Imprimir
Inicio » Noticias, Política  »

Para merecer decir “¡Somos Fidel!”

| 30 |
tributo-a-fidel-2

Una joven se ha dibujado la insignia del Comandante en Jefe en su antebrazo, durante el homenaje tributado por cientos de miles de habaneros en el Memorial José Martí, el 28 de noviembre de 2016. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate

En la Plaza de la Revolución José Martí, el pasado 29 de noviembre, mientras se le rendía homenaje multitudinario al líder fallecido cuatro días antes, Nicolás Maduro contó que, pocos años atrás, en medio de una conversación premonitoria en muchos sentidos, Fidel les dijo a él y a Evo Morales: “Yo hice ya mi parte. Ahora les toca a ustedes”. Más allá y más acá de esos dos políticos sudamericanos formados sobre sus propias raíces nacionales y culturales, y en la estela emancipadora que inició la Revolución Cubana, el reclamo del Comandante en Jefe puede tomarse como dirigido en especial a su propio pueblo, que debe leerlo también así: “Ahora les toca, les sigue tocando a ustedes, mucho más aún que hasta el presente”.

El ejemplo de Fidel tiene toda la fuerza necesaria para continuar siendo, a despecho de la muerte, un vigía guiador de la patria. Hasta el preciso instante en que fue inhumado, y sin que se pueda hablar de ello como de una acción pasada o ya interrumpida, estuvo brindándole aportes fundamentales a su patria, al empeño revolucionario que él encabezó para liberarla, para que nunca más vuelva a ser presa de colonizadores, imperialistas y opresores externos o vernáculos de ninguna índole.

Antes de que se depositaran sus cenizas en un mausoleo cuya austeridad es asimismo un digno tributo a su memoria, a su presencia, el último de sus aportes fue la revelación de un hecho fundamental: en el seno de su pueblo —de la mayoría de sus compatriotas, aunque esa la realidad va más lejos aún— hay reservas de patriotismo y vocación revolucionaria que la propaganda enemiga, y acaso cierta inercia intestina, o los agotamientos causados por una vida cotidiana poco amable, podían hacer suponer que menguaban. Tal revelación confirmó la existencia de una extraordinaria riqueza útil con vistas a realizar lo mucho que falta por hacer.

Para hacerse entender mejor, si no fuera porque tal expresión, signada por la herencia de la contabilidad pragmática, le desagrada en la médula, este articulista diría que esa revelación encarna un inmenso capital humano. Pero, al margen de la expresión que se prefiera usar o se desestime, lo que Fidel aportó hasta el final de su tránsito físico no se debe tomar como un cheque sin fondo. Es un préstamo generoso, sí, pero dignamente comprometedor, y se ha de aprovechar plena, honrada, inteligentemente para garantizar algo de lo que sería muy costoso que el pueblo cubano se viese privado: la supervivencia de su guía, un guía insustituible, aunque sus cargos —con nombres iguales o diferentes— sean y deban ser ocupados por otras personas.

Aunque no quiere el autor de estos apuntes repetir lo contenido en “Fi(d)eles a su ejemplo”, que circula en distintos medios, no eludirá reiterar sintéticamente lo que allí glosó del general de ejército Raúl Castro Ruz: únicamente un equipo de trabajo podría dar continuidad a la brega que protagonizó un líder cuya autoridad no volverá a tener nadie en Cuba. En esa realidad se inscribe en la decisión colectiva que el pueblo ha proclamado ante la pérdida del líder: “¡Yo soy Fidel!”, o “¡Somos Fidel!”, gritos que a su vez demandan meditación.

La permanente y lúcida participación a que está llamada la sociedad cubana para realizar su destino y salvaguardar su consistencia política y ética debe ser, mucho más todavía que el necesario condicionamiento de la autoridad de quienes a partir de ahora tengan la misión de orientarla, una fuerza impulsora que asegure la buena marcha del país. La periodista María Victoria Valdés Rodda publicó por estos días en Bohemia Digital un artículo sobre “los tres regalos y las tres lecciones” que ella recibió en encuentros con Fidel. Todos son de interés, pero quizás ninguno más que el primero, ocurrido cuando ella tenía diez años.

