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Rostros de la crisis en Puerto Rico: “Todos están en bancarrota”

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Una mueblería cerrada en Río Piedras, San Juan. Foto: Erika P. Rodríguez/ The New York Times.

Ángel González, un maestro jubilado que enfrenta un recorte de 10 por ciento de su pensión, ha comenzado a preguntarse si las tres personas en su familia tendrán que usar el mismo teléfono celular y turnárselo.

Santiago Domenech, un contratista que tenía ahorrados dos millones de dólares en bonos gubernamentales cuyo pago recientemente incumplió Puerto Rico, alguna vez tuvo 450 empleados. Ahora tiene ocho. Su suegro, Alfredo Torres, es dueño de la librería boricua más antigua, pero desde hace dos años ha ido en picada.

El gobierno está en bancarrota”, dijo Bernardo Rivera, un chofer de 75 años que conduce autobuses privados y en ocasiones gana 40 dólares en un día. “Todos están en bancarrota. Ya no queda nada. La gente que no tiene trabajo no toma el autobús para ir a trabajar”.

Estas son algunas de las historias de jubilados, comerciantes y servidores públicos de Puerto Rico que están atrapados en medio —ellos dirían que en el fondo— de la insolvencia más grande de un gobierno local en la historia de Estados Unidos.

Con una deuda de 123 mil millones de dólares que no puede pagar, Puerto Rico presentó el 3 de mayo un tipo de protección en caso de bancarrota, una medida que sacudió las espinas dorsales de todos, desde tenedores de bonos que temen pérdidas espeluznantes hasta barrenderos y empleados públicos cuyos salarios de por sí raquíticos probablemente seguirán reduciéndose.

El Día Internacional del Trabajo, el pasado 1 de mayo, una huelga resultó en manifestaciones de varios miles de personas en las calles, las cuales se tornaron violentas. Días antes, la gente estaba reunida en el trabajo, en los parques y en sus casas para debatir interminablemente sobre la incertidumbre de la situación. En la terminal de Río Piedras donde trabaja Rivera, los choferes y el personal de limpieza se juntaron para quejarse tanto de la baja en trabajo y el monto de las jubilaciones como del constante aumento en el precio de los servicios, como el agua y la electricidad.

Los negocios de transporte como este en Río Piedras han sufrido debido a la crisis económica; los choferes tienen que esperar horas para llenar un viaje de sus rutas. Foto: Erika P. Rodríguez/ The New York Times.

A pesar de que la medida que se presentó el 3 de mayo no fue para nada una sorpresa, dejó a su paso una sensación de pesimismo y ansiedad: los funcionarios públicos se preguntan si recibirán sus jubilaciones y las empresas privadas prevén sufrir las consecuencias de un efecto dominó resultado del aumento de los impuestos, la caída de los salarios y el éxodo en masa a Florida por parte de la clase media.

“Yo me voy a quedar aquí, aunque gane solo un dólar”, dijo Rivera.

Los próximos meses, el gobierno planea implementar medidas de austeridad que golpearán en particular a los maestros. La secretaria de Educación puertorriqueña ya anunció una propuesta para el cierre de 184 escuelas. El profesorado podría enfrentar un recorte de dos días por mes.

Así que, mientras el gobierno busca protegerse de las demandas tanto de los fondos de cobertura como de otras firmas financieras que invirtieron para pagar la deuda riesgosa de Puerto Rico, los residentes de este territorio estadounidense están sufriendo las restricciones.

Las multas por estacionarse mal y otras violaciones de tránsito han aumentado al doble. Hay varias agencias gubernamentales que están en serios apuros y prestaciones como los bonos anuales de Navidad o la prima vacacional están a punto de convertirse en recuerdos nostálgicos.

Los residentes están preocupados de que su futuro esté en manos de extraños, una junta de supervisión y un juez federal.

Llegará un momento en el que tendré que decidir entre si vivir en una casa o tener seguro médico”, afirmó Ángel González, el maestro jubilado de 55 años de edad. “¿Y la comida?”, preguntó, con un suspiro.

