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“Estamos vivos”: El grito que se impone a la destrucción dejada por Melissa

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Foto: Redes Sociales.

Santiago amaneció este 29 de octubre octubre sin sol. Para algunas generaciones, estas noches largas no son extrañas. Pero esta vez, el viento y el agua nos trajeron algo más: un sonido que estremece y no se olvida. Empujó ventanas, sacudió puertas, torció antenas, partió vitrales, arrancó árboles. En medio de esa intensidad, los vecinos se gritan unos a otros, buscando una señal. No solo de conexión. De esperanza. De vida.

Melissa, el huracán, ha dejado su huella en las calles, en los rostros, en esta ciudad que no sabe vivir sin ritmo. Por eso, antes de que tocara tierra, una conga se atrevía a sonar en medio de la ansiedad allá por algún barrio. Porque cada santiaguero lidia con el miedo a su manera: unos bailan, otros comparten imágenes de la patrona de Cuba desde el Santuario del Cerro del Cardenillo, algunos enuncian plegarias, otros simplemente esperan.

Santiago vibra con esa música. Que es única, que hace que la resiliencia tenga una filosofía diferente.

Se que en algunos rincones, se intentó desafiar al viento con melodías para relajar una tensión que llevaba días avanzando a un paso lento en kilómetros por hora. Pero Melissa tiene pasos propios. Y no bailó. Arrasó.

Muchos aún tienen a Flora y a Sandy en los huesos. Melissa se suma a esa geografía emocional. Sus vientos fueron implacables. Objetos volaban como hojas. Las ráfagas emitían un sonido ensordecedor, como si el cielo gritara. En El Caney, el agua penetró viviendas. En El Cristo, las cubiertas se desprendieron. En Palma Soriano, la antena del telecentro se partió en dos. En Siboney, las olas cubrieron casas. En Contramaestre, todo lo que tenía techo ligero fue devastado. El agua subió a niveles sin precedentes. Los ríos crecieron. La vegetación fue chapeada.

En la madrugada, un médico en el poblado de El Cobre relata cómo se resguardaron 17 vidas. Hasta el último minuto, la gente intentó comunicarse con sus seres queridos. La conectividad era frágil, pero el deseo de saber que el otro estaba bien era más fuerte. Se activaron grupos, redes, cadenas humanas, digitales y espirituales.

Melissa no solo trajo agua y viento. Trajo incertidumbre. Trajo debate. Trajo una oleada de meteorólogos espontáneos, expertos en presión, velocidad y radio de acción. Trajo otra noche larga. Extremadamente larga.

Perder algo no es solo perder un objeto, cuenta una vecina. Es perder una rutina, un refugio, un símbolo. Es ver cómo se reconfigura la geografía espiritual de una comunidad. Una iglesia impactada. Santos fuera de su altar. Una universidad sin ventanas. Edificios que vibran sin temblores. “¿Misericordia?”, dijo alguien. Una palabra que parecía reservada para los sismos, pero que ahora se pronuncia con el mismo temblor en la voz cuando se habla de ciclones.

Postes eléctricos vencidos. Techos arrancados. Casas inundadas. Y en medio de una terrible panorama voces, en los balcones, los más atrevidos se gritan: “¡Estamos vivos!”. Como un mantra. Como una afirmación. Como una promesa.

Cuando lo vives, y escuchas a la gente te das cuenta que esta no es solo la historia de un huracán. Es una historia colectiva. Son muchos mensajes, muchas vivencias, muchas pérdidas. Dolores y esperanzas. Es la historia de una ciudad que se sacude, que llora para canalizar y canta. Que se abraza.

Cuando el santiaguero se levante, se conecte, dialogue, regrese a sus burbujas digitales, abrace a quien pensó mientras se sacudía, verá que no estuvo en vigilia solo. Verá que casi todos los cubanos trasnocharon con ellos. Que la isla entera sintió ese temblor.

Gracias hermanos . Después de todo, hay vida. como dice mi abuela: “Mientras hay vida, hay esperanza”.

Melissa fue miedo, fue resistencia, fue comunidad. Y aunque el viento se haya ido, su sonido aún retumba en la memoria de Santiago.

Gritémoslo: Estamos vivos. Y aunque quede mucho por hacer, ese es el mayor regalo.

