A 30 años de la “Tormenta del Siglo”: ¿Qué pasó esa noche y cómo la recuerdan algunos de sus protagonistas? (+ Podcast)

Imagen de satélite del 13 de marzo de 1993 a las 3:30 am. Fuente: CIMSS/Universidad de Wisconsin
La noche del viernes 12 de marzo de 1993 muchos cubanos fueron a la cama como cualquier otro día. Algunos, tras haber visto el parte del tiempo, con la llegada al día siguiente de un frente frío, se alegraron de poder disfrutar de temperaturas más bajas y otros quizás lamentaron que la lluvia les pudiera arruinar sus planes de fin de semana. Nada le indicaba al caimán del Caribe, que esa noche tranquila y estrellada, estaba justo en el camino de vientos, lluvias y tormentas, que convertiría la penumbra en día.
Pocos pensarían que las historias vividas hacía unos 10 años exactamente, volverían a repetirse y marcarían ese día en el calendario meteorológico, robándose un nombre, que aunque marcado por el impacto mediático, hoy muchos lo recuerdan: la “Tormenta del Siglo”. Un nombre un tanto exclusivo, por el que se conoce en nuestra área, aunque para Cuba, ya en el siglo XX se habían registrado eventos, hablamos en esta caso de huracanes, que muchos consideraría merecedores de ese nombre, aunque si reducimos la lista a solo sistemas invernales no hubo en los 1900 y quizás en la historia de Cuba algo a su altura.
Muchos habitantes del occidente de Cuba despertaron en medio de la madrugada bajo los embates del fenómeno, que barría a casi 100 kilómetros por hora desde cerca de la medianoche el archipiélago cubano. No fue hasta las primeras luces del día siguiente que tuvieron idea de la magnitud real del desastre. Otros, con más suerte de no vivir ese infierno o siquiera enterarse, despertarían en la mañana sorprendidos viendo los numerosos destrozos causados en sus localidades, mientras que en las noticias verían que el impacto había sido extensivo.
Esa noche en el Instituto de Meteorología los especialistas del turno nocturno, en su trabajo de rutina, recopilaban la información de las estaciones meteorológicas para la confección de los mapas del tiempo, los cuales ya en la tarde indicaban la presencia en el norte del golfo de México de una fuerte baja extratropical, que los incipientes modelos meteorológicos de la época habían avizorado unos 48 horas antes.
En un momento donde la digitalización y el acceso rápido a la información que tenemos hoy casi constituían ciencia ficción para ellos, este proceso de recepción analógica de los datos, incluso de las imágenes de satélite, implicaba un retraso en el procesamiento de la información de varias horas. Basta decir que las imágenes de satélite debían ser recibidas e impresas a modo de fotografía para ser consultadas, en blanco y negro.
Este equipo, compuesto por meteorólogos con experiencia, que ya en ese momento eran referentes en la materia, se combinaba con una joven meteoróloga que esa noche, lápiz en mano, trazaba pasadas las 9 de la noche el mapa del tiempo correspondiente a las observaciones de las 7 pm.
Asombrada esbozaba las isobaras (líneas de igual valor de presión), muy próximas una de las otras, por la intensidad del centro de baja presión. No lo podía creer, en su corta experiencia no ha visto nada así. Los más experimentados quizás había presenciado escenarios parecidos, pero Cuba no había vivido una situación similar, solo comparada al embate de un huracán. Tanto es así que muchos hoy, a 30 años de ese día, piensan que fue “un ciclón”. Sin embargo, lo que se trazaba en el golfo de México no era más que una baja extratropical, con su frente frío extendido hasta México, casi cruzando al océano Pacífico.

Mapa de superficie de las 7 pm del día 12 de marzo de 1993. Fuente: Archivo de mapas del Insmet/Elier Pila Fariñas
Cuando estuvo disponible la imagen de satélite, todos con asombro contemplaron la banda extensa de nublados y tormentas que se extendía desde el norte del golfo de México hasta Centroamérica, y que inevitablemente en poco tiempo afectaría el occidente de Cuba. En el argot meteorológico cubano: “tremenda zanahoria”.
