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Política inversionista en Cuba: entre crecimiento y desarrollo (III)

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mariel portadaEntre los elementos que se deben considerar a fin de diseñar una adecuada política inversionista en las actuales condiciones, se destaca en qué medida esta contribuye a una transformación estructural adecuada para garantizar un desarrollo sustentable. Adriano García -uno de los más destacados especialistas cubanos en el diseño de la política industrial- (1) ha subrayado que los sectores estratégicos para lograr una transformación estructural deben cumplir un conjunto de condiciones.
En primer lugar, debe tratarse de sectores que contribuyan al desarrollo del tejido productivo, en contraposición a las inversiones de enclave que han caracterizado buena parte del desarrollo en Cuba en sectores como el níquel y -en buena medida- el azúcar.
Además, deben ser sectores que absorban inversiones que permitan aprovechar tecnologías y conocimientos avanzados, asegurando su difusión al interior del aparato productivo, y en los que exista una masa crítica de conocimientos acumulados en el país.
También, de manera creciente, se trata de emprendimientos que aseguren impactos medioambientales favorables.
Finalmente, deben generar empleos directa e indirectamente, de acuerdo con el nivel de calificación de más de 12 grados de enseñanza que posee la fuerza de trabajo en el país, aunque -por otra parte- deberán tener en cuenta la dinámica demográfica actual y los requerimientos de incremento de la productividad del trabajo que la misma demanda.
Si se aplican esos requerimientos a la estructura inversionista del país para asegurar un cambio estructural a corto y mediano plazo, resulta evidente que no todos los sectores los cumplen.
Sin embargo, sectores claves como el agroindustrial y la industria médico farmacéutica de base biotecnológica sí lo hacen, junto al desarrollo básico de la industria energética sobre la base de su conservación y generación a partir de fuentes renovables, todo lo cual ofrece un espacio significativo para asegurar que las inversiones garanticen los cambios estructurales indispensables, además de otras prioridades.
El desarrollo prioritario de estas ramas estratégicas supone tomar en cuenta otros elementos que posibiliten llevarlo a cabo, especialmente en lo referido al destino final de las producciones y a la infraestructura de servicios de apoyo.
En este sentido, el tamaño de la economía cubana impone para su reproducción necesariamente su vinculación con el mercado mundial, lo cual demanda una economía orientada a la exportación. Ello debe lograrse obteniendo un impacto positivo en la balanza de pagos del país, para lo cual se requiere de una política que permita obtener financiamiento externo en condiciones favorables, al tiempo que se sustituyan importaciones que aseguren las exportaciones.
Por otro lado, un crecimiento más acelerado y diversificado de las ventas externas supone disponer de servicios que hoy resultan deficitarios en las esferas del transporte, las comunicaciones y servicios especializados a las empresas, que van desde los financieros hasta los de control de calidad.
En estos ámbitos resulta indispensable -a modo de ejemplo- incrementar las inversiones que aseguren el abaratamiento del transporte por la vía del ferrocarril y el cabotaje marítimo, la agilización de las comunicaciones mediante un mayor uso de las TICs, y una mayor eficiencia en la elaboración de diseños y proyectos por entidades especializadas que garanticen el cumplimiento de los cronogramas de inversión y eviten la dispersión de las empresas al tratar de abordarlos con fuerzas propias.
A todos los esfuerzos que con carácter estratégico se han señalado, habría que añadir la necesidad de continuar desarrollando inversiones que permitan -luego de un análisis apropiado de costos y beneficios- recuperar parte de la estructura industrial subutilizada existente en el país para avanzar gradualmente en la sustitución de importaciones con destino al consumo interno, en condiciones competitivas, o que requieren asegurarse por su carácter estratégico para la seguridad nacional.
De todo el análisis anterior se deriva claramente el papel estratégico de la inversión extranjera directa, tomando en consideración que la capacidad de ahorro interno de la nación no resulta suficiente para las transformaciones requeridas.
Cuba ha dado así recientemente un paso de trascendental importancia en el diseño de su política económica con la aprobación de la nueva Ley de Inversión Extranjera. Un análisis de su impacto a corto y mediano plazo resultará -por tanto- muy interesante para comprender el entorno de las importantes transformaciones a que se aboca la economía, más allá de la coyuntura actual.

