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A diez años del intento de magnicio contra Fidel

27 octubre 2007

DIEZ años después de la intercepción accidental, en aguas puertorriqueñas, del yate La Esperanza, cuando se dirigía hacia Isla Margarita para realizar un atentado contra el presidente de Cuba, Fidel Castro, todas las evidencias disponibles apuntan al Gobierno de EE.UU., la CIA, la FNCA e, incluso, a Luis Posada Carriles, como cómplices en está conspiración.

Recordamos que ese 27 de octubre de 1997, los agentes de la Guardia Costera que subieron a bordo del barco encontraron en un compartimiento secreto cubierto por una alfombra, dos fusiles de asalto de calibre 50 -capaces de perforar un motor de avión- y datos de navegación que dejaban claro que se dirigía hacia la isla venezolana donde se iba a celebrar la anual Cumbre Iberoamericana, el 7 de noviembre.

La investigación revelaba de inmediato que José Antonio “Toñín” Llama, 66 años de edad, miembro del Comité Ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), de Miami, era dueño del yate, y que Francisco “Pepe” Hernández, 61 años, el propio presidente de la FNCA , era dueño de uno de los fusiles. El segundo rifle pertenecía a un socio de la organización, Juan Evelio Pou, veterano de la invasión de Bahía de Cochinos fichado por el FBI.

El propio Llama confirmó al Miami Herald, hace unos meses, la intensa actividad terrorista desarrollada entonces por el Comité Paramilitar de la FNCA, organización fundada bajo orientaciones de la CIA.

El fiscal Miguel Pereira, hombre honorable del equipo antiterrorista de la Secretaria de Justicia Janet Reno, recuerda con qué desfachatez elementos del propio aparato judicial federal llegaron a manipular el caso con la ruidosa complicidad del Special Agent Héctor Pesquera, entonces jefe del FBI de San Juan.

El 28 de agosto de 1998, un Gran Jurado de Puerto Rico acusó de conspirar para asesinar a un jefe de Estado, además de los elementos detenidos a bordo del barco, a Llama y dos cómplices de la FNCA, José Antonio Rodríguez Sosa y a Alfredo Domingo Otero.

Sin embargo, la acusación NO incluyó a los dos dueños de los rifles incautados.

A pesar de las confesiones firmadas y de las numerosas evidencias, todos los acusados, sin excepción, fueron absueltos el 8 de diciembre de 1999.

Hoy más que nunca resulta evidente la participación de la CIA y del Gobierno que la dirige, en un complot donde cada personaje está vinculado, de una manera u otra, a sus servicios.

POSADA, NELLY, PEDRO Y PACO LO CONFIRMAN TODO

Empezando por el agente CIA Luis Posada Carriles. En este complot apadrinado por la FNCA no podía faltar el elemento más conocido de su aparato terrorista.

Las ahora famosas llamadas fatales reveladas por el colega Reinaldo Taladrid en el periódico Granma, lo confirman todo.

Ya el 21 de febrero de 1997, cuando Posada, desde Centroamérica, llama a sus viejos cómplices de los años 80, Nelly Rojas y su esposo Pedro Morales, les anuncia que se reunirá con ellos “alrededor del 10 de marzo” para tratar “una cosa seria, que va a durar unos cuantos meses prepararla, que puede cambiar el destino de nuestro país.”

Después de presentarles a su financiero, Arnaldo Monzón, negociante millonario de New Jersey, directivo de la FNCA y miembro del Comité Paramilitar, Posada le hace a Morales esa pregunta que define la ubicación del atentado proyectado:

“Oye, Pedro -lanza el terrorista- me interesa mucho saber si tú sigues viajando a Margarita y Cumarán” (zona suroeste de la isla de Margarita).

Más claro aún, el 31 de marzo de 1997, Posada Carriles se comunica desde El Salvador, con otro socio, Francisco “Paco” Pimentel y le dice: “Mira, vamos a vernos para los detalles en la isla”. El 21 de abril de 1997, Posada habla de nuevo con “Paco”. El negociante cubano entonces radicado en Venezuela confirma: “Mira, Luis, yo recibí un mensaje que te envía Tony Esquivel, él dice que existe un presupuesto para la cuestión en Margarita”.

UN CAPITAN CIA: ÁNGEL “BABY” HERNÁNDEZ

Todos los miembros de la tripulación de La Esperanza, sin excepción, han trabajado, como agente o mercenario, con la CIA anteriormente a los hechos. Empezando por el que actúa de capitán del barco, Angel Moisés “Baby” Hernández Rojo. Nacido en 1930, es un ex cadete de la aviación naval de la dictadura de Batista que terminará estudios con la Academia de Pensacola, Florida, con grados de alférez de fragata.