El Jefe de Turno decide comenzar a avisar a todo el que debía saberlo, pero sobre todo a la población, ya que no daba tiempo para más nada que protegerse, por lo que se emitió un Aviso Especial. Era una vaguada u hondonada (como mejor lo conocían los cubanos en esa época) prefrontal, con áreas de tormentas eléctricas fuertes y una probabilidad muy alta (casi segura) de eventos meteorológicos severos: vientos muy fuertes, tornados, actividad eléctrica intensa y fuertes lluvias.
En 1993, un viernes en la noche, solo había dos medios disponibles: la radio y la televisión; el segundo de mucho más alcance a esa hora, que los viernes y sábado, tenía sus jornadas estelares nocturnas. En los únicos dos canales: una película y un programa de análisis informativo, conducido por el ya fallecido Héctor Rodríguez. Se combinaron el día de la semana, la hora, la tecnología disponible y lo inusual de la situación, poniendo esta su cuota de incredulidad ante la información emitida, para que no llegara a casi nadie y sorprendiera. En el canal 6 (hoy Cubavisión), al terminar la película, pasada la medianoche se dio el aviso, la gran mayoría de los que llegaron al final del largometraje, apagaron su televisor en los créditos y aquellos que alcanzaron a verlo no entendieron o no creyeron lo que se decía. Además a esa hora ya estaban las tormentas casi sobre el extremo occidental de Pinar del Río.
Por otro lado, en el canal 2 (hoy Telerebelde), con menos audiencia pero con programación en vivo, Héctor Rodríguez leyó la nota, según confesara tiempo después con desconfianza, por lo severa de la situación que informaba.
La banda de nublados barrió en solo horas y casi intacta la mitad occidental de Cuba, aunque los territorios más al oeste, La Habana incluida, llevaron lo peor: vientos que llegaron a rachas de 160 kilómetros por hora, no obstante investigaciones basadas en los daños estiman que pudieron alcanzar los 215 kilómetros por hora.
Hoy tenemos a la mano imágenes de satélite digitalizadas, que nos permiten ver la secuencia completa de la tormenta y es difícil imaginarnos como “a ciegas” pudo realizarse esta información vital, que a la postre y lamentablemente no cumplió su función. También una gran cantidad de informaciones, fruto de investigaciones que a posteriori han desagregado minuto a minuto lo que ocurrió. Una situación digna de mostrar como ejemplo en las clases de meteorología, ya que contó con todos los ingredientes atmosféricos, combinados de manera idónea.
Lo peor no había pasado
Los fuertes vientos que sintieron en la madrugada los aterrorizados habitantes de la región occidental, ocurrieron al paso de la vaguada prefrontal, que gracias a su rápida velocidad de traslación duraron unos minutos, aunque suficientes para asegurar los destrozos. En el golfo de México, los vientos asociados con la circulación de la baja extratropical, indujeron grandes marejadas, que como mar de leva comenzaron desde la mañana del mismo día 13 a llegar a la costa norte del occidente de Cuba. Como si no fuera poco lo vivido en la madrugada, La Habana sufrió las peores inundaciones costeras en su historia, contradictoriamente, mientras imperaba un ambiente ligeramente invernal y con vientos leves. Unos 12 años después, esta vez sí culpa de un huracán [Wilma], La Habana bajo “buen tiempo, con sol y algunas nubes” se inundaba a niveles que desplazaron al segundo lugar en los libros aquel fin de semana de marzo de 1993.
Las temperaturas notablemente frías, que se registraron en la madrugada del día 14 en la región central, fueron opacadas en la memoria por la tragedia precedente.
Ha pasado el tiempo—tres décadas de esta fecha— y hoy aquella joven inexperta cuya firma reza en el mapa, que todavía recuerda y se impresiona con lo vivido esa noche, ocupa la jefatura del Centro de Pronósticos. Generaciones que han nacido después solo conocen de “la Tormenta” por las historias de sus padres o abuelos, quizás sacadas de sus recuerdos, como símil cuando el reciente embate del tornado de 2019 en La Habana. Una memoria histórica que más allá de la anécdota, nos puede ayudar a enfrentar situaciones similares en la actualidad— cuando tenemos herramientas más que suficientes para evitar todo aquello que ese 13 de marzo agravó la situación— pero que también impone nuevos retos.
