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Fisk recomienda a los cubanoamericanos "calcular" la muerte de sus familiares

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LA frase es increíblemente cínica. Pero no sale de la boca de un funcionario de tercer rango. Es nada menos que Dan Fisk, el brazo derecho del subsecretario de Estado Roger Noriega, especialmente encargado de hostigar a Cuba, quien se permitió el disparate.

Al hablar de las restricciones de viaje que excluyen expresamente cualquier permiso especial por motivos humanitarios, en caso de extrema gravedad, Fisk expresó textualmente: "Un individuo puede decidir en qué momento, una vez cada tres años, quiere viajar. Eso es asunto suyo... Pero si tiene un familiar que pueda morirse, entonces tiene que calcular cuándo desea viajar..."La pequeña oración con sabor a prepotencia y desprecio, ha creado cierta conmoción en Miami, donde la mayoría de los cubanoamericanos con familia en la Isla -77% de la comunidad- no digieren las sucesivas faltas de respeto de los voceros de la Casa Blanca.

El mismo Fisk, en junio, fue quien anunció que se iba a extender el plazo fatídico para las personas que se encontraban de viaje en Cuba. Esto era, dijo entonces, para permitirles regresar "de un país que sufre el embargo de la información".

Esto cuando la prensa comercial de Miami evitaba observar la tormenta de protestas provocada por las medidas salvajes de la Administración de Bush -como sigue haciéndolo- y que la prensa cubana reportaba minuciosamente cada elemento nuevo vinculado al controvertido tema.

El representante de la oposición demócrata, William Delahunt, líder del Grupo de Trabajo de Cuba del Congreso norteamericano, participó en un encuentro con Fisk, en este mismo período. Calificó la reunión con el funcionario de "tensa".
También Jo Ann Emerson, legisladora republicana por Missouri, seguía entonces sin entender el propósito del nuevo límite a los viajes dictado por la Casa Blanca.
"No sé si alguna vez he visto algo tan contrario a las familias en mi vida", expresó a la AP al constatar que "una persona que visite a su madre enferma de gravedad en Cuba no podrá volver a viajar para el funeral si sucede en el mismo período de tres años". En el 2000, George W. Bush se hizo elegir como "defensor de los valores de la familia".MIEMBRO EMINENTE DE LA ELITE
Eminencia del gabinete de desinformadores del Departamento de Estado, Dan Fisk declaró en Washington, en el 2002, precisamente cuando se estudiaba en el Capitolio el levantamiento de sanciones contra Cuba, que el Gobierno del presidente Fidel Castro "impide, de hecho, nuestras gestiones para derrotar el terrorismo".

De inmediato, el canciller cubano Felipe Pérez Roque retó al Gobierno norteamericano a que demuestre un solo caso en el que la Isla proporcionó pistas falsas sobre posibles actividades terroristas. Washington, por supuesto, se quedó mudo.

Fisk se crió, tal como su copia al carbón John Bolton, en la sombra de la Heritage Foundation, el más conocido de los santuarios de la extrema derecha norteamericana cuyos fundadores no escondían sus simpatías nazis.

Fiel discípulo del cubano-austriaco-norteamericano Otto Reich, confraternizó con personajes como Jesse Helms, Elliot Abrams, Rogelio Pardo-Maurer, Frank Calzón, Jane Kirkpatrick y algunas otras viejas figuras de la fauna fascistoide de Washington.

El 3 de junio de 1998, Dan Fisk comparecía ante el Comité de Relaciones Internacionales del Congreso, en Washington, para expresar sus reflexiones sobre el tema. "¿Cómo las sanciones pueden afectar a los intereses de Estados Unidos?"

Entre las primicias de su análisis, Fisk señalaba lo siguiente: "Es imposible golpear a un Gobierno nacional sin que haya un impacto negativo sobre sus ciudadanos".

Un razonamiento que, sin duda, también hicieron los terroristas cubanoamericanos Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, a la hora de ordenar en 1976 la destrucción en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación. Un atentado que provocó 73 muertos.

En otros foros académicos, Fisk tuvo la oportunidad de mostrar aún más claramente la verdadera dimensión de su extremismo derechista. En los primeros días de junio del 2002, en el instituto militar "hemisférico" de Fort Benning, cuna del terrorismo de Estado norteamericano, participó en un seminario sobre el tema… de la violación de los derechos humanos en América Latina.

Aunque representaba oficialmente al Departamento de Estado, intervino para socorrer a otro participante, José Sorzano, quien se atrevió a preguntar por qué, en el tema de Chile, se habló de los torturadores del régimen de Augusto Pinochet sin que se hiciera referencia al "otro lado de la historia".

Ante la sorpresa general, Fisk afirmó: "Algunos alegan que si Pinochet no habiera intervenido, Allende hubiera empezado su propia forma de tortura".

En otra oportunidad Fisk defendió públicamente el papel jugado por la Oficina para la Diplomacia pública bajo Reagan, a pesar de que fue denunciado por el Controlador General de Estados Unidos, en 1987, pues aquel organismo difundió deliberadamente falsedades con el propósito de mancillar al Gobierno sandinista de Nicaragua.

En su papel de verdugo encargado de mantener contra Cuba las sanciones más absurdas y crueles nunca concebidas en 45 años de política genocida, Fisk muestra todo el cinismo del cual es capaz: "Si tiene un familiar que pueda morirse -dice- entonces tiene que calcular…"

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Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro "Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras".