Conversando con Jorge González y Alberto Faya: El VII Congreso del Partido tiene idea de país (+ Podcast)

El Dr. Jorge González (izquierda) y Alberto Faya. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Los analistas perciben que este Congreso del Partido Comunista de Cuba, el VII desde 1975 y que comenzará el sábado en La Habana, es clave para trazar el futuro político y económico de la isla en un contexto geopolítico que promete tantas oportunidades como riesgos frente al poderoso vecino del Norte.
Estados Unidos, con su bloqueo cincuentenario todavía en pie, ha anunciado una relación menos beligerante. Pasa revista a los fracasos de la estrategia del "cambio de régimen" a garrotazos con la Isla, pero no esconde su fervoroso deseo de instalarnos otro gobierno y otro sistema político. "No hemos cambiado la estrategia, sino la táctica", diría fríamente la Subsecretaria de Estado Roberta Jacobson, en conferencia de prensa celebrada a la sombra del águila de bronce que preside el jardín de la casa en Miramar del Encargado de Negocios estadounidense. Catorce veces utilizó la palabra cambio o sus derivados el Presidente Barack Obama en el discurso en el Gran Teatro de La Habana, como para que no quedara ninguna duda.
¿Cómo perciben este contexto los delegados e invitados al VII Congreso del Partido? ¿Qué opinan de las matrices que se imponen hoy en los análisis sobre el foro de los comunistas cubanos? ¿A dónde nos lleva esta reunión? Cubadebate ha invitado a dos militantes que, en calidad de invitado o delegado, asistieron a las discusiones previas y estarán este fin de semana en el Palacio de las Convenciones, sede del Congreso. Son, además, dos figuras públicas reconocidas en el ámbito científico y artístico del país: el Doctor Jorge González, médico forense, y el músico Alberto Faya.
Congreso ahora sí o no
-Rosa Miriam Elizalde: Uno de los elementos que se tuvo en cuenta para mantener la fecha del VII Congreso del Partido fue la necesidad de no interrumpir la periodicidad de este tipo de foro. ¿Ustedes creen que este es un momento propicio para hacer el Congreso?
Jorge González: Bueno, desde el punto de vista de la frecuencia con que debería hacerse teóricamente lo sería, y teniendo en cuenta además que demoramos mucho para el Congreso anterior (14 años), estamos tratando de recuperar el ciclo natural de estas reuniones, cada cinco años. No creo que se deba esperar para analizar los resultados de Lineamientos y para establecer la conceptualización de nuestro modelo. A lo mejor todavía no están totalmente maduras esas ideas, pero el encuentro es necesario para evaluar hasta dónde se ha avanzado. A lo mejor este es un Congreso que no podrá definir totalmente la conceptualización del modelo cubano, pero me parece que sí estamos preparados para hacer una aproximación a la conceptualización, y que no se debe esperar por ello.
Este es un Congreso donde no se establecerán Lineamientos nuevos, sino que lo que vamos a hacer es revisar los que se aprobaron; ver los que no se han podido ejecutar, por qué no se han logrado y qué otras cosas nuevas tenemos que hacer para mejorar nuestro socialismo.
No tenemos por qué reunirnos para establecer algo definitivo, sino para impulsar los pasos futuros. Pienso en una escalera. Para llegar al final hay que subir varios escalones, hay quien los sube de uno en uno, hay quien de cinco en cinco, de tres en tres, depende de la capacidad de cada quien. Nosotros estamos en una escalera. Creo que este Congreso ayudará a dar un paso—no sé si será de un escalón, de dos, de tres...—, veremos.
Alberto Faya: Voy a seguir con la metáfora tuya de la escalera. Lo que definirá el paso será la manera en que la gente aborde los problemas, y no tengo dudas de que se hará de manera crítica. Lo que he percibido en las reuniones previas, en las discusiones que hemos tenido entre los militantes del Partido, es la decisión de la militancia de avanzar lo más profundamente posible. He visto una discusión muy seria, he visto abordar problemas con toda libertad y amplitud, lo cual me hace pensar que hay un Partido que está alerta y relacionado con los problemas esenciales que los cubanos estamos viviendo.
Si el próximo Congreso se hace exactamente igual a este, o no, todo dependerá también de nosotros mismos y de nuestra vida y de la manera en que nosotros los cubanos dentro de este Congreso y de los que vengan vayamos definiendo cómo hacerlo. Decir que esta reunión es apresurada, decir que está fuera de lugar es de un nivel de especulación incluso teórica demasiado aventurada y por aventurada riesgosa y equivoca.
Los documentos del Congreso

El Partido Comunista de Cuba (PCC) realizará su VII Congreso el 16 de abril del 2016, fecha fundacional de la organización y aniversario 55 de la Declaración del carácter socialista de la Revolución. La clausura es el 19 de abril. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Rosa Miriam Elizalde: Uno de los criterios que más he escuchado en estos días es la preocupación— incluso reconocida en el periódico Granma— en torno a que los documentos que debatirá el Congreso debieron ser consultados con la militancia de base, e incluso a nivel popular como en Congresos anteriores. ¿Ustedes qué piensan?