Hija de Raúl Valdés Vivó, entonces embajador de Cuba en el Vietnam que le daba al mundo el ejemplo de su resistencia, al cabo vencedora, contra la criminal agresión de los Estados Unidos, la niña presenció la visita del Comandante a la Embajada cubana en aquel país. Para ilustrar la idea que aquí se intenta plasmar basta decir que en un momento el Comandante que venía de un recorrido intenso, arduo y peligroso, cruzó las piernas y, en busca del descanso necesario, las puso “sobre la mesa de la salita”. En ese momento María Victoria Rodda, madre de la niña, “a pesar del amor que le profesaba al líder de la Revolución Cubana”, dejó ver —“el ceño fruncido y la mirada dura”—, su disgusto, y el Comandante no tardó en bajar los pies de la mesa.

No se quedó en eso el líder. La testimoniante recuerda que él, antes de marcharse, la llamó y “en un susurro” le dijo: “Haz caso a lo que dice mamá. Ella tiene razón”, y que ese día aprendió ella una lección vital: “la importancia de los detalles”. Los hechos, incluida la humildad del líder que reaccionó como lo hizo ante el disgusto apenas insinuado por aquella mujer que ya tampoco existe, confirma además la importancia de que los gobernantes tengan ante sí como complemento —no es necesario siquiera hablar de contrapartes o contrapesos— la resolución, la sinceridad y, llegada la hora, el coraje del pueblo que les haga saber si han puesto los pies sobre la mesa, si han hecho algo que no es lo mejor, o que resulta incorrecto.

Esa actitud será también un deber de la sociedad cubana, de su mayoría revolucionaria, en primer lugar, para mantener vivo y en la mejor capacidad de influjo el ejemplo del Comandante. Ello hacer pensar una vez más en el grito antes citado, según el cual todos, al menos la aludida mayoría, somos Fidel. Otro similar, “¡Seremos con el Che!”, suscitaba la preocupación, entre otras personas, de una heroína que pensaba en hechos tan inevitables como que no todos los niños y las niñas que repetían y aún repiten esa consigna terminarían siendo personas adultas seguidoras, en su conducta diaria, del ejemplo del Guerrillero Heroico. Pero el lema continúa siendo válido como expresión de un desiderátum, de una meta a la que sería lamentable, para no decir más, renunciar.

De igual modo, proclamar “¡Yo soy Fidel!” se legitima solamente si de veras expresa la decisión de seguir su ejemplo, de luchar para hacer realidad los sueños que él abrazó creativamente guiado por las lecciones de José Martí y los reclamos de la realidad. Ello supone un esfuerzo permanente y eficaz para erradicar debilidades que se expresan en la mala actitud ante el trabajo, la corrupción y la indisciplina social; alcanzar la eficiencia económica indispensable y poner coto al afán de éxitos egoístas propalado como norma de vida por la maquinaria cultural del capitalismo, a la que sería ingenuo negarle efectividad: diariamente se anota en el mundo victorias fácticas que mellan la condición humana.

El Comandante, su ejemplo, merecía y merece que en sus honras fúnebres el pueblo dijera, como expresión de voluntad revolucionaria: “¡Somos Fidel!”. Pero a partir de ahora le toca al mismo pueblo demostrar, con hechos, que merece repetir ese lema, y no permitir que pare en una consigna sin sustancia y carente de los efectos transformadores que la Revolución necesita para no dejar de serlo.

