La nieve: El encanto y la pesadilla de Rusia

La nieve: el encanto y la pesadilla de Rusia. Foto: Del autor
Pregunten a los rusos qué es la nieve –que cubre su país durante al menos seis meses al año, normalmente entre noviembre y abril– y les responderán que la nieve es encanto, es belleza, es alegría, es felicidad. Pero también dirán que es un desafío y hasta una pesadilla. ¿Por qué? Vamos por orden.
El momento más mágico de la nieve es cuando empieza a caer por primera vez, es decir, cuando un gran pintor invisible cambia el gris de la Rusia otoñal por el blanco. Suele pasar por la noche, por lo cual te acuestas en una ciudad y te despiertas en otra absolutamente diferente. El sentimiento es de solemnidad, que se acentúa por el hecho de que la nieve también apaga drásticamente los ruidos de la ciudad. Es muy parecido al silencio abrupto de un público maravillado por una obra de arte.
Otro sentimiento especial es cuando eres el primero en caminar por las calles cubiertas de nieve, cuando las huellas que dejas son solo tuyas. Te sientes como los primeros astronautas en la Luna.
Es también un sentimiento de festividad. Entre otras cosas, porque la nieve es una señal inequívoca de que llegará pronto el Año Nuevo, una de las fiestas más amadas por los rusos.

La nieve: el encanto y la pesadilla de Rusia. Foto: Del autor
La nieve es, además, la llave para tantas diversiones del invierno ruso. Aquí muchas, pero muchas familias, sobre todo con niños, tienen en casa todo un arsenal para disfrutar de esta temporada: trineos, patines, esquís, etc. Los parques y colinas, especialmente los fines de semana, se llenan de gente deslizándose, practicando deportes y pasando tiempo al aire libre.
Pero la nieve tampoco es toda una gracia y es que también complica la vida y añade cosas que hacer. Por ejemplo, los dueños de automóviles empiezan su día limpiando los vehículos para poder conducirlos, mientras que los dueños de casas particulares se ven obligados, no solo a limpiar el terreno que les pertenece –simplemente para poder moverse por el mismo– sino también los tejados, ya que la nieve, por muy ligera que parezca, crea una presión para nada despreciable sobre la estructura de las construcciones.
La situación se vuelve mucho más seria en caso de nevadas fuertes. Rusia no deja de vivir nevadas históricas desde el pasado mes de enero, algo que también pasa en EEUU. Pero, a diferencia de la potencia norteamericana, el país euroasiático no se queda paralizado por muy fuertes que sean las tormentas. Básicamente, porque ciudades como Moscú están armadas hasta los dientes como para combatir este tipo de fenómenos naturales.
La capital rusa es el líder mundial en el tamaño de la flota de equipos de remoción de nieve. Fueron más de 15 000 vehículos –entre excavadoras, camiones y máquinas quitanieve– y 145 000 trabajadores quienes salieron a la vez a las calles de la ciudad para afrontar la peor nevada en 200 años, registrada a principios de 2026. Este despliegue sin precedentes se ha vuelto a repetir esta semana, cuando en un solo día cayó tanta nieve como normalmente cae en un mes.
Tampoco es una cuestión menor a dónde va la nieve tras ser retirada de las calles. Para ello, se cuenta con máquinas de deshielo, mientras que, paralelamente, se recurre a agentes químicos para derretir la nieve y el hielo de las carreteras para, de esta manera, evitar el colapso del tráfico.
Asimismo, grandes ciudades rusas cuentan con un desarrollado sistema de transporte público, con lo cual el ciudadano siempre tiene alternativa al transporte privado, algo que, por su parte, aumenta la eficiencia de los trabajos de remoción de nieve.
Para el mes de mayo, las temperaturas hacen desaparecer la nieve. Las dificultades se olvidan rápidamente y siempre, pero siempre, los rusos vuelven a echarla de menos. Y se alegran como niños cuando, obedeciendo los ciclos de la naturaleza, vuelve la temporada blanca.

La nieve: el encanto y la pesadilla de Rusia. Foto: Del autor

La nieve: el encanto y la pesadilla de Rusia. Foto: Del autor

La nieve: el encanto y la pesadilla de Rusia. Foto: Del autor

La nieve: el encanto y la pesadilla de Rusia. Foto: Del autor

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Que rica sensación, al leerlo y ver las fotos el frío se percibe, impresionante. Gracias mi corazón bello por el amor a tu país y la calidez de tu relato, ojalá tenga el enorme privilegio de vivir esa experiencia en tu amada Rusia, me encantaría disfrutar todas las estaciones, debe ser una gran experiencia. Te mando un caluroso abrazo caribeño y espero marzo (mi mes) les traiga la tan anhelada primavera. Besos.
...me encantó ...vivo en Rusia hace un año y disfruto tanto como lo describes... Gracias!