Jorge González: No solo los documentos del Partido, sino las leyes, las decisiones más importantes de este país, siempre se han sometido a una consulta popular y el Comandante en Jefe— incluso cuando ha tenido que reconocer públicamente que nos equivocamos en algo— lo ha dicho públicamente, ha asumido la responsabilidad, aunque no fuera solo de él sino de todos nosotros. Por tanto, yo creo que eso es lo que genera esta inquietud en la población, fundamentalmente en la propia militancia, y en el pueblo en general. Estamos habituados a la consulta más amplia. A la gente le preocupa que vayamos a un Congreso del Partido donde el pueblo no ha evaluado directamente en los documentos de la conceptualización, de las cosas fundamentales, porque estamos hablado de una conceptualización; estamos hablando de una definición política, de conocer cómo se van a regir los Lineamentos, lo que nos va a guiar. Eso genera inquietud.
Los Lineamientos, por ejemplo, realmente son la continuidad del proceso anterior. El pueblo participó anteriormente y ahora se siente con el derecho a participar. Estoy de acuerdo con que esa es una preocupación que tiene un fundamento, como también sé que ha sido tenida en cuenta y hay razones que explican por qué se hace ahora en el Congreso, bajo esta circunstancia, que no excluye la discusión amplia, antes, durante y después de la reunión.
Pongo el ejemplo de lo que me ha pasado a mí muchas veces, incluso haciendo mi estudios como especialista o como miembro de un tribunal: yo le daba la tesis a revisar al profesor y él me hacía un conjunto de observaciones, yo modificaba mis observaciones y tres meses después le presentaba la tesis otra vez al profesor y me volvía a hacer consideraciones. Cuando yo revisaba lo que me anotó esta vez, descubría que había regresado a la primera versión. Es difícil tener un documento acabado, sobre todo si surge de la base de consultas permanentes.
La dialéctica de la vida no permite que nosotros tengamos una conceptualización estática. El mundo va cambiando y sin perder los principios, se pueden ir modificando las estrategias y los documentos, por supuesto. No estamos en una burbuja. Podríamos pensar que las enfermedades transmisibles, por ejemplo, son un problema de Cuba. Si nosotros no trabajamos con el resto del mundo, no vamos a estar libres de enfermedades. Si nosotros tenemos aquí gente que entra y sale, cubanos que van a cumplir misión, etc., para nosotros también es una preocupación la situación de salud de esos países, porque influye en la nuestra.
En el caso del VII Congreso, a lo largo y ancho del país ha participado en estas discusiones una enorme cantidad de personas: todos los diputados como representantes del pueblo, un grupo importante de la militancia del Partido Comunista de Cuba, directivos, especialistas etc. Ahí está la expresión del pueblo, lo cual no excluye que en algún momento se lleve a discusión popular. Al final esto no es una fecha de un examen estatal que tiene que ser ese día a esa hora. Nosotros tenemos en nuestras manos la posibilidad de hacer un debate hoy, y otro mañana. Por tanto, lo que estamos elaborando son conceptos que van a estar mejor definidos para someterlos al pueblo y cambiarlos, si hay que cambiar alguno.
Alberto Faya: Sé que hay núcleos del Partido que han expresado la necesidad que ellos tenían de discutir estos materiales… Creo que habría tenido una utilidad, no lo niego. Pero tampoco se puede ignorar el contexto de fenómenos políticos y sociales que están ocurriendo en estos momentos en Latinoamérica. Incluso y con mucha más razón, después de la visita de Obama— que no era casualidad que primero viniera a Cuba y después fuera a Argentina—. Los estadounidense están moviéndose hacia una conciliación con sectores muy importantes de derecha en nuestra América y para mí resulta muy claro cómo están tratando de tener una táctica con Cuba diferente a la que están aplicando en otros países de América Latina, como es el caso de Venezuela.
La celebración de un Congreso del Partido en este contexto político e histórico es muy importante. Ayudará a ubicarnos mejor en ese contexto. Es pertinente que la máxima dirección del Partido valore en el más importante encuentro de su militancia cuál es la postura frente a esta realidad que no va a esperar por nosotros, independientemente de que estoy de acuerdo con que es muy importante también discutir los más ampliamente posible los documentos que impactan en nuestra sociedad. Sin embargo, es une error decir que el proceso previo a este Congreso no tuvo una dimensión popular. Yo he visto hablar y discutir los documentos en estos días a muchas personas que vienen de la entraña popular y los he visto expresarse, hacer críticas, hacer aclaraciones, hacer propuestas sobre las tesis que volveremos a discutir este fin de semana.
La composición del Congreso
Rosa Miriam Elizalde: Hablando de las bases sociales de este proceso, hay dos zonas de la sociedad cubana que son esenciales en la nueva política estadounidense hacia la Isla: una, el sector privado y la otra, los jóvenes. Ha llamado la atención que entre los delegados al Congreso haya solamente 55 jóvenes entre mil delegados, aunque también hay múltiples invitados que no se tienen en cuenta en estas cifras. Ustedes que han estado en los debates, ¿se valoró la relación del Partido con los jóvenes y la atención que Estados Unidos presta a este sector?
Alberto Faya: El promedio de edad de los delegados de La Habana, por ejemplo, es de cuarenta y tantos años, lo cual no es un promedio de ancianos. El concepto de juventud no se define necesariamente por una edad determinada, sino por la proyección de un pensamiento. Recuerdo que Alfredo Guevara decía "jóvenes sí, pero jóvenes inteligentes, jóvenes con un pensamiento formado, jóvenes que sepan como supo Rubén Martínez Villena, Mella…", es decir jóvenes con pensamiento maduro. He visto esa madurez en los debates previos, que me hace pensar que vamos por un buen camino.
