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apoteosis brouwer-gismontiana (+ Fotos)

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Segunda Cita

Ayer 15 terminó el II Festival Leo Brouwer de Música de Cámara. Era una tarde espléndida y llegué más tarde que el día del ciclón, esta vez por mi culpa. Por eso me perdí la Sonata del caminante (para guitarra), interpretada por el Maestro rosarino-habanero Víctor Pellegrini, y llegué cuando el juvenil Quinteto de Vientos Santa Cecilia concluía tres obras de Egberto Gismonti, a quien estuvo dedicada la última jornada.

Sin embargo llegué a tiempo para ver a Harold López-Nussa acometer seis de losDiez bocetos para piano que Leo compuso como homenaje a pintores cubanos. Los diez trabajos son preciosos, pero me tocan muy particularmente los dedicados a Raúl Milián, con claroscuros angustiosos, como la obra del pintor; el dedicado a Choco, que lleva y trae magistralmente un tumbao sonero; y la diafanidad transparente de las texturas que evocan la imaginería de Roberto Fabelo. No sé si lo más difícil de conseguir en estas piezas sea continuar en estilo los espacios de improvisación que el compositor deja al intérprete. Un sutil juego de «terreno minado» que la profundidad de análisis y la creatividad de Harold sorteó con ingenio y elegancia.

Cuando fue a anunciar el intermedio, Leo invitó a Egberto Gismonti a tocar «siquiera cuatro notas», para «redondear» la primera parte del programa. El gran músico brasilero dedicó afectuosas palabras a la calidad de los intérpretes del Festival y dijo que iba a hacer una improvisación basada en la música de Leo y en la sensibilidad del pianista que acababa de tocar. Gismonti improvisó durante un cuarto de hora una música que, por su planteo y consecuente desarrollo, parecía escrita. Después invitó a la Maestra del violonchelo Amparo del Riego a dibujar el tema de Pan y Vino, una de las piezas más delicadas de su legendario disco de piano Alma. El resultado fue la belleza de una música austera que, sin la más mínima concesión al sentimentalismo, puso piel de gallina en mucha gente.

Mientras Gismonti hablaba de las virtudes de los músicos cubanos, yo me preguntaba en cuántos países podría hacerse un Festival de tal diversidad e interés. Recuerdo que la primera música que sonó, en el primer concierto, fueron lasRondas, refranes y trabalenguas para coro mixto, de Leo Brouwer, en mágica versión del coro Entrevoces, dirigido por la maestrísima Digna Guerra. Hubo dos fechas dedicadas a cubanas compositoras, desde el siglo XIX hasta nuestros días. En ese ciclo el Trío José White me descubrió una composición para violín, cello y piano, de Cecilia Ariztí, de una belleza conmovedora. Y en el espacio dedicado a cubanas en otras tierras me impactó el quehacer de compatriotas como Keyla Orozco, Tania León y Magaly Ruiz. Qué linda sorpresa descubrir que la entrañable María Álvarez Ríos escribió una obra como Ghetto. Qué estimulante ver crecer a intérpretes jóvenes como Fernando Muñoz, Ana Gabriela Fernández, Dianelys Castillo y Alí Jorge Arango; y constatar la creciente madurez de jóvenes maestros como Anolan González y Leonardo Gell.

La imantación de Leo -asistida por la voluntad incansable de Isabelle Hernández- atrajo también a excelentes intérpretes de otras tierras: los maestros guitarristas Marcelo de la Puebla y Miguel Trápaga, de Chile y de España, y el virtuoso trombonista andaluz Rafael Martínez Guillén. Trápaga tiene un sonido espectacular. Rafael es capaz de escribir y ejecutar una cadencia cubana perfecta. Marcelo, en intimidad, se alivia con canciones del inmortal Víctor Jara.

La última obra que se escuchó fue el estreno mundial de Gismontiana para cuatro guitarras y orquesta de cuerdas, obra que Leo compuso en 2004, versionada ayer por cuatro guitarras y cuarteto de cuerdas. Seis movimientos que se van levantando desde texturas de gran sutileza, con contrapuntos de elementos rítmicos brasileros y cubanos, a veces solos y otras superpuestos, creando fusiones de afortunadas simpatías. Música que el mundo escuchó ayer por vez primera y que, por su impresionante belleza, sentí deseos de seguir recorriendo como espiral eterna.