Su jubilación es de cerca de mil 900 dólares al mes, de los cuales 556 están destinados a pagar el plan médico de su familia.

Roberto Pagán, vicepresidente de la división puertorriqueña del Service Employees International Union (sindicato internacional de funcionarios públicos), dijo que esperaba que casi 400.000 personas pierdan sus planes de salud porque no podrán solventarlos. Es probable que ya no haya quién registre querellas de servicios públicos como las denuncias de abuso infantil.

Una pizarra de la terminal de vehículos públicos del este de Río Piedras muestra que un día solo se registraron ocho pasajeros. Foto: Erika P. Rodríguez/ The New York Times.

El gobernador Ricardo Rosselló, quien asumió el cargo en enero, reconoció que las personas con ingresos más bajos que no cuenten con acceso a asistencia médica y los padres que tengan a sus hijos en escuelas públicas serán las más vulnerables en los próximos meses.

“Todos deben hacer un sacrificio”, explicó en una entrevista. “Hemos sido muy claros acerca de cuál es ese sacrificio”.

Las medidas que tomó Rosselló se aplicaron poco a poco con el objetivo de que no fueran más injustas para un grupo, afirmó. La mayoría de los residentes cree que la única opción que tenía Rosselló era buscar un tipo de protección en contra de la ráfaga de demandas por el impago, aunque hay otras personas que lo han criticado por romper sus promesas de campaña.

Rosselló está en la posición incómoda de ser el heredero de muchos gobernadores que pusieron a Puerto Rico de rodillas en materia fiscal por tomar y tomar prestado para equilibrar los presupuestos y para financiar una burocracia abotargada de mecenazgo político.

Cuando asumió el cargo, Rosselló dijo que su primera tarea era determinar “la gravedad de la situación”. Esperaba un déficit de 3 mil millones de dólares, pero en cambio se encontró con uno de 7,5 mil millones de dólares.

Las dos administraciones pasadas hicieron recortes de miles de puestos de trabajo de la nómina pública y ahora Rosselló ha prometido que hará “recortes estratégicos”, que presuntamente no repercutirán en despidos y pondrán al gobierno en una posición que le permita negociar con sus acreedores desde una mejor posición. Entre las ideas que se han presentado se encuentra el recorte de 10 por ciento a las jubilaciones gubernamentales, lo cual afectará más a los jubilados de la policía y el magisterio porque no reciben beneficios del sistema de seguridad social.

El plan no impresionó a los acreedores, explicó Rosselló.

“No creen que el plan fiscal sea apropiado; piensan que deben ganar más dinero y que gane menos la gente de Puerto Rico”, dijo. “Por supuesto que mi postura es completamente opuesta: siempre protegeré al pueblo puertorriqueño”.


La escuela primaria Dr. Martin G. Brumbaugh en Puerta de Tierra, San Juan, será uno de muchos colegios que cerrarán como parte de las medidas de austeridad. Foto: Erika P. Rodríguez/ The New York Times.

Santiago Domenech, el contratista general, vive en Aguadilla, un municipio ubicado al poniente de Puerto Rico. Dijo que no tenía idea de dónde quedarán las personas como él en la nueva realidad puertorriqueña. Con las enormes deudas que tiene el gobierno con cooperativas de crédito, con empresas como Microsoft, fondos de cobertura y proveedores de gasolina, ¿cuándo le pagarán para que salde sus cuentas pendientes?

No solo sus ahorros están sujetos a bonos de Puerto Rico, sino que su negocio de contratista también se fue a pique, principalmente porque el gobierno no pagó las interminables facturas de un proyecto de renovación del aeropuerto que rebasó el presupuesto.

“Me quedé sin dinero”, dijo Domenech, quien indicó que ha pensado en mudarse a Canadá. “Me siento frustrado e indefenso”.

Su suegro de 63 años, Alfredo Torres, es dueño de la Librería La Tertulia, la más antigua de la isla y la cual depende del ingreso disponible de estudiantes y profesores del campus de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. Sin embargo, los estudiantes llevan un mes en huelga protestando en contra de los severos recortes al presupuesto, y las ganancias de la tienda cayeron hasta 70 por ciento este semestre, comentó Torres.

