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La impronta de Fidel Linares

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fidel-linaresAnduvo conquistando pueblos sin otra cosa que el guante y el bate. Había integrado el OCCIDENTALES de la I Serie Nacional en 1962 y se convirtió en el primer vueltabajero en la pelota posterior a 1959, que integró equipos CUBA. De tal suerte, se había constituido en fundador de la pelota pinareña de alto vuelo, aunque su provincia fuera la Cenicienta.

Fidel Linares Rodríguez había nacido en Galafre, el 24 de abril de 1931, en el municipio de San Juan y Martínez, Pinar del Río, y falleció el 9 de noviembre de 1999. A los siete u ocho años la familia se mudó para la finca La Recompensa. No pudo tener una niñez más humilde, desde temprano tuvo que ganarse el pan para vivir. Una cosa lo absorbió: la pasión por el béisbol.

Desde que tenía seis o siete años jugaba a la pelota. El problema es que jugábamos desde chiquitos con pelotas de trapo, detrás de nosotros las matas de mangos y bateábamos piedras en el río. Primero jugué juvenil allá con los muchachos, pero sin organización. Después fue con la asociación de Camejo, que aunque era de Pinar del Río, tenía una novena por aquí. Camejo pasaba por todos los equipos y nosotros jugábamos. Jugué con EL GACHO, con LA TERESITA.

Joven aún, pasó a competir con los mayores en el GACHO y la TERESITA, de la Liga Popular vueltabajera, organizada por el promotor deportivo Juan Antonio Camejo. Después lo haría con otros equipos. En la rivalidad entre San Luis y San Juan y Martínez, enfrentó varias veces al big leaguer Pedro Ramos, y le conectó con facilidad. De la Liga Provincial Popular pasó a la matancera Liga Pedro Betancourt. En 1958, con el CENTRAL TINGUARO, conectó .366 (41-15), con 6 anotadas y 9 impulsadas.

Por el color de su piel no pudo desempeñarse en la Liga Nacional Amateur, de la UAAC . A partir de 1959 abrazó la carrera militar y comenzó a jugar para el REGIMIENTO DE PINAR DEL RÍO. De allí fue seleccionado para las Zonales Regionales, antecedentes de las Series Nacionales, con PINAR DEL RÍO. Y como ya anotamos, en 1962 fue fundador de las Series Nacionales con OCCIDENTALES, dirigido por Fermín Guerra, un destacado receptor profesional, que a la postre resultó el primer campeón de esas lides. Estaría por diez campañas, hasta 1970-1971.

Había integrado los equipos CUBA a los Juegos Centroamericanos de Kingston, Jamaica 1962 y a los Panamericanos de Sao Paulo, Brasil 1963, así como en otros torneos de exhibición en varios países. En total, internacionalmente promedió para .279, producto de 12 hits en 43 veces al bate, con 4 dobles, 7 anotadas y 6 impulsadas.

Su mejor campaña fue 1963, al resultar segundo entre los bateadores, así como líder en hits (36), también con OCCIDENTALES. En 1962 había quedado al frente en pelotazos (6). En 1964, con ese team encabezó los dobles (8), junto a Eulogio Osorio, de INDUSTRIALES y en 1970, con PINAR DEL RÍO, lideró las bases intencionales (10). Totales en Series Nacionales: en diez temporadas, promedió .269 (1 581-425), con 172 anotadas, 159 impulsadas, 52 dobles, 13 triples, 8 jonrones, 19 bases robadas, 187 bases recibidas y 143 ponches, para slugging de .333.

En la XI Serie Nacional trabajó como entrenador del PINAR DEL RÍO de Lacho Rivero. Más tarde, los hijos lograrían reverdecer sus laureles. Baste decir que Omar ha sido, quizás, el más grande jugador en los clásicos invernales cubanos desde 1962, y Juan Carlos, zurdo como él, promedió ampliamente sobre los trescientos. En El Corojo lo conocí personalmente. Jamás denotó su grandeza. Por sencillo, a veces lo opacaban otros de menor valía; ninguno más respetado. Su disciplina, como la de los hijos, fue antológica:

Yo protestaba algunas veces, pero lo hacía bajito para que no me vieran. Una vez me puse a jugar y estaba el ampaya Montesinos. Me tiraron una por el medio de home y me cantó el strike, después vino otra igual y cantó bola. Entonces dije bajito, para mí mismo, aunque me oyó: “Este hombre es malo de verdad, primero me canta una cosa y después otra con el mismo lanzamiento…” Entonces me dijo que tuviera cuidado, pero como lo hice sin mirar para él, no podía hacer nada. Después le dije que era malo dos veces, porque me cantó un strike bola, y una bola strike.

