crímenes y atentados en distintos paí­ses, fue­ron detenidos en Panamá con ex­plosivos suficientes para los magnicidos propuestos como objetivo y para una verdadera masacre. Fue el propio líder cubano Fidel Castro quien hizo una detallada denuncia que permitió la de­tención de los criminales, indultados por de­creto por la expresidenta panameña Mireya Mos­coso el 25 de agosto del 2004, unos días antes de dejar el gobierno en ese país.

    Fue a pedido de altas autoridades de inteligencia de Estados Unidos y se conoció después que recibió un “pago” muy especial por parte de esos grupos cubanoamericanos. El te­rror seguía siendo amparado por Washin­gton y sus cómplices locales.

    De la misma manera durante la IV Cumbre Iberoamericana, celebrada en Cartagena de Indias (Colombia) los días 14 y 15 de junio de 1994, estuvieron a punto de disparar contra Fidel Castro cuando recorría la ciudad vieja en una caravana de coches tirados por caballos, que organizaron los anfitriones.

    “Gabriel García Márquez viajaba junto a mí en ese recorrido. Habría tenido yo, en ese caso, el honor de morir con tan lúcido escritor”, relató en su momento Fidel Castro.

    Fueron los mismos de la FNCA que pla­nea­ron e intentaron otro atentado en la isla Mar­garita durante la VII Cumbre (8 y 9 de no­viem­bre de 1997), cuando la guardia costera de Es­tados Unidos capturó una embarcación, cerca de Puerto Rico, pensando que llevaba drogas, y encontraron un pequeño arsenal en­tre los cua­les había dos fusiles semiautomáticos calibre 50, mirilla telescópica (in­fra­­rrojos) con un al­cance de 1 500 me­tros, que podían ser dis­parados, de día y de noche, en lo que iba a ser un atentado también en esa cita.

    Mencionado esto a grandes rasgos porque hay mucho más para contar en hechos similares en varias Cumbres. La pregunta inevitable es: ¿cómo las autoridades panameñas, los equi­pos de seguridad de la CIA y otros que tra­ba­­jan activamente en estas Cumbres y más cuando llega un presidente de Estados Uni­dos, y prácticamente convierten a la sede en un terreno de seguridad con toda clase de ar­mas de última generación, puede permitir el in­greso, no solo de un terrorista como Félix Ro­drí­guez, muy conocido en Centroamérica y en el mun­do, sino de otros por lo menos dos de­cenas de activistas del terror?

    ¿Cómo pueden pasar por el ojo de aguja de la Organización de Estados Americanos se­me­jantes personajes?

    Además de ser un peligro grave para los jefes de Estado de nuestra región, en este caso nadie ignora que con el intento de normalizar relaciones diplomáticas (aunque con escollos) el presidente Barack Obama también está en la mira de estos grupos terroristas de Miami y de los fundamentalistas republicanos, y también demócratas que están superactivos en estos momentos.

    De hecho la invitación a la Cumbre, dentro de esta oficialmente del Foro de las Sociedades Ci­viles, también sirvió para montar una serie de provocaciones, a cuyo amparo los golpistas de la región se convierten en las supuestas vícti­mas de los gobiernos a los que intentan de­rrocar, o que derrocaron en su momento en los primeros golpes que lograron instalar (Hon­duras 2009 y Paraguay 2012), entre otra serie que fracasaron en otros países, pero dejaron muerte y destrucción en pleno siglo XXI. Golpismo financiado y dirigido desde Estados Unidos y que suman víctimas al verdadero genocidio latinoamericano-caribeño del siglo XX.

    No podemos dejar pasar una situación se­mejante sin una reacción colectiva que indique, al menos, que sabemos de qué se trata la gue­rra sucia, la guerra psicológica, la guerra con­tra­insurgente que nos azota en estos tiempos, bajo diversas modalidades. Esto se ha evidenciado como pocas veces antes en esta Cum­bre, concluida el 11 de abril, que debía ser­vir para avanzar en diálogos y retirar las ame­nazas sobre nuestro continente, especialmente la Orden Ejecutiva que impuso Obama con­tra Venezuela y que fue rechazada masivamente en tiempos en que al fin vemos las prime­ras luces altas hacia un periodo de eman­cipa­ción, que nos hemos ganado con grandes sa­crificios.

    Tenemos el derecho humanitario y de los pueblos a recuperar nuestra independencia definitiva, sin la cual las democracias están y estarán siempre bajo amenaza. Llamo a los compañeros de Club Argentino de Periodistas amigos de Cuba a reclamar ante la brutal provocación, donde esas fuerzas terroristas intentaron incluso rendir homenaje nada menos que a José Martí. Llegamos a un punto sin retroceso.

    *Prestigiosa intelectual argentina y colaboradora de Prensa Latina.

  • Cubapronost014 dijo:

    Estoy muy de acuerdo con el artículo, de todas formas los invito a leer el nuestro. “La sociedad civil en Cuba y sus caras en Panama”, escrito antes de la Cumbre de Las americas en Panama y que tambien tenia como objetivo aclarar con un poco de teoría lo que pensamos de este binomio de palabras. Nuestro blog http://www.pronosticoreservado014.wordpress.com

  • FREDDY MONTES dijo:

    DIOS LES AYUDE SIEMPRE A NUESTROS HERMANOS DE CUBA HEROICOS EN TODO Y SOLIDARIOS SIEMPRE AUN CON BLOQEO CRIMINAL DE EEUU…

  • Alex dijo:

    Profe Jesus: Si comenzamos diciendo: “se destapó, una vez más, el debate sobre la llamada “sociedad civil cubana” “, pareciera que lo que se destapa, por accidente, por descuido es algo prohibido…algo que debe permanecer tapado. Las palabras claves de este articulo son “Cuba, disidentes, Estados Unidos, Sociedad Civil”. Entonces me pregunto quién legitima a quién? Sigue asociandose entonces el término con la disidencia con Estados Unidos? Hasta donde conozco las palabras claves son para buscar y encontrar por esos términos. No seria mejor que las palabras fueran Cuba, sociedad, debate, sociedad civil, organizaciones? No voy a referirme mas a estos detalles, por resultar poco esenciales aunque revelan y ameritan analisis profundos.

    Pueden existir muchas definiciones de sociedad civil, antiguas y contemporaneas. Sin embargo, la esencia del asunto es lograr consenso entre los cubanos al respecto de su definicion, su alcance y qué organizaciones actuales se clasificarian como tal. Es una paradojica contradiccion que despues de tanto tiempo siendo sociedad civil un término asociado, segun algunos, al discurso disidente se mezcle ahora con tantas reconocidas organizaciones cubanas. Entonces aparece la disyuntiva…intentamos convertir, actualizar, mejorar a las organizaciones mencionadas para que cumplan con la definicion? Construimos una definicion que permita acogerse a ella a las organizaciones y que las describa esencialmente?

    Sinceramente me molesta tener que escribir tanto en Cubadebate por no existir otro espacio de debate ciudadano sobre estos temas.

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Jesús Arboleya Cervera

Jesús Arboleya Cervera

Investigador cubano, especialista en relaciones Cuba-EEUU. Doctor en Ciencias Históricas con una decena de libros publicados.

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