Torres dijo que lo más fácil sería culpar a la huelga de estudiantes por la baja afluencia de clientes, pero que cuando ve al centro urbano deteriorado que lo rodea, cree que la culpa está en las décadas de negligencia que llevaron a más personas hacia centros comerciales suburbanos y a otras tantas a salir de la isla.

“Mucho de lo que sucede podría ser nada más una percepción, pero es real”, comentó. “Basta darse una vuelta por la plaza”. La mayoría de los negocios en zonas comerciales como el Paseo de Diego están cerrados.

Los datos del Buró de Estadísticas Laborales muestran que la mano de obra de Puerto Rico cayó en casi 300.000 empleados durante la década pasada, dijo Carlos J. Saavedra Gutiérrez, el secretario del Trabajo de la isla.

“Este es un capítulo nuevo”, dijo, cuando recitó los cambios en materia laboral que espera que estimulen la economía y creen “un parche para el éxodo”.

Muchas de las personas que permanecen en Puerto Rico no tienen el dinero para irse. Jesús González, de 53 años, ha pasado 30 años barriendo las calles de San Juan, pero con los recortes que sufrirán las jubilaciones, calcula que tendrá que seguir trabajando por lo menos hasta los 70 años.

Los dos hijos adultos de Iris Matos se mudaron a la parte continental de Estados Unidos en busca de trabajo. Ella y su marido, empleados jubilados de una empresa eléctrica, se están preparando para un recorte mensual de 500 dólares en sus pensiones, a pesar de que sus nietos dependan de ellos para cubrir sus necesidades básicas.

“No hay un solo sector que no haya sido golpeado: los adultos mayores están preocupados por sus jubilaciones, los padres trabajan menos horas, los jóvenes están en huelga en la universidad y los niños están a punto de ver cómo cierran sus escuelas”, explicó Matos, de 64 años. “Están distribuyendo el dolor, pero solo a un tipo de personas: nosotros”.

Michael Portes y Agustín Portes trabajan en la reconstrucción del muro de un monumento que se encuentra frente al capitolio en San Juan. Foto: Erika P. Rodríguez/ The New York Times.

(Tomado de The New York Times)

Se han publicado 10 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Jose R Oro dijo:

    Este es un artículo de Frances Robles que ya fue publicado por Cubadebate el 12 de mayo del 2017, en ese momento comenté:
    “Espantosa crisis. Gastar mucho más de lo que se tiene, por gobiernos que quieren ser políticamente populares, pensando que el Tío Sam iba a pagar la cuenta. Pero esa deuda de 123, 000 millones es gubernamental. La cifra de lo que deben la gente a las tarjetas de crédito, las hipotecas de casas y carros, préstamos estudiantiles etc. A pesar de todo ello, la televisión en la Isla del Encanto sigue promoviendo el consumismo y el endeudamiento de la población. Puerto Rico tiene 614 automóviles por cada mil habitantes, más que el estado de New York que tiene 539 carros por cada mil personas, (ojo no la ciudad solamente, sino todo el estado de New York) y consume 55,000 barriles diarios de gasolina motor. Eso significa casi 2 carros y medio por cada núcleo familiar de 4 personas, como 15 veces más que Cuba, la hermana Borinquén no produce un solo barril de petróleo y cada boricua gasta un barril de gasolina motor cada 6 días, como promedio. No es solamente una crisis, sino una brutal deformación económica, la producción agrícola es mínima, casi todos los alimentos se importa. El último central azucarero (llamado “Coloso”) cerró sus operaciones hace años. La Bacardí por ejemplo, para producir ron en su inmensa fabrica de Cataño, tiene que importar toda la melaza”
    Después de que este documento de Frances Robles se publicara en mayo pasado ha ocurrido mucho en Puerto Rico: Irma y María, un plebiscito anémico, la visita de DT que fue una ignominia, la liberación del gran patriota Óscar López Rivera, pero la bancarrota de la Isla del Encanto continua. El sistema político actual no es la solución, como evidenciaron los rollos de papel higiénico lanzados por el inefable DT.

