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El reino mágico

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Foto: AFP

España gana la Copa Mundial de Fútbol, Sudáfrica 2010. Foto: AFP

Pacho Maturana, colombiano, hombre de vasta experiencia en estas lides, dice que el fútbol es un reino mágico, donde todo puede ocurrir.

El Mundial reciente ha confirmado sus palabras: fue un Mundial insólito.

* Insólitos fueron los diez estadios donde se jugó, hermosos, inmensos, que costaron un dineral. No se sabe cómo hará Sudáfrica para mantener en actividad esos gigantes de cemento, multimillonario derroche fácil de explicar pero difícil de justificar en uno de los países más injustos del mundo.

* Insólita fue la pelota de Adidas, enjabonada, medio loca, que huía de las manos y desobedecía a los pies. La tal Jabulani fue impuesta aunque a los jugadores no les gustaba ni un poquito. Desde su castillo de Zurich, los amos del fútbol imponen, no proponen. Tienen costumbre.

* Insólito fue que por fin la todopoderosa burocracia de la FIFA reconociera, al menos, al cabo de tantos años, que habría que estudiar la manera de ayudar a los árbitros en las jugadas decisivas. No es mucho, pero algo es algo. Ya era hora. Hasta estos sordos de voluntaria sordera tuvieron que escuchar los clamores desatados por los errores de algunos árbitros, que en el último partido llegaron a ser horrores. ¿Por qué tenemos que ver en las pantallas de televisión lo que los árbitros no vieron y quizá no pudieron ver? Clamores de sentido común: casi todos los deportes, el básquetbol, el tenis, el béisbol y hasta la esgrima y las carreras de autos, utilizan normalmente la tecnología moderna para salir de dudas. El fútbol, no. Los árbitros están autorizados a consultar una antigua invención llamada reloj, para medir la duración de los partidos y el tiempo a descontar, pero de ahí está prohibido pasar. Y la justificación oficial resultaría cómica, si no fuera simplemente sospechosa: El error forma parte del juego, dicen, y nos dejan boquiabiertos descubriendo que errare humanum est.

* Insólito fue que el primer Mundial africano en toda la historia del fútbol quedara sin países africanos, incluyendo al anfitrión, en las primeras etapas. Sólo Ghana sobrevivió, hasta que su selección fue derrotada por Uruguay en el partido más emocionante de todo el torneo.

* Insólito fue que la mayoría de las selecciones africanas mantuvieran viva su agilidad, pero perdieran desparpajo y fantasía. Mucho corrieron, pero poco bailaron. Hay quienes creen que los directores técnicos de las selecciones, casi todos europeos, contribuyeron a este enfriamiento. Si así fuera, flaco favor han hecho a un fútbol que tanta alegría prometía. Africa sacrificó sus virtudes en nombre de la eficacia, y la eficacia brilló por su ausencia.

* Insólito fue que algunos jugadores africanos pudieran lucirse, ellos sí, pero en las selecciones europeas. Cuando Ghana jugó contra Alemania, se enfrentaron dos hermanos negros, los hermanos Boateng: uno llevaba la camiseta de Ghana, y el otro la camiseta de Alemania.

De los jugadores de la selección de Ghana, ninguno jugaba en el campeonato local de Ghana.

De los jugadores de la selección de Alemania, todos jugaban en el campeonato local de Alemania.

Como América latina, Africa exporta mano de obra y pie de obra.

* Insólita fue la mejor atajada del torneo. No fue obra de un golero, sino de un goleador. El atacante uruguayo Luis Suárez detuvo con las dos manos, en la línea del gol, una pelota que hubiera dejado a su país fuera de la Copa. Y gracias a ese acto de patriótica locura, él fue expulsado pero Uruguay no.

* Insólito fue el viaje de Uruguay, desde los abajos hasta los arribas. Nuestro país, que había entrado al Mundial en el último lugar, a duras penas, tras una difícil clasificación, jugó dignamente, sin rendirse nunca, y llegó a ser uno de los mejores. Algunos cardiólogos nos advirtieron, desde la prensa, que el exceso de felicidad puede ser peligroso para la salud. Numerosos uruguayos, que parecíamos condenados a morir de aburrimiento, celebramos ese riesgo, y las calles del país fueron una fiesta. Al fin y al cabo, el derecho a festejar los méritos propios es siempre preferible al placer que algunos sienten por la desgracia ajena.

Terminamos ocupando el cuarto puesto, que no está tan mal para el único país que pudo evitar que este Mundial terminara siendo nada más que una Eurocopa. Y no fue casual que Diego Forlán fuera elegido mejor jugador del torneo.

* Insólito fue que el campeón y el vicecampeón del Mundial anterior volvieron a casa sin abrir las maletas.