Después de la Revolución, conspira con el terrorista Movimiento de Liberación Nacional, sostenido por la CIA, y se asila en la embajada de Argentina antes de salir, el 5 de enero de 1962, con un salvoconducto, hacia Puerto Rico y luego Miami.

A su llegada a Estados Unidos, es de inmediato reclutado para sumarse a las actividades terroristas de la estación CIA, JM/WAVE, como operativo de acciones clandestinas. Llegará a ser capitán de buques madre y participa en numerosas operaciones de infiltración e, incluso, de ataques piratas.

TAN CIA COMO NARCO: “CUCO” MÁRQUEZ

Otro marino de La Esperanza, Juan Bautista “Cuco” Márquez Hernández, nacido en 1936, veterano de la Brigada 2506, fue también de los mercenarios de la estación CIA JM/WAVE que lo hizo capitán de un buque madre (el Superfreezer) para su gigantesco plan de operaciones clandestinas.

Liberado bajo fianza poco después de su detención en Puerto Rico, Márquez fue arrestado de nuevo, esta vez por la Drug Enforcement Agency (DEA) que lo acusó de la importación en EE.UU. de 365 kilogramos de cocaína, de conspiración para la importación de 2 000 kilogramos y de lavado de dinero.

Ello confirmó las actividades paralelas de narcotráfico de la CIA y de numerosos capos de la mafia cubanoamericana en el curso de las últimas décadas, a menudo bajo una cómoda cobertura política.

TRIPULANTE CIA DEL EXPLORER: “PANCHITO” CÓRDOVA

Otro de los ocupantes de La Esperanza, Secundino “Panchito” Córdova Torna, pescador comercial de Maratón, nacido en 1948, en rancho Veloz, provincia de Las Villas, salió de Cuba ilegalmente en 1961, en el barco Conchita II propiedad de su padre.

En 1965, fue también reclutado para los grupos de infiltración de la CIA. Trabajó como tripulante del buque madre Explorer con el cual participó en varias agresiones contra las costas de Cuba.

El 22 de diciembre de 1966, fue capturado en las costas de Dolores, Las Villas, cuando intentaba infiltrarse para recoger elementos contrarrevolucionarios.

De regreso en Estados Unidos en 1991, planeó lanzar un barco lleno de explosivos contra el malecón habanero. Su barco sirvió como buque madre de una infiltración por Cárdenas.

Tan arrepentido estaba el delincuente que días después de su liberación bajo fianza en el caso La Esperanza, un barco suyo llamado El Bonanza realizó una entrada ilegal en Cuba, el 3 de diciembre, por Isabela de Sagua, Villa Clara.

MERCENARIO EN EL ESCAMBRAY: “LA COTA” ALFONSO

Distinta trayectoria tiene Angel “La Cota” Alfonso Alemán, arrestado con él a bordo de La Esperanza. El residente de New Jersey, nacido en 1940, pertenecía a la banda terrorista de Sinecio Walsh, famosa por torturar a sus presos, que operó en la zona montañosa del Escambray en la región central de Cuba, con el apoyo de la CIA.

Capturado en agosto de 1960, fue sancionado a 30 años de privación de libertad. La banda completa fue desarticulada en diciembre.

Liberado con anticipación en 1979, fue de inmediato captado por la CIA que lo integró a sus operaciones de guerra sucia.

Dos veces antes del caso de La Esperanza, “La Cota” fue observado en la preparación de atentados contra el Presidente cubano. Ambos intentos ocurrieron en 1995, en México y en Madrid.

Colmo de lo absurdo: absuelto con sus coacusados en el caso de La Esperanza, Alfonso Alemán es actualmente objeto de una investigación del FBI y de un Gran Jurado de New Jersey por ser miembro de la cúpula “norte” de la FNCA que apadrinó durante años… ¡las campañas terroristas de Luis Posada Carriles!

Terrorista y colaborador de la CIA, Alemán se encuentra hoy de brazo derecho del Representante cubanoamericano Albio Sires, quien fue alcalde de West New York, ciudad conocida por ser controlada por el hampa cubanoamericana que maneja en la zona el juego ilegal y la prostitución.

Diez años después del incidente de La Esperanza y al visitar de nuevo sus archivos, las preguntas parecen obvias:

¿No sabía la CIA de la expedición terrorista del barco de la FNCA? ¿Ignoraba el complot que urdía desde hacía meses el comité paramilitar de esa organización con su más experimentado asesino, Luis Posada Carriles? ¿No se había enterado la multimillonaria agencia de inteligencia de que cuatro de los más recalcitrantes de sus mercenarios, informantes y colaboradores navegaban hacia Isla Margarita ese 27 de octubre de 1997?

¿Cómo podrían negar su complicidad, tanto el Gobierno norteamericano como su principal agencia de inteligencia, si toda la tripulación de la nave magnicida pertenecía desde hacía décadas a su red terrorista anticubana?

Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro “Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras”.

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