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En penitenciaría de Rosario alfabetizan a reclusos con método Yo sí puedo

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yo-si-puedo-alfabetizacionOtros 50 hombres que no superan los 30 años de edad, detenidos en la Unidad Penitenciaria 6 de Rosario (la ex Alcaidía de Jefatura), recibieron el viernes pasado, el diploma que los acredita como quienes pueden leer y escribir. En el lugar se trabaja desde el 2013 con el programa cubano Yo, sí puedo, que permite a los participantes un acercamiento con la dignidad de la que casi nada tuvieron en el transcurso de sus vidas.

Son jóvenes, como jóvenes son quienes componen la media de la población carcelaria argentina, aquéllos que de manera rotunda no fueron alcanzados -o en ínfima medida-, por las políticas públicas promotoras de inclusión, aún de las muchas que en los últimos años tuvieron los más desprotegidos. El Yo, sí puedo en la UP6 es una iniciativa de la Multisectorial de Solidaridad con Cuba y la Patria Grande que integran organizaciones políticas, sociales, sindicales, académicas y comunitarias.

Dos hechos para destacar: el trabajo en la UP6 es posible a través de la tarea de voluntarios que concurren todas las semanas, alrededor de 40 y no existe ningún recurso económico estatal para sostener la tarea. Los voluntarios, hombres y mujeres, atienden la alfabetización con la coordinación de Guillermo Cabruja y, además, los talleres de escritura expresiva, de teatro, de fotografía, de historia argentina a través del rock, de peluquería y masajes descontracturantes. La variedad de oferta tiene que ver con la escucha puesta en algunas manifestaciones de los internos, y sobre todo con el bagaje de conocimientos y oficios que ponen a disposición los voluntarios. Quienes sí aportan con materiales de trabajo son los gremios que nuclean a los maestros y profesores, la Asociación del Magisterio de Santa Fe (Amsafé provincial) y el Sindicato Unico de Docentes Particulares (SADOP).

La población carcelaria en la UP6 donde desde el 2013 se contó con la de autorización y hasta el apoyo de los funcionarios del Servicio Penitenciario -algo para destacar ya que nunca se dio lugar a la propuesta en otras unidades de detención-, está compuesta por alrededor de 530 internos de los que a comienzos de año, cuando se realizó el relevamiento 2015, se anotaron 110 personas, analfafetos totales o funcionales, estos últimos con algún grado de escolarización pero con serias dificultades al momento de leer y escribir. La iniciativa que partió de la Multisectorial y de la voluntad de quienes trabajan en las diversas propuestas, consigue lo que no han encarado los distintos niveles del Estado y cuenta con el aval, el apoyo y la bendición de distintos credos: por supuesto de la Iglesia Evangélica que tiene misioneros de manera permanente en las cárceles, pero también de la Metodista, la Católica, la Islámica y la Ortodoxa que estuvieron presentes en el acto al que se lo llamó de graduación. Allí estuvo también el asesor del Yo, si puedo, el pedagogo cubano Mario Salas Coterón y el obispo emérito Federico Pagura, en honor de quien, meses atrás, se puso su nombre a la biblioteca de la cárcel, otro emprendimiento de la Multisectorial.

Una pequeña muestra de fotografía completó el acto. Allí se mostraron las imágenes de quienes concurren al espacio que coordina Pablo Vives, mientras algunos otros pudieron avanzar en un texto expresivo, resultado del taller de escritura a cargo de Ariana Daniel.

El Yo, sí puedo fue desarrollado por la pedagoga cubana Leonela Inés Relys Díaz (1947-2015), se utilizó y se utiliza en distintos puntos de la Argentina -en algunos de manera oficial- y en muchos países.

Las personas alfabetizadas con el método para adultos que se vale del recurso audiovisual y de la tarea de un facilitador, ya son muchos millones en el mundo. El programa se despliega en alrededor de 60 clases y en la UP6 lleva entre 4 y ocho meses concluirlo. La población no es estable y, con el mayor empeño en algunos casos, se hace necesario volver a empezar. De los 110 anotados a comienzos de año, cuando se hizo el relevamiento y la planificación de campo entre quienes necesitan y quieren ser alfabetizados, concluyó con grupos que trabajaron de manera simultánea o consecutiva para llegar a las 50 personas que hoy saben leer y escribir.

El afuera

León López es uno de los voluntarios que celebró el permiso que dio el Servicio Penitenciariario para que asistiera un familiar por cada uno de los alfabetizados. La tarea no se mira desde el concepto de caridad, sino desde la convicción política de trabajar por la promoción de derechos. Este alfabetizador reflexionó, además, sobre el vínculo de afecto que se establece con los internos. “Nosotros no sabemos por qué razón está cada uno allí; lo que sí sabemos es que estas personas antes de estar privadas de su libertad, han estado privadas de sus derechos y trabajamos para restituir aunque sea una mínima parte… Si es posible hacer esto desde nuestra voluntad, ¡cuánto se avanzaría si desde el poder político se tomara la decisión de alfabetizar!”. También Guillermo Cabruja marcó en su intervención, durante el acto de entrega de certificados realizado en un patio de la UP6, que la de universalizar la alfabetización, junto con la educación formal y las políticas integrales en promoción de derechos, son una de las mejores formas de aportar a la seguridad.

La población carcelaria que participa en las propuestas es importante. Y el afuera, el después del encierro es mucho más que difícil, es negro. Los voluntarios son conscientes de ello, por eso León López sigue sintiendo “como el primer día que vinimos, que hacemos muy poco y que cuando nos vamos, esta gente tan joven queda en el desamparo total que significan la falta de oportunidades”.

“¿Puede la provincia de Santa Fe ser un territorio libre de analfabetismo?”, se interrogó Norberto Galiotti, referente de la Multisectorial. “Sin duda. El ex gobernador Jorge Obeid había incorporado el ‘Yo, sí puedo’ a la estructura del Estado provincial, una decisión que dejó de lado, posteriormente, el también ex gobernador Hermes Binner cuando lo sucedió. El mandatario electo, Miguel Lifschitz tiene una buena oportunidad de erradicar un flagelo por el que transitan los santafesinos anclados en la exclusión, postergación y desconocimiento de sus derechos. Casi como para empezar a ser ciudadanos”.

(Con información de Página 12)

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  • el jose dijo:

    qué bonito!!!!

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