En el año 2006, Italia y Francia se habían encontrado en el partido final. Ahora se encontraron en la puerta de salida del aeropuerto. En Italia, se multiplicaron las voces críticas de un fútbol jugado para impedir que el rival juegue. En Francia, el desastre provocó una crisis política y encendió las furias racistas, porque habían sido negros casi todos los jugadores que cantaron “La Marsellesa” en Sudáfrica.

Otros favoritos, como Inglaterra, tampoco duraron mucho. Brasil y Argentina sufrieron crueles baños de humildad. Medio siglo antes, la selección argentina había recibido una lluvia de monedas cuando regresó de un Mundial desastroso, pero esta vez fue bienvenida por una abrazadora multitud que cree en cosas más importantes que el éxito o el fracaso.

* Insólito fue que faltaran a la cita las superestrellas más anunciadas y más esperadas. Lionel Messi quiso estar, hizo lo que pudo, y algo se vio. Y dicen que Cristiano Ronaldo estuvo, pero nadie lo vio: quizás estaba demasiado ocupado en verse.

* Insólito fue que una nueva estrella, inesperada, surgiera de la profundidad de los mares y se elevara a lo más alto del firmamento futbolero. Es un pulpo que vive en un acuario de Alemania, desde donde formula sus profecías. Se llama Paul, pero bien podría llamarse Pulpodamus.

Antes de cada partido del Mundial, le daban a elegir entre los mejillones que llevaban las banderas de los dos rivales. El comía los mejillones del vencedor, y no se equivocaba.

El oráculo octópodo influyó decisivamente sobre las apuestas, fue escuchado en el mundo entero con religiosa reverencia, fue odiado y amado y hasta calumniado por algunos resentidos, como yo, que llegamos a sospechar, sin pruebas, que el pulpo era un corrupto.

* Insólito fue que al fin del torneo se hiciera justicia, lo que no es frecuente en el fútbol ni en la vida.

España conquistó, por primera vez, el campeonato mundial de fútbol.

Casi un siglo esperando.

El pulpo lo había anunciado, y España desmintió mis sospechas: ganó en buena ley, fue el mejor equipo del torneo, por obra y gracia de su fútbol solidario, uno para todos, todos para uno, y también por las asombrosas habilidades de ese pequeño mago llamado Andrés Iniesta.

El prueba que a veces, en el reino mágico del fútbol, la justicia existe.

* * *

Cuando el Mundial comenzó, en la puerta de mi casa colgué un cartel que decía Cerrado por fútbol.

Cuando lo descolgué, un mes después, yo ya había jugado sesenta y cuatro partidos, cerveza en mano, sin moverme de mi sillón preferido.

Esa proeza me dejó frito, los músculos dolidos, la garganta rota; pero ya estoy sintiendo nostalgia.

Ya empiezo a extrañar la insoportable letanía de las vuvuzelas, la emoción de los goles no aptos para cardíacos, la belleza de las mejores jugadas repetidas en cámara lenta. Y también la fiesta y el luto, porque a veces el fútbol es una alegría que duele, y la música que celebra alguna victoria de ésas que hacen bailar a los muertos, suena muy cerca del clamoroso silencio del estadio vacío, donde ha caído la noche y algún vencido sigue sentado, solo, incapaz de moverse, en medio de las inmensas gradas sin nadie.

(Publicado en Página12)

Se han publicado 9 comentarios



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  • Eddy Nápoles dijo:

    Excelente, como nos tiene acostumbrado el maestro Galeano, simpre para fraseando sobre cada acontecimiento

  • Vero dijo:

    Como siempre me identifico plenamente con las palabras de este señor,al cual admiro,recien culminó el mundial y me siento perdida,tambien extraño :( y eso que nunca me habia interesasdo el futbol como en este mundial,eso fue gran parte por nuestra selección que nos hizo creer que se puede,que la lucho siempre,demostró compañerismo,humildad y brilló,se me salia el corazón del pecho cada vez que veía a la celeste jugar,es raro decir que extraño el futbol,en realidad extraño la adrenalina que sentia en cada partido,porque nose mucho de futbol jaja.
    Salú

  • Lil Rodríguez dijo:

