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Iré a Santiago (+ Fotos)

18 febrero 2012 | 16

Fotos: Luis Antonio (Tony) Gómez Pérez

“Hablamos cantando y qué.”
“Prohibido pescar sin tomar.”
Graffiti callejeros de Santiago de Cuba

Santiago de Cuba de noche. Foto: Luis Antonio (Tony) Gómez Pérez.

Santiago de Cuba de noche. Foto: Luis Antonio (Tony) Gómez Pérez.

Acabo de volver de Santiago de Cuba, la ciudad rebelde, la sacudida por un sol implacable incluso en estos días de febrero, la altiva, la que no olvida su condición de capital primigenia y que lo refleja en un sordo despecho por todo lo que venga de La Habana.

Hacía cerca de cinco años que no visitaba Santiago, y los recuerdos de aquella madrugada en que caminé junto a algunos amigos por las calles santiagueras se enredaban en la distancia. En esta ocasión permanecí más de cuatro días, disfrutando de sus calles irregulares y empinadas, perfecto complemento urbano de las montañas que la rodean.

Encasillar Santiago de Cuba es tarea imposible, pero la palabra contraste es lo más cercano a una definición que pudiera hacerse de ella. Contraste entre la actitud indiferente de un transeúnte y la amabilidad inesperada del que le sigue a un par de pasos, contraste entre la majestuosidad de la tumba de Tomás Estrada Palma y los nichos humildísmos de Guillermón Moncada y Flor Crombet, contraste entre el trato humillante de los trabajadores de una pizzería estatal y la generosidad (¡tomen nota colegas habaneros!) de una trabajadora por cuenta propia, contraste entre los precios exorbitantes de cierto camionero y la sencilla esplendidez de un humilde carretonero; contrastes que me exasperan y seducen, inaprensible encanto de esta ciudad ambigua.

Cada mañana salíamos a recorrer los lugares importantes, los turísticos, los obligados, los imposible perderse si vas a Santiago. Pero fueron los humildes y casuales andares en pequeño grupo, esos que irremisiblemente morían en el delicioso parque Céspedes, los que convirtieron este viaje en una verdadera fiesta.

Uno de estos paseos nos llevó hasta Cayo Granma -espoleados por las imágenes del documental “Breton es un bebé” de Arturo Soto- para conocer de primera mano esta pequeña porción de tierra medio irreal en plena bahía santiaguera. Mezcla de vergüenza y desencanto, descubrimos que no había ningún entierro y decidimos explorar el pequeño pueblo de pescadores, tan parecido a otros, con esa arquitectura propia de las sencillas casas de mar.

Subyugados por el calmo espíritu del lugar, Cayo Granma se nos reveló como un hermoso y pequeño poblado con una calle principal empedrada que lo rodea, de la que parten como rayos concéntricos numerosas escaleras que sirven de calles secundarias. Subiendo los escalones de la empinada cuesta que es el cayo se desperdigan las casas, apuntando hacia la cima en la que se enseñorea la iglesia del pueblo, cerrada siempre hasta la próxima misa. Allí, desde lo alto, se divisa todo el pequeño caserío, su gente, sus casas de madera, sus botes, sus rústicos embarcaderos, su vida.

Mientras esperábamos el ferry que nos regresaría a tierra firme, observamos unos niños jugar al futbol. Alegres vocingleros, trocaron el uniforme escolar en casaca deportiva y entre un par de botes que recibían mantenimiento armaron su cancha. Todos pequeñitos, todos muy humildes, todos muy felices. Mucha razón tiene un amigo cuando dice que una casa y un bote en Cayo Granma debieran ser suficientes.

Las noches: del parque Céspedes hacia Santiago

Nuestros paseos nocturnos terminaban invariablemente en el parque Céspedes, donde armados de una guitarra, rones pendencieros y veneración por los padres de la trova arrancábamos canciones de toda laya hasta pasada la medianoche. La primera vez que fui a Santiago de Cuba, me negaron el paso a la Casa de la Trova por no tener los 5 CUC que costaba la entrada. En esta ocasión ni siquiera lo intenté, sin embargo en estas noches del parque Céspedes me sentí en perfecta comunión con Pepe Sánchez, con Sindo Garay, con Miguel Matamoros, con el alma de la trova muerta de hambre y de corazón infinito que jamás hubiera podido contar con 5 CUC para franquear la entrada de un establecimiento dizque trovero.
En uno de esos repetidos vagares fuimos tocados por el sortilegio que flota sobre toda ciudad que se precie de tal, y guiados por una estudiante y un poco de buen azar nos sumergimos en la noche santiaguera, como en uno de esos cuentos que la astuta Scheherezada contaba hace siglos, en los que un portento sucede a otro sin apenas transición.