Ni siquiera es solo cuestión de callarles la boca a los aspirantes a oráculos que andan por el planeta, a veces haciendo uso de su condición de otrora revolucionarios, difundiendo pronósticos como aquel que se creyó gurú y carga con el fracaso de haber vaticinado hace un montón de años ya la hora final de Fidel Castro. Lo que nos convoca es asegurar la marcha de una obra revolucionaria que no responde a la medida de pragmáticos, corruptos, acomodados y burócratas incapaces —o capaces de actuar mal—, aunque unos y otros puedan haberle hecho ya no poco daño.

Hasta ahora se han estrellado contra la realidad quienes han vaticinado la desaparición de la Cuba revolucionaria tras la muerte del líder y el tránsito de la denominada “generación de los históricos”, como si hubiera ser humano en este mundo que no estuviera insertado en la historia. Cuando en 2006 el Comandante se enfermó, algunos buitres se apresuraron a darse a conocer sin máscaras y celebraron su muerte. Otros, más “científicos” y “elegantes”, reforzaron la práctica de sembrar insidias y dieron su vaticinio sobre una supuesta “Cuba poscatro”. Entonces el dibujante Ares, que sabe tanto de artes visuales como de la mente humana —es siquiatra de formación—, en respuesta a tales “profetas” creó un cartel que reproduce con sesgo de infinitud, como representación de Cuba, la imagen de Fidel combatiente.

La obra gráfica, que por su propósito inmediato asumió como título contestatario aquel vaticinio, va siendo o pudiera ser rebautizada de distintos modos, que en esencia hablarían o hablan de una Cuba con Fidel multiplicado. La fortuna contenida en la revelación de fuerza patriótica y revolucionaria que la muerte del Comandante en Jefe ofreció al mundo, no se debe dilapidar ni dejar que se disipe en la inercia, en la pasividad, en la resignación a defectos que pudieran destruir la Revolución desde dentro, como él mismo afirmó en el Aula Magna de la Universidad de La Habana el 17 de noviembre de 2005. Solamente conjurando e imposibilitando la consumación de ese peligro se hará realidad el grito que se sostiene como acto de fe y de certidumbre revolucionarias: “¡Viva Fidel!”.

(Tomado de Cubarte)

Se han publicado 30 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • la lluvia dijo:

    PALANTE FIDEL , PALANTE FIDEL, PALANTE FIDEL.
    VIVA CUBA

  • dwdm dijo:

    sabe que, hace un tiempo empece a leer los articulos de usted que publican aqui en Cubadebate. Recuerdo mucho el que escribio, que entre otras cosas, trataba sobre la restauración del monumento al Maine. En esta época que muchos tienen la posibilidad de escribir en un blog o en fb y hay un mar de cosas escritas, leer cosas que te hagan reflexionar y pensar sobre lo que leíste es casi una suerte. Creo que intelectuales como usted deberían tener un espacio mayor para explicar el porque de muchas cosas. Sería muy útil, incluso si solo es por el hecho de hacernos pensar si estoy de acuerdo o no.

  • Arturo Menéndez dijo:

    ¡De acuerdo!

  • Carlos dijo:

    Oiga compañero Luis, excelente reflexión.

    Hay una tendencia natural en el ser humano a olvidar el pasado, pero con seguridad que en el caso de nuestro Fidel, el mío, el suyo, el de todos, esa regla quedará destrozada por la historia, porque mientras haya un cubano digno en esta tierra nuestra a la que tanto queremos y veneramos, el pensamiento y la obra de Fidel seguirá siendo el faro y guía de muchas generaciones.

    Fidel puede contar con este humilde cubano, nacido con la Revolución qué el hizo, por siempre.

  • Danis Raúl Marzo dijo:

    De sobra tubo faena grande y luminosa para merecer el descanso, de sobra recorrió los caminos del mundo en cuerpo y alma, de sobra batalló contra la injusticia,de sobra le asiste el derecho de descansar en paz. Pero el no puede descansar en paz, porque su carácter de lucha, su carácter de defender el futuro y la vida, no le permite descansar. El no va a descanzar, Él va a batallar. Y por cuanto la injusticia anda por ahí cercenando el futuro, mutilando pueblos, Él no va a descanzar. Su legado es de lucha, es de búsqueda no de descanso. Él va a dar muchas más batallas todavía.

