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Ahora es cuando más necesitamos de la ciencia

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Es médico de profesión, especializado en Bioquímica, con estudios de oncología en el Instituto Pasteur, de París. Desde su fundación en 1991, dirige el Centro de Inmunología Molecular, de La Habana. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate

Agustín Lage es médico de profesión, especializado en Bioquímica, con estudios de oncología en el Instituto Pasteur, de París. Dirige el Centro de Inmunología Molecular, de La Habana. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate

El debate sobre la ciencia en Cuba está ganando en intensidad. Y no es sobre algún resultado científico obtenido por una u otra institución, que siempre ha existido. Ahora es el debate sobre la ciencia misma, cuáles son sus espacios, cómo la hacemos crecer y hasta dónde, cómo la conectamos con otras esferas de la vida cubana, cómo la evaluamos y po­tenciamos su función social.

Mucha gente asocia la ciencia con laboratorios, batas blancas y equipos complicados. Esa es una imagen equivocada, o al menos incompleta: la ciencia es esencialmente una manera de pensar. Es una práctica humana encaminada de manera intencional a producir conocimiento nuevo. No es usar inteligentemente el conocimiento acumulado (lo que también necesitamos) sino crear el que no existe.

Ante un problema concreto que nos desafía, un enfoque no-científico hace que reaccionemos con “la experiencia”, el arsenal de conceptos y actitudes que poseemos, y eso mu­chas veces funciona bien. Pero el enfoque científico va más allá: se parte del problema, se descompone en sus partes, se construyen hipótesis sobre las posibles explicaciones, se buscan los datos directamente o a través de instrumentos, se analizan y se llega a conclusiones.

Tal descripción contiene la idea de que las conclusiones científicas deben producir predicciones comprobables, que guíen futuras acciones, y el concepto de que ellas puedan ser verificadas independientemente por personas diferentes. Ese es el método científico, del que pueden y deben apropiarse todos los cubanos para usarlo en su función social cualquiera que esta sea, de la misma manera en que nos apropiamos (y convertimos en derecho de todos) de la capacidad de leer y escribir en 1961.

La Ciencia en Cuba

La cultura cubana tiene en su haber una comprensión temprana de la importancia del método científico y de la institucionalidad cien­­­tífica, sembrada aun desde la época colonial por personalidades de la estatura intelectual y moral de Félix Varela, José Martí y Carlos J. Finlay. La Real Academia de Ciencias Mé­di­cas, Físicas y Naturales de La Habana se fundó en 1861 y fue la primera de ese tipo (científica, electiva, basada en méritos) creada fuera de Eu­ro­pa.

La Revolución de 1959 multiplicó el potencial científico del país en un esfuerzo enorme de inversión y formación de capital humano, guiado por la visión y la ejecutoria de Fidel quien en 1960 (fecha anterior a la Campaña de Alfabetización) dijo que “el futuro de nuestra Patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia”, y luego en 1993 (el año más complejo del periodo especial) precisó que “la ciencia y las producciones de la ciencia deberán ocupar algún día el primer lugar de la economía nacional”.

Varias décadas de colaboración con la Unión Soviética y los países socialistas de Europa po­tenciaron nuestro desarrollo científico. Miles de científicos y técnicos cubanos se formaron allí, y también en muchas otras naciones, so­cialistas o no.

Así llegó Cuba a los finales de los años 80, ubicada entre los países de Alto Desarrollo Humano, con indicadores sociales envidiables incluso para países que tienen muchos más recursos económicos. En ese contexto y a partir del conocimiento acumulado nació la industria biotecnológica nacional. Poco después cayó el muro de Berlín, y seguidamente desapareció la URSS.

Las heridas del Periodo Especial

La gente suele vincular el periodo especial a ese último hecho, que tuvo ciertamente un enorme impacto; pero no se puede olvidar que en 1992 fue firmada la Ley Torricelli, en 1996 la Ley Helms-Burton, y en el 2004 el llamado “Plan Bush” contra Cuba. La persecución organizada a nuestras transacciones financieras se multiplicó, el comercio exterior cayó en más de un 80 %, el Producto Interno Bruto (PIB), descendió un 35 %, disminuyeron los ingresos reales de los trabajadores y también la disponibilidad de alimentos y medicamentos, en­tre otras afectaciones severas.

Sorprendentemente para muchos en el mundo (no para nosotros) Cuba salió victoriosa de la prueba. La cohesión social no fue quebrada, la soberanía nacional se defendió con éxito, y mantuvimos los indicadores de salud y educación. Asimismo, la industria biotecnológica multiplicó sus exportaciones, y se reinició el crecimiento del PIB.

