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La Rosa Blanca proyecto de los fracasados (II)

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Como preludio a la llamada Conspiración Trujillista, que terminó en un rotundo fracaso el 13 de agosto de 1959, el testaferro de la dictadura batistiana, Rafael Lincoln Díaz Balart Gutiérrez, había organizado en Nueva York el 28 de enero de 1959 la organización contrarrevolucionaria que tuvo la desvergüenza de bautizar con el nombre de La Rosa Blanca, que a pesar de su tránsito efímero por la contrarrevolución fue responsable de varios actos de terrorismo realizados en Cuba.

Los primeros en enrolarse fueron los llamados casquitos, ex soldados reclutados apresuradamente por la moribunda tiranía, entre elementos desclasados y marginales. Se sumaron los sicarios de Rolando Masferrer Rojas, senador mafioso, quien durante la dictadura organizó a la banda de paramilitares, conocidos como Los Tigres, que se mantuvieron agazapados después de la caída del tirano.

Los antes mencionados esbirros participaron activamente, en la mencionada conspiración descubierta por las autoridades cubanas y donde fueron hechos prisioneros un grupo de criminales de guerra, entre otros, el piloto que trasladara a Fulgencio Batista, a República Dominicana a los predios del dictador Rafael Leonidas Trujillo el 1º. de enero de 1959, ex teniente coronel piloto aviador, Antonio Soto Rodríguez, el hijo de Justo Luis del Pozo, ex alcalde de La Habana, Luis del Pozo Jiménez y Roberto Martín Pérez Rodríguez, hijo del ex teniente coronel de la Policía Lutgardo Martín Pérez y Molina, ex jefe de la Radio Motorizada.

En esta conspiración participó el conocido gangster cubano Policarpo Soler Cruz, designado por Trujillo como coordinador de la Operación invasora. El delincuente al huir de Cuba, debido a sus numerosos crímenes, buscó asilo en la República Dominicana y se convirtió en uno de los matones del tirano dominicano. Ante el descalabro y ridículo, Trujillo, ordenó pocos días después del fiasco de Trinidad, asesinar al matón y tres de sus cómplices.

Historia para no olvidar

Algunos colegas estiman que la historia se debe escribir día a día, para que no pierda su frescura y que ella nos muestra lo ocurrido en el pasado, para explicarnos el presente y sobre todo para vislumbrar el futuro y no repetir los errores cometidos. Si pudieran existir dudas de los nexos históricos de algunos de los miembros de la familia Díaz-Balart con la figura del dictador Fulgencio Batista, los intereses norteamericanos y los negocios turbios, los registros históricos acuden para disiparlas. Si nos remontáramos a los años treinta del siglo pasado se conoce que Rafael J. Díaz-Balart, el padre, fue asesor jurídico de la División Banes de la United Fruit Company, relevante consorcio norteamericano.

Según el investigador y compilador histórico José Buajasán Marrawi, esta empresa norteamericana le compró y obsequió a Rafael J. la alcaldía de Banes, en Holguín en 1932. Su mandato poco benefició a los verdaderos dueños ya que Díaz-Balart fue destituido de ese cargo, a la caída del tirano Gerardo Machado en 1933. Años después pudo resarcir a sus patronos, en 1936 fue electo Representante en la antigua provincia de Oriente por el Partido Liberal, el mismo partido que había llevado a la presidencia al tirano Gerardo Machado.

Desde ese cargo defendió los intereses de la compañía yanqui y apoyó al nuevo tirano, Fulgencio Batista Zaldívar, con el que la familia Díaz-Balart se relacionó a través de su madre, Carmela Zaldívar, quien trabajó como doméstica en la casa de los Díaz- Balart en Banes.

Uno de sus hijos, el mencionado Rafael Lincoln Díaz-Balart Gutiérrez, nació en Banes el 17 de enero de 1926, cursó el bachillerato en La Progresiva de Cárdenas, e inició estudios en la Universidad de La Habana hasta el año 1952, los cuales no culminó.

Rafael Lincoln había estado al servicio de Batista desde la fundación del Partido Acción Unitaria (PAU) en 1949 y llegó a ser líder de la juventud batistiana. Dejó sus estudios universitarios en el segundo año de Derecho, para ocupar un cargo en el Consejo Consultivo, organismo que sustituyó al Parlamento a raíz del golpe de Estado dado por Batista el 10 de marzo de 1952. Pudo finalmente obtener su título de abogado a través de una llamada y poco conocida Universidad de Holguín.



