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¿Adiós al Dream Act?

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Cuando todavía no se logra vislumbrar con alguna certeza la aprobación a corto plazo de una reforma migratoria que aporte justicia a quienes llegan a Estados Unidos a hacer los trabajos más duros e inhumanos soportando los abusos, agresiones de racistas y xenófobos, se desvanece este martes con el rechazo del senado al Dream Act, los sueños de jóvenes estudiantes indocumentados.

Una frustración más se suma a las denodadas luchas de los inmigrantes por hacer valer sus derechos en el seno de la sociedad norteamericana que los discrimina.

Este martes, el senado de Estados Unidos rechazó por 56 votos a favor y 44 en contra el proyecto de ley que proponía dar la oportunidad a sesenta y cinco mil estudiantes indocumentados con buenos expedientes académicos, la residencia temporal para una vez graduados en la universidad, pudieran obtener sus residencias permanentes o ingresar en el ejército.

Para ser aprobada la iniciativa se necesitaba el sesenta por ciento del senado y los demócratas contaban solo con cincuenta y seis escaños. Les hubieran hecho falta apoyo de republicanos para que avanzara la propuesta demócrata a la cual el presidente Obama había dado su respaldo. Se beneficiarían además unos seiscientos mil estudiantes que ya habían terminado la secundaria y todos los indocumentados menores de treinta y cinco que hubieran ingresado al país antes de los dieciséis años. Todos estos jóvenes sin derechos a legalizarse en el que debía ser su propio país a donde llegaron de niños, se han mostrado muy activos haciendo manifestaciones y abordando directamente por distintas vías a los congresistas. Se dice que después de las elecciones legislativas se volverá a debatir sobre el tema que es una enmienda a la propuesta de la ley de Defensa.

Con la ley anti-inmigrante de Arizona que otros estados quieren imitar, la actuación criminal del troglodita sheriff Arpaio, el florecimiento del ultraconservador Tea Party -que Dios nos libre que llegue a instalarse en la Avenida Pennsylvania- y sus imágenes más pavorosas, la Sarah Pailin y la aspirante a senadora por Delaware la señorita O' Donnell a quien se le califica ahora como practicante de brujería, se devela un clima de histerismo racista que recuerda las prácticas anticomunistas del senador Mc Carthyalimentada por congresistas y acentuada por la inercia de la Casa Blanca.

El ex secretario de Estado, Colin Powell, dijo en la televisora NBC que ese país no puede ser anti-inmigrante porque ellos son el combustible de esa nación y que sin ellos serían un país de viejos como la Unión Europea o Japón. Dijo que el Partido Republicano, al cual pertenece, debía revisar sus posiciones en contra de la reforma migratoria y que el gobierno debería invertir más en la educación de los niños de las minorías ya que el cincuenta por ciento de ellos no terminan la escuela, y el Dream Act sería una herramienta para conseguirlo.

Todos estos problemas que afectan el ambiente interno, sumado a la grave crisis económica, el enorme desempleo y  las guerras que inexplicablemente sostiene, coloca, sin dudas al país en una de las situaciones más difíciles en muchos años.

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Lillian Lechuga

Lillian Lechuga

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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