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Somos un pueblo de raíces profundas….

1 mayo 2010 | 2

Por Giraldo Mazola

Cuba, desfile del 1ro de Mayo. Foto: KaloianLa frase no es mía.

Anoche había releído el discurso de Fidel en el aniversario del 26 de Julio en Santiago en 1998 y con esa idea concluyó su intervención. Meditaba sobre eso mientras caminaba alrededor de las seis de la mañana hacia el punto de concentración que me correspondía para el desfile del 1ro. de Mayo.

Parecía que había vaticinado las dos pruebas recientes de madurez consciente de nuestro pueblo; las masivas elecciones de delegados del Poder Popular y esta alegre y combativa manifestación popular, del júbilo de un pueblo dueño de su destino y decidido a no renunciar a su libertad e independencia.

El Comandante en Jefe nos decía entonces:

“Hoy los ideales son más altos. Antes luchábamos por nuestro país; hoy luchamos por el mundo, y luchamos por el mundo debido a dos razones: una, porque adquirimos conciencia de humanidad, tan bellamente expresada en aquella frase martiana: “Patria es humanidad”; otra, porque adquirimos estos conceptos por nuestra educación política, revolucionaria, martiana, marxista, leninista, socialista. Hemos unido la esencia de las mejores ideas de nuestros pensadores y la esencia de las mejores ideas de los pensadores que nacieron en otras tierras, y con ellas hemos ido fortaleciendo y desarrollando nuestros ideales de hoy.

Somos patriotas, pero somos también internacionalistas. Ningún pueblo lo demostró mejor que nosotros, ningún pueblo fue capaz de enviar voluntariamente a más de medio millón de sus hijos a cumplir difíciles misiones en otras tierras del mundo, y eso que hemos sembrado no lo podrá desarraigar nadie. Un árbol se puede caer porque tenga raíces flojas, pero ningún árbol de raíces profundas podrá ser arrancado jamás, y tenemos millones de ciudadanos con raíces profundas y un pueblo de raíces muy profundas. Sepan captarlo, sepan comprenderlo nuestros jóvenes instruidos y cultos; sepan beber de la historia; sepan alimentarse de la gloria de nuestra patria, de sus tradiciones, de sus valores, como se alimentan los niños del pecho de las madres.

No se dejen confundir por nada, no se dejen engañar jamás por nadie. Esa es nuestra esperanza, y que este país jamás retroceda, que esta Revolución jamás retroceda, que toda la dignidad y la gloria que hemos adquirido no puedan destruirla nunca. Ese es nuestro compromiso y ese es nuestro juramento con nuestros mártires gloriosos, con nuestros muertos heroicos.”

Miles de compatriotas como yo madrugaron a oscuras para llegar a los sitios previstos para los movilizados de los municipios de la capital. Había un ambiente festivo y parecía que todos nos habíamos puesto de acuerdo para darle colorido al encuentro con nuestras ropas, con letreros, fotos e improvisados, originales  y espontáneos carteles.

Jóvenes que sus padres llevaron en brazos en manifestaciones anteriores cargaban ahora a los suyos; otros más jóvenes, aún estudiantes, en grupos bulliciosos, marchaban con el desenfado de la edad.

Muchas mujeres en compactos bloques femeninos o entremezcladas, más bellas que otros días y con combatividad contagiosa.

Los que votamos y desfilamos confrontamos y soportamos los problemas cotidianos que todos deseamos resolver lo antes posible. Hasta a veces algunos expresamos inconformidad con la lentitud de soluciones que hemos pensado podrían realizarse antes. También ansiamos disponer de información más sistemática sobre tal o cual asunto.

Pero todos, sobre todo los más jóvenes que son la mayoría, esos a los que antes Fidel les decía que no se dejaran confundir, no se han confundido, aún en medio de la más organizada campaña mediática para dividirnos que orquestan los norteamericanos y secundan los europeos y sus corifeos en el planeta para denigrarnos.

Esos millones de compatriotas expresaron, como su respuesta contundente y bien clara, en las solemnes ceremonias de la elección y votación de sus representantes y en estos bulliciosos desfiles en todo el país, su confianza en la Revolución que hicieron sus abuelos y ellos y sus padres continúan y continuarán luchando para  perfeccionarla.

Casi al final del desfile vi a un compañero que portaba un cartel donde escribió una consigna con letra imperfecta pero nítida y de líneas precisas, cuyos rasgos me recordaban al del joven que escribió ya agonizando con su sangre “Fidel” cuando el ataque artero a los aeropuertos previos a la agresión de Girón.

Decía su preciso letrero, como un resumen, el criterio de los que votamos y marchamos:

“Revolución es lucha.”


Se han publicado 2 comentarios



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  • Jose Luis dijo:

    Muy buen la foto,expresa el verdadero significado de la revolucion de acuerdo a lo que los cubanos entiendemos por “Lucha”

  • Omar dijo:

    Muchos años hace que no estoy por la Capital, pero tuve la satisfacción de estudiar y convivir en ella durante ocho años, y les puedo asegurar que es la reina de las manifestaciones, allí los actos transpiran revolución, cubanía , alegría de pueblo, no ví falsedades y cuando algún desinformado se expresa mal de ustedes yo me encargo de esclarecerlos y decirles verdades que ellos no han tenido la dicha de vivir. Desde ayer tenía en mi mente el deseo de expresarles mi agradecimiento a ustedes, yo soy un “guajiro” y los quiero de corazón.

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Giraldo Mazola

Diplomático y periodista, colaborador de Cubadebate.

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