Queremos dedicar esta reseña a tantos héroes anónimos que han trabajado en situaciones similares en el Centro de Pronósticos y en los Centros Meteorológicos Provinciales y que solamente aparecen reseñados por su cargo o como parte de un grupo. Pero en especial a dos de los imprescindibles, que ya no están con nosotros: Eliseo Oria y Rolando Martínez Cantero.
Acompáñenos, a 30 años de aquella fecha, a conversar con algunos protagonistas y escuchar en su propia voz cómo vivieron “desde adentro” esas horas, donde todo cambió repentinamente de la calma a la tempestad.
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Yo vivía en Santa Fe en ese momento, que horror. No quiero ni acordarme de aquello. Pero es muy interesante el artículo.
Busquen igual fecha en otros siglos. Pueden cónsultar los archivos de India. Acontecimientos relacionados con hundimiento de embarcaciones, etc. Van a recibir una gran sorpresa.
Estaba con un amigo y nuestras respectivas esposas, y viendo el cielo en el horizonte, dijimos, vamos echando, que lo que viene es de ampanga. Así fue, lo que vino , cambio el contorno de la isla.
Me faltó decir, estábamos en el malecón habanero...
Como olvidar ese dia, esa noche , esa madrugada fue desastrosa el techo de mi casa era de tejas de fibrosen y se rompieron caian bloques en el techo y hay fue donde vimos el cielo rojo como candela nos abrazamos mi hermana , mi mama y yo nos recostamos a una paret y la paret parecia de gelatina porque se movia como nunca imagine que una paret de congreto podia poverse asi , cuando termino todo , todo era devastador y fue escalofriante el desastre a la mañana siguiente , fue aterrador todo , nunca podré olvidar esa noche de marzo del 93 nunca la olvidare , marco mi vida para siempre
Tengo la experiencia vivida de aquel momento.
Pero de noche estrellada nada, recuerdo perfectamente que sobre las 11 de la noche el sur era fuerte y le comenté a un amigo, cuando hay un sur tan fuerte así debe ser el norte que entrará.
Y en efecto, a la mañana siguiente sobre las 8 de la mañana fuí a recoger a un amigo en la calle 3ra y 16 en Miramar y todo estaba relativamente en calma, cuando fui a llevar sobre las 4:00 PM a mi amigo no se podía entrar a Miramar, aquello era increíble.
Eso sí, hubo vientos muy fuerte todo el día.
Esa noche madrugada mi hija con dos años y medios estaba ingresada en el Pediátrico del Cerro y yo salía de de Madruga en esa madrugada para verla, al llegar a la Habana ví todos los destrozos que había hecho la Tormenta del Siglo en ese trayecto hasta La Habana.
El año anterior hubo intensas penetraciones del mar en La Habana, de las que casi nadie se acuerda. Yo si pq a mi hijo enfermo y a mi esposa hubo que evacuarlos en bote. La foto salió en Bohemia. Cuando la tormenta del siglo estaba movilizado agricultura, sentí lid embates po la madrugada. A mediodía llegué a Vedado y no me dejaron llegar a mi casa, en la zona baja. Aquello fue horrible. Después viví allí otras penetraciones del mar, pero ninguna como las dos que menciono.
Yo escuché el aviso por la tv después de la pelicula. Mi esposa e hijos, así como mis padres, dormían. Me acosté muy preocupado por mi techo de tejas de fibro en mal estado. Desperté por el ruido de los truenos y aunque hubo apagón veía perfectamente pues los relámpagos eran continuos. Miré al techo y este se movía hacia arriba y hacia abajo; pronto vi como se elevaba como succionado por un gran tornado. Mi casa quedó sin techo y sin la cerca entre ella y la del vecino. Estaba en Arroyo Naranjo. Todos salimos ilesos.
