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Alicia Alonso: El artista lo da todo, incluso su vida

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J.S, diario La Rioja

Alicia Alonso surante una conferencia de prensa en Madrid, el 21 de septiembre de 2006. Foto: Ernesto Agudo.

Alicia Alonso surante una conferencia de prensa en Madrid, el 21 de septiembre de 2006. Foto: Ernesto Agudo.

Como un 'ángel fieramente humano', la gran Alicia Alonso, una artista colosal, es, antes que nada, una extraordinaria persona que ha consagrado su vida a poner belleza en este mundo. Esta cubana universal, que permaneció durante décadas en la cumbre como bailarina, es una figura prominente de la cultura mundial. Historia, monumento o leyenda viva de la danza, ella sigue al frente del prestigioso Ballet Nacional de Cuba, que hoy representa en Logroño El lago de los cisnes.

- Doña Alicia, háblenos de este clásico entre los clásicos.

- Es uno de los grandes clásicos más demandados en el mundo entero porque es, de verdad, un bellísimo ballet.

- ¿Añade usted algo a la coreografía de Petipa e Ivanov?

- Mi aportación es respetar el estilo original de esta gran coreografía, interpretarla de una forma muy, muy clásica.

- ¿Y qué le aporta el Ballet Nacional de Cuba?

- El respeto a ese estilo, la calidad del conjunto y de cada uno de sus bailarines y, sobre todo, una forma muy clara de contar la historia. El espectador lo entiende todo; no sólo puede disfrutar del ballet, sino apreciar cada detalle de la historia, que es de una fantasía muy grande y también muy bella.

- ¿Cuál diría que es la principal aportación de la escuela cubana a la historia de la danza?

- Quizás sea precisamente eso: nuestra capacidad o nuestro arrojo de afrontar los grandes clásicos del repertorio y hacerlos nuestro fuerte. También hacemos danza contemporánea, nuevas coreografías... pero somos una de las grandes escuelas clásicas y los grandes clásicos son nuestro tesoro.

- ¿Qué recuerdo conserva de la Odette que componía usted cuando bailaba El lago de los cisnes?

- Recuerdo lo maravilloso que era encarnar un personaje tan bello, una mujer convertida en cisne; como interpretar un cuento infantil con una gran historia de amor.

- ¿Añora aquel tiempo?

- No hay tiempo para la añoranza. Sigo trabajando cada día con la compañía y me siento bailar con aquél que baila ante mí; de verdad que lo siento así. Y con la inspiración coreográfica, cuando creo un nuevo ballet... eso me colma de satisfacción y desahogo.

- Se dice que usted era una bailarina que lo daba todo. ¿Cómo siente ahora, como directora y coreógrafa, su relación con la danza?

- Cuando bailaba era yo dándolo todo. Ahora que dirijo soy yo recibiendo todo. La danza es mi vida, es la razón por la que puedo seguir viviendo y por la quiero seguir viviendo, aportando y dando todo lo que sé. Todos tenemos que tener algo por lo que vivir, algo que nos dé fuerzas para seguir y algo que nos haga sentir útiles a los demás.

- Ha seguido siempre al pie del cañón enseñando, dirigiendo, creando, viajando con su compañía allí donde vaya. ¿Qué siente al recibir el aplauso del público de todo el mundo?

- El aplauso de la gente es algo muy lindo. Es muy importante sentir la aprobación inmediata del público.

- También es arriesgado.

- Sí, lo es, pero el artista habla con su trabajo; no tiene mejor modo de expresarse. Y recibir la respuesta del público así es algo único. Yo estoy muy agradecida.

- Es usted un gran ejemplo para generaciones de bailarines. ¡Qué gran responsabilidad!

- Es, ante todo, un gran honor que te consideren de ese modo. Una responsabilidad también, porque una tiene que ser consciente de que, si causa admiración en los jóvenes, cualquier cosa que haga mal puede dañar ese ideal. El artista ha de darlo todo de sí, como decías antes, también lo humano, incluso su vida.

