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Esperamos que la injusticia sea corregida

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Palabras de Leonard Weinglass, abogado de Antonio Guerrero, uno de los Cinco cubanos injustamente prisioneros en EE.UU., durante la Audiencia Pública del Parlamento cubano, celebrada el 10 de mayo de 2004.

Hace aproximadamente dos años, tuve el honor de integrar el equipo de abogados de los Cinco, cuando se me pidió que formara parte del equipo de defensa. Ahora el grupo legal está completo y estamos esperando una decisión por parte del Tribunal Federal de Apelaciones Federal y quisiera informarles a ustedes la situación del caso y brevemente presentarles una descripción de lo que ha ocurrido hasta ahora.
Este ha sido un caso prolongado, que ha generado 119 volúmenes de testimonios de más de 70 testigos y 800 páginas ante el jurado, especialistas de los niveles más altos del Ejército de EE. UU y oficiales de Cuba.
Este caso ha tenido dimensiones históricas. En muy raras ocasiones un tribunal de EE. UU realiza un examen de la política exterior de los Estados Unidos hacia otro país y, eso fue lo que ocurrió en este caso.
Ha sido el caso de los documentos presentados por el Pentágono, la sala estaba llena de preguntas de política exterior, que registraron la historia de la política de los EE. UU, en Viet Nam y en Cuba, aunque desafortunadamente en este caso el tribunal del juicio restringió a la defensa y esta no pudo presentar las relaciones de EE.UU. con la Revolución cubana a lo largo de 40 años.  Fue limitada solo a los años 1992 al 1998,  cuando, incluso durante esos años, hubo una enorme cantidad de evidencia en esta historia lamentable de la política exterior de los EE. UU hacia Cuba.
La defensa presentó documentos que demostraron las acciones contra Cuba, la defensa pudo establecer ante el jurado que en el sur de la Florida existían numerosas organizaciones con años de experiencia de entrenamiento militar y  armamentos, que utilizaban explosivos e, incluso, habían sido entrenados en campamentos militares y habían sido filmados en pleno entrenamiento, con uniforme y dotados de las armas.
Se pudo conocer que fueron financiados en gran medida por elementos de la emigración cubana, que dirigían sus ataques contra Cuba. Todos los argumentos y  pruebas fueron presentados ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en 1992, con Ricardo Alarcón como embajador de Cuba, y este Consejo, una vez escuchado los informes, no hizo absolutamente nada.  Se debió justamente por la influencia de las fuerzas militares de los emigrados cubanos en Miami. En ese mismo año,  publicaron una entrevista en la que decían que "Cuba era un estado guerrerista" y que cualquiera que visitara Cuba lo considerarían como un objetivo militar. Estas declaraciones se hicieron en momentos que en Cuba atravesaba una gran crisis económica, en la que se utilizó como estrategia para recuperarse la estimulación de la industria turística. En la Florida sabían  que, a diferencia de la población cubana, que no podía ser intimidada, los turistas sií podían serlo y podría disuadírseles de venir a Cuba y de satisfacer las necesidades de Cuba de recibir turistas.
El turista no puede ser amedrentado durante sus vacaciones. Necesita un estado de paz. Entre 1995 y 1997, los ataques contra Cuba desde la Florida aumentaron contra hoteles e incluso, contra una terminal aérea. Todo esto fue mostrado en la documentación del juicio. En 1997 pusieron bombas en ocho hoteles en La Habana, y en uno de ellos, el Copacabana, murió un turista italiano. 

LOS CINCO

En esos años de desesperación,  apareció el problema de los Cinco. Puedo dar fe del valor de estos hombres, que fueron a EE. UU. no con bombas, sino con inteligencia, coraje y sabiduría para infiltrar estos grupos y para alertar a Cuba de estos planes de estas organizaciones de ataques futuros. Yo puedo corroborar el valor e inteligencia de estos hombres.
Cuando le escribí a mi cliente Antonio Guerrero 20 páginas, a propósito de lo que me disponía a presentar ante el Tribunal para su defensa, la respuesta de él fueron 25 páginas de análisis. Son personas muy humanas y consideradas, se preocupan por mis enfermedades, por enviarme una felicitación en Navidades, en el cumpleaños, en cada fecha especial. Su interacción con los guardias también demuestra esas virtudes. Tratan a esos hombres con respeto, y reciben también respeto.
A Antonio, mi cliente, se lo llevaron del aula en que daba clases de Matemática e Inglés. Se lo llevaron encadenado para meterlo en el hueco, por orden de Washington, y los demás presos de su clase se levantaron e hicieron una huelga, algo inusual en las cárceles norteamericanas.
Los Cinco tuvieron éxito en su misión, interceptaron planes de ataques, salvaron vidas en Cuba, sus informes hacia la Isla formaron parte de un expediente al que tuvieron acceso ocho representantes del FBI, que fueron invitados a La Habana. Fueron 331 páginas, con informes muy específicos donde se mencionaban a 64 terroristas que residen en Miami, sus campos de entrenamiento ilegal. Sin embargo, el FBI no hizo nada. Un famoso fiscal estadounidense dijo que aquellas evidencias lo habían impresionado y no podía creer que el Departamento de Justicia de EE.UUno hubiera iniciado una investigación por esta conducta.
EE. UU no les hizo nada a los violadores de estas leyes. Todo lo contrario. Poco tiempo después, en septiembre de 1998, arrestaron y acusaron a los Cinco.

