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Por Nuestra Mayúscula América: La Higuera

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Foto: Kaloian.

Nuestro viaje por Latinoamérica comenzó a proyectarse a partir de tres destinos puntuales: La Quebrada del Churo, ese punto de la selva boliviana donde libro su último combate el Che y sus compañeros; La Higuera, ese caserío perdido donde en octubre de 1967 asesinaron al Comandante Guevara y algunos de sus compañeros; y, finalmente, Valle Grande, la urbe donde mostraron su cuerpo al mundo y lo sepultaron a escondidas hasta que sus restos fueron encontrados treinta años después.

De Sucre salimos en ómnibus hasta Villa Serrano, un pequeño pueblo donde pernoctamos.

Temprano en la mañana continuamos viaje. Ningún transporte llega directo hasta La Higuera. Lo que más cerca llega es un bus pequeño, “setentoso”, que conecta Villa Serrano con Valle Grande y que, a la altura de unos 50 kilómetros, pasa por un cruce que se desvía hasta La Higuera.

Salimos a las 7:00 am. El camino hasta nuestro objetivo es difícil y peligroso. De tierra y angosto. Vamos todo el tiempo cuesta arriba. De un lado el precipicio, que seguidamente pellizca el borde las gomas de la guagua; del otro se alzan las montañas, y el paisaje árido boliviano al que estábamos ya acostumbrados hasta ahora se va transformando en selvático. Incluso bordeamos las márgenes del gío Grande, donde desemboca el Ñancahuazú, el mismo que cruzaron los guerrilleros.

Tardamos seis horas en llegar al cruce donde se bifurca el camino que llega a La Higuera. Son la una de la tarde. Nos quedan cerca de 15 kilómetros por recorrer.

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Alumbrando el continente. Foto: Kaloian.

Luego de un descanso emprendimos la caminata. Por el camino paramos un par de veces a descansar. Un manantial que cae desde la montaña hasta el camino alivia nuestra sed.

Cuando estábamos casi por la mitad del camino nos pasa un camión abarrotado de lugareños. Le hacemos seña pero no cabe ni un alfiler. Mas nos tocan bocina como dándonos aliento; nos saludan y gritan que ya nos queda poco. No son de extrañar estos gestos pues una de las mayores impresiones que nos ha dejado Bolivia es la profunda cordialidad y solidaridad de su gente.

A esta altura ya todos en el pueblo deben conocer que siete jóvenes extranjeros, con mochilas, están por llegar.

Eso lo puedo deducir ahora que tengo un dato preciso: 54 personas viven actualmente en el caserío de La Higuera. Y, si sumamos sus alrededores, la población no pasa de 300 personas. En los años sesenta del siglo pasado, cuando el Che pasó por aquí con sus compañeros, había cerca de 80 familias.

Cerca de las cuatro de la tarde comienzan a aparecer las primeras casitas. Cuatrocientos metros más y una decena de humildes hogares (en su mayoría tienen pintada en su fachada la imagen del Che captada por Korda) y una placita empedrada con un par de estatuas del Guerrillero Heroico, anuncian que llegamos a La Higuera.

Enseguida nos ofrecen alojamiento y comida por un precio casi inexistente de lo barato que es: (diez bolivianos por persona el hospedaje y otros diez por un plato de abundante arroz, huevos fritos y ensalada). Acostumbrados ya a la visita de peregrinos, esta es una forma de subsistencia económica para algunos pobladores. Sin embargo, aunque parezca asombroso, no existe merchandising alguno con la imagen del Che. Lo recaudado en el museo va en favor de la comunidad.

Al enterarse de que en nuestra tropa hay cubanos nos llevan a conocer a dos compatriotas recién llegados al pueblo. Son Sucel y Yohandrys (El Capitán), una pareja de jóvenes médicos cubanos, de Manzanillo, que cumplen su segundo año de misión en Bolivia. Antes estuvieron en El Alto, barrio periférico de La Paz. Ahora, hace menos de una semana que llegaron a La Higuera, donde estarán casi un año.

Daniel, el músico, sin quitarse la mochila y al conocer de la existencia de los galenos criollos, lanza: “Qué paradoja: En el mismo lugar donde asesinaron a un médico por querer hacer una revolución latinoamericana para que todos tuviéramos, entre muchos otros derechos, el del acceso a la salud, hoy hay dos médicos cubanos de primer nivel, que atienden gratuitamente a los pobladores. Esta es una de las grandes batallas ganadas del Che”.

No había terminado las respectivas presentaciones y los médicos ya estaban colando café para nosotros.

“Recién traído de Cuba”, dice Sucel al tiempo que el aroma inconfundible de la infusión nos embriaga y va borrando el cansancio que nos produjo caminar con mochilas cerca de tres horas a pleno sol.

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Doña Irma, testigo presencial de aquellos días de octubre de 1967, y una de las tres personas que aún viven en el pueblo que vio al Che poco tiempo antes de que lo asesinaran. Foto: Kaloian.

