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Más de lo mismo para apoderarse de Cuba

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Durante más de 40 años, todos los presidentes norteamereicanos presentan algún plan "nuevo" para tumbar al gobierno de Fidel Castro y "hacer retornar" a Cuba a la familia de las naciones latinoamericanas bajo el dominio de EE.UU. Cada "nuevo" proyecto asegura al partido en gobierno los votos de los cubanos anticastristas en Flórida y otros rincones del país. A la vez muestra el presidente como el macho ‘Joe Six-Pack' (un trabajador común de raza blanca). Por eso el "nuevo" plan de Geroge Bush de 450 páginas de transición no representa ninguna novedad. Lo único que cambia es la cantidad de millones que asignan para su ejecución.
En este siglo XXI, llamado "metálico" donde cada detalle de la vida y del pensamiento es interpretado en términos de dinero, no sorprende que esta vez el precio del proyecto de "democratización de Cuba" fuera elevado a 80 millones de dólares. Como todo sube, lo "novedoso" del Plan Bush es que más de 100 estudiosos al servicio del gobierno, guiados por Condoleezza Rice y el secretario del Comercio Carlos Gutiérrez demoraron más de un año, con renumeración millonaria para plagiar el plan de transición democrática elaborado para Afganistan e Irak. Lo hicieron sabiendo perfectamente que los norteamericanos no se darán cuenta, como dijo el evangelista Gary Bauer: "Joe Six-Pack jamás entenderá los cambios que se están produciendo en el mundo, ni porqué él no puede entender todo esto".
Este plan ignora por completo la existencia de Cuba como país soberano y el pueblo que con mucho sacrificio logró convertir su país en una de las naciones más cultas, más educadas y más saludables del planeta a pesar de la austeridad que ha estado sufriendo durante más de 40 años, debido al bloqueo económico de EE.UU.
El plan habla de la necesidad de recrear de nuevo el sistema socioeconómico capitalista en la isla, y, como en Irak, privatizar toda su infraestructura productiva y social bajo la batuta de las corporaciones norteamericanas. Lo mismo como en Irak los autores del plan calculan que el pueblo recibirá con "flores a sus liberadores llegados de Miami para dirigir el destino de una Cuba nueva", de acuerdo al FMI. Pobres ilusos. Todo el mundo sabe lo que pasó en Afganistán e Irak después de su "liberación". El primero se convirtió en una "superpotencia de heroína" produciendo ahora el 87% de esta droga para el consumo mundial.
Irak es un callejón de terror sin salida para las tropas norteamericanas. El petróleo tan deseado por los neoconservadores se convirtió en una sangrienta pesadilla que está arrastrando hacia el precipicio, no solamente al Medio Oriente sino al mismo Estados Unidos.
Todo este plan es pura retórica para satisfacer el complejo norteamericano de superioridad. No puede tolerar que un país de 10 millones de habitantes no se agacha frente a un coloso de 287 millones. En el libro "The Southern Dream of Caribbean Empire", 1860, su autor cita: "un imperio se levantará y esclavizará al mundo entero desde San Diego en el Pacífico hasta México y América Central, expandiéndose a Panamá, Nueva Granada y Ecuador, cruzando los Andes hacia la Amazonía y de allí al Atlántico".
La realidad es que Cuba sigue siendo un país soberano a pesar de todo los esfuerzos de norteamerica. Entiéndase de una vez, solamente el pueblo cubano puede decidir los cambios, con o sin Fidel Castro.

vicky.pelaez@eldiariony.com

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Vicky Peláez

Vicky Peláez

Escritora y periodista peruana. Publica sus artículos en Ria Novosti y en otros medios.