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Leonardo Boff: El problema no es la Tierra, sino nuestra relación con ella

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Rogéria Araújo
Adital

Leonardo BoffLas movilizaciones sociales y los alardes sobre los perjuicios que la acción humana viene causando al medio ambiente no fueron suficientes para garantizar la concreción de acuerdos eficaces durante la 15ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambios Climáticos (COP-15), concluida el viernes (18) en Copenhague, Dinamarca.

Los líderes mundiales demostraron una vez más la preferencia por el desarrollo del capital en detrimento de la vida. Aún así, la postura de desdén para con los problemas climáticos del planeta no está paralizando las acciones de la población en su lucha por pequeños cambios. La evidencia dada a la causa ambiental ha servido para generar conciencia y, de a poco, cambiar malos hábitos de consumo. “El lugar más inmediato es comenzar por cada uno”, sostiene Leonardo Boff.

En entrevista con ADITAL, el teólogo, filósofo y escritor habla sobre la necesidad de comenzar los cambios en nosotros que van a beneficiar a la Tierra. “Cada uno en su lugar, cada comunidad, cada entidad, en fin, todos debemos comenzar a hacer algo para dar un rumbo diferente a nuestra presencia en este planeta”. Para Boff, no debemos depositar nuestras esperanzas en las decisiones que vienen de arriba.

Adital – ¿Cree usted en la voluntad política de los grandes líderes mundiales para revertir la situación climática en la que se encuentra nuestro planeta?

Leonardo Boff – No, no creo. Los grandes no tienen ninguna preocupación que vaya más allá de sus intereses materiales. Todas las políticas que hasta ahora fueron pensadas y proyectadas por el G-20 apuntan a salvar el sistema económico-financiero, con correcciones y regulaciones (que hasta ahora no se realizaron) para que todo vuelva a lo que era antes. Antes reinaba la especulación más desvergonzada que se pueda imaginar. Basta pensar que el capital productivo, aquél que se encuentra en las fábricas y en el proceso de generación de bienes, suma 60.000 billones de dólares.

El capital especulativo, basado en papeles, alcanzaba la cifra de 500.000 billones. Circulaba en las bolsas especulativas del mundo entero, gerenciado por verdaderos ladrones y falsarios. La verdadera alternativa sólo puede ser: salvar la vida y la Tierra y poner la economía al servicio de estas dos prioridades. Hay una tendencia al suicidio dentro del capitalismo: prefiere morir o hacer morir antes que renunciar a sus beneficios.

Adital – Aunque fue muy esperada la COP 15, que se realiza en Copenhague, Dinamarca, parece no apuntar hacia resultados eficaces y hacia compromisos más serios. ¿Cuál debe ser el papel de la sociedad civil en caso de que los resultados no sean los esperados?

Leonardo Boff – Llegamos a un punto en el que todos seremos afectados por los cambios climáticos. Todos corremos riesgos, inclusive el de que gran parte de la humanidad tenga que desaparecer por no conseguir adaptarse ni mitigar los efectos maléficos del calentamiento global. No podemos confiar nuestro destino a representantes políticos que, en realidad, no representan a sus pueblos sino a los capitales con sus intereses presentes en sus pueblos. Necesitamos nosotros mismos asumir una tarea salvadora. Cada uno en su lugar, cada comunidad, cada entidad, en fin, todos debemos comenzar a hacer algo para dar un rumbo diferente a nuestra presencia en este planeta. Si no podemos cambiar el mundo, sí podemos cambiar este pedazo de mundo que somos cada uno de nosotros.