Pero aun de las batallas victoriosas, se sale con heridas. También las hay en el campo de la ciencia y sería absurdo intentar no verlas. Los indicadores de volumen y productividad de la actividad científica fueron erosionados durante el periodo especial, incluido el capital humano. Varios de estos importantes indicadores, que una vez estuvieron por encima de la media latinoamericana, hoy están por de­bajo. Es de esperar que, luego de etapas de grandes dificultades económicas, la ciencia, por su propia orientación al largo plazo, tienda a recuperarse más lentamente que otras esferas de la sociedad, pero hay una línea invisible después de la cual las dificultades transitorias se hacen permanentes, y a ese punto no podemos llegar.

Ahora, y en el marco de la implementación de la Política Económica y Social aprobada por el Sexto Congreso del Partido, la tarea es identificar y hacer cicatrizar cada una de las heridas y secuelas.

De poco valdría la heroica resistencia del pueblo cubano en las últimas dos décadas si de ella no hiciéramos surgir la sociedad socialista, próspera y sostenible que anhelamos y necesitamos. Para ello necesitamos la ciencia, mucha ciencia y en muchos espacios de nuestra sociedad.

Desafíos actuales

La superación del periodo especial y el emprendimiento de la construcción de un socialismo próspero y sostenible van a ocurrir; pero ello no va a ser un retorno a la década de los 80. Será diferente porque el mundo es distinto y los países pequeños no podemos asentar nuestra soberanía en una autosuficiencia económica imposible, sino en una inserción inteligente en la economía mundial, en sus flujos de bienes, servicios y conocimientos.

Ese es el desafío económico. Por el tamaño de su población Cuba no tiene, como China, una enorme demanda interna que atraiga la industrialización. Tampoco posee recursos mi­nerales y energéticos en qué basar sus exportaciones, ni tiene, enormes extensiones de tierra para la agricultura, la ganadería y las agroex­por­taciones.

Nuestra palanca de crecimiento económico tendrá que ser los bienes y servicios de alto valor añadido, basados en la ciencia y la técnica. Fidel lo expresó así en 1993: “tenemos que desarrollar las producciones de la inteligencia… y ese es nuestro lugar en el mundo… no habrá otro”. Hacer esto requerirá empresas activas en la ciencia y la tecnología, e instituciones científicas conectadas con las empresas. Tendremos que inventar e implementar el marco jurídico para tales interacciones. Las entidades científicas tendrán que cambiar; las empresas también. También hay que diseñar de qué forma podrían surgir nuevas empresas de alta tecnología, a partir de organizaciones académicas o universitarias con productos y servicios maduros para esa “incubación”.

Hoy nuestra población no crece, y envejece. Aunque entre las causas de este fenómeno están innegablemente los problemas económicos, el cambio demográfico es producto también del aumento de la esperanza de vida de los cubanos y del nivel educacional de la mujer que hace reducir la natalidad. Es un problema que tiene en su base fenómenos sociales positivos, pero es un problema al fin. Ese es el desafío demográfico. Requerirá una estrategia de salud pública orientada a las enfermedades crónicas relacionadas con el envejecimiento; y una política laboral que permita a los cubanos ser socialmente productivos hasta edades avanzadas. Para ello necesitamos ciencia, y mucha.

La defensa de nuestra cultura y de nuestros valores debe ocurrir ahora en un mundo globalmente conectado, con rápidos flujos de información e influencia cultural. La pregunta de si la globalización conduce a una empobrecedora uniformidad cultural bajo la hegemonía de los que tienen más recursos para producir información, o si nos abre el camino de una diversidad cultural enriquecedora, no está todavía respondida.

Ese es el desafío social. Enfrentarlo también re­querirá de enfoques científicos, particularmente en las ciencias sociales. Ello incluye construir una teoría y una práctica de lo que debe ser la empresa estatal socialista, sus relaciones internas en la microeconomía y sus conexiones con la ma­croeconomía.

Mientras más avancemos hacia la “alta tecnología” en las empresas, mayor será el carácter social de la producción, y más fuerte el socialismo.

Vamos a necesitar una infraestructura científica grande y eficaz para proporcionar un flujo de conocimientos y tecnologías a la medida de las tareas de la sociedad cubana.

