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Cubanos ilustres… y desconocidos por la Historia

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Inés Mancebo de Miyares, la cubana que amamantó a Bolívar

Inés Mancebo de Miyares, la cubana que amamantó a Bolívar

Por Juan Morales Agüero

La historia de Cuba tiene engarzados en sus páginas infinidad de nombres célebres. Escritores, deportistas, políticos, artistas, científicos… Los de más lustre apenas necesitan presentación. Otros -quizá no tan mediáticos- dormitan el sueño del anonimato sin apenas credenciales.

Les propongo esta suerte de flashazos biográficos de algunos de esos compatriotas casi olvidados. Ellos trascendieron por sus aportes en diferentes áreas. Siempre habrá lectores enterados de su existencia. Otros, sin embargo, tal vez conozcan sus méritos por esta vía.

La primera que amamantó a Bolivar

Cuando Simón Bolívar estaba por nacer, su madre, doña María Concepción, enfermó gravemente de tuberculosis. «En esas condiciones no es recomendable que amamante a su bebé», le aconsejaron los médicos días antes del parto.

Se pensó entonces en Hipólita, una esclava que trabajaba en una de las haciendas de la familia. Ella podría ser madre sustituta y amamantar a Simoncito tan pronto naciera. Pero cuando eso ocurrió, el 24 de julio de 1783, la fiel negra, a punto de parir, no había dado a luz al suyo.

La familia de Simón, desesperada, acudió a la señora Inés Mancebo de Miyares, una cubana casada con Fernando de Miyares, luego gobernador general de Venezuela. La dama, amiga de María Concepción, acababa de debutar como madre y no vaciló en compartir su leche con el recién nacido.

A pesar de que no tuvo gran trato con doña Inés, Bolívar le tuvo un gran afecto a la cubana. Incluso, cuando se le confiscaban los bienes de los españoles y sus seguidores, él intercedió a su favor. «Cuanto usted haga en favor de esta señora corresponde a la gratitud que un corazón como el mío sabe guardar a la que me alimentó como madre -le escribió a un subalterno-. Fue ella la que en mis primeros meses me arrulló en su seno. ¿Qué más recomendación que ésta para el que sabe amar y agradecer como yo?».

Yerno de Carlos Marx

Un compatriota nuestro, Pablo Lafargue (Santiago de Cuba, 1842-Londres, 1911), fue discípulo y compañero de Carlos Marx, además de su yerno. Descendía de un judío francés y de una mulata haitiana instalados en la ciudad oriental luego de escapar de la violencia en la vecina Haití, en tiempos de la rebelión anticolonialista.

Lafargue hizo sus primeras letras en Cuba. Pasado un tiempo, su padre abandonó su negocio de café y marchó con toda la familia a Francia. Años después el joven matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad de París.

Su participación en un congreso estudiantil en la ciudad de Lieja, en Bélgica, provocó que las universidades galas le prohibieran acceder a sus aulas. Pablo tuvo que marchar a Londres para reiniciar allí la enseñanza superior.

En la capital inglesa devino asiduo visitante de la casa de Carlos Marx. «El muchacho empezó a encariñarse conmigo, pero pronto traspasó el cariño del padre a la hija», escribió aquel a su amigo Federico Engels. Se trataba de Laura, con la cual Lafargue formalizó relaciones en 1866.

Carlos Marx no solo halló en el cubano a un yerno que haría feliz a su hija, sino también a un colaborador inteligente y capaz que interpretó con fidelidad su obra. Fue, además, el primer diputado socialista en el Parlamento francés.

Lafargue escribió varios libros, entre ellos El derecho a la pereza, uno de los más difundidos de la literatura socialista mundial, solamente superado en ese aspecto por el Manifiesto comunista, de Marx y Engels.

El 25 de noviembre de 1911, convencidos de que habían vivido lo suficiente, Pablo y Laura se suicidaron de común acuerdo, luego de haber pasado una espléndida tarde en un cine de París y regalarse unos pasteles de hojaldre.

Ante sus tumbas hablaron personalidades tan relevantes como Jean Jaurés, líder socialista francés, y un revolucionario ruso exiliado, de nombre Vladimir Ilich Ulianov, más conocido en aquellos predios por el seudónimo de Lenin.
Autor del himno nacional de Guatemala

José Joaquín Palma, un bayamés nacido en 1844, es el autor de la letra del Himno Nacional de Guatemala, considerado entre los más bellos del mundo. Exiliado en ese país por sus actividades conspirativas en Cuba, en la tierra del quetzal dirigió la Biblioteca Nacional y fue profesor de Literatura Española en la Universidad de San Carlos.