Jorge González: Estoy seguro de que se ha tenido cuenta la representatividad, aunque el asunto, coincido, no es solo de edad. Estuve 15 años de Rector de una universidad (Ciencias Médicas), y eso me hizo ser más joven. Cuando empecé en la Universidad en vez de cumplir más años iba cumpliendo menos, porque el estar todos los días con jóvenes obliga a pensar, no como joven, porque ojalá pudiera pensar como joven, pero sí tener su visión de los problemas. Eso a veces es muy difícil. Cuando yo tenía que hablar con los jóvenes debía emplear un discurso diferente a cuando tenía una reunión con el Consejo de Dirección de la Universidad, porque el pensamiento es diferente y la forma de llegarle a los jóvenes es diferente. Entonces, tú puedes ser aceptado o rechazado por la forma del discurso, aunque tú no cambies en tus principios. El hecho de que haya una representación de jóvenes dentro de los delegados es más que suficiente para que ellos hagan valer su pensamiento. O sea, eso no está dado solo por la cantidad. La cantidad no implica obligatoriamente calidad; la calidad debe estar en que esos sean verdaderamente representativos y que tengan la voz y el pensamiento de los jóvenes.
La Conceptualización del Modelo

Dr. Jorge González y Alberto Faya. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Rosa Miriam Elizalde: Hay quien dice que la Conceptualización del Modelo Económico y Social puede convertirse en un ejercicio hermenéutico. ¿Cómo lo valoran, teniendo en cuenta que partimos de que ese primer proyecto de conceptualización tuvo, en enero, más de 600 recomendaciones del Pleno del Comité Central?
Alberto Faya: He visto una participación muy activa de la gente, esos nos libera del tecnicismo, de la aproximación imaginaria a la sociedad. Los cambios más profundos que se han hecho dentro de la sociedad cubana, los hemos venido protagonizando los mismos cubanos con la Revolución. ¡Si esto es hermenéutica...!
Jorge González: Yo creo que tenemos que tener clara una cosa. Por ejemplo, una especialidad de la Medicina es la Epidemiología. Cuando vas a enfrentar una epidemia lo primero que tienes que hacer es una definición de caso; si tú no haces una definición de caso, no puedes enfrentarla. Tú tienes que saber que cuando él hable de un caso de Zika y el otro hable de un caso de Zika, todo el mundo esté hablando de lo mismo. Esa conceptualización científica es imprescindible para enfrentar un problema. Un país tiene que conceptualizar, tiene que saber que cuando todos hablemos, hablemos de lo mismo y que cuando todos pensemos, pensemos en lo mismo. Si nos referimos al bienestar, ¿de qué bienestar estamos hablando?, ¿cuál es el concepto de bienestar que tiene uno y cuál es el concepto de bienestar que tiene otro?
Hubo un cambio en el mundo con la definición de salud. En un momento determinado la gente pensaba que salud era la ausencia de enfermedad y no es solo eso. Yo puedo no estar enfermo y no ser saludable, porque para lograr la salud hay que lograr el bienestar y el bienestar va más allá de la simple ausencia de la enfermedad. Por tanto, cuando hablamos del pueblo saludable tiene que ser un pueblo que no solamente no tenga enfermedades, sino que tenga lo que lleva implícito el bienestar. Para poder enfrentar un problema, hay que definirlo.
Cuando a mí me dijeron: "vas para Bolivia a hacer la búsqueda de los enterramientos", el concepto no era solo encontrar al Che. Lo tenía claro desde que salí de aquí: debíamos encontrar a todos los guerrilleros por igual, cubanos o no cubanos, porque todos eran patriotas y había que encontrarlos a todos. Entonces, eso es un concepto, definido previamente, que ayuda a no desviarse del objetivo.
Nosotros somos privilegiados porque durante más de medio siglo hemos tenido a un gran profesor (Fidel) que nos ha definido los conceptos, y un poco nos hemos acostumbrado a que ese profesor nos diera el concepto de Revolución y nos diera muchos otros... Este es un momento importante para que nosotros digamos: “bueno, tenemos que tener escrito esos conceptos”. Los cubanos, por ejemplo, hemos hecho mucho en la atención primaria de salud, y cuando tú vas a buscar en los libros, a veces escribe más la gente que viene a Cuba y ve lo que en Cuba se hace.
No somos de la escuela de tener escrito los conceptos, y me parece a mí que en este caso la dirección del país y el Partido, en particular, nos está pidiendo esas definiciones: qué cosa es nuestra sociedad, hacia qué rumbo va, qué cosa es nuestra economía, hacia dónde debe ir su rumbo, qué cosa son nuestras relaciones, hacia donde debe estar el rumbo de nuestras relaciones… y yo creo que eso es lo más importante, que nosotros definamos los conceptos, para que cuando se vaya a evaluar si lo que hicimos quedó bien o mal, tengamos los instrumentos para ello. Uno, por ejemplo, es la participación. Esa es una de las definiciones fundamentales recogidas en los documentos que van a ser sometidas a discusión.
Alberto Faya: En realidad no se puede llegar a esto sin la participación de mucha gente, y la prueba de que no es resultado de un academicismo formal es que lo que aparece en la conceptualización no es definitivo -de lo contrario no nos hubiéramos enterado de las 600 recomendaciones del Pleno-, y sabemos, además, que seguirán siendo discutidos sobre la base de un principio esencial, que es el de la unidad de los cubanos en torno a un proyecto. El proyecto está claro y está definido. La diversidad de criterios está amparada en esa unidad y no en un ejercicio formal de democracia, al estilo tradicional burgués.