Se han publicado 9 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Carlos dijo:

    Este debate me saco las lágrimas, solo pedir al Señor por las familias afectadas; aquí en Amancio Rodríguez las Tunas solo fueron rachas un poquito fuerte pero ni una mata de plátano tumbo..

    Le agradecemos al cielo porque Melissa no pasó por mi zona donde las casas están deterioradas

  • Alejandro dijo:

    Me sumo al temor de lo vivido, me sumo al dolor de lo perdido, pero estoy feliz de que no haya perdidas de vidas humanas. Será un sacrificio recuperar lo perdido, siempre se hará el esfuerzo para hacerlo aunque muchos no lo logren o se dmoren en lograrlo, pero estan vivos y sé que muchos son los que los ayudarán. Fuerza cubanos.

  • Elpidio dijo:

    Fuerza, compatriotas, Oriente se recuperará y saldrá más fortalecido, con la solidaridad de todos los cubanos y de amigos de otros países. No olviden a Nicaro, que sufrió mucho durante el ciclón, muchas casa destruidas y que se quedaron sin techos, muchas personas que perdieron sus pertenencias, necesitan urgente la ayuda de todos, es un pueblo trabajador y con la Solidaridad puede recuperarse y continuar su vida normal.

  • Noentiendo dijo:

    No ha publicado la nota del paso a la fase recuperativa? La Empresa Electrica de Santiago dice que por eso no ha comenzado a trabajar.

  • LDB dijo:

    Son tristes las imágenes de los desastres dejados por Melissa, pero lo bueno que tenemos los cubanos es el optimismo que nos caracteriza, por eso aquí estamos y seguiremos luchando para seguirnos creciendo ante las dificultades.

  • artemiseña dijo:

    Debastador- hace apenas un año en Cabañas Mariel en la provincia de Artemisa vivimos algo parecido con Rafael. Solo que hubo menos agua y los lugares son menos propensos a inundarse por no tener la cercanía de ríos tan caudalosos como en el oriente. Pero el viento con ese rugido que solo se escucha ante la intensidad de un huracán, ese ruido no lo hemos olvidado y no creo que podamos. Fuerza a nuestros hermanos del oriente del país, a levantarnos una vez mas.

  • Gela dijo:

    B. Días. Por fi, se sabe algo de veguita, en la provincia granma y yerba de Guinea en santiago de Cuba. Igual que muchos no se ha logrado la comunicación. Gracias.

  • Tania dijo:

    Quien mejor que un pinareño a pinareña para saber lo que es una noceh de ciclón, esa espera, entre ráfaga y ráfaga escuhndo como un felino hasta el filo de la hoja que corta el aire cuando cae. Cuando Ian pasó como un mounstro y no dejó nada con sus vientos infernales, al amanacer veias a kilometros de distancia todo el horizonte, hasta los transeuntes que a lo lejos cargaban su pesar por las pérdidas pero con la esperanza en su pecho. Mucho pedí porque este meteoro implacable, Melissa, no cobrara vidas de los hermanos orientales, están vivos y eso es lo que vale y una vez más el comienzo, con la fe de levantarse sobre el lodo, un reto a nuestra capacidad de resiliencia una vez más puesta a prueba. Fuerza hermanos desde Pinar, un abrazo.

  • Diego Alejandro (Urbanos Noris ) dijo:

    Este devastador huracán Melissa que entró a las costas de Santiago de Cuba y Granma con categoría 4 y luego se fue debilitando,ha dejado a toda una región afectada ,casas inundadas como en cuero que el agua subí asta dis metros casi tapando las casas ,hubieron heridos ,hubieron pérdidas materiales ,hubieron desastres en toda la región pero gracias a Dios estamos con vida ,mientras halla vida hay esperanzas .Yo soy de urbanos Noris ,acá los vientos fueron intensos y las lluvias aún más .Acompaño en su dolor a todo aquel campesino que perdió su siembra por causa de esta catástrofe,tambien a todo aquel que tuvo perdidas materiales.Se como duele esto porque lo he vivido en carne propia .Tambien agradecerle a todo el occidente y centro que se preocuparon por nosotros.Pero Cuba es fuerte y nos levantaremos de esta y de muchas más .

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