Cuando éramos muchachos, corríamos al estadio de las Minas para verlo jugar contra nuestros ídolos Nené Martínez y René Melo. Se desplazaba seguro por los jardines y metía miedo con el madero. No queríamos que bateara duro o hiciera alguna buena jugada. Nosotros adorábamos a las MINAS. El GACHO de Fidel Linares, o cualquier otro equipo, era nuestro adversario.

— Mira, aquel es Fidel Linares, el mejor de todos. — Decía Andrés Berrinche Morales, hijo de un otrora receptor en el equipo del pueblo. Entonces bien lejos estaba de imaginar que sería mi amigo. Bastantes años después, en los entrenamientos de El Corojo, lo buscaba para oírle anécdotas donde ponía una parte de su cosecha. Así me contó su paso por los diferentes estadios. Él guardaba un recuerdo especial para la pelota que se había jugado en las Minas de Matahambre, donde siempre incluía a mi tío Rodolfo, el Clavo Osaba, por sus contundentes batazos.

A fines de la década del cincuenta, engrosó el roster de un equipo de ocasión:

Recuerdo que logramos conformar un buen team. Llegamos como a las nueve de la noche al pueblo de Colón, en Matanzas. Cuando nos disponíamos a buscar alojamiento, fuimos rodeados por la policía. Fue entonces que llegó el capitán –después supe que lo habían fusilado- y nos detuvo. — ¿Quién es el jefe de este grupito? – Di el paso al frente. — ¿Y ustedes de dónde son? – De Pinar del Río, capitán. — ¿Y qué hacen por aquí tan lejos? – Venimos a jugar pelota con el CENTRAL ARAÚJO. – Conque relajitos aquí, de eso nada. A ver, enséñenme el permiso. – Nosotros nunca hemos necesitado permiso para jugar a la pelota. – Pues aquí sí hace falta. Llévenlos para el calabozo. – Y nos metieron presos en dos celdas, sin más ni más. Pero nunca se me olvidará Fidel Linares: “Vamos a dormir, no hay otra cosa que hacer”. Se acostó en una cama de cemento, se puso los spikes y el guante como almohada, y a dormir. Tuvo un carácter bendito. Como a las dos o tres horas vino el administrador del central y nos soltaron. Yo le pedí permiso al capitán para quedarnos allí hasta que amaneciera, pero lo negó. – Tienen que irse porque esa celda yo la vuelvo a llenar enseguida. — Pasamos la noche en el parque, frente a una cafetería donde los muchachos tomaban café. Así y todo, al mediodía ganamos con facilidad el doble juego. Recuerdo que Andrés Fleitas, al ver la calidad del equipo, les propuso que si querían quedarse a jugar con su equipo, podían hacerlo. Linares, Joe Pedroso, Rafael García, Manuel Barreiro y otros, se quedaron allí, porque les pagaban treinta pesos semanales por jugar en la Liga Pedro Betancourt.

Linares había ido a correr suerte en aquella poderosa liga matancera, de donde brotaron jugadores de la talla de Orestes Miñoso, Tony Taylor, Edmundo Amorós, y tantos otros. Allí donde Edvin Walters, uno de sus mejores amigos en OCCIDENTALES y las posteriores selecciones nacionales, brillaba con sus seis y tantos pies de estatura. Al triunfar la Revolución se integró al Ejército Rebelde y jugó en varios de sus equipos. Había llegado a las Series Nacionales con tres décadas de vida. Su huella hay que buscarla más allá de las frías estadísticas.

La presencia de Maraña, como le llamamos sus amigos, inspiraba confianza, amén de la calidad, por su disciplina, sencillez, honradez y dedicación. Sus hijos siguieron la huella del padre. ¿Hay mejor forma de proyectarse? Nadie vio expulsar del terreno a ninguno de los tres. Algunos pudieron reconocerlo en Juan Carlos, una copia al papel carbón. Fidel poseía un finísimo sentido del humor. Sabía dónde, cuándo y con quién bromear.

Pocos meses antes de morir lo entrevisté. Quería que me hablara de Omar, y de él. Guardo como un tesoro su entrevista, que aún no ha visto la luz. Su voz, esforzada, como saliendo del infinito por la dolencia mortal, parecía la misma. Sentados en el portal de su casa, una tarde de carnaval sanjuanero, donde su esposa Panchita se escondía para que no la entrevistara, conversamos un largo rato. Por su salud quebrantada, esta podría ser la última entrevista; quizás así sea. Hablamos de muchas cosas: los hijos, la esposa, la niñez, el paso por el béisbol… Me contó anécdotas originales.