No se trata de “mantener” las capacidades científicas, sino de hacerlas crecer. Ese es el desafío de la ciencia. La recuperación y el reinicio del crecimiento del potencial científico habrá que medirlos con indicadores objetivos, de los que se rinda cuenta al pueblo. Se requerirá un balance inteligente entre la ciencia necesariamente cortoplacista que se hace en el sector empresarial, y la ciencia con visión a mediano y largo plazos, practicada de manera básica en el sector presupuestado. Institucionalidad para la ciencia y vías de financiamiento deben existir en ambos sectores, el empresarial y el presupuestado, evitando el sesgo hacia uno u otro extremo.

Sobre estos temas fueron los debates en el pleno de la Academia de Ciencias la semana pasada y en otros espacios y sesiones de trabajo. No tenemos todo el tiempo del mundo para enfrentar con éxito tales retos. Vamos a necesitar una sociedad (no una u otra institución especializada, sino toda una sociedad) capaz de armarse con una cultura científica y utilizarla en las decisiones cotidianas, estudiar al mundo, razonar con datos, diseñar alternativas con hipótesis comprobables, evaluar el impacto de las decisiones, rechazar la improvisación, la decisión caprichosa, la pseudo-ciencia, la imitación sin crítica y la superficialidad.

Ahora es cuando más necesitamos de la ciencia.

(Tomado de Granma)

Se han publicado 15 comentarios



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  • Bernardo dijo:

    Este enfoque , que abarca la ciencia en su sentido amplio y social, deberíamos aplicarlo al conjunto de nuestras concepciones cuando abordamos los problemas actuales y futuros de la construcción del socialismo en Cuba. Nuestro proceso revolucionario requiere de conceptualizaciones que no solo afiancen y nos confirmen la obra de justicia e independencia de la nación, pero que sirvan también de referente educativo y reflexivo para el conjunto de la población.

  • Rogelio dijo:

    Hubo un tiempo, cuando el capitalismo, que el azucar era la base de la economia cubana pero los trabajadores eran muy explotados, y los empresarios decian “sin azucar no hay pais”, y vino Jesus Menendez y replico, “sin obrero no hay azucar”. Ahora, esos que estiman que la ciencia es tan importante para el pais, vayan sacando la cuenta de quienes son que sin ellos no hay ciencia, y que importancia se les deberia dar a su trabajo, su remuneracion, sus condiciones de vida, laborales, etcetera.

  • Anáili dijo:

    Muy buen artículo. Para los trabajadores más jóvenes de este sector y para otros que ya llevamos tiempo en él, este es un artículo que va señalando el recorrido de la ciencia hasta el momento. Y este es el momento de impulsar la necesidad de la ciencia en Cuba. Siendo trabajadora de un centro científico (CENSA), me siento identificada con cada línea de este artículo y por ende con lo planteado por el Dr. Agustín Lage. Creo que necesitamos acciones concretas después de este pleno al que hace referencia al final. No es solo debatir entre los científicos, es hacer propuestas y concretarlas. Y también que la sociedad conozca más de los aportes científicos que tienen lugar en Cuba y su desarrollo, implementación y resultados.

  • El optimista dijo:

    Excelente reflexión de este científico cubano. Es necesario que los decisores de todos los sectores lean sus palabras y las tomen en serio en su actuar. Mi visión es que hay muchas dificultades en la actualidad que están dejando de ser transitorias por lo que nos detendremos en un muy corto plazo si no ACTUAMOS.

  • Adolfo dijo:

    Solo dos comentarios, sobre un trascendental tema, emitidos por una autoridad científica y profesional como el Dr. Lage, evidencian cuanta mentalidad hay que cambiar en nuestro país y cuánto nos falta para hacer las cosas “científicamente”.

    Nos hacen falta muchos cuadros como el Dr. Lage.

  • Dinardo Suárez Rojas dijo:

    La ciencia es el alma del patriota,. así como las ideas justas,El hombre de ciencias y principios , con una fe del bien contra el mal, con humildad y la dificil modestia, será el hombre del futuro.
    Así como dijera el che hombre del siglo vetiuno.
    Hasta la victoria siepre.

  • Ramón dijo:

    Excelente artículo. Este es un tema sobre el cual los trabajadores de la ciencia debemos reflexionar y debatir. También se relaciona con los trabajadores de la educación, por supuesto incluyendo la educación superior. La sociedad en general debe tomar conciencia real de la importancia de la ciencia en las nuevas condiciones actuales.