LAS ACUSACIONES

Ellos fueron acusados de 26 cargos. La mayoría de estas violaciones eran menores: no se habían registrado con su verdadera identidad, habían presentado documentos falsos… Pero hubo dos acusaciones importantes que conducían a la pena de muerte. Los medios de comunicación de los Estados Unidos dijeron que eran espías y la mayoría de las personas creyeron que estaban haciendo espionaje, pero el hecho es que nunca se les acusó de espionaje.
El gobierno, en repetidas ocasiones durante el juicio, dijo que no tenía pruebas para demostrar lo dela acusación de espionaje. En ninguna de los documentos ocupados a los Cinco había evidencias de eso. Sencillamente, no se podía demostrar.
Los acusaron de un cargo amorfo  -"conspiración para cometer espionaje"-, una acusación que se basa en la deducción por parte del jurado de que debió haber habido un consentimiento al respecto, pero  los cargos presentados por el gobierno en este caso no pudieron probar eso.
Otra acusación importante fue la de "conspiración para cometer asesinato", esto significa que uno de los Cinco supuestamente se involucró en un delito en el que alguien resultó muerto. Pero no fue así. Este cargo fue para Gerardo Hernández, a quien se le acusó de involucrarse en un supuesto crimen que tuvo lugar en el espacio aéreo cubano, cuando dos aviones MIGS cubanos tumbaron dos avionetas del grupo terrorista Hermanos al Rescate, procedente de la Florida, en la que murieron cuatro personas. Ocurrió el 24 de febrero de 1996, pero antes, durante 20 meses, se produjeron alrededor de 25 sobrevuelos del espacio aéreo cubano y, sin embargo, el gobierno de la Isla no había tenido una respuesta militar sobre esto.  Las autoridades cubanas advirtieron al gobierno norteamericano sobre estas violaciones del espacio aéreo en todas las ocasiones, y también, que se vería obligado a tomar una medida enérgica.
Cuba conoció por los Cinco que este grupo que sobrevolaba la Isla, hacía también prácticas para dejar caer bombas sobre el territorio nacional cubano. El 24 de febrero de 1996 estos aviones fueron advertidos por las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos para que no sobrevolaran a Cuba. Ignoraron esta advertencia.  Salieron tres aviones de Hermanos al Rescate, y uno de ellos regresó a la Florida al oír la advertencia, y los otros dos fueron derribados. Hay múltiples pruebas de que Cuba hizo todo el esfuerzo posible por impedir este derribo.

¿POR QUÉ FUERON ACUSADOS?