En 1896, durante la presidencia de José María Reyna Barrios, se promovió un concurso especial para seleccionar la música y la letra del citado Himno patrio. Se presentaron muchas obras. En el pentagrama se alzó con la guirnalda el maestro chapín Rafael Álvarez Ovalle. En la segunda convocatoria, el jurado seleccionó un texto de autor anónimo.

No fue hasta 1910 cuando el propio José Joaquín Palma reconoció en público su autoría. El entonces presidente, Manuel Estrada Cabrera, lo condecoró con una medalla de oro. El estreno del Himno Nacional guatemalteco tuvo lugar el 14 de marzo de 1897. La pieza consta de varias estrofas de elevado lirismo y contenido patriótico.

En 1902, José Joaquín Palma formó parte del servicio exterior cubano en calidad de cónsul en la República de Guatemala. Nuestro compatriota falleció en ese país, el 2 de agosto de 1911. Sus restos fueron repatriados a Cuba tiempo después.

Duquesa de luxemburgo

María Teresa Mestre nació en cuna burguesa en 1956, en la barriada de Marianao. Tenía tres años de edad cuando sus padres emigraron a Estados Unidos. Luego de un breve paso por España, se radicaron en Ginebra, Suiza, en cuya universidad ella matriculó luego Ciencias Políticas.

El azar propició que conociera allí a un joven estudiante de su misma carrera. Ignoraba que era, en realidad, el Gran Duque Heredero de Luxemburgo quien, para conservar su intimidad, se hacía llamar Enrique de Clairvaux. La química del amor funcionó y se casaron el 14 de febrero de 1981.

En el año 2000, Enrique devino Gran Duque de Luxemburgo, y María Teresa la Gran Duquesa. Para demostrar su apego por sus orígenes, escribió en español los documentos que la proclamaban soberana del pequeño país, y empleó el castizo María Teresa en lugar del Merie Therese requerido.

Deseosa de conocer su tierra natal y a sus ancestros, hizo una visita privada a Cuba en el 2002, acompañada de uno de sus cinco hijos. Se alojó en el hotel Santa Isabel, en La Habana Vieja. Declaró a la prensa que ese viaje la marcó.

«Hay algo muy fuerte que he descubierto y se llama cubanía, un sentimiento que, cuando uno crece en una familia cubana, no se pierde nunca. Me he dado cuenta de que sucede algo especial con los cubanos y es que están unidos. Aunque no vivan en Cuba, crecen con Cuba, comen cubano, hablan cubano, sienten cubano y el corazón late cubano», dijo.

María Teresa Mestre es la primera soberana de origen latinoamericano en una monarquía europea. Patrocina la Liga de Ciegos y la Asociación Alzheimer de Luxemburgo. Además, es Embajadora de Buena Voluntad de la Unesco y Presidenta de Honor de la Fundación de Investigación sobre el Sida.
Secretario privado de Sarmiento

Ramón Roa (1844-1912) nació en Las Villas. Desde su etapa estudiantil tuvo arrojos libertarios. Tanto, que a los 16 años de edad las autoridades coloniales lo forzaron al exilio. Al despedirse de sus padres rumbo a Nueva York les aseveró: «No volveré a Cuba sino con el rifle al hombro».

Rebelde contumaz, en Estados Unidos se enroló para ir a pelear en la guerra que los dominicanos libraban contra la reconquista española. Lo hizo como si se tratara de su propia Patria. Y con ardor tal que, con solo 20 primaveras, colgaron sobre sus hombros los entorchados de coronel.

Dos años después, Domingo Faustino Sarmientos -ilustre pedagogo, quien fuera luego presidente de Argentina- fue investido como embajador de su país en Washington. Allí el diplomático tuvo entre sus más cercanos colaboradores a Ramón Roa quien, para entonces, estaba de regreso en EE.UU. y trabajaba en la sede diplomática sudamericana en calidad de attaché (agregado).

A pesar de la diferencia de edades, hicieron tan buenas migas que el autor de Facundo invitó más de una vez a Roa a que lo acompañara en sus conferencias por universidades e instituciones norteamericanas. El cubano, incluso, le tradujo al inglés varios de sus textos y discursos.

Ignacio Canel escribió en el sitio Cubarte: «Residiendo aún en Washington, Sarmiento fue informado del triunfo arrollador de su candidatura presidencial en Argentina, y el 23 de julio de 1868 embarcó hacia Buenos Aires, llevando consigo a Ramón Roa en calidad de secretario privado».

Sarmiento -el verdadero fundador de la República Argentina, según Martí- apreció mucho a nuestro compatriota. En su libro Pluma y machete, Roa cuenta que, al morir en la batalla de Curupayti el vástago de Sarmiento, el gran hombre le propuso adoptarlo como hijo en su sustitución. «Y correspondiendo a ese tierno arranque, le quise siempre como a un padre».