(1) Especialista del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas (INIE), encabezó el colectivo de autores que elaboró un libro indispensable para estudiar la política industrial en el Período especial. Ver de Adriano García et. al.: Política industrial, reconversión productiva y competitividad. La experiencia cubana de los noventa, La Habana, INIE, 2003.

Lea además: Política inversionista en Cuba: entre crecimiento y desarrollo (I)

Política inversionista en Cuba: entre crecimiento y desarrollo (II)

(Tomado de Cuba Contemporanea)

Se han publicado 3 comentarios



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  • qbano dijo:

    lo q creo falta son los numeros plazos de crecimento y su influencia en las mayorias… o sea quizas va faltando los plazos para corto mediano y largo periodo en q podamos ver reflejado las mejorias y cuales mejorias palparemos en cada periodo… o sea dbemos hablar d d como este creciemnto esperado va o puede hacerse notar en la poblaciones y/o sectores…
    se esta hablando d creciemiento pero no se habla d como vamos a repartirlo o hacerlo llegar tampoco se habla d lo q logicamente se espera crezca etc

  • luis dijo:

    Estimado compañero José Luis:
    Fuera interesante que con su experiencia y conocimientos sobre los temas económicos de nuestro país analizara publicamente la incidencia negativa que pudieran tener la Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES) para que no hayan sido consideradas en el esquema del perfeccionamiento del sistema económico y social de Cuba toda vez que sin lugar a dudas juegan un rol significativo en la comunidad de países, tanto desarrollados como en desarrollo, insertadas correctamente en los objetivos de construir una economía sustentable, eficiente y con un alcance social mas abarcador.

    Al decir de Jorge Gómez Barata, en su artículo GRANDES REFORMAS Y PEQUEÑAS EMPRESAS, publicado en Cubano 1er plano, en la dirección electrónica http://www.cubano1erplano.com/2014/04/grandes-reformas-y-pequenas-empresas.html#more.

    La salud de todas las economías del planeta, incluyendo las más desarrolladas, depende en gran medida de sus empresas medianas y pequeñas. En Cuba, donde se ha decidido desplegar un sector no estatal de la economía nacional, no es lógico que tal arquitectura prescinda de ellas.

    La pregunta clave es porque no se da oportunidad a los emprendimientos organizados, bajo una estructura empresarial no burocrática, para desarrollar producciones y servicios que puede jugar un papel importante en el desarrollo económico y social de nuestro país y el gobierno sigue promoviendo y potenciando las grandes empresas, muchas de ellas improductivas y criticadas insistentemente en eventos y menos por los medios?.
    también, con limitaciones, se promueve el trabajo INDIVIDUAL, por cuenta propia y las cooperativas no agropecuarias, que con largo camino burocrático tienen el honor de ser aprobadas por el Consejo de Ministros.

    Solo a manera de ejemplo como señala Barata, en Méjico generan más del 50% del PIB y el 70% de los empleos. Hasta cuando Cuba seguirá siendo una excepción en esa tendencia mundial que hace varias décadas recorre el mundo?

    Por favor si tuviera la amabilidad de escribir sus reflexiones sobre el tema considero que puede aportar a este debate, que aún no se escucha, para ver si llega a oídos decisores receptivos.
    Luis.

  • M&M dijo:

    para mi , las PYMES son una exelente solucion para el progreso economico
    al igual que los start-ups que luego deriven en pymes
    pero se necesita legislacion al respecto

Se han publicado 3 comentarios



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José Luis Rodríguez

José Luis Rodríguez

El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM). Fue Ministro de Economía de Cuba.

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