Sabemos gracias a la nueva biología y por la física de las energías que toda actividad positiva, que va en la dirección de la lógica de la vida, produce una resonancia morfogenética, tal como se dice. En otras palabras, el bien que hacemos no queda reducido a nuestro espacio personal. Ese bien resuena lejos, se irradia y entra en las redes de energía que vinculan a todos con todos, reforzando el sentido profundo de la vida. De ahí pueden ocurrir surgimientos sorprendentes que apunten hacia un nuevo modo de vivir sobre el planeta y nuevas relaciones personales y sociales más inclusivas, solidarias y compasivas. Efectivamente, se nota por todos lados que la humanidad no está inmóvil ni endurecida por las perplejidades. Miles de movimientos están buscando formas nuevas de producción y alternativas que respondan a los desafíos.

Solamente hablando de ONGs, existen más de un millón en el mundo entero. Es un movimiento de base y no de cúpulas, las cuales siempre interrumpen los cambios.

Adital – Nunca las cuestiones ambientales estuvieron tan en evidencia como en los últimos años. Términos como “calentamiento global” y “cambios climáticos”, a pesar de varios alertas realizados hace bastante tiempo, hoy son parte de la vida cotidiana de mucha gente en todo el planeta. ¿En esta “crisis de civilización” todavía hay tiempo para hacer algo? ¿De dónde podrá venir esa “salvación”?

Leonardo Boff – Si trabajamos con los parámetros de la física clásica, la inaugurada por Newton, Galileo Galilei y Francis Bacon, orientada por la relación causa-efecto, estamos perdidos. No tenemos tiempo suficiente para introducir cambios, ni sabiduría para aplicarlos. Iríamos fatalmente al encuentro de lo peor. Pero si cambiamos de registro y pensamos en términos de proceso evolutivo, cuya lógica viene descripta por la física cuántica que ya no trabaja con materia sino con energía (la materia, por la fórmula de Einstein, es energía altamente condensada), ahí el escenario cambia de figura.

Del caos nace un nuevo orden. Las turbulencias actuales preanuncian una emergencia nueva, venida de aquel trasfondo de Energía que subyace en el universo y en cada ser (llamado también Vacío Cuántico o Fuente Originaria de todo ser). Las emergencias o surgimientos introducen una ruptura e inauguran algo nuevo todavía no ensayado. Así, no sería extraño que de repente, los seres humanos volvieran en sí y pensaran una articulación central de la humanidad para atender las demandas de todos con los recursos de la Tierra, recursos que, si son racionalmente gerenciados, son suficientes para nosotros los humanos y para toda la comunidad de vida (animales, plantas y otros seres vivos).

Posiblemente, llegaríamos a esto sólo ante un peligro inminente o después de un desastre de grandes proporciones. Ya decía Hegel: el ser humano no aprende nada de la historia, sino que aprende todo del sufrimiento. Prefiero a San Agustín que en las Confesiones reflexionaba: el ser humano aprende a partir de dos fuentes de experiencia: el sufrimiento y el amor. El sufrimiento por la Madre Tierra y por sus hijos e hijas y el amor por nuestra propia vida y supervivencia van a salvarnos.

Entonces, no estaríamos frente a un escenario de tragedia cuyo fin es fatal o inevitable sino de una crisis que nos acrisola y purifica y nos crea la oportunidad de un salto rumbo a un nuevo ensayo civilizatorio, éste sí, caracterizado por el cuidado y por la responsabilidad colectiva por la única Casa Común y por todos sus habitantes.

Adital – Hay varias demandas pidiendo que la Corte Penal Internacional reconozca los delitos ambientales como crímenes de lesa humanidad. ¿Usted piensa que sería una alternativa?

Leonardo Boff – Las leyes solamente tienen sentido y funcionan cuando previamente se ha creado una nueva conciencia con los valores ligados al respeto y al cuidado de la vida y de la Tierra, percibida como nuestra Madre, pues nos provee todo lo que necesitamos para vivir. Si existe esa conciencia, puede materializarse en leyes, tribunales y cortes que hagan justicia a la vida, a la Humanidad y a la Tierra con castigos ejemplares. En el caso contrario, los tribunales sólo tienen un carácter legalista, de difícil aplicación, sin su necesaria aura moral, que le confiera legitimidad y reconocimiento por parte de todos.