Enterado del alzamiento, Ramón Roa regresó a Cuba para unirse a la lucha. Obtuvo el grado de teniente coronel. Fue ayudante de los generales Ignacio Agramonte, Julio Sanguily y Máximo Gómez. También secretario de Relaciones Exteriores y Hacienda de la República en Armas.
Alcalde de París

Un mulato cubano fue alcalde de París. Según publicara Cubadebate, que cita un libro de un profesor francés, se llamaba Severiano de Heredia, nacido en La Habana en 1836. Era primo del poeta romántico cubano José María Heredia y del también poeta parnasiano galo José María de Heredia.

A los diez años emigró a Francia con su madre adoptiva. En aquel país desarrolló una larga carrera política y desempeñó importantes cargos durante la III República. El 1ro. de junio de 1879 fue electo alcalde de París, que contaba por entonces con dos millones de habitantes.

Durante su mandato enfrentó la emergencia del invierno de 1879-1880, que «exhibió temperaturas de hasta 23 grados bajo cero, el río Sena se congeló y las principales vías de comunicación quedaron bloqueadas». Severiano ordenó contratar a 12 000 desempleados para limpiar las calles y abrir los locales de la ciudad a las personas sin hogar.

En 1881 lo eligieron diputado, y en 1887 ministro de Obras Públicas en el gobierno de Maurice Rouvier. Los racistas de cierta prensa lo llamaban, despectivamente, «el negro del Elíseo». Murió el 9 de febrero de 1901, a los 64 años. Está enterrado en el cementerio de Batignolles, en París.
Yerno de Benito Juárez

Pedro Antonio Santacilia se asomó a la vida el 24 de junio de 1826 en esa incubadora de patriotas que es Santiago de Cuba. Como tantos otros amantes de la libertad, fue deportado a España en 1852. Logró fugarse por Gibraltar y viajar de polizón en un barco que iba a Estados Unidos.

En 1856 conoció en Nueva Orleans a un mexicano. «Un indio pobre que, a fuerza de voluntad e inteligencia, había llegado a ser gobernador del estado de Oaxaca y diputado de la nación azteca. Se llamaba Benito Juárez y quería constituir otro México», escribió Josefina Ortega.

Santacilia y Juárez quedaron unidos por la amistad y las ideas. Tiempo después, el cubano se casó con Manuela, hija del bien llamado Benemérito de América. Este llegó a tomarle tal afecto que solía llamarlo «mi querido hijo Santa».

Cuando Francia invadió la nación azteca, Benito Juárez -quien fue varias veces presidente de México- le encomendó el cuidado de su familia y la tarea de adquirir armas en Estados Unidos, entonces en plena guerra civil. Tras la derrota de los franceses, Santacilia se mantuvo junto a su amigo y suegro en su gobierno de reconstrucción.

Siete veces el pueblo mexicano eligió a nuestro compatriota diputado al Congreso Federal. Cuando estalló la Guerra de Independencia en Cuba, sus esfuerzos lograron que México fuera el primer país en reconocer la beligerancia de los mambises. Murió a los 76 años de edad, en 1910.
Iniciador del periodismo en Colombia

Manuel del Socorro Rodríguez (1758-1819), bayamés de cuna y carpintero de oficio, nunca imaginó el sitio que le tenía reservado el destino. Huérfano a temprana edad, bregó duro para mantener a su familia. Aun así, su devoción por los libros propició que adquiriera una gran cultura.

«Fue entonces que, mediante un memorial, solicitó empleo al rey Carlos III y pidió que, antes de concedérsele, se le examinara. En el colegio de San Carlos lo sometieron a prueba en las ramas de las Humanidades, y salió tan airoso que el mariscal de campo José de Ezpeleta, promovido de Capitán General de la Isla de Cuba a Virrey de Santafé de Bogotá, decidió llevarlo consigo y allí le encomendó la dirección de la biblioteca», escribió de él Ciro Bianchi.

Favorecido por el apoyo del alto oficial español, en enero de 1791 el bayamés sacó a la luz el primer número del Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá, hito que lo convirtió en el fundador del periodismo en el Nuevo Reino de Granada, como llamaban entonces a la actual Colombia.

Cuando en esa región comenzó la lucha por la independencia, estuvo junto al prócer colombiano Antonio Nariño. Con todo, nunca superó el estado de pobreza en que vivió. Falleció en la diminuta y humilde buhardilla que siempre tuvo como habitación en la biblioteca. Una efigie de nuestro compatriota Manuel del Socorro Rodríguez honra desde 1910 el Salón de la Prensa de Bogotá.
Pirata de los mares

Fue conocido como Diego Grillo. También por Dieguillo, Diego Martín y varios motes más. Sus biógrafos suponen que nació en San Cristóbal de La Habana allá por 1556, fruto de los amoríos entre una hermosa negra y un peninsular.

