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Diario de viaje: Quang Tri, después de la batalla

En este artículo: Ho Chi Minh, Vietnam
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La sonrisa de la victoria

El 30 de abril de 1975 marca un hito en la historia de la Humanidad: la derrota yanqui en Viet Nam y el triunfo de un pueblo de gigantes que supo defender su tierra con uñas y dientes frente a la barbarie del imperio, dueño absoluto de los más poderosos y sofisticados medios de exterminio masivo. Vaya esta pequeña crónica en recordación de una fecha que engrandece el corazón de los que, sin desmayo, luchan por la paz, la justicia y la dignidad plena del hombre en un mundo estremecido por nuevas guerras coloniales de despojo y aniquilamiento.

La luna en mi ventana viene a exigirme su poema,
Enfrascado en la lucha no se lo puedo aún dar.
Ho Chi Minh

El sol se derrumba sobre los arrozales, la luz se aquieta.

Los últimos campesinos que van llegando de regreso a la aldea son apenas filigranas recortadas contra un cielo malva, iridiscente, que exhala un extraño resplandor en la soledad de la tarde que va muriendo. El silencio agobia,  quizá por saber que el enemigo está a sólo diez kilómetros de distancia.

Allá abajo, a orillas del río, un grupo de soldados que lavan sus camiones han encendido una mínima fogata. Juraría que están cantando, pero no puedo oírlos. La cadena de montañas, a lo lejos, se diluye, ella también, en una bruma malvazul lechosa. Los cráteres pavorosos que han dejado las bombas mudas de quinientas y mil libras son apenas apacibles estanques pintados de laca sonrosada, erizados de hierbas que ondulan, suaves, al vaivén de una brisa ligera que estremece la pátina de nácar, entonces el malva se vuelve rojo, violeta oscuro con chispitas de oro, y de nuevo rojo y malva.

Los blindados US Army, patas arriba, participan del silencio augusto como inofensivas y risibles alimañas despanzurradas que sucumben, inexorablemente, bajo el verde tierno, obstinado, que despunta aquí y allá por encima de tanta metralla y napalm, y que los envuelve y camufla.

Paisaje después de la batalla en la inocencia de la tierra destrozada, triturada, ahora dormida, paisaje estremecedor de espejo roto que se repite y multiplica hasta la huidiza línea del horizonte.

Oscurece.

Alcanzo a distinguir, a lo lejos, en medio de esta inmensidad, la invicta bandera celeste y roja del Frente Nacional de Liberación, con su estrella de la Victoria.

Ya el cielo es una sola mancha azulvioleta, negra, desgarrada por los quebradizos rayos de un sol exhausto que se astilla en los charcos temblorosos de los arrozales, últimos destellos, postrera luz que ya no es más que sombra, sombra azul, insondable, en la noche de Quang Tri.

Cam Lo, 1974

Viet Nam del Sur

*Ana María Radaelli es periodista y escritora argentina radicada en Cuba. Fue corresponsal de guerra en Viet Nam. Tomado de su libro de crónicas Destino Cuba, en proceso de edición.

Se han publicado 8 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • antonio silva dijo:

    Y pasan los años y cada vez que el yanqui agresor intenta alguna barbaridad, volteamos a ver al pueblo vietnamita y el legado de su lider. Tremendo ejemplo. Como para estudiarlo a diario.

  • Srećko Vojvodić dijo:

    ¡Magnífico!

  • JOSE dijo:

    DIGNO PUEBLO EL DEL VIETNAM EJEMPLO A SEGUIR EN CONTRA DEL IMPERIO!!

  • Hugo B.Diaz dijo:

    En Viet Nam quedaron los restos.Se quebraba de nuevo la teoría de la FUERZA contra la poderosa fuerza de la convicción de todo un pueblo.Ha sido un verdadero trauma para las tropas intervencionistas.No pocas películas norteamericanas lo muestran hoy.!Convincente VICTORIA!Así son los pueblos que se disponen a luchar o a desaparecer de la faz de la tierra.Viet Nam es un ejemplo elocuente y su llama ejemplar bate y batirá al aire toda la vida y seguirá rebotando en las mentes de los que aún creen en la falacia de la fuerza y las guerras.Con cascos de paja de mambú lucharon los vietnamitas contra los sofisticados cascos metálicos que llevan los soldados yanquis.Con los cascos de bambú resistieron los más disímiles bombardeos comparados con los que se realizaron en la Segunda Guerra Mundial.Paradógicamente** el bambú cuando defiende la más justa causa es más fuerte que el más puro acero**

  • indignao dijo:

    cinco millones de vietnamitas muertos.300 toneladas de bombas por cada muerto. Os abrazo a todos los vietnamitas. Sois el ejemplo a seguir.

  • cesar a dijo:

    Realmente los vietnamitas son muy valientes e inteligentes por eso obtuvieron la victoria Vs. USA, ellos merecen la gloria y el respeto de todo el mundo. FELICIDADES!!!!

  • carlos dijo:

    Ahora, lo que hay que celebrar y alabar es el desarrollo economico que ha alcanzado Vietnam a tal punto y por ejemplo, que le vende cafe a Cuba, pais que a finales de lo 70, envio especialistas a enseñarles como cultivar dicho grano..¿merece la pena hablar de estas cosas, verdad?

  • Elpidio dijo:

    NUNCA OLVIDAREMOS AL TIO HO Y ASU AGUERRIDO E INCANSABLE PUEBLO, DESDE LOS NIÑOS COMBATIENTES HASTA LAS MUJERES DE TODAS LAS EDADES CON SUS VALIENTES SONRISAS Y LOS ANCIANOS CON SUS AGUERRIDAS ENSEÑANZAS. DEMOSTRARON UNA VEZ MÁS QUE EL IMPERIALISMO NO ES INVENCIBLE. POR ESO EL CHE DIJO QUE ERA NECESARIO UNO, DOS TRES VIET NAN; HOY ESA FRASE ES MÁS NECESARIA QUE NUNCA FRENTE A LA AGONÍA DEL IMPERIO.

    NO OLVIDO TODA LA ENSEÑANZA DE ESE HERMANO PUEBLO, A MI EN LO PARTICULAR ME ES MUY FAMILIAR POR QUE TUVE LA SATISFACCIÓN DE COMPARTIR CON ALGUNO DE SU JÓVENES CUANDO YO PASABA EL SMG Y ME DIERON LAS PRIMERAS CLASES DEL MANEJO DE LOS PODEROSOS LANZALLAMAS UTILIZADOS EN EL COMBATE DE LA INFANTERÍA JUNTO A LOS TANQUES.

    HASTA LA VICTORIA SIEMPRE, SEGUIMOS EN COMBATE

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Ana María Radaelli

Ana María Radaelli

Periodista y escritora argentina radicada en Cuba.

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