Entonces, ¿por qué estos Cinco prisioneros fueron declarados culpables?
Defiendo el sistema de jurados de EE.UU.,  pero en este caso no funcionó. Había que buscar 12 jurados y entre 166 que se seleccionaron previamente, comprobaron que solo tres eran neutrales. Existía un gran temor del jurado por los vecinos, por los elementos más extremistas de la comunidad de Miami donde viven 650 000 cubanoamericanos, y donde el alcalde, el Jefe de la Policía, del FBI y el dueño del principal periódico son de ese origen, y no hubieran podido ser electos para esos cargos, sin demostrar su profunda hostilidad hacia Cuba.
Un periodista tuvo la osadía de sugerir que cubanos de la Isla y del Sur de la Florida podrían reconciliarse, y que el bloqueo no tenía razón de ser. Le explotó una bomba y perdió ambas piernas.
El jurado sabía es perfectamente y también, que, cuando a Miami se le confirió la sede de los Juegos Panamericanos, después de invertir un cuarto de millón de dólares en la promoción, fueron retirados de ahí porque los atletas cubanos no podían participar. No se puede exhibir una película, una obra de arte, un libro que provenga de la Isla. Todo esto se conoce en Miami, todo esto pasa en Miami. Un informe del American Watch reconoció en 1992 que esta ciudad es un lugar peligroso, donde no se puede tener, sin riesgo personal, ninguna actitud a favor de Cuba.
Por todo esto, la defensa solicitó trasladar el juicio, algo que no es nuevo. Se ha hecho en otras ocasiones. Por ejemplo, en el caso de Angela Davis, miembro del Partido Comunista y acusada del asesinato de un oficial de la policía, blanco, se aceptó el traslado del juicio a unos 200 kilómetros, y fue absuelta. También se hizo en el caso del que puso la bomba en Oklahoma, donde murieron 166 personas, y se trasladó a 2000 kilómetros.
¿Qué solicitó la defensa en el caso de los Cinco? Algo más modesto. Solicitaron que a los Cinco lo trasladaran a unos 50 kilómetros, en Fort Lauderdale,  una comunidad donde pudieran tener un juicio justo. El Gobierno se negó, y el juez, lo apoyó, aunque la defensa pudo presentar ante el tribunal  un informe de una encuesta que demostraba las actitudes de prejuicio con este caso. La investigación confirmó que el 70 por ciento de las personas ya tenían un prejuicio contra los Cinco, y entre estos, el 90 por ciento dijo que no cambiarían sus opiniones, aun cuando el juicio se desarrollara en otra dirección.
Fueron condenados a las penas máximas en todos los cargos. Antonio, Ramón y Gerardo obtuvieron cadena perpetua y por consiguiente, estas sentencias fueron inusualmente llevadas al máximo. Antonio, que no tenía material clasificado, recibió la misma cadena perpetua que un espía que iba con cientos de documentos hacía la Unión Soviética, donde había información clasificada y a razón de lo cual otros agentes murieron.
En la Apelación. estamos atacando todas estas cuestiones y en estos momentos estamos esperando por el fallo. Después de las sentencias el gobierno también hizo algo inusual y fue la separación de los Cinco por todo el territorio de los Estados Unidos. Los separó lo más que pudo, cuando, normalmente, personas que son procesadas juntas, son puestas juntas en prisión.
Fueron llevados a las celdas de castigo más severas imaginables dentro del sistema estadounidense. Gerardo, a quien visité, lo llevaron a una celda denominada "la caja", un cuarto de concreto, sin ventana, desde no se puede ver el día ni la noche, y nadie puede hablarle. Estaba totalmente incomunicado, se le despojó de toda la ropa. Lo vi después de 25 días de encontrarse en ese estado. Se le notaba muy fuerte, pero obviamente desorientado.
En Miami, estuvieron 17 meses en celdas de castigo antes del juicio. Cuando a inicios del 2003 los Cinco fueron llevados a estas celdas, las denominadas cajas, se produjo un clamor en todo el mundo. Hubo manifestaciones en muchas ciudades. Hubo reclamaciones de Amnistía Internacional y de algunos gobiernos. Esta solidaridad hizo que 30 días después fueran liberados de aquel castigo y volvieron a condiciones habituales en las cárceles.
Todas las leyes son una cuestión de interpretación, y en este caso se trata exactamente de eso, de interpretar qué es un proceso justo. ¿Era Miami una sede justa?  De eso hay que hablar, tenemos que demostrar que ellos tienen derecho a un juicio justo, y no a un manipulación política. En el caso de Angela Davis supimos que era decisivo el apoyo internacional, y ahora, también.
Cuando nosotros presentamos la Apelación el 10 de marzo, los abogados vinieron de Argentina, Alemania, Italia, Canadá y hablaron con la prensa y un comité del Parlamento de Gran Bretaña atendió un informe sobre el caso. Hace unos días hablé con la reunión de abogados de Alemania, que también hicieron un informe sobre el caso. El Comité Nacional de los Cinco en EE.UU. también ha trabajado duramente, aunque en ese país el caso no ha sido difundido por los medios, mientras la historia de Michael Jackson está todos los días en la prensa, con todo lujo de detalles y mucho sensasionalismo. Sin embargo, del caso nuestro no se dice nada.
Hace una semanas hablé en una manifestación que había en Nueva York, con más de 9 000 personas en contra de la guerra en Irak. Hablé con estudiantes en una importante escuela de Derecho, y en todos los espacios que nos den diremos que este es un caso político y que esperamos que esta injusticia sea corregida y que los Cinco sean liberados y puedan regresar a su casa y a sus familias acá en Cuba.

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Leonard Weinglass

Leonard Weinglass

Abogado norteamericano que llevó el célebre caso de los Ocho de Chicago. Representa a Antonio Guerrero, uno de los cinco cubanos presos en cárceles de Estados Unidos.