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Huelgas, cierres y despidos invaden el panorama mediático en Portugal

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Carteles antigubernamentales frente al Parlamento luso. Foto: Francisco Seco.

Carteles antigubernamentales frente al Parlamento luso. Foto: Francisco Seco.

Además de informar sobre los efectos de la crisis, los medios de comunicación portugueses son a su vez reflejo del difícil momento económico que atraviesa el país, con despidos, huelgas, cierres y cambios en su accionariado.

Entre 2009 y 2011 perdieron su trabajo más de medio millar de periodistas, según las estadísticas oficiales que maneja el sindicato del ramo, que admite que esta cifra es inferior a la real y a la que ya hay que sumar los cerca de 130 informadores que se quedaron sin trabajo en lo que va de año.

“Las redacciones están al límite de su capacidad, no se puede seguir despidiendo a gente. Reducir más sería condenarlas a muerte”, aseveró en declaraciones Alfredo Maia, presidente del Sindicato de Periodistas luso.

En Portugal, donde viven 10,5 millones de personas, trabajan en torno a 3.000 periodistas, según Maia, un número que sólo incluye a quienes desarrollan su labor en medios de comunicación y deja fuera a los que lo hacen para gabinetes de prensa o publicidad, no protegidos legalmente por el Estatuto del Periodista.

Aunque la crisis de los medios es habitual en toda Europa, el problema adquiere una mayor dimensión si se tiene en cuenta que anualmente salen de las facultades y escuelas técnicas lusas 1.500 nuevos profesionales, de acuerdo con estas mismas fuentes.

Medios lusos importantes como “Diário Económico” o “Sol” ya han acometido reestructuraciones en su plantilla, mientras que en otros por el momento se han limitado a reducir la masa salarial.

El sueldo medio de un periodista en Portugal varía sensiblemente en función del órgano de comunicación, y ronda “los 1.500 euros mensuales en medios nacionales y sobre los mil euros en regionales”, según su sindicato.

Detrás de estos recortes se encuentra el fuerte descenso de las ventas por la mayoría de periódicos y revistas más vendidos, como Expresso (- 33 % que hace una década), Jornal de Notícias (- 30 %), Diário de Notícias (- 44 %), Correio da Manha (+ 23%), Público (- 45 %) o Visao (-20 %).

También ha caído de forma pronunciada los ingresos por publicidad, motivo esgrimido este mismo mes de octubre por dos de los mayores grupos de medios de comunicación de Portugal para justificar el cierre de tres revistas de motor de una misma tacada.

Las aguas bajan revueltas estos días por el sector después de que en las últimas semanas se sucedieron las noticias: El Gobierno pretende privatizar “parcialmente” la radiotelevisión pública (RTP), la agencia estatal Lusa ha visto rebajado su presupuesto en un 30 % y el diario Público se prepara para el despido de 48 empleados.

La manifestación de protesta más evidente ha sido la de los periodistas de Lusa, en la que trabajan cerca de 400 personas -entre fijos y colaboradores- y cuyo servicio informativo está totalmente paralizado desde las ocho de la mañana del jueves 18 por un paro de cuatro días secundado masivamente por la redacción.

Una jornada de huelga ha sido también la respuesta de los periodistas de Público, el tercer diario generalista más vendido de Portugal, que dejaron de trabajar el viernes a la espera de poder negociar los planes de la dirección para adelgazar su plantilla, formada por unos 150 empleados en total.

El personal de Público ya aceptó en 2011 bajarse sus sueldos para evitar los despidos propuestos por el propietario, el grupo Sonaecom, perteneciente a uno de los conglomerados empresariales más importantes del país.

El panorama mediático luso está dominado por cuatro grandes grupos: Impresa (liderado por el antiguo primer ministro conservador Pinto Balsemao), Cofina, Media Capital (participada por la española Prisa) y Controlinveste.

Este último (propietario de Jornal de Noticias, Diario de Noticias, O Jogo y la emisora de radio TSF) va a desprenderse de la mayoría de sus activos, según medios lusos, y extraoficialmente se considera el principal interesado al grupo angoleño Newshold, que ya posee el semanario “Sol” en Portugal.

El nivel de concentración en la prensa portuguesa es ya excesivo, según Maia, y en ocasiones involucra además a sociedades de las que no se conoce el propietario real.

(Con información de agencias)

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