Idea de país
Rosa Miriam Elizalde. Ciertos ideólogos del centrismo político hablan de que ha comenzado la batalla final por el futuro de Cuba, porque la sociedad está signada por "conductas carentes de la civilidad necesaria", ausente de "una idea de país". ¿Sintieron que la idea de país estuvo ausente de las discusiones previas del VII Congreso del Partido?
Alberto Faya. Decir semejante cosa es un insulto a todas las personas que han estado discutiendo problemas serios y muy grandes de nuestro pueblo, que sí tienen una idea de país y que representan a todos sus sectores. Me parece que se colocan por encima de la sociedad, con ojos prestados, con voces ajenas. Como la de Obama, que de pronto nos dice a nosotros cómo tenemos que comportarnos. Es la perspectiva de un pensamiento generado por la dominación— a veces no tan lejos de la colonia, porque tampoco pienso que aquí vivimos en un mundo poscolonial—. El discurso de Obama fue muy colonizador y la colonización implica la división del país, el restarle al país y a la cultura cubana la unidad que le es necesaria para la supervivencia.
Esta no es y creo no sea la batalla final. Esta es la batalla que nos toca ahora. Mañana vamos a tener otra batalla diferente, o la van a tener otros cubanos. Yo sé que hay muchos cubanos y los he visto, jóvenes de edad y de pensamiento van a seguir librando las batallas necesarias para el desarrollo de nuestro pueblo. Confió profundamente en eso. Adjudicarse la tarea de una batalla final es colocarse como agorero o una especie de mesías con respecto al futuro de Cuba, y yo, francamente, no respeto semejante posición.
Jorge González: No hay ninguna batalla final; hay una batalla cotidiana. La batalla de todos los días, la batalla que hemos venido desarrollando durante 58 años, que ha ido cambiando en el tiempo y que lógicamente tendrá determinadas formas de enfrentar los problemas de acuerdo con las circunstancias. De alguna manera lo hemos tenido que enfrentar en otro momento. Han cambiado las cosas, a veces ha habido cambios bruscos, y solo por la cultura política que tiene el pueblo cubano se han logrado entender.
Rosa Miriam Elizalde: ¿Si tuvieran que resumir en una frase cuál es la idea del país que va a definir este Congreso, qué dirían?
Jorge González: Un país para su pueblo.
Alberto Faya: El concepto martiano de “con todos y para el bien de todos”.
Rosa Miriam Elizalde: Aunque el “con todos y para el bien de todos” de Martí -nos recuerda Cintio Vitier- objeta y reprocha enérgicamente a siete tipos de personas que tienen un denominador común: la desconfianza en la capacidad del cubano “para vivir de sí en la tierra creada por su valor”, que era precisamente el eje de la tendencia anexionista.
Alberto Faya: Claro, claro, y en ese "todos" no están los que apuestan a la desunión; no están los "increíbles", como llamaba Martí en su ensayo "Nuestra América" a esos teóricos colonizados, advirtiéndoles que “con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero”.
(Transcripción a cargo de Geydi Acosta, Maylin Mustelier, Yaritza Echemendía y Carmen Garmendia)

Dr. Jorge González y Alberto Faya. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Conversamos con...

El Dr. Jorge González es uno de los forenses más reconocidos del mundo y quien representó a la familia de Ernesto Che Guevara en la búsqueda y retorno a Cuba, en 1997, de los restos del guerrillero argentino y de sus compañeros caídos en la selva boliviana. Actualmente es el director de Docencia del Ministerio de Salud Pública, a cargo de la Red de Universidades de Ciencias Médicas. Invitado al Congreso del Partido.

Alberto Faya es músico y cuenta con una amplia discografía dentro del Grupo Moncada, del que fue fundador, y ha participado como instrumentista, cantante, solista y arreglista en otras muchas grabaciones. Su extensa labor como guionista y conductor de programas incluye, entre otros, espacios como "Sur" en Habana Radio y "La clave del enigma" en la Televisión Cubana. Delegado al Congreso del Partido.
En Video
Podcast: Conversando con el Dr.Jorge González y Alberto Faya
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Soy militante y sobre todo soy Fidelista, creo que no debemos olvidar sus enseñanzas y su práctica que fue siempre la consulta con las masas incluso en asuntos del PCC, si este Congreso por las razones que ya explicaron los entrevistados , no puede hacer esta consulta antes, entonces puede hacerlo despues como ya ocurrió en otro congreso que creo fue el tercero. Hemos llegado hasta aqui por la unidad del pueblo con sus lideres, y la comunión del pueblo y el PCC y esto lo debemos mantener.
¿por qué granma no publica cosas como esta? La verdad que no entiendo nuestra manera de manejar la información. Las preguntas son las que se hacen todo el mundo, las respuestas son coherentes, aunque a unos les pueda gustar y a otros no, pero por lo menos hay opiniones. Mis felicitaciones a Cubadebate por este análisis tan bueno.
