El mal Paso
¡Qué curioso que el Departamento de Seguridad de la Patria sea quién argumente que Miami es un circo mediático! Cuando el abogado Eduardo Soto pidió el cambio de sede de la audiencia -permutar de El Paso a Miami-, y renovó la petición de asilo político para el cubano, la fiscal Sheena Jackson protestó: el gobierno norteamericano rechaza la idea de un cambio de sede, no sólo por razones de seguridad, sino porque el procedimiento podría volverse un "circo mediático" si se realiza en la ciudad de Miami.
¿Habrán oído bien los periodistas que reportaron este diálogo? ¿No es eso lo que han dicho por años los abogados de nuestros cinco compañeros, que cumplen injusta prisión en Estados Unidos? ¿Se habrán dado cuenta los ilustres jueces y reporteros que el circo en realidad empezó ya, en El Paso?
Puede que sí, porque si uno mira con atención los despachos cablegráficos de la audiencia en el juzgado de inmigración de El Paso, Texas, encontrará que la noticia no suele venir envuelta en ese tono aséptico que la caracteriza, sino con algunos aderezos que nos permiten ubicarnos en el ambiente del tribunal, donde el terrorista y su abogado asistieron este martes en son de comedia.
Al parecer la única cosa seria que allí ocurrió fueron esas santas palabras de la fiscal, refiriéndose a Miami. Todo lo demás es digno de un sainete cómico, al estilo de ¿Jura decir la verdad? Y si no me creen, vean lo que dicen Notimex, AP y otras agencias que no aclaran, por cierto, si hubo risas en el auditorio cuando ocurrieron los siguientes hechos:
1) Al anunciarse que se realizará el 24 de junio la audiencia para que la defensa solicite la libertad bajo fianza, el abogado Eduardo Soto afirmó que asistirá a la corte vía telefónica porque "no tiene suficientes recursos económico para dar el viaje desde Miami hasta la frontera con México". (Mentira..., tu me'ta engañando)
2) Soto argumentó al juez Abbot que su cliente es residente legal en los EE.UU. y que nunca abandonó ese estatus, porque "su relación con el gobierno norteamericano durante unos 30 años le impidió retornar". Se le olvidó decir que Posada Carriles, antes de matar a 73 personas, se pasó un montón de años -desde 1967- torturando y con un domicilio fijo en Venezuela. Es decir, no residía en EE.UU. Y que se sepa los terroristas a sueldo de Estados Unidos no tienen el don de la ubicuidad. (¡Tú vá a ver que usté verá...!)
3) El fiscal documentó dos acusaciones contra Posada Carriles, una por entrada ilegal a Estados Unidos y por permanecer en el país sin documentos migratorios. En ningún momento mencionó acusaciones relacionadas con terrorismo. (¡Apretaron!)
4) Posada Carriles se apareció en la corte vestido con un overol de preso color anaranjado y chaleco antibalas negro -una especie de pirulí blindado-, y no habló durante la audiencia salvo cuando un periodista le preguntó si se sentía bien y él respondió un fuerte "sí", que contrastó con su andar lento y encorvado al llegar a la audiencia. Dice Notimex que en todo el proceso recurrió a un traductor, aunque se le escuchó hablando inglés. En un momento del juicio, su abogado se quejó de la deficiencia auditiva de su cliente y pidió autorización para salir a comprar ¡baterías para los audífonos! (Secretario, tome papel y lápiz que voy a dictar sentencia...)
Poro ya lo dijo Chaplin: de lejos la vida es una comedia. Cuando se le mira bien y en primer plano -por ejemplo, si uno sabe que Posada Carriles no es un payaso, sino un asesino-, entonces la vida es una tragedia. Y de las más crueles.
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