  • EddySS dijo:

    No podemos dejar convertir en una frase estéril las raíces ideológicas que llevaron a contestar al unísono a Ortega “Yo soy Fidel”. Ello lleva mucha entrega en el campo científico, patriótico, histórico, cultural, moral, social, ético; ante todo el encauzamiento en el proceso de enseñanza de los valores contenidos en el concepto de Revolución dado magistralmente por el propio Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. para llenarnos de alabanzas plenas al decir “Yo soy Fidel”

    La responsabilidad de la continuidad de la obra revolucionaria que nos toca llevar sobre nuestros hombros, en el contexto histórico inmediato y la necesidad de continuar los nexos históricos de formación de valores sociales, deberán a mi juicio continuar fundamentando el mandato de Fidel de aspirar a ser en lo individual a arquetipo de hombre del futuro que es la figura sin tacha del Che, siendo necesario y suficiente en el orden patriótico, internacionalista y solidario, en la formación de valores espirituales y morales, que alcancemos la conducta de todo corazón de poder decir a partir de muchos Che ya formados: “Nosotros somos Fidel”.

    Esa será sin duda la métrica más elevada de las aspiraciones humanas de cada cubano, al poder decir con conocimiento de causa y sentido de efecto en nuestras propio obrar “Yo soy Fidel”.

  • Henry. dijo:

    Fidel seguirá siendo Fidel en cada uno de los jóvenes revolucionarios, dignos herederos de sus ideas.

  • Eduardo González S. dijo:

    Andrés Openheimer fue uno de los pitonisos con “La hora final de Castro”, un bodrio de chismes, juicios desjuiciados, entrevistas, y no sé cuánta coprofagia de escribano en busca del dinero que conseguía con su pluma mercenaria.

  • Omar Pozo Crespo dijo:

    Fidel? : Amor infinito, conciencia plena, principios sagrados, convicciones aceradas, justicia social, valentía frente a las adversidades, ética bien expresada, sabiduría sin límites, altruismo permanente, antimperialismo eterno, solidaridad humana, humanismo creciente, resistencia férrea, hechos palpables, predicción inevitable: CUBA REVOLUCIONARIA Y SOCIALISTA.

  • Alian dijo:

    Realmente pienso que la partida de Fidel, en mi caso personal es como ese amigo que se va de viaje o sabes que esta lejano, distante pero te puede sorprender con su llegada. Quiero pensarlo así para que no se me haga una ausencia, un vacio, quiero tenerlo inconluso en mi memoria. Q

  • Alfredo Aguilera dijo:

    “Yo soy Fidel”. Es una respuesta bonita a esa irreparable pérdida.
    Yo estoy seguro que es una consigna sincera para un momento de dolor.
    Todos QUEREMOS a Fidel.
    Pero…. tengo temor que esa frase “Yo soy Fidel”, se convierta en una consigna mas, como otras tantas que hemos repetido y repetimos en actos, marchas y hasta en la prensa(toda la prensa).
    Fidel, el que nos enseñó a decir SIEMPRE la verdad….. Cuántos de nosotros adulteramos informes, damos partes “de complacencia” y no lo real. Esos no son Fidel.
    Fidel, el incorruptible…. Y que me dicen de la corrupción generalizada que vemos en tantísimas partes (el que desvía recursos, el que lo permite, yo que lo veo y no lo denuncio o combato, el que lucra con los recursos o la posición que tiene, etc. ). Esos no somos Fidel.
    Fidel, el del bando de los inconformes…. y que hay con los dirigentes (y otros cargos también), que están el el “flotin”, vestidos de corchos, “para donde me lleve la corriente”. Esos no son Fidel.
    Y así sucesivamente con: indisciplinas, no cumplir con el deber, no cumplir las funciones, etc.
    Yo quiero ser como Fidel. Quiero que todos seamos como Fidel. Entonces..
    Mas que repetirlo hasta el cansancio … Séamos.
    Mas que gritar sin un verdadero sentido…. Hagámoslo.
    Se los pido a TODOS con sinseridad y con todo mi corazón.
    Gracias.