Hay temas medulares que debieron ser abordados en un debate abierto con las masas. La realidad economica cubana, mas alla de la policitca estadounidense, es que nuestro modelo no funciona. No se ha resuelto el tema monetario, no solo de la unificacion, sino que cada persona pued vivir de su salario de manera decente y humilde, sin comprarse un carro en 25 mill USD pero sin los avatares que pasamos todos los dias. El tema de la vivienda es otro tema que sigue sin resolverse congreso tras congreso, cuantas generaciones viven en una casa. El tema migratorio pasa en parte por eso, la ley de ajuste cubano influye, pero cuando no la haya seguira el flujo migratorio a otros paises que teniendo en cuenta el indice de crecimiento problacional, 1.25, indica una tendencia incluso surreal porque la mayoria del que se va es joven, que es el unico que puede reproducir la sociedad y con ello sus valiosos recursos humanos. Creo que la entrevista es insuficiente para los retos que tiene cuba hoy en dia, menos retorica, que puede ser util para algunos, pero mas medidas efectivas economicas. El tema agropecuario y la produccion de bienes y servicios sigue siendo acuciante en toda la linea productiva del pais. Solo chequear los informes de la ONE y la Contraloria son suficientes para saber que nuestro modelo economico simplemente no funciona. Solo hagamos cada uno la pregunta de cuanto gastamos en el dia y cuanto ingresamos, el desbalance situa al cubano en sentdo general en una situacion totalmente surrealista donde muchos tratan de cubrir con razones politicas e historicas. Emplazo a cada analista, profesor o estudioso a que explique como vive dia a dia, y como justifica su ingreso solo con el salario. EL congreso debe ir mas alla, y la composicion generacional es negativa para hacer estos cambios. Hay muchos desafios pero lo peor es seguir estancados.
Desarrollar un modelo economico exitoso que garantice una elevada calidad de vida
para el pueblo cubano es la principal misión que tiene el Congreso del Partido.
El problema principal de nuestra economía y que está identificado como el problema
fundamental de nuestra economía es LA DUALIDAD MONETARIA. !! Que esperan para
acabar de resolver dicho problema !! La solución no es difícil, por qué no se va
bajando paulatinamente la tasa de cambio del CUC con respecto al peso cubano
hasta fijarlo en el verdadero valor que tiene el peso cubano con respecto al
dólar y allí en ese punto eliminar el CUC. !!Es injusto que 25 pesos equivalgan
a un dólar o a un CUC que es lo mismo!! ¿A quién están protegiendo? ¿A los que
tienen cuenta de ahorro en CUC en los bancos? ¿A los ricos de este país?
El salario medio en Cuba en el sistema empresarial es de 30 dólares
aproximadamente segun la tasa de cambio del peso cubano con respecto al dólar.
El salario creció en el 2016 con respecto al 2015 en 6 dólares. Con ese ritmo
de crecimiento; ¿cuántos años tienen que pasar para que los cubanos ganen
200 dólares mensualmente, que es lo mínimo que ganan los trabajadores en
América Latina, incluso en países más pobres que Cuba y con menor PIB per
cápita que el nuestro?
Hace falta que de verdad exista voluntad política de resolver el problema y
no se aparezcan como conclusión del Congreso con un documento "Proyecciones
de la Economía 2016-2030" que lo que pretenden es dar más larga al asunto
y evadir los problemas.
Urge a los cubanos resolver el problema de la doble moneda, y resolverlo;
!!! AHORA !!!!
Por favor ¿ Se pudieran publicar los acuerdos tomados desde el Primer Congreso del PCC hasta el Sexto Congreso del PCC y de estos cuantos se han cumplido ?
Lo que yo objeto es la formulación de la última pregunta,
" Rosa Miriam Elizalde: Aunque el “con todos y para el bien de todos” de Martí -nos recuerda Cintio Vitier- objeta y reprocha enérgicamente a siete tipos de personas que tienen un denominador común: la desconfianza en la capacidad del cubano “para vivir de sí en la tierra creada por su valor”, que era precisamente el eje de la tendencia anexionista."
La convido a releer el discurso. En ese discurso Martí está convocando a la guerra necesaria que hay que librar para la independencia de Cuba y su misión es convencer de su necesidad, ahuyentar los miedos, promover confianza entre los que no están en la vanguardia, está aunando voluntades y está permitiendo que aflore lo mejor y lo voy a citar, para que no vayan a decir que miento:
"(...)Pero no hay que temer en verdad, ni hay que regañar. Eso mismo que hemos de combatir, eso mismo nos es necesario. Tan necesario es a los pueblos lo que sujeta como lo que empuja: tan necesario es en la casa de familia el padre, siempre activo, como la madre, siempre temerosa. Hay política hombre y política mujer. ¿Locomotora con caldera que la haga andar, y sin freno que la detenga a tiempo? Es preciso, en cosas de pueblos, llevar el freno en una mano, y la caldera en la otra. Y por ahí padecen los pueblos: por el exceso de freno, y por el exceso de caldera.
¿A qué es, pues, a lo que habremos de temer? ¿Al decaimiento de nuestro entusiasmo, a lo ilusorio de nuestra fe, al poco número de los infatigables, al desorden de nuestras esperanzas? Pues miro yo a esta sala, y siento firme y estable la tierra bajo mis pies, y digo: "Mienten." Y miro a mi corazón, que no es más que un corazón cubano, y digo:- `Mienten."