Invadimos el pequeño hogar de los médicos, el cual convertimos en nuestro cuartel general. Ahí calentamos agua para el mate; usamos la ducha; vemos la señal de la tv cubana; nos hacen café con leche en las mañanas… En fin, “somos cubanos, no puede ser de otra manera”, le dice con una gran sonrisa el médico a Josefina, la arquitecta, cuando le agradece tanta solidaridad.

Aún sin instalarnos, quisimos conocer la famosa escuelita donde mataron al Che. Es uno de los momentos más estremecedores del viaje.

Aunque el lugar físico y la estructura del inmueble son los mismos, con el tiempo fue desapareciendo la arquitectura original de paredes de adobe y techo de paja para ser sustituidos por una construcción más robusta.

Hoy es un pequeño museo que alberga las puertas originales, mesas y bancos escolares de la época. También hay pancartas con fotos que detallan los últimos días del Che y sus compañeros en la zona. Cubren las paredes cientos de mensajes, graffiti y ofrendas que dejan personas de todas partes del mundo que llegan hasta La Higuera tras las huellas del Guerrillero Heroico. Sobre el marco de la puerta una inscripción que ya nunca olvidaremos:

“Por esta puerta salió un hombre a la eternidad”.

Cae la noche. Por lo que cuentan algunos pobladores este lugar mucho no ha cambiado. Conversamos con Irma, testigo presencial de aquellos días de octubre de 1967, y una de las tres personas que aún viven en el pueblo que vio al Che poco tiempo antes de su asesinato. Entonces ella tenía 20 años y recuerda cuando el 26 de septiembre de 1967 pasaron por primera vez los guerrilleros por el pueblo.

“Pero no sabía cuál de todos era el Che. Hasta que días después, el 8 de octubre, los del ejército lo trajeron herido en un pierna, atado, descalzo y en muy malas condiciones. Aún así su figura impresionaba. Inspiraba respeto”.

¿Cuánto miedo debieron sentir los moradores de La Higuera cuando de pronto cayeron y violentaron el silencio y la apacible vida de la zona más de dos mil hombres del ejército boliviano, rangers y boinas verdes armados hasta los dientes en busca de 17 hombres que, a esa altura, estaban hechos una piltrafa humana? Esta y muchas otras interrogantes nos invadían a medida que nos compenetrábamos con el pueblo y con su humilde gente.

Ya de noche nos instalamos con nuestras bolsas de dormir y unos colchones que nos facilitaron los médicos, en un salón abierto de la nueva escuela. Nos esperaba la siguiente mañana con una dura caminata hasta La Quebrada del Churo.

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Nuestro grupo de viaje junto a Gadualupe, nuestra guía en La Higuera, y Sucel y Yohandrys (El Capitán), la pareja de médicos que cumple misión en la zona, en uno de los monumentos al Che que hay en el poblado. Foto: Kaloian.

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El camino hasta nuestro objetivo fue difícil y peligroso. De tierra y angosto. Fuimos todo el tiempo cuesta arriba. Foto: Kaloian.

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El camino hasta nuestro objetivo, difícil y peligroso. Foto: Kaloian.

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Foto: Kaloian.

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Foto: Kaloian.

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Luego de casi tres horas caminando llegamos a La Higuera. Foto: Kaloian.

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La famosa escuelita donde asesinaron al Che. Aunque el lugar físico y la estructura del inmueble son los mismos, con el tiempo fue desapareciendo la arquitectura original de paredes de adobe y techo de paja por una construcción más robusta. Hoy es un museo. Foto: Kaloian.

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Foto: Kaloian.

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Durante el recorrido. Foto: Kaloian.

Se han publicado 15 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Vicente Feliú dijo:

    Qué bueno que ha ocurrido este viaje. Los mayores parabienes a Kaloián por esa aventura

  • KR2 dijo:

    todavia persiste el pensamiento del comandante CHE, y por cierto buenas imagenes gracias cubadebate por mostrar estas imagenes tan bonitas y significantes..

  • Adonis De los ángeles Vázquez dijo:

    Cuanto rencor ha de haber en el corazón de la Bolivia que le falló, en el corazón de aquellos que no le sirvieron con entereza y dignidad a sus propósitos de llevar la luz a toda nuestra américa.

    Con defectos para unos, con virtudes para otros, lo cierto es que quienes intentaron matarlo lo han hecho eterno. Pasa de ser un simple hombre entregado a una lucha, un noble ejemplo, más que eso, es un camino necesario si acaso queremos algún día, juntos, vida y dignidad.

    Algún rencor me mueve por cosas que he podido saber de su actuar, pero no mata su mayor virtud, y me deja claro hoy más que nunca, que el che es un camino necesario.

  • fito dijo:

    siempre lei La quebrada del Yuro, no del Churo, alguien me puede aclarar esto?