Con su dudoso título de abogado y su hermandad con Batista, logró obtener el cargo de Subsecretario de Gobernación. El joven batistiano, logró además, que a su padre, don Rafael lo designaran Ministro de Transporte.


Desde los altos cargos que desempeñó en ese gobierno Rafael Lincoln situó a sus hermanos, Waldo y Frank en los cargos de donde el peculado y el cohecho eran prácticas comunes junto a la corrupción y malversación de los caudales públicos, el primero como Director de Rentas e Impuestos del Ministerio de Hacienda y Director de Suministros del Ministerio de Obras Públicas, respectivamente, lo que les permitió hacerse con rapidez de una gran fortuna a través del desfalco del erario de la Nación.


A la vez, el flamante Subsecretario de Gobernación repartió generosamente “botellas” entre su parentela y amigos, por medio de plantillas inexistentes colocadas en los ministerios bajo su control o acceso.

No pudo robar mucho más, porque Batista abandonó el poder el 31 de diciembre de 1958 y los Díaz-Balart perdieron la dádiva recibida, consistente en cinco millones de pesos concedidos por el BANDES (Banco de Desarrollo) a cambio de una finquita valorada en 33,000 pesos y que fue tasada en un millón, operación que les posibilitaría adueñarse del balneario de Soroa en la provincia de Pinar del Río, donde construirían hoteles, piscinas olímpicas y jardines paradisíacos, dentro de un amplísimo complejo llamado Montañas Occidentales, con que pretendían expandirse y adueñarse de los terrenos cercanos.


El triunfo revolucionario encuentra a Rafael Lincoln en España, a donde había viajado para realizar algunas transacciones de compra de toneladas de azúcar barato, para venderlas caras al propio gobierno de Fulgencio Batista. Como este había sido derrocado el “empresario” decidió conservar el capital recibido en espera de tiempos mejores.


Al habilidoso testaferro, sus nexos con el más alto nivel de la dictadura le facilitaron los mimos de los represores. Rafael Lincoln, era un hombre con acceso y canales directos al Dictador. Eso lo conocía él y traficaba influencias en las licitaciones gubernamentales por lo que percibía jugosas comisiones en efectivo, bienes y servicios.

Siendo Subsecretario de Gobernación y después de haber cesado en el mismo, el Don de este clan de los Díaz-Balart se relacionó con las principales figuras del aparato represivo de la tiranía batistiana. Para forjarse una imagen pública de “hombre de acción”, no perdía oportunidad en retratarse al lado del coronel Orlando Piedra Negueruela, jefe del tenebroso Buró de Investigaciones, y del coronel Manuel Ugalde Carrillo, jefe del Servicio de Inteligencia Militar.


Inició sus crímenes con el asalto al programa radial La Universidad del Aire, en los primeros meses de la tiranía, cuando un grupo de esbirros, pertenecientes a la representación juvenil del PAU, atropelló a profesores universitarios, estudiantes y periodistas, que se encontraban en el lugar.


En los últimos años de la tiranía Rafael Lincoln se vinculó estrechamente con el mafioso Rolando Masferrer Rojas y sus bandas de asesinos paramilitares llamados Los Tigres de Masferrer, que asolaron a la entonces provincia de Oriente, donde tenían intereses politiqueros comunes en la zona norte. Aún se recuerdan sus escandalosos crímenes y los fraudes electorales cometidos en Holguín, durante los “comicios” organizados por Batista en 1954.


La participación de Rafael Lincoln en las actividades represivas, también le sirvieron para recaudar grandes cantidades de dinero que engrosaron las altas cifras que obtenía del presupuesto. La extorsión como medio para sumar voluntades a favor de Batista, fue uno de sus métodos.


En un artículo publicado por la revista Bohemia firmado por el periodista Luis Rolando Cabrera, de fecha 8 de febrero de 1959, se informó sobre una mujer vinculada a la tiranía de Batista, que se encontraba detenida en el Escuadrón 21 de la Guardia Rural en la ciudad de Camagüey, nombrada Marta Reyes Miranda y conocida en el pueblo de Bayamo como La Coronela.