¿Tendremos miedo a los hábitos de autoridad contraídos en la guerra, y en cierto modo ungidos por el desdén diario de la muerte? Pues no conozco yo lo que tiene de brava el alma cubana, y de sagaz y experimentado el juicio de Cuba, y lo que habrían de contar las autoridades viejas con las autoridades vírgenes, y aquel admirable concierto de pensamiento republicano y la acción heroica que honra, sin excepciones apenas, a los cubanos que cargaron armas; o, como que conozco todo eso, al que diga que de nuestros veteranos hay que esperar ese amor criminal de sí, ese postergamiento de la patria a su interés, esa traición inicua a su país, le digo: -"!Mienten!"
¿O nos ha de echar atrás el miedo a las tribulaciones de la guerra, azuzado por gente impura que está a paga del gobierno español, el miedo a andar descalzo, que es un modo de andar ya muy común en Cuba, porque entre los ladrones y los que los ayudan, ya no tienen en Cuba zapatos sino los cómplices y los ladrones? ¡Pues como yo sé que el mismo que escribe un libro para atizar el miedo a la guerra, dijo en versos, muy buenos por cierto, que la jutía basta a todas las necesidades del campo en Cuba, y sé que Cuba está otra vez llena de jutías, me vuelvo a los que nos quieren asustar con el sacrificio mismo que apetecemos, y les digo:-"Mienten".
¿Al que más ha sufrido en Cuba por la privación de la libertad le tendremos miedo, en el país donde la sangre que derramó por ella se la ha hecho amar demasiado para amenazarla? ¿Le tendremos miedo al negro, al negro generoso, al hermano negro, que en los cubanos que murieron por el ha perdonado para siempre a los cubanos que todavía lo maltratan? Pues yo se de manos de negro que están más dentro de la virtud que las de blanco alguno que conozco: yo sé del amor negro a la libertad sensata, que sólo en la intensidad mayor y natural y útil se diferencia del amor a la libertad del cubano blanco: yo sé que el negro ha erguido el cuerpo noble, y está poniéndose de columna firme de las libertades patrias. Otros le teman: yo lo amo: a quien diga mal de él, me lo desconozca, le digo a boca llena:-"Mienten".
¿Al español en Cuba habremos de temer? ¿Al español armado, que no nos pudo vencer por su valor, sino por nuestras envidias, nada más que por nuestras envidias? ¿Al español que tiene en el Sardinero o en la Rambla su caudal y se irá con su caudal, que es su única patria; o al que lo tiene en Cuba, por apego a la tierra o por la raíz de los hijos, y por miedo al castigo opondrá poca resistencia, y por sus hijos? ¿Al español llano, que ama la libertad como la amamos nosotros, y busca con nosotros una patria en la justicia, superior al apego a una patria incapaz e injusta, al español que padece, junto a su mujer cubana, del desamparo irremediable y el mísero porvenir de los hijos que le nacieron con el estigma de hambre y persecución, con el decreto de destierro en su propio país, con la sentencia de muerte en vida con que vienen al mundo los cubanos? ¿Temer al español liberal y bueno, a mi padre valenciano, a mi fiador montañés, al gaditano que me velaba el sueño febril, al catalán que juraba y votaba porque no quería el criollo huir con sus vestidos, al malagueño que saca en sus espaldas del hospital al cubano impotente, al gallego que muere en la nieve extranjera, al volver de dejar el pan del mes en la casa del general en jefe de la guerra cubana? ¡Por la libertad del hombre se pelea en Cuba, y hay muchos españoles que aman la libertad! ¡A estos españoles los atacarán otros: yo los ampararé toda mi vida! A los que no saben que esos españoles son otros tantos cubanos, les decimos: "¡Mienten!"
¿Y temeremos a la nieve extranjera? Los que no saben bregar con sus manos en la vida, o miden el corazón de los demás por su corazón espantadizo, o creen que los pueblos son meros tableros de ajedrez, o están tan criados en la esclavitud que necesitan quien les sujete el estribo para salir de ella, esos buscarán en un pueblo de componentes extraños y hostiles la república que sólo asegura el bienestar cuando se le administra en acuerdo con el carácter propio, y de modo que se acendre y realce. A quien crea que falta a los cubanos coraje y capacidad para vivir por sí en la tierra creada por su valor, le decimos: "Mienten".
Y a los lindoros que desdeñan hoy esta revolución santa cuyos guías y mártires primeros fueron hombres nacidos en el mármol y seda de la fortuna, esta santa revolución que en el espacio más breve hermanó, por la virtud redentora de las guerras justas, al primogénito heroico y al campesino sin heredad, al dueño de hombres y a su esclavos; a los olimpos de pisapapel, que bajan de la trípode calumniosa para preguntar aterrados, y ya con ánimos de sumisión, si ha puesto el pie en tierra este peleador o el otro, a fin de poner en paz el alma con quien puede mañana distribuir el poder; a los alzacolas que fomentan a sabiendas, el engaño de los que creen este magnífico movimiento de almas, esta idea encendida de la redención decorosa, este deseo triste y firme de la guerra inevitable, no es más que el tesón de un rezagado indómito, o la correría de un general sin empleo, o la algazara de los que no gozan de una riqueza que sólo se puede mantener por la complicidad con el deshonor, o la amenaza de una turba obrera, con odio por corazón y papeluchos por sesos, que irá, como del cabestro, por donde la quiera llevar el primer ambicioso que la adule, o el primer déspota encubierto que le pase por los ojos la bandera,-a lindoros, o a olimpos, y a alzacolas, -les diremos: -"Mienten." ¡Esta es la turba obrera, el arca de nuestra alianza, el tahalí, bordado de mano de mujer, donde se ha guardado la espada de Cuba, el arenal redentor donde se edifica, y se perdona, y se prevee, y se ama!