Entonces debemos primero trabajar en la creación de esa nueva conciencia. Yo mismo estoy trabajando con un pequeño grupo, a pedido de la Presidencia de la Asamblea de la ONU, en una Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad. Esa declaración deberá difundirse por todos los medios de comunicación, especialmente por Internet, para favorecer la creación de esta nueva conciencia de la humanidad. La nueva centralidad no es más el desarrollo sustentable, sino la vida, la humanidad y la Tierra, entendida como Gaia, un superorganismo vivo.

Adital – Por otro lado, no se piensa en nada orientado hacia el consumo, por ejemplo, que no tenga interferencia directa en el caos que se produjo en la Tierra. ¿Podría hablar un poco sobre eso?

Leonardo Boff – El propósito de todo el proyecto de la modernidad, nacido en el siglo XVI, está asentado sobre la voluntad de poder que se traduce en la voluntad de enriquecimiento, que presupone la dominación y explotación ilimitada de los recursos y servicios de la Tierra. En nombre de esta intención se construyó el proyecto-mundo, primero por las potencias ibéricas, después por las centroeuropeas y finalmente por la hegemonía estadounidense. Al principio no había cómo darse cuenta de las consecuencias funestas de esta empresa, pues ésta incluía entender la Tierra como un simple baúl de recursos, algo sin espíritu que podría ser tratado como quisiéramos. Surgió el gran instrumento de la tecno-ciencia que facilitó la concreción de este proyecto. Transformó el mundo, surgió la sociedad industrial y actualmente la sociedad de la información y de la automatización.

Toda esta civilización ofrece a los seres humanos, como felicidad, la capacidad de consumo sin obstáculos, sea de bienes naturales, sea de bienes industriales. Llegamos a un punto en el que consumimos un 30% más de lo que la Tierra puede reproducir. Ella está perdiendo más y más sustentabilidad y su biocapacidad; simplemente no aguanta más el nivel excesivo de consumo por parte de los dueños del poder y de los controladores del proceso de la modernidad.

El 20% de los más ricos consume el 82,4% de toda la riqueza de la Tierra, mientras que el 20% de los más pobres tiene que contentarse con sólo el 1,6% de la riqueza total. Ahora nos damos cuenta de que una Tierra limitada no soporta un proyecto ilimitado. Si quisiéramos universalizar el nivel de consumo de los países ricos para toda la Humanidad, los cálculos ya fueron hechos: necesitaríamos por lo menos 3 Tierras iguales a ésta, lo que se revela como una imposibilidad. Tenemos que cambiar, en el caso de que queramos superar esta injusticia social y ecológica universal y tener un mínimo de equidad entre todos.

Adital – ¿Hasta qué punto cree usted que la sociedad civil organizada puede ser agente de una nueva práctica de consumo?

Leonardo Boff – Se debe comenzar por algún lugar. El lugar más inmediato es comenzar por cada uno. El desafío, frente al problema universal, es convencerse de que podemos ser más con menos. Importa hacer la opción por una simplicidad voluntaria y por un consumo compasivo y solidario pensando en todos los demás hermanos y hermanas y demás seres vivos de la naturaleza que padecen hambre y están sufriendo todo tipo de carencias. Pero para ello, debemos realizar la experiencia radicalmente humana de que de hecho todos somos hermanos y hermanas y que somos ecointerdependientes y que formamos una comunidad de vida.

La economía se orientará para producir lo que realmente necesitamos para vivir y no para acumular ni para lo superfluo, una economía de lo suficiente y de lo decente para todos, respetando los límites ecológicos de cada ecosistema y obedeciendo los ritmos de la naturaleza. Esto es posible. Pero precisamos de una “metanoia” bíblica, de una transformación de nuestros hábitos, de nuestra mente y de nuestros corazones. Esta transformación constituye la espiritualidad. No es facultativa, es necesaria. Cada uno es como una gota de lluvia. Una moja poco. Pero millones y millones de gotas hacen una tempestad, ahora es necesario un tsunami del bien.