Vista del interior de la Basílica Menor de San Francisco de Asís en la jornada inaugural del Festival. Actúa el coro Entrevoces, dirigido por Digna Guerra.

Vista del interior de la Basílica Menor de San Francisco de Asís en la jornada inaugural del Festival. Actúa el coro Entrevoces, dirigido por Digna Guerra. Foto: Silvio Rodríguez

Tania León, compositora cubana residente en Estados Unidos, saluda al público. A su espalda María del Henar Navarro y Niurka González.

Tania León, compositora cubana residente en Estados Unidos, saluda al público. A su espalda María del Henar Navarro y Niurka González. Foto: Silvio Rodríguez

Harold López-Nussa, presentado por el Maestro Leo Brouwer.

Harold López-Nussa, presentado por el Maestro Leo Brouwer. Foto: Silvio Rodríguez

Egberto Gismonti y Amparo del Riego.

Egberto Gismonti y Amparo del Riego. Foto: Silvio Rodríguez

Arriba: Miguel Trápaga, Alí Jorge Arango, Víctor Pellegrini, Marcelo de la Puebla y el Cuarteto de Cuerdas Havana: Patricia Quintero, Zully Morales, Rainel Joubert y Xóchitl Morales. Debajo: Leo Brouwer.

Arriba: Miguel Trápaga, Alí Jorge Arango, Víctor Pellegrini, Marcelo de la Puebla y el Cuarteto de Cuerdas Havana: Patricia Quintero, Zully Morales, Rainel Joubert y Xóchitl Morales. Debajo: Leo Brouwer. Foto: Silvio Rodríguez

Se han publicado 6 comentarios



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  • Ricardo dijo:

    Muy bonitas tus palabres Silvio, se ve que eres un amante de la buena música dentro de la que te incluyes como un gran creador, en este caso de la poesía,lástima que lo que escuchan los jovenes en la calle es timba y regetón.

  • Patricia dijo:

    Hay jóvenes que escuchan, conocen y disfrutan de la buena música;
    pero también se divierten y bailan con la timba y el reguetón!!!

    No tiene por qué haber incompatibilidad, para eso somos cubanos

    PD.Silvio, tu creación lleva al éxtasis, está más allá de cualquier categoría.Un abrazo fuerte.

  • Ricardo dijo:

    Creo que se divierten, escuchan y disfrutan con la timba y el regetón y de buena música no saben donde estan parados, no seamos ilusos, la incultura musical de la juventud es avismal, solo en sectores selectos universitarios, peñas etc conocen de música clásica y poética, acaso vamos a negar eso también, salgan a la calle, entren en las casa, hablen con los jovenes y veran su gran conocimiento musical.

  • Isabelle dijo:

    Querido Silvio:
    Muchas gracias por las dos crónicas que has hecho sobre nuestro festival. Nos gustaría mucho, de ser posible, incluirlas en el sitio web del evento: http://www.festivaleobrouwer.com / http://www.festivaleobrouwer.cult.cu en la sección Misceláneas. La semana próxima se abrirá la Galería de imágenes con las fotos de Gabriel Guerra Bianchini, pero igualmente quisiéramos incorporar alguna de tus fotos, quizás estas mismas, siempre que estés de acuerdo. Tomaremos ahora un breve descanso de pocos días para recuperar fuerzas y poder continuar… Una vez más gracias a Ti y a los Estudios Ojalá (Olimpia, Juan Mario, Enzo y Jerzy) por la colaboración y ayuda al festival. Un abrazo nuestro.

  • Leonardo Gell dijo:

    Maestro Silvio:
    Muchas gracias por regalarnos sus impresiones sobre el festival. Fue una magnífica experiencia y es un honor vernos reflejados de alguna forma en sus «conversaciones» con todos los amigos que confluimos aquí. Felicitaciones!!!!! Leonardo.

  • Abelardo dijo:

    Querido Silvio:
    Acabo prácticamente de ver Afinidades y quiero trasmitirte mis felicitaciones por toda esa música tuya que forma parte importante y sustancial de la película. En especial la obra Demasiado Azul que interpreta la Gran Omara, en forma estremecedora, que espero tenga una amplia difusión en nuestros medios.
    Un abrazo para tí y para la excelente Niurka

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Silvio Rodríguez

Silvio Rodríguez

Músico y poeta cubano. Es fundador de la Nueva Trova y autor de canciones antológicas como «Unicornio», «Ojalá», «La era está pariendo un corazón», y muchas otras.

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