Gretchen, que ese era el nombre de nuestra cicerone, nos llevó del parque Céspedes más allá de las calles Garzón y Enramada – por razones estratégicas eran nuestras vías habituales-, y así rodamos por un montón de calles largas, cortas, anchas, estrechas, comunes, históricas; memorable paseo que nos llevó de la sabrosa Casa de las Tradiciones a las escaleras de Padre Pico, hermoso mirador natural de la ciudad.

Desandábamos una calle cualquiera cuando, al pasar frente a la maqueta local, alguien tocó los cristales repetidas veces desde el interior para atraer nuestra atención. Nos acercamos y entablamos con un custodio -esos protagonistas de más de una leyenda urbana- una conversación que versó sobre deseos de ver la ciudad toda, sanciones laborales y ambientes etílicos. Gracias al oportuno cambio de dueño de nuestra “caneca” de ron Arecha, aquella plática terminó con nosotros disfrutando surrealistamente de una visita a la maqueta de Santiago de Cuba cercanas las diez de la noche.

Ya comienzan a pasar los días, y la otra magia cotidiana de La Habana comienza a absorbernos. Nos fuimos de Santiago, con un montón de alegrías y alguna que otra pequeña tristeza, perdurables momentos que, tal como me enseñara Fina García Marruz, se (con)funden en mi memoria como sucede con las cosas realmente inolvidables.

Las montañas que rodean Santiago. Foto: Luis Antonio (Tony) Gómez Pérez.

Las montañas que rodean Santiago. Foto: Luis Antonio (Tony) Gómez Pérez.

Bahía de Santiago de Cuba. Foto: Luis Antonio (Tony) Gómez Pérez.

Bahía de Santiago de Cuba. Foto: Luis Antonio (Tony) Gómez Pérez.

Santiago. Foto: Luis Antonio (Tony) Gómez Pérez.

Santiago. Foto: Luis Antonio (Tony) Gómez Pérez.

Escaleras de Padre Pico. Foto: Luis Antonio (Tony) Gómez Pérez.

Escaleras de Padre Pico. Foto: Luis Antonio (Tony) Gómez Pérez.

Santiago de Cuba de noche. Foto: Luis Antonio (Tony) Gómez Pérez.

Santiago de Cuba de noche. Foto: Luis Antonio (Tony) Gómez Pérez.

Callejuela nocturna santiaguera. Foto: Luis Antonio (Tony) Gómez Pérez.

Callejuela nocturna santiaguera. Foto: Luis Antonio (Tony) Gómez Pérez.

Se han publicado 16 comentarios



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  • HAN dijo:

    Ir a Santiago…, vamos a Santiago de Cuba, parece calles de noche buena, también algún día irán los que de una u otra forma hicieron historia allí, no es bonito ir después de un todo final. ¡Siempre Santiago!.

  • El conde. dijo:

    Y de quien se trata !!!!

  • JULIO DE CORDOBA dijo:

    ESTUVE HACE DOS MESES ATRAS EN ESE BELLO SANTIAGO, NO ME PUEDO OLVIDAR.., MI CORAZON HA QUEDADO ALLI. SOY DE CORDOBA-ARGENTINA. GRACIAS POR ESTA PAGINA

  • Maricel González Suárez dijo:

    Me supe parte de ese andar por las calles de Santiago, donde una siempre descubre que la felicidad anida en sitios inospechados, que la encuentra en la distintiva amabiidad del santiaguero, en las calles menos vistosas pero dueñas de una magia que seduce… Cada vez que avanzaba en la lectura, me sentía allí, en mi tierra natal. GRACIAS.

  • Yasnielis dijo:

    Qué bella crónica de Santiago de Cuba. Soy habanera, de las pocas que van quedando de verdad en esta cosmopolita ciudad, pero siempre he sentido por Santiago una atracción especial, aunque como Tony he sufrido cierta indiferencia y agresividad de sus moradores, algunas veces toscos, rayando la grosería, pero otras muchas gentiles, solidarios, desinteresados como la Cicerone de nuestro colega. Menos mal que se impuso el sentimiento humano, me alegro del final feliz de esta historia, porque Santiago es mucho Santiago.

  • René Camacho dijo:

    Hay un Santiago más populoso, creativo, diverso, real, que el que recorrió nuestro amigo. También puede visitarlo.