Diego tuvo una infancia esclava, en la que abundaban azotes y agravios. Eso lo convirtió en rebelde. A los 13 años se fugó de la villa y se enroló como grumete en un barco. Meses después, el galeón donde navegaba fue capturado por el corsario Francis Drake. El cubanito quedó fascinado por el famoso y temido hombre de mar, quien lo apadrinó.

Dice de él la enciclopedia digital Ecured: «Después que su maestro pirata fue nombrado Almirante de Inglaterra, el criollo mandó su propio barco, (…) convirtiéndose en el azote de las naves españolas que navegaban en los mares cubanos».

Junto a Drake, saqueó, entre 1577 y 1580, Campeche, Veracruz y puertos de las costas de Chile y Perú. Comenzaron a llamarlo el Mulato Lucifer. Llegó a ser segundo del célebre pirata holandés Cornelis Jol, conocido por Pata de Palo, con quien asoló ciudades como Nuevitas y Mariel.

Dicen que hablaba perfectamente el inglés y la lengua africana de su madre. Y que hasta recibió honores de los reyes de Inglaterra por los servicios prestados a la Corona. Sus biógrafos agregan que era valiente hasta la temeridad y caballeroso con las damas cautivas.

Ecured añade: «Hay constancia de que al menos dos gobernadores de la Isla de Cuba le persiguieron afanosamente, y en el libro Quién es quién entre los piratas se asegura que fue capturado y ahorcado por los españoles en 1673». Otras versiones dan por hecho que murió de viejo en Inglaterra, disfrutando de sus millones.


Campeón mundial de billar

Alfredo de Oro fue una gloria del billar cubano y del planeta. Nació en Manzanillo, el 28 de abril de 1863. Cuando tenía 15 años de edad, un hermano lo llevó por primera vez a un salón de billar. El muchacho aprendió a jugar y quedó prendado de las bolas y los tacos.

Su progreso fue fenomenal, al punto de que, con solo 18 años, derrotaba ya a los mejores jugadores de Cuba. En 1887 participó en un torneo por el campeonato de Estados Unidos y empató en el lugar de honor. Tres años después lo ganó.

En 1893 tomó parte en el Gran Campeonato del Mundo. Alfredo de Oro obtuvo la corona al derrotar al campeón inglés. En 1904 ganó también el Primer Premio en el Campeonato del Mundo, celebrado en el contexto de la Exposición de San Luis.

Obtuvo el campeonato mundial de billar 31 veces en varias modalidades, 18 en forma consecutiva. En 23 años solo perdió cuatro matchs individuales en tres bandas, y tiene el récord de haber hecho 93 bolas en un tiro.

La revista norteamericana Billiards Digest lo reconoció como el cuarto mejor jugador del mundo en todos los tiempos. Se retiró en 1934 en Estados Unidos, donde murió en 1948, a los 85 años. En 1967 fue exaltado póstumamente al Salón de la Fama de Billaristas de Estados Unidos.

Hay otros compatriotas ilustres. Guillermo Sanguily -hermano de Manuel y de Julio- fue alcalde de Sidney, Australia; la cubana Edelmira Sanpedro se casó en 1933 con el Príncipe de Asturias, Alfonso de Borbón; un cubano fue el padre de Enmon de Valera, quien fuera primer ministro, presidente y autor de la Constitución de Irlanda; el escritor italiano Ítalo Calvino no nació en la península, sino en la cubanísima Santiago de las Vegas…

En fin, queda tinta en el tintero. Pero ya gasté la mía.

(Con información de Juventud Rebelde. Fragmentos)

Se han publicado 24 comentarios



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  • Edelso dijo:

    pudiera agregarse el cubano que fue alcalde de Sidney, Autralia, creo recordar que fue nuno de los hermanos Sanguily

  • Cristian dijo:

    Buenísimo que está este artículo, estoy seguro que hay más hermanos ilustres que mencionar, espero un segundo artículo.

  • maria r dijo:

    bien por los cubanos !!!

  • José Lorenzo Rodríguez dijo:

    Loable iniciativa, es así como pervive el orgullo de la Nación. La historia de Inés Mancebo de Miyares, y la actitud de Bolivar, frente a su subordinado, es elocuente ya que demuestra su respeto al orden establecido y el reconocimiento a Inés Mancebo de Miyares.

  • Enrique dijo:

    MUY BUEN TRABAJO, DEBEN EXISTIR OTROS CASOS SIMILARES, SEGURO.

  • Alejandro dijo:

    Son los cubanos que hacen brillar a su patria y sus orígenes donde quiera que estén, el orgullo de sus hermanos. Existe en el mundo entero, el precedente de que cuando se dice cubano, por lo general, se dice alguien valioso. He oído hablar de cubanos hasta en Alaska y en regiones extremas de Australia, no lo dudo. Pero lo que sí nos caracteriza a todos, es que en algún momento siempre necesitamos retornar a esta tierra, porque como podrán decir muchos: Cuba no tiene comparación.