  • Humberto dijo:

    e decir !Yo soy Fidel! no debe ser un slogan por el orgullo que se siente por nuestro Comandante …sino ser como Ell >valiente, audaz, responsable, digno, disciplinado,culto etc…, y entregarnos a nuestros deberes con la eficiencia que se demanda de cada uno de nosotros para llevar a nuestro pais al futuro prospero y sostenible por el que siempre luchó. Para todos y por el bien de todos.

  • alex dijo:

    estoy de acuerdo y al igual que este escritor, espero que no solo quede en una consigna y que se demuetre con acciones, que no haya que esperar a que se caiga la revolucion, para darnso cuenta que problemas hay un millon, pero que tenemos salud gratis, educacion, deporte,cultura,un pais libre de droga, armas a full en las calles, violencia en cualquier esquina, carteles de droga, prostitucion infantil, trafico de organos, que tenemos una policia que hay que educar y preparar pero que no te mata a tiros en la calle, ni por ser negro, ni por que le dio la gana, que tenemos acceso a abogados y a una justicia que hay que seguir mejorando pero que no te cuesta un ojo de la cara, ni responde a intereses de unos cuantos, que comida …. noy hay , y hambre tenemos pero ningun niño se queda sin comerse al menos un pan cada mañana, y nadie, NADIE !!! se muere de hambre ni enfermedades…. ahora vean ustedes si eso es lo que queremos tener

  • Malbis Pons Perez dijo:

    Cro. Luis.
    Su reflexión me parece muy profunda, pero yo considero que con la educación práctica que ha vivido este pueblo la afirmación de ¨ Yo soy Fidel, no se va a quedar en las plazas y en los lugares de la marcha que se realizó en casi todo el pais, es cierto que no todos las personas reaccionan igual ante un hecho, pero esta expresión es convicción, sentimiento y compromiso, por eso todos nos vemos comprometidos a aplicarla y ejemplarizarla en nosotros mismos, nuestros hijos, nietos y otros herederos que llevamos sangre cubana y revolucionaria, esa afirmación no se va a quedar por el camino, puede estar convencido de que se va a materializar y el que intente hacernos claudicar, se quedará con el proyecto de intentarlo.
    Confia, querido compañero.

  • Maria Antonia Lee dijo:

    Buen artículo, felicidades compañera, Hasta la Victoria Siempre, Viva Fidel!!!!!

  • Maria Antonia Lee dijo:

    Buen artículo, felicidades compañero, Hasta la Victoria Siempre, Viva Fidel!!!!!

  • RHH dijo:

    Magnifico artículo, debe ser leído y practicado por todos como la propia frase Yo soy fidel.

  • Eduardo González S. dijo:

    Profesor Toledo: Leí el artículo y como por gravedad se me plantaron en la cabeza los versos de Facundo Cabral que escribió al morir su padre y cito: “Cuando un amigo se va/ queda un espacio vacío/ que no lo puede llenar/ la llegada de otro amigo”

  • Yuniel Alzamora Amaro dijo:

    Otros jóvenes tambien dibujaron a Fidel, lo hicieron en sus corazones porque allí, hayaron un pedacito para él al que nunca renunciarán. Será esta la única forma de no dejarlo partir. Gracias Fidel. Gracias por tu gran corazon.

  • Edilberto dijo:

    FIDEL , POR SIEMPRE FIDEL . Tú partida física no ha dejado un gran vacío que solo podremos llenar con la unidad de todos los cubanos . Esas lagrimas derramadas la convertiremos en escudo y el dolor lo convertiremos en fortaleza infranquiable para continuar tu obra y legado histórico .

Se han publicado 30 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

Vea también