Adital – Brasil, a causa de la Floresta Amazónica y otras florestas nativas, debería tener un papel fundamental en la cuestión ambiental. ¿Cómo evalúa usted la postura del gobierno brasilero en relación con el tema?

Leonardo Boff – El gobierno brasilero no acumuló todavía la suficiente masa crítica ni la conciencia de la importancia de la floresta amazónica en la consecución del equilibrio climático de toda la Tierra. Si el problema es el exceso de dióxido de carbono en la atmosfera, entonces son las florestas las grandes secuestradoras de este gas que produce el efecto invernadero y, en consecuencia, el calentamiento global.

Ellas absorben los gases contaminantes por medio de la fotosíntesis y los transforman en biomasa, liberando oxígeno. En vez de establecer la meta de deforestación cero y en esa posición ser rígido e implacable, por amor a la humanidad y a la Tierra, el gobierno establece que para 2020 va a reducir la deforestación en un 15%. Y hay políticas contradictorias, pues por un lado el Ministerio de Medio Ambiente combate la deforestación, y por el otro el BNDS financia proyectos de expansión de la soja y de la actividad pecuaria que avanzan sobre la floresta. Por detrás están los grandes intereses del agronegocio que presionan al gobierno a mantener una política flexible y que daña para el equilibrio de la Tierra.

Adital – Se ve la gran actuación de movimientos sociales y entidades en defensa de la naturaleza, reclamando más de sus gobiernos en ámbitos internacionales. ¿Cree que hay, en este momento, más empoderamiento?

Leonardo Boff – Pienso que la Cumbre de Copenhague tendrá una función semejante a la que tuvo la Eco-92 en Río de Janeiro. Después de la Eco-92 surgió en el mundo entero la cuestión de la sustentabilidad y de la crítica al sistema del capital visto como esencialmente anti-ecológico, pues implica una producción ilimitada a costa de la extracción ilimitada de los recursos y servicios de la naturaleza. Creo que a partir de ahora la Humanidad tomará conciencia de que, a partir de la sociedad civil mundial, de los movimientos, organizaciones, instituciones, religiones e iglesias, cambia de rumbo o tendrá que aceptar entonces la aniquilación de la biodiversidad y el riesgo del exterminio de millones y millones de seres humanos, no excluida la eventualidad de la desaparición de la propia especie humana.

Esta conciencia va a encontrar los medios para presionar a las empresas, a los grandes emprendimientos y a los Estados para hallar una nueva relación con la Tierra. El problema no es la Tierra, sino nuestra relación para con ella, relación de agresión y de explotación implacable. Necesitamos establecer un acuerdo Tierra y Humanidad para que ambos puedan convivir interdependientemente, con sinergia y espíritu de reciprocidad. Sin esto no tendremos futuro. El futuro vendrá a partir de la fuerza de la simiente, es decir, de las prácticas humanas personales y comunitarias que crean redes, ganan fuerza y consiguen imponer un nuevo orden que garantizará un nuevo tipo de historia.

Traducción: Daniel Barrantes – barrantes.daniel@gmail.com

Se han publicado 6 comentarios



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  • Olimpio Rodriguez Santos dijo:

    ESA ES LA POSTURA ADECUADA

    “Cada uno en su lugar, cada comunidad, cada entidad, en fin, todos debemos comenzar a hacer algo para dar un rumbo diferente a nuestra presencia en este planeta”.

    HAY QUE BOICOTEAR TODO LO QUE SE HACE CONSTANTEMENTE PARA DESTRUIR EL PLANETA.

    LOS RICOS TIENEN QUE SABER QUE HAY QUE CONTAR CON LA HUMANIDAD QUE ES POBRE EN SU INMENSA MAYORIA.