  • oscar canosa dijo:

    Los Cubanos estamos en Todas!. Claro.

  • Jorge dijo:

    Muy pero muy interesante el artículo.

  • el chino dijo:

    interesante articulo, tambien lo vi en jeventud rebelde. lo copie pero busque por google las fotos de los demas personajes y las inserte .
    Dentro de poco tendran que poner entre los personajes cubanos a la moringa.

  • Eloisa dijo:

    ¡Qué pena que en este artículo con un empeño tan serio se incluya a Guillermo Pérez Dressler! ¡Es una verdadera lástima! A muchos de los presentados los conocía, pero no a la que amamantó a Bolívar, así que siempre se gana leyendo. Gracias por ello.
    Pero paso a explicar que recibí unos varios años un correo de una amiga que enseguida exaltó mi chovinismo. ¡Nada menos que Eiffel había tenido un colaborador cubano! Debajo el texto que recibí que se puede encontrar en internet en muchísimos sitios:

    “LA TORRE EIFFEL: UN MONUMENTO 50% CUBANO por Yenobis Demis-Smaerd
    La Torre Eiffel, o La Dame de Fer (La Dama de Hierro) como se le llama en Francia, es sin duda alguna el mayor ícono francés y el símbolo non plus ultra de Paris. Reconocida mundialmente como una maravilla arquitectónica, es además el edificio más alto de esa ciudad y el monumento que recibe el mayor número de visitantes anuales.
    La Torre Eiffel, erguida para la Feria Mundial de 1889 es la creación del arquitecto Gustave Eiffel y tiene una altura de 324 metros, lo cual equivale a un edificio de 81 pisos. Desde ella se puede divisar Paris, la Ville Lumière (la Ciudad Luz) en todo su esplendor.
    Aunque hoy es considerada un monumento netamente francés, la construcción de La Torre Eiffel se le debe íntegramente a la labor del cubano Guillermo Pérez Dressler, un dato que muy pocos conocen, y un nombre que desgraciadamente ha sido eclipsado por el más famoso de Gustave Eiffel, a quien se le atribuye en su totalidad la creación y construcción de la torre, aun cuando esta no es la realidad.
    Guillermo Pérez Dressler, más conocido como Guillaume Dressler, nació en 1860 en la villa de Guanabacoa. Fueron sus padres Juan Pérez Zúñiga nacido en Cuba de padres españoles y Purificación Dressler de la Portilla, de padre escocés y madre cubana.
    Desde muy temprana edad mostró Guillermo un gran talento para el dibujo y la arquitectura, lo cual hizo que sus padres se mudaran a La Habana para brindarle al chico las posibilidades de estudiar arquitectura en la capital.
    Poco después de cumplir los 15 años muere el padre de Guillermo y la familia queda en la ruina, por lo que el joven se ve obligado a abandonar sus estudios y buscar empleo como aprendiz de boticario en una farmacia. Uno de sus profesores, convencido de que el chico posee un gran talento y que puede llegar a ser un nombre en la arquitectura nacional le consigue a través de una familia pudiente del Vedado una beca para ir a estudiar a La Sorbona.
    Con 16 años llega a Paris Guillermo Pérez Dressler, que muy pronto se adapta a la vie parisienne y cambia su nombre por el más cosmopolita de Guillaume Dressler. A los 21 años se gradúa con honores de la prestigiosa Sorbona y obtiene trabajo en la firma Dumouriez, Valmy et Frères, donde rápidamente se convierte en uno de sus mejores arquitectos siendo el responsable de la re-edificación del puente Peronet y de la construcción de la autopista Vichy-Nantes. Además diseña en su totalidad el edificio Charpentier y la catedral de Bersy. En 1886 a raíz de la muerte del rey Ludwig Segundo de Bavaria, la familia real lo contrata para construir la tumba del monarca en Múnich. A esto le sigue la con construcción del Nomer Platz también en Munich y el hotel Ciboulette du Lac en el corazón de Montmartre.
    La vida de Guillaume Dressler cambia radicalmente a partir de Febrero de 1887 cuando su ex-profesor de La Sorbona, el arquitecto y pedagogo Gravier de Vergennes le presenta a Gustave Eiffel, quien está en búsqueda de un asistente para la edificación de su famosa torre.
    La química entre Dressler y Eiffel es instantánea y pronto el cubano, ahora ciudadano francés, se convierte en la mano derecha del famoso arquitecto, el cual deposita en él toda confianza, hasta el punto de permitirle corregir varios de sus diseños y nombrarlo administrador ejecutivo de la obra. Eiffel, que además de la torre tiene varios proyectos en construcción a la vez, hasta le permite a Guillaume diseñar en su totalidad una cuarta parte de la torre, aunque esto nunca se le acreditó al arquitecto cubano públicamente.
    Otro secreto muy bien mantenido es que Eiffel padecía de vértigo por lo cual jamás subió a su propia torre. El pánico a las alturas sólo le permitió a Eiffel ascender al primer piso de la torre. De ahí en adelante, el encargado de la obra fue Dressler. Eslabón por eslabón, el cubano fue supervisando la construcción de la torre hasta su totalidad.
    La torre Eiffel se inauguró el 31 de Marzo de 1889 con la presencia de Eiffel y Dressler. Mientras Eiffel fingía estar ocupado charlando con dignitarios de varios países debajo de la torre, fue Dressler quien llevó a la prensa mundial a la cumbre del monumento, y le sirvió de anfitrión, ya que Eiffel no era capaz de hacerlo dado a sus crisis de vértigo.
    En Julio de 1889 Guillaume Dressler es convocado a Inglaterra por la Reina Victoria, quien entusiasmada por su labor en la torre, lo contrata para edificar The Victoria and Albert Museum and Gardens en las afueras de Londres. Dressler aceptó la comisión y partió rumbo a Inglaterra en el HMS Forepina el día 4 de Agosto de 1889. El barco fue víctima de una tormenta y naufragó. Sólo cuatro personas sobrevivieron el naufragio. Guillaume Dressler no fue una de ellas. Pereció en las aguas del estrecho de Dover. Su cadáver jamás fue hallado. Desgraciadamente, con él también murió su gran aporte a la construcción de La Torre Eiffel. El tiempo fue eclipsando su nombre poco a poco hasta borrarlo del todo, y hoy sólo se reconoce a Gustave Eiffel como único creador y constructor de la torre que lleva su nombre. Cuando se piensa en la Torre Eiffel se piensa en Francia, no en Cuba. Aun cuando es Cuba responsable por un 50% de su gloria.
    – Yenobis Demis-Smaerd, nacida en Cuba en 1968, es una reconocida periodista y escritora. Junto a su esposo, el sueco Björn Smaerd, es además una incansable activista a favor de los derechos humanos. Su artículo Las Cuatro Caras de Celia Sánchez obtuvo el Sverige Schallplattenpreis en Suecia y su libro Mis Primeros Pasos Por La Cuba Castrista fue galardonado con el Grand Prix du Livre de L’Académie Française. Actualmente reside en Suecia y escribe para el diario Stockholm News. Antes de ser escritora fue modelo de la agencia Wilhelmina.”