¡Basta, basta de meras palabras! Para lisonjearnos no estamos aquí, sino para palparnos los corazones, y ver que viven sanos, y que pueden; para irnos enseñando a los desesperanzados, a los desbandados, a los melancólicos, en nuestra fuerza de idea y de acción, en la virtud probada que asegura la dicha por venir, en nuestro tamaño real, que no es de presuntuoso, ni de teorizante, ni de salmodista, ni de melómano, ni de caza nubes, ni de pordiosero. Ya somos unos, y podemos ir al fin: conocemos el mal, y veremos de no recaer; a puro amor y paciencia hemos congregado lo que quedó disperso, y convertido en orden entusiasta lo que era, después de la catástrofe, desconcierto receloso; hemos procurado la buena fe, y creemos haber logrado, suprimir o reprimir los vicios que causaron nuestra derrota, y allegar con modos sinceros y para fin durable, los elementos conocidos o esbozados, con cuya unión se puede llevar la guerra inminente al triunfo. ¡Ahora, a formar filas! ¡Con esperar, allá en lo hondo del alma, no se fundan pueblos! Delante de mí vuelvo a ver los pabellones, dando órdenes; y me parece que el mar que de allá viene, cargado de esperanza y de dolor, rompe la valla de la tierra ajena en que vivimos, y revienta contra esas puertas sus olas alborotadas... ¡Allá está, sofocada en los brazos que nos la estrujan y corrompen! ¡Allá está, herida en la frente, herida en el corazón, presidiendo, atada a la silla de tortura, el banquete donde las bocamangas de galón de oro ponen el vino del veneno en los labios de los hijos que se han olvidado de sus padres! ¡Y el padre murió cara a cara al alférez, y el hijo va, de brazos con el alférez, a podrirse a la orgía! ¡Basta de meras palabras! De las entrañas desgarradas levantemos un amor inextinguible por la patria sin la que ningún hombre vive feliz, ni el bueno, ni el malo. Allí está, de allí nos llama, se la oye gemir, nos la violan y nos la befan y nos la gangrenan a nuestro ojos, nos corrompen y nos despedazan a la madre de nuestro corazón! ¡Pues alcémonos de una vez, de una arremetida última de los corazones, alcémonos de manera que no corra peligro la libertad en el triunfo, por el desorden o por la torpeza o por la impaciencia en prepararla; alcémonos, para la república verdadera, los que por nuestra pasión por el derecho y por nuestro hábito del trabajo sabremos mantenerla; alcémonos para darle tumba a los héroes cuyo espíritu vaga por el mundo avergonzado y solitario; alcémonos para que algún día tengan tumba nuestros hijos! Y pongamos alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: "Con todos, y para el bien de todos".
Aquí lo que escribió Cintio Vitier, el "Apóstol del Apóstol", del discurso de José Martí:
5. Volviendo “Con todos, y para el bien de todos”, llama la atención que en el discurso así conocido Martí objete y reproche enérgicamente nada menos que a siete grupos de compatriotas, de los cuales y a los cuales dice que “mienten”. Estos grupos, indudablemente significativos en cuanto merecían tanto espacio en el discurso, eran: 1) los escépticos; 2) los que temían “a los hábitos de autoridad contraídos en la guerra”; 3) los que temían “a las tribulaciones de la guerra”; 4) los que temían al llamado “peligro negro”; 5) los que temían al español como ciudadano de Cuba; 6) los que, por temor al Norte y desconfianza de sí, se inclinaban hacia el anexionismo; 7) los “lindoros” (aristócratas), los “olimpos” (oportunistas) y los “alzacolas” (intrigantes). Algo en común tenían los siete grupos: la desconfianza en la capacidad del cubano “para vivir de sí en la tierra creada por su valor”, que era precisamente el eje de la tendencia anexionista. Y es este el grupo que, con el de los escépticos de varia condición, puede decirse que, de un modo u otro, sigue hoy en pie frente al empeño revolucionario.
6. El “todos” de Martí, por lo tanto, no es meramente cuantitativo, parte de un abrazo de amor pero también de un rechazo crítico, rechazo que no es inapelable pero que solo puede convertir en abrazo si los que engañan, yerran o “mienten”, aceptan la tesis central del discurso, que es la viabilidad histórica de una Cuba independiente y justa. Por eso desde el principio declara: “Yo abrazo a todos los que saben amar”. El abrazo no es a los que no saben amar, aunque también a estos, a la larga, beneficie, y en este sentido puede hablarse, como del horizonte a que nos referimos al principio de estas líneas, de la “fórmula del amor triunfante”. Pero en lo inmediato de la lucha por la independencia, que no ha terminado todavía, queda en pie que hay grupos que yerran o “mienten”, que no forman parte del “todos” martiano en cuanto realmente no quieren “el bien de todos”, expresión en la que, no obstante el equilibrio de las clases sociales a que aspiraba Martí, el mayor énfasis va sin duda hacia los más desamparados.