    DESCONFIAR SIEMPRE DE CUALQUIER GOBIERNO QUE HAGA LAS COSAS SIN CONTAR CON SU PUEBLO.

    Dr. Olimpio Rodríguez Santos
    Especialista II Grado en Alergología
    Prof. Facultad de Comunicación Universidad “Ignacio Agramonte”
    Prof. I.S.C.M. “Carlos J. Finlay” Camagüey Cuba

    E-Mail: olimpiors@finlay.cmw.sld.cu

  • unkas dijo:

    Yo empece por utilizar el coche solo para emergencias. Voy y vengo del trabajo andando. 6 millas. Tenemos un bote grande que metemos las cosas organicas y se convierten en compost. Esta año utilizamos un 38% menos de gas y un 33% menos de electricidad.
    Vienen a recoger los desperdicios de los hurones y convierten en abono.
    No compramos productos de marca solo genericos

  • stefano dijo:

    Sobre Boff…. él fué excomulgado de la iglesia al contrario de curas pedofilos, fascistas y mafiosos

  • Inés Beatriz Citro Albizu. dijo:

    ARTICULO TOMADO DE UN DIARIO ARGENTINO: ” LA NACIÓN ”

    Por qué fracasó la cumbre de Copenhague

    Los economistas Kneese, Krutilla y Pearce reconocen que el medio ambiente importa, pero no es lo único que cuenta. La reunión que hace unos días finalizó en Copenhague puso sobre el tapete cuestiones referidas al medio ambiente, el calentamiento global, etc., sobre las cuales las pasiones y los intereses no siempre permiten entender no tanto la naturaleza como la intensidad de los problemas y la urgencia con la cual se los debe atacar.
    Por eso tomé contacto con tres colegas que fueron pioneros en la materia: los norteamericanos Allen V. Kneese (1930-2001) y John Vasil Krutilla (1922-2003), quienes trabajaron en recursos para el futuro y en 1990 estrenaron y compartieron el premio Volvo sobre medio ambiente, el más codiciado después del Nobel, y con el inglés David William Pearce (1941-2005), que en su país incorporó la cuestión en la agenda de investigación de los economistas.

    -Economistas y ambientalistas arrancamos en las antípodas, pero nos estamos acercando.

    Kneese: -Cierto. Durante mucho tiempo nosotros supusimos que la oferta de medio ambiente era infinita, por lo que el aire puro y el agua los consideramos bienes “libres” y pensamos que la basura se podía tirar “allá”, sin consecuencias. De la misma manera que hasta la década de 1930 en los países desarrollados la desocupación no fue una preocupación de las autoridades, considerándose razonable exportar transitoriamente desocupados al mundo en desarrollo.

    Krutilla : -Al mismo tiempo, los ambientalistas parecían decir que el medio ambiente era lo único que importaba. Norman Borlaug fue muy criticado por haber aumentado notablemente la producción agrícola, inventando los híbridos. No es sensato proponer que algunos seres humanos mueran de hambre para salvar la sustentabilidad del medio ambiente.

    -¿Qué decimos hoy los economistas?

    Kneese: -Como siempre, primero los hechos. ¿Cuánto afecta qué cosa, qué aspecto del medio ambiente? Que hablen los técnicos, y sin temor. Ejemplos: ¿qué perjuicios, finalmente, está causando la papelera Botnia? ¿Hay que dejar de usar autos, usar otros modelos o utilizar otros combustibles? ¿Cuánta erosión causa la no rotación de los cultivos, y en qué medida la evita la siembra directa? ¿A qué velocidad se está calentando el Globo, y cuánto por acciones humanas y cuánto más allá del género humano (porque no es la primera vez que la Tierra se enfría y se calienta)?

    Pearce: -También decimos que la acción pública debe basarse en incentivos y desincentivos, porque con un apropiado cambio en las reglas las mismas fuerzas que degradan el medio ambiente pueden contribuir a recuperarlo. Prohibir, como obligar, es una medida extrema; lo que hay que hacer es subsidiar y gravar actividades, en función de su impacto sobre el medio ambiente. Por ejemplo, aplicando impuestos verdes, como sugirió Kneese.