Incisivo, le pregunté por qué le decían Maraña. La respuesta no pudo ser más original: “Porque había que ser desconfiado, cuidarse de todos, porque la vida está llena de marañas y en aquellos tiempos te podían llevar las cosas…”

Estuve en su despedida de este mundo, no podía faltar. Los datos los preciso en El Niño Linares. Con el tiempo, la vida me llevó de nuevo a su cementerio, enclavado entre colinas verdes. Volví a la tumba con el recuerdo eterno de su esposa e hijos. Sé que allí también está el pueblo que aquella tarde lo siguió en silencio.

 

Se han publicado 9 comentarios



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  • pepe_elcojo dijo:

    Muy buen escrito … me gustaria ver esa entrevista

  • fernando lopez dijo:

    Excelente tu resena Martinez de Osaba, fue realmente grande Fidel Linares, por siempre nuestro reconocimiento y respeto…

  • Ruben dijo:

    Un grande que engendro grandes, ejemplo de la grandeza de nuestro beisbol desde sus inicios

  • landy dijo:

    Fidel Linares fue un gran hombre y un gran atleta, yo aun soy muy joven por lo que nunca lo pude ver pero mi padre si me ha dado muy buenas referencias de él, ademas es el padre del mejor atleta de la pelota revolucionaria, nada mas y nada menos que Omar Linares.Todos los pinareños deberíamos de estar aorgullosos de haber tenido en nuestros equipos a hombres como él.

  • joaquin dijo:

    yo que lo vi jugar infinidad de veces, puedo asegurar sin lugar a equívocos, que fue uno de los más grandes peloteros que ha visto cuba en todos los tiempos, pero por encima de eso hay que resaltar que fue un hombre noble y caballeroso, dentro y fuera del terreno, un hombre de sonrisa fácil, amable, respetuoso y humilde donde quiera que se paraba, respetado por sus rivales por la entrega que hacia en cada partido, gran pelotero y cubano leal a la patria al ciento por ciento.
    dios le tenga en la gloria.

  • Salgado dijo:

    Fidel Linares que lastima no haber nacido en estos tiempos,de veras que era todo consagracion al terren,le salia por los poros su entrega total,a pesar de la vida que le toco vivir antes de la revolucion mostro ser un hombre leal y buen compañero,asi salieron sus hijos,como se dice en Cuba DE TAL PALO TAL ASTILLA….gloria a Fidel Linares.

  • annia dijo:

    Lo conoci personalmente y en veradd era tan caballeroso y educado que imprimia respeto solo de mirarlo.

    Un GLORIA DEL BEISBOL PINAREñO

  • guinero-bayamés dijo:

    GRAN TRABAJO OSABA COMO LOS QUE SIEMPRE NOS TIENES ACOSTUMBRADO, COMO NO VAN A SALIR PELOTEROS BUENOS Y DICIPLINADOS SI FIDEL FUE UN EJEMPLO PARA SUS HIJOS,SIENDO YO MUCHACHO OI HABLAR DE ÉL, AHORA OSABA MENCIONASTE ALGUNAS FIGURAS MUY BUENAS QUE SURGIERÓN DE LA PRESTIGIOSA LIGA DE PEDRO BETANCOURT, PERO OLVIDASTE MENCIONAR A LINO BETANCOURT, QUE QUISIERA HICIERAS UN TRABAJO SOBRE ÉL, NO SE SI YA MURIÓ, LO ÚLTIMO QUE SUPE HACE UNOS AÑOS FUE QUE LE HABIAN AMPUTADO UNA PIERNA, PERO PRESTIGIO ESA LIGA Y LOS PRIMEROS EQUIPOS DE MATANZAS EN SERIES NACIONALES Y HIZO CUBA.

  • Grisel Martínez dijo:

    Yo también conocí a Fidel Linares sin saber que era la gloria que era. Tambien se de ese Nené Martínez, a quien conocí de muy cerca. De los dos guardo un recuerdo similar, ambos eran recios, callados, y con una dignidad a toda prueba. Martínez de Osaba es, aunque no lo conozco alguien muy cercano a mi familia. Sus crónicas deportivas hacen ver a sus protagonistas de la manera más humana. Gracias por todo!!!

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Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

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