  • Maria Mat dijo:

    Sabes Agustín digo con orgullo tu simple nombre, ese es mi compañero de curso. Felicidades, eres más que un científico, eres como dijo nuestro Comandante en Jefe un hombre de Ciencias, no eres sólo un médico científico eres mucho más, gracias por permitirme ser de tu generación profesional y sobre todo de principios compartidos.
    Mariamat

  • Villar dijo:

    Excelente reflexión del Dr. C. Agustín Lage. Leí con detenimiento el artículo en Granma digital y lo circulé entre mis colegas porque el compañero Lage se pronuncia por soluciones de fondo que pueden servir para resolver una buena parte de nuestros problemas concretos. Este artículo es una estocada contra el tecnocratismo y su mejor aliado, el burocratismo que lastran y frenan el avance del proceso revolucionario, espero que este artículo tenga mejor suerte y se tome en cuenta para reorientar todo lo que en la actualización debe ser reajustado. Felicito al Dr Lage y pondero su pensamiento dialéctico, emprendedor y revolucionario, so también es Revolución.

  • arman dijo:

    Consideraciones de gran valor en su acercamiento a ubicar el fenómeno para poder proponer soluciones. Sobre todo muy entendible su alerta sobre el peligro de quedarnos detenidos. Solamente quiero añadir que hay una zona de comprensión de nuestra sociedad que se va del marco de la misma sociedad y radica en que los organismos e instituciones deben fijar con claridad objetivos a corto plazo y a plazos más largos, con el compromiso expreso y público de quienes los dirigen, pues en sobrados casos no se sabe exactamente como se están implementando las políticas tantas veces expresadas. ¿A dónde vamos? ¿Cuáles son los plazos para lograr tales objetivos? Esto se refiere también al campo de las ciencias, aunque en este caso hay mayor percepción de los propósitos

  • idania dijo:

    Hay que pensar en la ciencia y la innovación porque disminuyen el número de empresas en el país y con la eliminación de la dualidad monetaria disminuirán muchas más y la alternativa es crear nuevas empresas basadas en altas tecnologías para lograr el desarrollo. La empresa estatal socialista es el eslabón fundamental de la economía cubana y tiene que crecer en todos los sentidos. Esto requiere debate público sobre estos temas. Se requieren estrategias y financiamiento intencionado para crear nuevas empresas de alta tecnología y orientación exportadora. Es muy deseable poder contar con los informes de balance de nuestras entidades involucradas en el sistema de innovación nacional, particularmente me interesaría leer el informe de la ACC al que se refiere el artículo.

  • G3 dijo:

    escelente artículo: institucionalidad, financiamiento y vocación social perennes para nuestra ciencia. Gracias por las luces profesor

  • Jose carlos dijo:

    Excelente artículo. Felicitaciones para el Dr. En mi opinión todos sabemos que es el momento de echar a volar todos los pensamientos que nos pueden ayudar a dar un paso adelante, hay tanto que cambiar desde todos los puntos de vista, que para que estos pensamientos se conviertan de aspectos teóricos a realidad creo que en muchos de los casos es imposible, existen tantos estudios que si se materializaran dieran solución a miles de nuestros propios problemas, por ejemplo hace poco salió un artículo en el que se hablaba de mejorar las facilidades del cobre de pasajes; la respuesta de la Dirección General de Transporte en La Habana fue “por razones financieras no se puede mejorar”, y todo el dinero que a diario recauda este servicio en el país, no se puede destinar una parte a mejorar el servicio, porque en los ómnibus no creo que lo empleen por la mala situación en la que se encuentran….En fin todo es muy bonito desde lo teórico cuando se ponga en práctica la mayoría de las cosas entonces diremos…ala la la como dicen los gitanos.

  • Yadriel Nápoles Rosales dijo:

    Debemos pensar en la innovación porque a cada dia disminuye el número de empresas en el país y con la eliminación de la doble moneda disminuirán muchas más y la alternativa que se crea es fundar nuevas empresas en función de las nuevas tecnologías para lograr un desarrollo sostenible. Las organizaciones sociales forma una parte importante, mas bien es un eslabón fundamental en la economía cubana y es necesario su crecimiento en todos los sentidos. Para lograr esto se requiere de la ejecución de métodos altamente minuciosos y bien elaborados….

  • Liadelis dijo:

    En mi opinión considero que este artículo esta muy interesante pues nos ayuda a comprender desde etapas tempranas como la ciencia ha influenciado y apoyado el desarrollo del país teniendo la misma un gran impacto en la vida cotidiana de la sociedad en general.Esta constituye la base para analizar y hacer valer los nuevos descubrimientos que los científicos han descubierto.

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Agustín Lage Dávila

Agustín Lage Dávila

Destacado científico cubano. Director del Centro de Inmunología Molecular de La Habana.

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