    -Al medio ambiente se lo impacta de maneras diversas; los afectados a veces están muy próximos y a veces, muy lejos. ¿Cómo se implementan las políticas en estas condiciones?

    Krutilla: -Focalizando. No se necesita una autoridad internacional para ocuparse del mal olor que genera una fábrica de pescado o de jabón; el intendente de la ciudad debería bastar. En cambio, se necesita cooperación internacional para todo aquello que degrada la atmósfera.

    -En este último caso, los incentivos apuntan a no acordar nada, o a burlar lo acordado.

    Pearce: -Efectivamente, porque así como en el caso de una fábrica de pescado los costos de la inacción son evidentes, en el del calentamiento global a cada país que contribuye al problema le conviene no adoptar ninguna medida y esperar que los demás se ajusten. Por lo cual, como en el caso del desarme, una parte fundamental de cualquier acuerdo exitoso tiene que ver con los controles y las inspecciones a los que se somete cada país participante.

    -Muy complicado.

    Kneese: -Sin duda, y esto explica el fracaso de la reunión de Copenhague. Pero esto no nos tiene que hacer perder de vista, como dijo el comunicado, que estamos delante de un problema real que afecta a todo el planeta. Habrá que seguir insistiendo.

    -Caballeros, muchas gracias.

    Fuente: Juan Carlos De Pablo Diario La Nación

    ………………………………

    Licenc. Inés Beatriz Citro Albizu.

  • Daniel Américo Figueroa Molina dijo:

    Es sorprendente, pero realmente se ha puesto en la balanza la reproducción de mayores cuotas de capital contra la supervivencia de la humanidad. LA industria seguirá aplicando la estrtegia de producir o inventar para posteriormente destruir y seguir produciendo para vender. El caso es que el proveedor de materiales para mantener esta loca carrera es la tierra y mientras no se tomen medidas para cambiar este estilo de vida, la sobrevivencia de la humanidad estará pendiendo de un hili

  • Luis M. Domínguez Batista dijo:

    Hay un problema filosófico y económico a resolver en el mundo para que pueda materializarse su salvación. El gran problema está en la relación de propiedad. El capitalismo monopolista, las grandes trasnacionales continúan siendo los que diseñan las políticas universales, son ellas las que pagan a los investigadores, las que pagan las campañas electorales, las que seleccionan, nombran autorizan a los “grandes”que disponen en su nombre las desiciones. Si los pueblos, de los que deberán emerger los verdaderos grandes, los representantes verdadero de la humanidad por llevar el sentir de las masas no se apuran en tomar el poder y cambiar el orden de la propiedad no se resolverá el problema. El gran capital, tanto el que tiene los millones que representan la economía real y el especulativo, que es un globo casi incalculable que penetra y corrope todas las esferas, es el verdadero dueño de cada metro de tierra en el universo, son ellos los dueños de los Grandes Lagos, de las cataratas, de los desiertos incluso. El Sahara Occidental, en el que vive un pueblo nómada, que reclama un espacio, es supuestamente propiedad de Marrueco y el poder internacional sostiene a Marrueco como poder en el Sahara Occidental. No se podrá cambiar la política y optar por mejorar las condiciones del planeta mientras no cambie el orden de la propiedad. El neoliberalismo creó condiciones para que el gobierno nacional desapareciera en todo el mundo. Incluso los capitalistas pierden poder individual y las pequeñas empresas desaparecen o se vuelven subsidiarias de los monopolios. Grandes espacio económicos universales (dígase naciones y conjnto de naciones) pasan a ser terreno hegemónico de las grandes agrupaciones de empresas monopolistas. El Estado en su fusión con los monopolios formaba la base del imperialismo. El capitalismo monopolista era el descubrimiento y la aplicación más moderna hasta fines del siglo XX y entrado el XXI, pero el problema está involucionando y los estados por poderosos que nos parezcan perderán a ritmo acelerado el poder y todo poder estará respaldado por centros de dirección mediática y dirigidos por cerebros por encima de los estados y las organizaciones. Avanzamos sin darnos cuenta y puedo decir en mi caso , sin duda alguna, hacia el gobierno universal invisible, cuyo centro está en el poder de la propiedad de agrupaciones monopolistas internacionales, de las cuales en ocasiones no sabemos siquiera donde está su casa matriz. Hasta las organizaciones financieras internacionales están en crisis, el Banco Mundial y el FMI son ya meras organizaciones en declive y cada día más un instrumento casi inservible, y supongo el diseño será más complejo aún, por cuanto deberán estar diseñando a gran prisa un sistema fuera del alcance humano, cuyos principios será perpetuar un capitalismo inmedido, supra racional, que domine tanto física como psíquicamente a los seres humanos. La inteligencia de este tipo de organización habrá penetrado en todas las esferas de dirección y dominará en breve todos los centros de poner en todo el mundo tanto en lo militar como en lo político serán de su dominio. Podrá moverse la economía de forma independiente con un centro mediático que nos va a parecer centrado fuera de la tierra, pareceremos autómatas y quizas lo seamos en realidad, y se habrá perdido toda racionalidad. La investigación profunda no es para hacernos más libres sino para hacernos cada día más dependientes. Seremos una sola cosa pero tendremos que andar por la calle, vivir en la casa, comer, trabjar actuar y hasta pensar de forma programada por un cerebro superior que nos habrá, en el futuro convertido en máquinas y la tierra en un lugar cada menos habitable sin importarle el problema de la habitabiliad a nadie porque así lo entienden los dueños. La humanidad es presa de un superdiseño imperial que alcanzará situarse si no lo detienen los pueblos antes que la enagenación los colme, en el superfacismo y seremos enclaustrado en nuestros propios serés e incapaces de ver el mal que nos acecha. Nos van a dormir en los laureles con los nuevos comic, con todos los autómatas. Las organizaciones internacionales van siendo desde ya subsidiarias de las ideas más retrogradas, pero cuya organización responderá a un centro mundial que concentrará recursos y será dominio por los aparatos que controlan todo el espacio sideral, radioeléctrico, donde los satélites mantendrán un control cerrado de toda la actividad terreste y toda conversación humana será valorada en función de un poder desmedido para diseñar y luego mantener una matriz que responda a un número de habitantes y una estabilidad global enagenada que se haga perpetua en el orden de la opinión universal inteligente de que llegará el momento en que la gente no quepa en el planeta y para ello ellos, los del gobierno mundial deberán diseñar la perpetuidad del universo.Ellos concentran todo el poder en asumir la inteligencia acumulada, la utilización de forma cuasi exacta de todo el conocimiento científico y tecnológico para sus propósitos, no quedará espacio pra nadie. Los grandes, que ahora han sido elevados hiócritamente a 20 deberán tomar conciencia de lo que decimos, elevar su número a todas las voces y todos los medios receptivos y buscarle una solución a este mundo que los locos que buscan una matriz universal para convertirnos en automatas no parecen estar tan locos, sino que son fascistas por diseño e intención. Esto puede estar caminando. Hay que hacer que el poder de los pueblos se manifiesta y esa fuerza descomunal de la razón se imonga y seamos obtimistas, avancemos hacia un mundo hermoso que es posible. Si lograramos revertir la la propiedad y llevar todo el desarrollo en función de los pueblos, las trasnacionales y el poder mundial podría servirnos par alcanzar el mundo verde y la atmósfera real que necesitamos. Pensemos en eso. Esto por mi parte solo es una alerta. No tengamos miedo, que de ello tambien hace uso el enemigo. Veanlo en las guerras donde una máxima es aterrorizar a todos como política de triunfo.

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