    Esto fue sin dudas un estupendo “hoax” (broma) en internet. Fue publicado igual o con ligeras variaciones en muchísimos blogs y hasta en sitios oficiales cubanos. Pero si solo se hurga un poquito se ve que no existió el tal Guillermo. Veamos un solo comentario para abreviar:

    “No todo lo que aparece en la web es cierto y muchas veces hay que investigar antes de dar una noticia como cierta, sobre todo si viene firmada por alguien con el nombre de Yenobis Demis-Smaerd (Siboney De-Mis Dreams, o sea, Siboney de mis sueños). … Así que el hotel “Cebollino del Lago”… Para eso no hay que ir al registro civil de Guanabacoa, solo se necesita un poco de información y comparación de las fechas. Se supone que en JUNIO del 86 esté en Munich construyendo la tumba de Luis II de Baviera (que en realidad fue diseñada por el arquitecto de la corte Julius Hofmann y construida por el Maestro Zinc Caster J. Roessler) y no le presentan a Eiffel hasta FBRERO del 87, sin embargo, la torre fue concebida en 1984 y comienza su construcción en ENERO de 1887. En el, 86 y solo en seis meses, pues la tumba fue terminada en Junio, pudo construir dos edificaciones, un inexistente Nomer Platz en Münich y el famoso hotel “Cebollino” en Paris, y ya en febrero de 1887 el hombre ya estaba al frente de las obras de la torre Eiffel… “

    Agrego yo, existe el barco HSM Pinafore, no el HMS Forepina mencionado, no existen los premios recibidos por la “escritora”, ni su nombre aparece en internet salvo vinculado a esta elaborada tomadura de pelo y así se podría seguir.
    Similar a ésta también circuló una broma, recién ocurrido el matrimonio de William y Kate en Inglaterra sobre el Chef pinareño de la Reina Isabel, que le prepara a ella los tostones que tanto le gustan. No la incluyo, pues ya es demasiado largo el comentario y se encuentra también en internet. No dejó de haber personas que también cayeron ante la astucia de este bromista.