Martí también dijo: "Para todos será el beneficio de la revolución a que hayan contribuido todos, y por una ley que no está en mano de hombre evitar, los que se excluyan de la revolución, por arrogancia de señorío o por reparos sociales, serán, en lo que no choque con el derecho humano, excluidos del honor e influjo de ella. El honor veda al hombre pedir su parte en el triunfo a que se niega contribuir.
Y para que queden bien expuestas las ideas de Martí, que no necesitan ser defendidas porque son expresas, lo cito, en el más hermoso de sus discursos, donde revela su profundo humanismo, su espíritu y voluntad de unidad e inclusión y su rofunda vocación democrática:
"Porque si en las cosas de mi patria me fuera dado preferir un bien a todos los demás, un bien fundamental que de todos los del país fuera base y principio, y sin el que los demás bienes serían falaces e inseguros, ese sería el bien que yo prefiriera: yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre. En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre: envilece a los pueblos desde la cuna el hábito de recurrir a camarillas personales, fomentadas por un interés notorio o encubierto, para la defensa de las libertades: sáquese a lucir, y a incendiar las almas, y a vibrar como el rayo, a la verdad, y síganla, libres, los hombres honrados. Levántese por sobre todas las cosas esta tierna consideración, este viril tributo de cada cubano a otro. Ni misterios, ni calumnias, ni tesón en desacreditar, ni largas y astutas preparaciones para el día funesto de la ambición. O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre, o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos. ¡Para ajustar en la paz y en la equidad los intereses y derechos de los habitantes leales de Cuba trabajamos, y no para erigir, a la boca del continente, de la república, la mayordomía espantada de Veintimilla, o la hacienda sangrienta de Rosas, o el Paraguay, lúgubre de Francia! ¡Mejor caer bajo los excesos del carácter imperfecto de nuestros compatriotas, que valerse del crédito adquirido con las armas de la guerra o las de la palabra que rebajarles el carácter! Este es mi único título a estos cariños, que han venido a tiempo a robustecer mis manos incansables en el servicio de la verdadera libertad. ¡Muérdanmelas los mismos a quienes anhelase yo levantar más, y ¡no miento! amaré la mordida, porque me viene de la furia de mi propia tierra, y porque por ella veré bravo y rebelde a un corazón cubano! ¡Unámonos, ante todo, en esta fe; juntemos las manos, en prenda de esa decisión, donde todos las vean, y donde no se olvida sin castigo; cerrémosle el paso a la república que no venga preparada por medios dignos del decoro del hombre, para el bien y la prosperidad de todos los cubanos!
¡De todos los cubanos! Yo no sé qué misterio de ternura tiene esta dulcísima palabra, ni qué sabor tan puro sobre el de la palabra misma de hombre, que es ya tan bella, que si se le pronuncia como se debe, parece que es el aire como nimbo de oro, y es trono o cumbre de monte la naturaleza! Se dice cubano, y una dulzura como de suave hermandad se esparce por nuestras entrañas, y se abre sola la caja de nuestros ahorros, y nos apretamos para hacer un puesto más en la mesa, y echa las alas el corazón enamorado para amparar al que nació en la misma tierra que nosotros, aunque el pecado lo trastorne, o la ignorancia lo extravíe, o la ira lo enfurezca, o lo ensangriente el crimen! ¡Cómo que unos brazos divinos que no vemos nos aprietan a todos sobre un pecho en que todavía corre la sangre y se oye todavía, sollozar el corazón! Créese allá en nuestra patria, para darnos luego trabajo de piedad, créese, donde el dueño corrompido pudre cuanto mira, un alma cubana nueva, erizada y hostil, un alma hosca, distinta de aquella alma casera y magnánima de nuestros padres e hija natural de la miseria, que ve triunfar al vicio impune, y de la cultura inútil, que sólo halla empleo en la contemplación sorda de sí misma! ¡Acá, donde vigilamos por los ausentes, donde reponemos la casa que allá se nos cae encima, donde creamos lo que ha de reemplazar a lo que allí se nos destruye, acá no hay palabra que se asemeje más a la luz del amanecer, ni consuelo que se entre con más dicha por nuestro corazón, que esta palabra inefable y ardiente de cubano!"
Excelente entrevista y excelente la critica a los centristas de la llamada Cuba Posible. Ojala entiendan sus errores antes de que la vida se ocupe de ello.
Las relaciones de Cuba con EEUU pudieran ser un tema en el congreso, pero no deben ser "el tema", vamos a centrarnos mas en lo nuestro, vamos a buscar soluciones a nuestros problemas desde nuestras posibilidades y esfuerzos y vamos a hablar menos de Obama y EEUU.
Excelente entrevista, Felicitaciones a los entrevistado especialmente a nuestro Rector insigne. si en el Congreso hay muchos delegados e invitadoo como él, podemos estar tranquilo el margen de error puede ser minimo, es un hombre Veráz muy inteligente con capacidad para dirigir un país y su compromiso es con la verdad.
Cuánto agradecemos a Rosa Miriam peridista, ilustre Dra en Ciencias, estas preguntas"sabrosas y útiles" que representan tan dignamente el pensar y sentir de nuestro noble pueblo. Tranquila estaría si delegados y delegadas que nos representan tuvieran la cultura y sabiduría de tus entrevistados, pero lamentablemente no es así, por algunos que conozco que van por mi tierra...Merecemos que se publiquen con mayor alcance de todo nuestro pueblo tus entrevistas y comentarios.¡Enhorabuena muchacha inteligente y patriota buena!
Gracias, Alina, un abrazo