    Alguna vez en la vida tenemos derecho a no estar de acuerdo con nuestros referentes. Y esta vez no estoy de acuerdo con Galeano.
    No creo que la mejor atajada del mundial haya sido la de Luís Suárez. Celebrar la incorrección sólo es válido cuando está en juego un pueblo y no creo a estas alturas que uruguay valga un partido que pasará a la historia, no por emocionante sino por esquilmador.
    Y en cuanto al pulpo es insólito, pero no por por profeta de logros, sino por lo habilidoso que es el capitalismo cuando se sabe fallo.
    Como buien lo escribió nuestro vice canciller (Venezuela)Reinaldo Bolívar, hasta los cuartos de final, el Mundial despertaba emociones en todos los continentes. 5 países suramericanos, 3 europeos y 1 africano. La FIFA anuncia record de ventas publicitarias (TV, Radio, Prensa, webs). Luego se desinfló el mercado, la atractiva Ghana se fue, por lo que los africanos bajaron su interes. Los principales suramericanos con Brasil y el atractivo Maradona (dos iconos que todos querían ver para bien o para mal) se fueron. El mundial se europerizó. Había que levantar el rainting. Y apareció el Pulpo Paúl. Desplazó de las primeras planas a los propios equipos. Todos estuvimos pendientes si fallaba o acertaba. Hasta el juego por el tercer puesto tuvo record de audiencia. Y que decir de la final. El Pulpo hacía su trabajo, los massmedias se encargaban del resto. Nos pulperizaron.
    Era un todo contra el Pulpo.
    Y ahora vendrán juguetes, camisas, series, reaparecerá Manotas, la Sirenita y dele.
    El mercado lo hizo de nuevo. Hasta los que nos creemos muy formados caímos en las redes de la mano invisible.El capitalismo sabe como reinventarse para lograr sus objetivos.
    Qué hacer. Estar alerta y debatir.

    Lo insólito para mí también fue que nos creyéramos que el Mundial era en el continente negro, que vio supeditada su música, inclusive, a las transnacionales del disco. El territorio fue África, pero el Mundial no.

  • Mateteag dijo:

    Brillantes las apreciaciones de Galeano, como siempre y particularmente éstas del mundial, las cuales vienen sazonadas con su reconocido fervor y conocimiento por este deporte. Con respecto al comentario de Lil decir que lamento lo desatinado de su juicio con respecto a la actuación uruguaya, la mayoría de los que aman este deporte no dudan en calificar la actuación de Uruguay como la más digna del continente, por su entrega, por su humildad, por muchos de sus valores individuales y sobre todo por su rendimiento como equipo.El hecho de una mano no empaña sino que engrandece la actuación celeste, porque fue una infracción clave en el momento clave y debidamente sancionada, pero desperciciada por su oponente. Lo rescatable de Uruguay fue la capacidad de sobreponerse en esas instancias del partido y poderle ganar LÍCITAMENTE a un oponente de fuste como lo fue Ghana.Lo rescatable de Suárez fue su capacidad de sacrificio, porque Lil debería saber que además de un penal, que es casi un gol,la correcta sanción ante la infracción de Suárez fue su expulsión y posterior suspensión para el próximo partido.
    En fin, resumiendo Uruguay tuvo mucho de lo que cualquier apasionado de este deporte espera: estrategia, talento, sacrificio y humildad.
    Lo que dice Galeano es cierto, ya que difícilmente se pueda encontrar en este mundial una atajada bajo los tres palos mas significativa que la que hizo Suárez.

  • CHAGO dijo:

    A Galeano le faltó mencionar algo insólito:

    En Cuba donde oficialmente somos enemigos jurados del deporte profesional seguimos con fervor con la ayuda oficial (trasmisión gratuita por la TV de TODOS los partidos) el mundial de un deporte donde jugadores y equipos mueven millones de cualquier moneda

  • Camilo dijo:

    Igual que Lil, por esta vez no comparto el sentir del maestro Galeano. Aunque envidio su obsesión por el fútbol.

    Tanto de Uruguay como de Argentina (y aún Paraguay), me quedo con lo declarado por Carlos Tévez: “Murieron con la suya”. Qué lástima por Brasil…

    Pero en fin, lo que parece evidente es que NOS ROBARON EL FUTBOL. A partir de ahora, será tremendo negocio… pero no niños, jóvenes y aún viejos, peloteando y compartiendo su espíritu en cualquier calle ó predio. Al fin y al cabo, calles y predios no alcanzan para tanto carro, que evidentemente tienen prioridad sobre niños y humanos en general. De allí que se fantasee, no que se juegue, en la televisión y demás. Ya todo es un espéctaculo, más no el deporte popular que fue.
    !Que lástima!

  • Benigno dijo:

    Excelente lo escrito por Galeano. En Cuba disfrutamos muchísimo de los partidos, excepto la narración cubana, así unas veces ellos comentaban lo que deseaban y el partido por otro lado…

  • Arturo Ramos dijo:

    Lil Rodriguez.
    Me encantó tu comentario. De acuerdo 100%.

  • isairis dijo:

    Galeano siempre tan genial como siempre, pero el comentario de Lil tiene mucha razón, y lo que más me entusiasma es que está escrito con singular originalidad. Pudiera decirse que está «listo» para emplanarse en cualquier periódico.

Se han publicado 9 comentarios



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Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

Escritor y periodista uruguayo. Es el autor del libro “Las venas abiertas de América Latina”.

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