La guerra contra Irán fractura al trumpismo: Gabbard esquiva la “amenaza inminente” y Kent renuncia por “conciencia”

El presidente Donald Trump llega a bordo del Air Force One el miércoles 18 de marzo de 2026 a la Base Conjunta Andrews, en Maryland, tras asistir a la repatriación de los cuerpos en la Base Aérea de Dover, en Delaware, de los seis tripulantes de un avión cisterna de la Fuerza Aérea que murieron cuando su aeronave se estrelló en el oeste de Irak mientras apoyaba operaciones contra Irán. Foto: AP - Julia Demaree Nikhinson
La ofensiva militar contra Irán está generando fisuras en el círculo más cercano al presidente Donald Trump. En una comparecencia ante el Congreso el miércoles 18 de marzo, la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, evitó confirmar si el programa nuclear iraní representaba una “amenaza inminente” para Estados Unidos antes de los bombardeos del 28 de febrero, una omisión que contrasta con el argumento central esgrimido por la Casa Blanca para justificar la entrada en guerra junto a Israel.
Un día antes, la administración había sufrido la renuncia de Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo y aliado cercano de Trump. Kent aseguró que no podía respaldar “en conciencia” una guerra contra un país que, a su juicio, “no representaba ninguna amenaza inminente” para EE.UU., convirtiéndose en el funcionario de mayor rango en abandonar el gobierno por este conflicto.
Gabbard, que pertenece al ala del trumpismo crítica con las intervenciones militares en el exterior, evitó desautorizar abiertamente al presidente pero tampoco reforzó su argumentario. En su declaración escrita previa a la audiencia, afirmaba que Irán no había hecho “ningún esfuerzo” por reconstruir su capacidad de enriquecimiento desde los ataques de junio pasado. Sin embargo, ese fragmento no fue mencionado en su intervención oral. Al ser cuestionada por el senador demócrata Mark Warner, quien la acusó de haber omitido “las partes que contradicen al presidente”, Gabbard alegó falta de tiempo.
Interrogada repetidamente sobre la supuesta “amenaza inminente”, la directora de Inteligencia Nacional trasladó la responsabilidad a la Casa Blanca. “No corresponde a los servicios de inteligencia determinar qué constituye una amenaza inminente”, respondió, subrayando que esa decisión corresponde “al presidente”.
Según Steven Ekovich, profesor emérito de la American University of Paris, esta cautela refleja una posición insostenible: “Gabbard apoya a Donald Trump, pero de forma muy astuta e indirecta. No afirma que hubiera una amenaza, mantiene la ambigüedad. Está en la cuerda floja”.
Una renuncia con eco ideológico
Menos mediático que otros funcionarios, Joe Kent es un exmiembro de fuerzas especiales y un trumpista declarado, defensor de la doctrina aislacionista “America First”.
En su carta de renuncia, acusó a Israel de haber presionado a Estados Unidos para atacar a Irán, una postura que, según el especialista Jérôme Viala-Gaudefroy, refleja un posicionamiento ideológico coherente: “Es un ideólogo con posiciones cuestionables, pero actúa conforme a sus convicciones al renunciar”.
Para el analista, la diferencia entre Gabbard y Kent es nítida: “Gabbard no quiere confrontar al presidente porque sabe que es un riesgo para su futuro político. No está dispuesta a perder su cargo, a diferencia de Joe Kent”.
El dilema de Vance y las presiones crecientes
El vicepresidente J. D. Vance, también proveniente del ala antiintervencionista, se ha visto obligado a defender una guerra contra la que durante años advirtió. Atrapado entre sus aspiraciones presidenciales y la necesidad de mantener el favor de Trump, su situación es especialmente delicada. “Esperaba una guerra breve, pero si se prolonga, y es probable que así sea, su futuro puede complicarse”, señala Ekovich.
La presión también crece fuera del gobierno. Marjorie Taylor Greene, exaliada de Trump, instó a Gabbard y a Vance a pronunciarse públicamente. “La gente nos está observando. El silencio no será suficiente”, escribió en redes sociales. Charles Eisenstein, exasesor de Robert Kennedy Jr., lanzó una petición nacional bajo el lema “Health Not War!” junto a simpatizantes del movimiento “Make America Healthy Again”.
El alto costo de la disidencia
En el universo trumpista, la disidencia tiene un precio elevado. “El día que hablen, se acabó para ellos”, resume Viala-Gaudefroy. “Ahí se distingue entre quienes actúan por ambición y quienes se mantienen fieles a su ideología". Greene lo comprobó cuando, tras cuestionar los bombardeos de junio, Trump la ridiculizó públicamente, apodándola “Marjorie 'la Traidora' Greene” y “Maggie 'la Loca'”.
El congresista republicano Thomas Massie intentó frenar la escalada proponiendo una ley que obligara al presidente a obtener autorización del Congreso para continuar la guerra. La iniciativa fue rechazada y desató represalias dentro de su propio partido, que ahora impulsa un rival en las primarias con el respaldo de Trump.
Las divisiones se extienden más allá de la política. En el ecosistema MAGA, figuras como el expresentador de Fox News Tucker Carlson han calificado el ataque contra Irán como “absolutamente repugnante y malvado”, mientras la periodista Megyn Kelly ha acusado a sectores “pro-Israel” de haber vendido la guerra a la opinión pública.
Sin embargo, la fractura no se ha traducido en una ruptura masiva. Una encuesta nacional de NBC News revela que el 90% de los republicanos cercanos al movimiento MAGA aprueban los ataques, frente a solo un 5% que los consideran injustificados. Para Viala-Gaudefroy, esta lealtad responde a una lógica que trasciende la ideología: “Estamos ante una personalización de la política cercana a un culto a la personalidad. No importa lo que haga Donald Trump, su base seguirá apoyándolo”.
(Con informacion de France 24)
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Nada es lógico ni justo en ese mundo de Caníbales. Estamos frente al más descabellado guión de películas de Ciencia Ficción sobre monstruos que quitan el sueño a quienes las ven. En cataclismo que estamos viendo, una sola bestia es visible, pero detrás está una camarilla cuidando sus riquezas y su poder.
Camarillas cuidando sus riquezas y poder existen donde quiera. No creo que haya que demostrárselo…
Por supuesto, USA y sus cipayos que salen a protegerla cueste lo.que cueste...