- En Cuba se da gran importancia al fomento de la cultura y de las artes. Es curioso que la danza ha sido tradicionalmente muy elitista en casi todo el mundo, pero en Cuba es muy popular.

- En Cuba el ballet es una de las artes más populares. Gusta a todo el pueblo, todos han visto algún espectáculo, tenemos una de las escuelas más grandes del mundo y estudiantes de toda la isla, incluyendo muchos chicos. Casi todo el mundo tiene algún conocido que estudia ballet. Es muy lindo.

- Allí es una enseñanza gratuita. En España, en cambio, cuesta mucho dinero, no se fomenta lo bastante y es difícil de popularizar, más en tiempos de crisis económica.

- El ballet es una enseñanza difícil porque cuesta mucho; requiere unas infraestructuras que son caras: un bailarín es como un atleta que precisa instalaciones especiales para su formación, instructores especializados, equipación, tiempo, dedicación... y un gran teatro para actuar ante el público como el atleta en un gran estadio. En Cuba el Estado se ocupa de todo esto, pero no es fácil que eso ocurra en otros países.

- Usted empezó a estudiar ballet a los nueve años y le ha dedicado toda su vida. ¿Qué dice como maestra a los niños que empiezan?

- Que es maravilloso, claro. Que es muy lindo. Es un ejercicio físico magnífico; sirve como base para practicar cualquier deporte, para cualquier estilo de baile o simplemente para adquirir agilidad y fortaleza física. Ahora bien, si uno lo que quiere es ser bailarín... que estudie, que trabaje... porque es muy exigente y te va a reclamar la vida entera para llegar a lo máximo. Pero, en cualquier caso, es algo muy bello y da mucha felicidad. Experimentar la sensación de expresar la música con el cuerpo, comunicarte con el cuerpo, bailar... es algo maravilloso.

- ¿Se imagina un mundo sin danza? ¿Qué diría que ha aportado el ballet a la humanidad?

- Es un arte que muestra al ser humano más bello, en toda la hermosura de su cuerpo en movimiento. Yo creo que el ser humano siempre ha bailado. -

¿Es ahora cuando mejor se baila ballet?

- Es un arte que se ha ido especializando, como todo en la vida, y ha ido mejorando, sí.

- Y es ahora cuando más gente puede disfrutarlo.

- Afortunadamente, cada vez más gente. No hay que tenerle miedo al ballet porque no hace falta entender ni conocer los pasos para poder disfrutarlo. Es un espectáculo muy satisfactorio para el espectador porque es la suma de muchas artes: música, teatro, pintura... y la danza, que es pura fantasía, pura maravilla.

- La figura de Alicia Alonso ha trascendido del mundo del ballet. ¿Qué valores ha querido transmitir usted a través de su trabajo?

- La belleza del ser humano y de la vida, lo mucho que hay en ella, y que vale la pena luchar y vivir.

- Entre otros muchos reconocimientos a sus méritos artísticos y humanitarios, es embajadora de su país. ¿Cuál es hoy el mensaje de Cuba al mundo?

- Que todos somos seres humanos, que todos tenemos derecho a la vida ahora y siempre y que hay que vivir unidos.

- También es embajadora de buena voluntad de la Unesco. ¿Qué le queda por decir a una persona que ha tenido tanta voz en el mundo?

- Que hay que cuidar a la humanidad, darle belleza y futuro. Cuidar la belleza de la vida es nuestro legado.

- Sin duda Alicia Alonso quedará en la memoria de la humanidad por su contribución a ese legado. ¿Será eso la gloria?

- No pienso en la gloria. Para mí la gloria es diaria: cuando me dicen: «me acuerdo de aquel ballet» o «gracias por aquél otro»... Eso es suficiente para mí.

- Si cree usted en el más allá seguro que lo imagina bailando.

- No puedo imaginarlo de otro modo.

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