La criminal confesó haber actuado como sargento político en la zona de Manzanillo y sus alrededores, habiendo obtenido más de 7 mil cédulas electorales para Rafael L. Díaz-Balart. Pero su trabajo no se limitaba al fraude en las elecciones, sino que además se dedicaba en contubernio con los altos jefes militares, a extorsionar a las familias de personas que eran detenidas por los cuerpos represivos del régimen.


Afirmó que a cambio de promesas de libertad o de salvarles la vida, cobraba altas sumas de dinero a las familias de los detenidos, que se repartían entre ella y sus socios. Esta mujer formaba parte de la maquinaria represiva de la dictadura dirigida al lucro económico.


Además, fue confidente, informaba a los cuerpos represivos, sobre personas que una vez detenidas, sus familiares podían aportar fuertes sumas de dinero por sus vidas, o sea, servía a los esbirros de indicadora de las posibles víctimas a extorsionar, que una vez detenidas eran torturadas y encerradas en la famosa pesa de Bayamo. Uno de los que participaba en estos macabros negocios, además de Rafael Díaz-Balart, era su carnal el coronel Manuel Ugalde Carrillo.


Marta Reyes confesó, que varios de los detenidos fueron asesinados, a pesar de haber pagado sus familiares fuertes sumas de dinero, fueron ultimados por los oficiales del Ejército Jesús Sosa Blanco, Merob Sosa y Ángel Sánchez Mosquera, entre otros. Todo este trabajo se hacía bajo las órdenes de Díaz-Balart y Héctor La Calle, administrador de la zona fiscal de Manzanillo. Ella tenía libre acceso a todos los cuarteles policiales, ya que gozaba del apoyo y las mejores recomendaciones de Díaz-Balart.

Este es el tronco familiar, que engendró la llamada Rosa Blanca, cuyas raíces ahora aspiran en vano a retomar sus aspiraciones políticas para soñar con una Cuba, donde impere la injusticia social, donde la medicina y la educación vuelvan a ser privadas, que se convierta en un inmenso lupanar, donde se vuelva a discriminar por razón de género, de raza, de credo o de posición económica.

Para que regresen la represión, la tortura, los asesinatos, los desaparecidos, las ejecuciones extrajudiciales y todas las lacras previstas por los rosablanqueros para el destino de más de once millones de cubanos.

27 de mayo de 2011

Se han publicado 1 comentarios



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  • Amauris Domínguez Meriño dijo:

    Buen articulo el vuestro Jose Luis, si, nos da a conocer otros nexos de estas hienas trituradoras de huesos de mártires de nuestra gesta del ´53.
    En la edición del periódico Granma órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC) del 1ro de enero del 2010 sale un articulo excelente sobre los manejos de Batista en los años de su dictadura, trapisondas que le permitieron enriquecerse a él y a sus allegados rápidamente (como el del articulo).

    En las opiniones del articulo anterior, en la parte I, hay un comentario que creo que tiene mucha razón y se refiere a que estos trabajos que desenmascaran a todos los antepasados de estos nuevos “adalides de la democracia made in USA” y que reflejan la historia de nuestra Cuba, la verdadera historia, deberían de tener mas espacio en nuestros medios de comunicación plana, estos artículos deberían ser una constante en los medios de los adolescentes y jóvenes.En revistas como Pionero de adolescentes y Somos Jóvenes de la juventud, deben de aparecer, con el grado de profundidad que cada rango de edad requiere pero esclarecedores y con un grado de receptividad tal que les sea grato a cada grupo etario según sus características cognoscitivas y de intereses.
    Esclarecer, educar para que estos “personajes” que los Yanquis, grupúsculos de Miami y los de dentro del país quieren presentar como ángeles rosas a nuestras nuevas generaciones queden desenmascarados.

    Quizás este un poco errado, equivocado pero se percibe que las nuevas generaciones tienen esta parte de la historia como algo lejano en el tiempo y que quizás piensen que no les concierne en lo absoluto.
    Es verdad que existe en Cuba una hornada de excelentes jóvenes y que ellos siempre han sido protagonistas de todo lo bueno y bello que ha construido la Revolución, pero no debemos de olvidar que la Globalización en los medios de comunicación ha bombardeado contra nuestro país, información-desinformación, métodos y medios de vida de consumo que enajenan la mente, deformándolas hasta el punto enajenar mentes con solo el propósito de seguir a toda costa este modo de vida restandole interés a todo lo demás, historia, nación, patria.

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José Luis Méndez Méndez

Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate.

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