  • LIYOPS1017 dijo:

    Dificil situacion la de aquellos con goviernos que no los favorecen, EN CUBA ES MUY DISTINTO Y TODOS LOS DIAS HAY QUE MOSTRARLO A NUESTROS HIJOS QUE SON EL FUTURO PARA QUE NUNCA SE VEAN EN SITUACIONES COMO ESTAS.

  • MC dijo:

    “Con una deuda de 123 mil millones de dólares que no puede pagar, Puerto Rico presentó el 3 de mayo un tipo de protección en caso de bancarrota, una medida que sacudió las espinas dorsales de todos”.
    Tengo una duda que aún no tengo ni bien formada y quizás tampoco bien fundamentada, pero la escribo, acaso tantos personajes famosos procedentes de Puerto Rico que residen en los EEUU y otros países, reconocidos por sus talentos y por sus fortunas, no podrán hacer a su pueblo alguna donación que rebaje esa deuda, me refiero a Marc Anthony, Jennifer López, Olga Tañón, Daddy Yankee, Jerry Rivera, Benicio del Toro, Adamari López, Luis Fonsi, Víctor Manuel, Olga Tañón, etc., etc.,
    Quizás ya lo han hecho, pero no tengo conocimiento.

    • Frodo dijo:

      Te faltó calle 13…

    • Aroldo dijo:

      Marc Anthony y Jennifer López nacieron en EU.

  • LG74 dijo:

    Fuerza Puerto Rico, algún día saldrán de la crisis, hace falta brazos, mentes y deseos para levantar este gran país, que los que se queden logren la proeza de seguir haciendo brillar “La Isla del Encanto” y unir a todos los latinos a favor de PR.

  • claudia dijo:

    Compleja situacion la de Puerto Rico en especial el drama de los jubilados.
    Esta situacion al parecer no tiene fronteras y a mi me resulta realmente INCOMPRENSIBLE que un hombre o mujer hayan trabajado casi toda su vida para el estado, sea cual sea su sistema politico, y cuando ya no pueda seguir trabajando por la edad, por salud etc, cobre una jubilacion que no les alcansa ni para empezar, esto tambien ocurre en Cuba donde es cierto que la salud es gratuita, que existen casas de abuelo y que el estado busca alternativas al respecto pero en verdad los jubilados se las ven muy mal porque cobran una pension muy pequeña para asumir sus gastos de alimentacion, vestimenta, electricidad, agua, telefono etc,maxime con lo caro que esta todo fundamentalmente los productos alimenticios, esto es algo que tiene que ser analizado a profundidad porque no me resulta justo que nuestros jubilados pasen limitaciones en una edad donde debian tener garantias para un retiro feliz y sin carencias.

  • adelante dijo:

    mas del 70 por ciento de los boricuas, querian la anexion y vivir de los prestamos de eu, llego el señor dt y les dijo para ustedes solo papel sanitario, se les acabaron los prestamos, aprendan que es el imperialismo salvaje,,,,

  • clau dijo:

    Solo tratar de ser fuerte mientras pasa un poco el tiempo y lleguen los cambios,siempre pensando que para bien,si lo bueno no es eterno lo malo tampoco lo es,por favor mantengan la esperanza,mientras halla vida hay esperanza de que el hombre pueda transformar el mundo en que vivimos.un saludo al pueblo de Puerto Rico de parte de los cubanos.

  • cubano 100% dijo:

    adelante:no creo que tenga que ver con sistemas politicos tiene que ver con nombres, con hombres que dirigen un pais y hacen y deshacen a su voluntad ya sea en un sistema o en otro pero no creo que tenga que ver con sistemas politicos si el presidente ayudara e hiciera lo que tiene que hacer no importaria el sistema que fuera de hecho la mayoria de los paises del mundo con mayor esperanza de vida, mayor indice de desarrollo, menor tasa de analfabetismo y buenos indices de educacion y salud hasta donde yo se son capitalistas.saludos

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