    • Editor dijo:

      Gracias, Eloìsa, hemos editado la nota gracias a su observación. Como vio, es tomada de Juventud Rebelde. Les haremos llegar su comentario. Saludos.

  • Francisco Rivero dijo:

    Aprender a recordar y homenajear aquellos ciudadanos que de una forma u otra se distingue por su labor dentro y fuera de su país es un ejercicio tan necesario como útil para el bien sociedad.

    Siendo Cuba un estado insular en diferente momentos de su construccion como nación su diáspora por el mundo en diferentes épocas han ofrecido ejemplos de ciudadanos ilustres tanto en la historia pasada como reciente

    Pero la ecuación es simple para no olvidar lo que la negligencia de hoy puede silenciar o lo mas terrible borrar de la memoria y del patrimonio hay que activar todos los instrumentos que faciliten en el tiempo estos valores en la memoria util del ser contemporaneo

    Por ejemplo me gustaría compartir en este comentario una información cultural, En estos días se desarrollara en el Centro cultural Tjiabou, Noumea (Nueva Caledonia) la exposición patrocinada por la Unesco: “Dialogues d’outre-monde. Résonances kanak autour d’Annonciation”, en homenaje a Aimé Césaire y a Wifredo Lam, del 26 de junio hasta el 30 de septiembre del 2013.
    Según la Sra.Peggy Bonnet Vergara historiadora del arte y especialista de Wifredo Lam que organiza esta importante muestra esta seria la primera vez que la obra de este pintor es presentada en este territorio de ultramar francés de Oceanía.

    Un detalle añadir e que el pintor LAM, tenia una gran admiracion por las expresiones de las culturas de la región y en su producción plástica se pueden notar ciertas representaciones estéticas que tiene como referencias.
    Wifredo se inspiro muchísimo del arte melanesiano, kanak y papu,

    En la Habana en el Centro Wifredo LAM, en el patio de esta institución cultural hay tres totem que perteneció a la colección de objetos de arte del artista cubano, proveniente de la bahía de l’Astrolabe, en Papouasia-Nueva Giunea. y que el dono a su patria

    He de señalar que la presencia de estos creadores ilustre del Caribe en estas latitudes del mundo tan distantes ofrecen por medio de esta exposición una fuente de conocimiento y de amistad entre los pueblos.

    Un saludo cordial

  • dexter dijo:

    el artículo está muy bueno, yo pienso que demuestra que los cubanos formamos parte de la historia del mundo. seria bueno que hablará mas de lo que hemos hecho . la historia de cuba no es solamente los que se nos cuenta en los libros, seguroq ue si se bsuca más se aprende. estas son curiosidade; por decirlo de alguna manera, que los cubanos deberiamos saber.

  • ernestoglez dijo:

    El comentario de Eloísa debe ser publicado junto al artículo… es tremenda pieza de investigación “desenmascarante” del “copia y pega” de internet en nuestros días, jejeje.

  • Dariem dijo:

    Los cubanos están donde menos uno se lo imagina. Yo una vez escuché una anécdota de un cubano que fue a Egipto a visitar las pirámides. Uno de los atractivos era ir en camello hasta el lugar. Sucede que el animal se pone “perretú” a mitad del camino y el “chofer” del camello empieza a decirle de todo al animal en español, pero con esas características palabrotas que todos los compatriotas conocemos, y el que iba de turista en medio del asombro le dice al tipo: “¡C..ño, pero tú eres cubano!” Y el tipo le responde: “Sí asere, de p..ga el animal ‘e p..ga este….!!!”

  • manolo dijo:

    Lo interesante también es la cantidad de cubanos que fueron célebres, pero dentro de la diáspora de la nación!!! Eso llama mucho la atención.

  • Isbel dijo:

    Muy bueno el artículo. No conocía esos personajes. Con la excepción de José Joaquín Palma que es bastante conocido acá en Bayamo y a Pablo Lafargue ya había leído sobre él en la biografía de Carlos Marx de Paquita de Armas. Estoy seguro que existen otros.

  • Elesp@ dijo:

    BUENO, MUY INTERESANTE EL ARTÍCULO, LOS CUBANOS ESTÁN EN TODAS PARTES, SOMOS SERES ESPECIALES!!!
    !A lo mejor aparece alguno en Marte cuando llegue la primera expedicion tripulada!, !Yo no lo dudo!