  • Marcos dijo:

    19/2/2012

    VISITÉ A SANTIAGO DE CUBA EL PASADO año 2011
    MARAVILLOSA CIUDAD, ENCANTADORA CON TODAS SUS HISTORIAS, SUS POBLADORES, Y LO MEJOR- LA SOLIDARIDAD / PIENSO VOLVER, PUES QUEDÉ ENCANTADO.

    SANTIAGO ES Y SEGUIRÁ SIENDO SANTIAGO – SEGUNDA CAPITAL DE CUBA

    CIUDAD HÉROE – CUNA DE LA REVOLUCIÓN CUBANA.

    m@

    C.Á

  • JorgeC dijo:

    Ojala el custodio no pierda su trabajo…. por cierto donde cuál es la dirección de la maqueta?

  • Nelson dijo:

    Me encantaría visitar esa hermosa ciudad, no lo he hecho todavía pero estoy seguro que lo haré.

  • Amauris Domínguez Meriño dijo:

    jajajajajaja….me gustó la parte de la maqueta de la ciudad y el insospechado recorrido de nuestros visitantes gracias a la cultura etílica del custodio, ojala que ningún funcionario-jefe de dicho obrero lea esto, pues sus día estarían contados como CVP.
    Gracias Rafael González Escalona por su articulo; por partida doble, por describir mi ciudad capital, pues soy de un municipio santiaguero y por traerme entre las líneas el nombre de un documental del que estaba a la caza desde hace meses, pues nada que una estudiosa de nuestra cultura- folklor, nuestra Natalia Bolivar me encomendó buscar titulo y autor del documental de marras, ya que en una conversación telefónica le describí este, pero al borrarlo de la PC le perdí señas y pelos, ademas de no acordarme quien me lo grabó o de donde lo saqué, hoy gracias a ud ya recuerdo.
    Gracias por tantos elogios y criticas sinceras-constructivas a la ciudad del caribe, a nuestra Santiago de Cuba.

  • Pintado dijo:

    Para mi la Ciudad más encantadora de mi bella Cuba, de gente especialmente noble y amable y atenta casi siempre, de mucho calor, de mucho sube y baja de unas vistas espectaculares, de un hablar particular pero Siempre Santiago.
    un saludo para todos los santiagueros.

  • joancarlos dijo:

    Un trago de ron Santiago(el mejor del mundo)en el Parque Céspedes en la noche es LO MAS GRANDE DE LA VIDA. A la salud de todos los que te extrañamos Santiago.

  • Danny dijo:

    que linda es mi ciudad de Santiago…esa bahia, esas gigantescas montañas que la rodean, esas calles y avenidas…que linda es…

  • Jessica Arroyo dijo:

    Satiago es Santiago!!!! Encantada estoy hoy, por la experiencia de vivir una noche bohemia en el parque Céspedes y recorrer la verdadera ciudad,acogedora, humilde y agradecida. Pero aunque este viaje, como a ti, me ha dejado mis disgustos agradezco enormemente haber podido tener la oportunidad de conocer a nuestra Santiago y digo nuestra porque ya me siendo parte de ella, porque en sus calles, hoy, tuve la posibilidad de respirar historia.

  • Taidys dijo:

    Bellísimas fotos de esa ciudad nombrable que es una fiesta, mi ciudad adoptiva, en la que agoto mis horas y germino mis sueños. Agradezco esta bellísima crónica por mí y por esa nuestra cuna. Es sobrecogedora y bastante meridiana, con muchas de sus luces pero sin obviar algunas de sus sombras. Mientras en este momento veo por el cristal una isla en la que el carnaval va cerrando sus cortinas de frente al mar, una isla espartana también y bolivariana (I. Margaritas), prefiero ir a la cama con este último sabor que nos dejan Rafael y Tony, el sabor de MI TIERRA, esa disfrutable, agitada y entrañable maravilla.

    PD: por cierto, ¿quién es este cronista?

  • MERY FERNANDEZ dijo:

    SANTIAGO???????????? HAYYYYYYYYYYYYY MI SANTIAGO ERES BELLO ACABO DE REGRESAR Y ERES TAN BELLO QUE NO TE ME QUITAS DE MI MENTE. SUS CALLES SU GENTE SU AMBIENTE EN FIN ME DA NOSTALGIA PENSAR EN TI SANTIAGO SIEMPRE ES SANTIAGO Y CON EL APOYO DE TODOS SERA SIEMPRE SANTIAGO.

Se han publicado 16 comentarios



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Rafael González Escalona

La Habana, 1989. Graduado de Periodismo (2013) en la Universidad de La Habana y colaborador de Cubadebate. Twitter: @rafauniversidad

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