  • Observador dijo:

    Me encantó esta crónica, me hubiera gustado ir en ese viaje.

  • NKN dijo:

    FITO.Realmente es asi, la Quebrada del Churo, por un error siempre se le habia dicho en Cuba, Yuro.Tuve la oportunidad de brindar mi aporte a la colaboración médica en Bolivia y visitar la Higuera , Valle Grande y hacer una foto en la silla donde se dice que estaba sentado en Che en el momento que le dispararon y señores aquello es impresionante,cuando uno ve lo intrincado del lugar quizas entienda la proeza de aquellos hombres, si es que alguien tiene duda de ellos.

  • PETER LA ANGUILA 12 dijo:

    Grande entre los grandes y simple como el mas simple, energico, voluntad de acero, hombre de hierro, ejemplo, no era perfecto, perfecto era su camino, Estratega militar, compañero y amigo, ojala y todos los jefes de este país fueran como el y cuando digo todos hablo de todos, lo que están y los que no

  • Roberto dijo:

    Dijo el Apostol; cito.. El amor es es lazo de los hombres, el modo de enseñar, el centro del mundo. La prueba más alta de amor, de Fe cristiana y de humanismo. La hemos dado nosotros, el pueblo Cubano.
    Acaso hay prueba mayor que devolverle la vista al asesino del Che. El hombre que le disparó a quemarropacuando se encontraba desarmado y herido, fue operado de cataratas por los hijos de su Víctima.
    En el año 2009 visité Bolivia por trabajo donde permanecí por espacio de tres meses. Lamento de ese viaje que por razones de trabajo no pude visitar la Higuera.

  • jose carlos dijo:

    Es un verdadero privilegio para este grupo de jóvenes recorrer los lugares por donde estuvo uno de los más grandes pensadores de nuestra América, porque el CHE no fue solo ese guerrillero invencible, el hombre heróico, el comandante guevara fue un gran pensador y estan sus escritos que han perdurado para los que quieran interesarse. Fué capaz de ir moldeando su froma de pensar en sus viajes por la América, acercarse al dolor de los hombres y de los pueblos, se fortaleció con la lectura, porque posieia una gran capacidad para ello, con una sensibilidad particular para el arte, sobre todo la poesía.Supo profetizar con gran distancia en el tiempo que el sistema soviético no daría resultados, y siempre confió en que una sociedad mejor podía realizarse. Pero además con una valentía extrema con la que enfrentó a sus asesinos en esa escuela con la mayor dignidad, propia de un gran guerrero. Me place haber conocido esos lugares durante mimisión en Bolivia, conversado con las personas que lo conocieron en vida y después de muerto, pero lo que más me impresionó fue pisar la tierra que guardaba sus restos durante un grna tiempo, entrar a ese mausoleo donde se le guarda honor a él y a sus guerrilleros, allí mismo frente a ese mausoleo tuve el honor de plantar un pino junto a amigos de venezuela, de Bolivia y de Cuba, que creo que todavía perdura como muestra de nuestro sencillo homenaje. Hombres como él hacen falta en nuestra patria, miles como él, porque su capacidad de dirección, unido a su honestidad, su sencillez, independientemente de los defectos que pudiera tener y que no se verían nunca por encima de su luz. Adelante jóvenes y ojalá se forme su conciencia como a ese gran hombre y salgan por el mundo a sembrar mejores sociedades.

  • perro salvaje dijo:

    hombre grande entre los grandes del mundo por lo tanto es reconocido por todos gran amigo e inseparable compañero.

  • anile dijo:

    kaloian,muchisimas felicidades me encanto tu detallado trabajo,ojala y algun dia todos los cubanos que estamos interesados en conocer mas sobre la vida de este gran hombre,tengamos la misma oportunidad que tu,pero mientras al ver tu fotorreportaje nos has acercado a esa realidad de la historia,gracias por compartir esta experiencia maravillosa con nosotros.

  • yo dijo:

    yo tenia que haber sido periodista para cojer estos fatser acosta de la politica y de la historia,,,, por que no hicierobn esto en santa clara heeee jejeje claro es mejor ir a bolivia
    viva el che grande

  • El bambino dijo:

    Espectacular viaje, a todo cubano nos encantaría estar así de cerca de la gran historia de uno de los grandes del mundo, siempre será para mi un verdadero ejemplo de valentía y valor.

  • Angela dijo:

    Hermosa crónica, con ritmo, buen pulso y emoción. Las fotos increíbles como siempre.Esperamos las siguientes.

  • osney dijo:

    como dijera galeano…el mas nacedor de todos,porque deci y hacia lo q predicaba
    gracias por el reportaje y las fotos

Se han publicado 15 comentarios



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Kaloian Santos Cabrera

Kaloian Santos Cabrera

Kaloian Santos Cabrera es fotorreportero, colaborador de Cubadebate. Trabaja en Juventud Rebelde.

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