  • Carlos Valdés Sarmiento dijo:

    Algunos ex miembros del Primer Partido Comunista.
    Cuando Julio Antonio Mella (1903 – 1929) ingreso en la Agrupación Comunista de La Habana, en 1923, también lo hicieron otros estudiantes. Uno de ellos lo fue Alfonso Bernal del Riesgo (1901 – 1975), quien, al frente del grupo Renovación escribió uno de los documentos más famosos para legitimar las acciones del movimiento de reforma universitaria.
    Bernal, profesor de la Universidad de La Habana, se especializó en Psicología. Dejó numerosos artículos y ensayos denotadores de su filiación marxista. Fue un pensador ágil e inteligente. Hoy es un olvidado.
    Leonardo Fernández Sánchez (1906 – 1994), íntimo amigo de Mella y líder estudiantil en el Instituto de La Habana. Como Bernal perteneció a los fundadores del Partido y se distinguió en la oratoria política. Rompió con esa institución en 1938, en desacuerdo con la alianza coyuntural con Fulgencio Batista, bajo cuya dictadura había sido asesinado Ivo, su hermano menor.
    Leonardo perteneció a los fundadores del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) en mayo de 1947. Sugirió el nombre de esa organización y fue uno de sus más brillantes ideólogos. Sus textos para fundamentar el programa ortodoxo ilustran la permanencia de las convicciones marxistas. No se han recogido y siguen dispersos en la colección de la revista Bohemia. Fernando Martínez Heredia evocó algunos aspectos de su vida en el artículo “Una voz de la Revolución” (1997).
    La colaboración de Leonardo con Eduardo Chibás me posibilita una breve pero oportuna digresión en torno a la conveniencia de desechar los análisis maniqueos.
    Chibás tuvo enfrentamientos políticos públicos con algunos dirigentes del Primer Partido Comunista. Esto ha motivado que se haya dicho que era un anticomunista. ¿Hasta donde es cierto? El tenía amistades comunistas como Gabriel Barceló, a quien cuido hasta que falleció victima de la tuberculosis en 1934. Uno de sus médicos y amigos era José Chelala Aguilera (miembro del Partido en la década del veinte). Trabajo con Leonardo; aceptó a Isidro Figueroa (procedente del movimiento obrero comunista).
    Dentro de la ortodoxia encontraron espacio jóvenes de diferentes filiaciones socialistas.
    Los elementos anteriores sugieren la conveniencia de análisis más profundos y sutiles. Chibás discrepó con determinados planteos y acciones del Primer Partido Comunista (uno de los marxismos), pero mantuvo diálogos o alianzas con otros políticos también marxistas.
    Aureliano Sánchez Arango (como Barceló y Chelala, militante comunista del Directorio Estudiantil de 1927) se destacó como orador. Después perteneció a Joven Cuba. Ingresó al claustro universitario. Se especializo en Derecho Laboral y escribió un libro al respecto. Sus textos permanecen desconocidos.
    Jorge Vivó llegó a ocupar la Secretaría General del Primer Partido Comunista. En los años veinte, era común que varios militantes trabajaran en un texto sobre todo si este se hacia en nombre de la Institución. Vivó fue uno de los corredactores del ensayo Cuba: factoría yanqui (1927). Hay indicios que José Antonio Guerra también participó de la escritura.. No obstante, sólo se la ha reconocido autoría a Rubén Martínez Villena. Después de 1936, Vivó emigró a México. Perteneció al claustro de la Universidad Autónoma de México, donde desarrolló una brillante carrera hasta el punto que una biblioteca lleva su nombre. Aquí se desconocen sus escritos.
    Sandalio Junco, dirigente obrero comunista, compartió el exilio con Mella en México. Fue enviado a estudiar a Moscú. A su regreso fundó el Partido Bolchevique Leninista Cubano (septiembre de 1933), filial cubana de la agrupación trotskista. El historiador Rafael Soler (ya fallecido) logró terminar una importante monografía sobre esa Institución. Sólo ha circulado el artículo El Partido Bolchevique Leninista Cubano (1999), un resumen de la investigación.
    Se desconocen los escritos de Junco. Ni siquiera se ha publicado la correspondencia con Martínez Villena, mientras ambos estaban en la URSS. Juan Ramón Brea, otro intelectual trotskista, también resulta hoy un desconocido.
    Por último, hay que precisar en torno a Pablo de la Torriente Brau (1901-1936). Durante años, se pensó a Pablo como un marxista que no se había adscrito al Partido Comunista Cubano. Y así fue. En España, mientras combatía y escribía sus crónicas, ingreso al Partido Comunista Español. Precisamente a partir del conocimiento de esa decisión suya (difundida por otros militantes que pelearon en España) es que varió el modo de presentarlo. De todos modos, asombra que un texto esencial para la historia del marxismo cubano, el ensayo Álgebra y Política (1936), sea todavía insuficientemente apreciado.

  • Jesús dijo:

    Ferlicidades por el artículo, es reconfortante saber que los cubanos también somos parte de la globalizacion cultural de este mundo.
    Deben de haber muchos, más menos conocidos, es un buen reto a los historiadores

  • lily carabine dijo:

    ¿que les parecio, amigos cubanos? Inceribles datos, verdad?

Se han publicado 24 comentarios



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