Recuerdo esa noche. Dura de verdad
Muy buen artículo, felicidades Elier. Recuerdo esa noche pues estaba en los preparativos de mi boda y a la mañana siguiente tenía la prueba de mi vestido de novia, que por supuesto se pospuso pues La Habana estaba de locura. Vivía en Lawton y desde mi casa se veía La loma del burro que desde niña me parecía la crin de un caballo, pues esa noche la tormenta destruyó muchos árboles y cambió el paisaje de esa loma para siempre
Si recuerdo esa noche.me acoste despues de la pelicula sino mal recuerdo era un filme Viaje fantastico al terminar como a la 12 de la noche aoroximadamente dieron un parte interrumpieron el canal yo deje la ventana habierta me acoste luego senti como sonaba al mover la ventana me tire a ver en ese momento se fue la luz y vi como la noche se iluminaba en rojo y blanco pense que era una explosion nuclear que recuetdo impresionante nunca mas la he vivido mi saludos para esos meteorologos
En ese momento me encontraba pasando el servicio militar en el regimiento de embajadas y casualmente era yo el que estaba cubriendo la guardia en la garita que daba p el malecón .
Parece mentira que ya hayan pasado 30 años, soy de Granma y viajaba en una rastra atrás ayudando en una mudanza de uno Vesinos hermanos y justo nos sorprendió entrando en la madrugada entre Matanzas y La Habana como todo estaba cubierto con una lona parecía una tormenta en un Barco velero fue increíble verlo todo desde una rastra en movimiento ,el chofer nunca se detuvo y como me gusta ver las tormentas pues fue una aventura
A pesar de tantos años, cosas así no se olvidan. Estaba con mis hijos en la terraza y entramos para irnos a dormir.
No sé qué tiempo había pasado cuando un ruido infernal parecido al de una metralleta entró en el cuarto junto a un sin fin de relámpagos horribles. Corrimos a la cama y juntos muy apretados los tres pasamos aquellas horas de terror. Lo recuerdo cómo si hubiera sido ayer
Tremendo fue ese momento,la gran mayoría ya dormíamos,mi abuela vivía cerca del malecón 3ra y A cerca del Riviera ,por suerte vivía en una casa en alto por esa zona muchos lo perdieron todo, amanecieron con el agua a la cintura no dió tiempo a nada una experiencia terrible,lasBTR de las FAR sacaban a la gente y botes salvavidas recuerdo las imágenes del TV,y los cuentos de mi abuela,varios vecinos perdieron hasta los pisos de las casas que el agua los levantó,GRACIAS a los trabajadores de meteorología, siempre han sido muy adnegados en su trabajo
Aunque soy de Sancti Spiritus, lo viví en carne propia en la capital, pues ese año me encontraba cumpliendo el Servicio Militar en la unidad 2600 ubicada en Fontanar y los fuertes vientos partieron muchas matas y arrancaron planchas de techo con sus ganchos. Fue horrible, me encontraba de guardia en ese momento y lo único que pude hacer fue resguardarme en un silo y esperar la mañana para que pudieran llegar a dónde estaba pues todo el camino quedó tupido por las matas partidas o arrancadaa
Yo estaba en la zafra, como apoyo a la brigada de macheteros del sindicato de cultura en villa clara, en las inmediaciones de general carrillo. De madrugada el viento se llevó el techo del albergue y vimos entonces el cielo rojo. No sabíamos que podía estar pasando. Nos guarecimos debajo de las literas. Al amanecer llegó la orientación de evacuar y regresar a casa. Por el camino hacia Santa Clara fuimos viendo los estragos del viento y comprendimos así la magnitud de lo que había pasado. Cada vez que se habla de la tormenta del siglo recuerdo la impresión de sentir el ruido del techo del albergue al volar en pedazos y uno no saber que estaba pasando.
Horrible situación,lo recuerdo muy bien,el cielo se puso rojo como la sangre y después vino la debacle,trote momento para muchos
Yo nací en 1987 tenia 6 años y ese día no se me olvida, recuerdo detalles como si fuese hoy, supongo por lo traumatico del evento para mi, pues vivía en la misma casa donde la única fallecida del evento fue mi prima de 9 años Misleidy.
Como muchos, no tuve ninguna información previa. Estaba en esos días en Cayo Calvario, en la costa sur de Cuba, debajo de lo provincia de Matanzas. Laboraba en la Empresa Pesquera de la provincia y nos dedicábamos a la construcción de un centro de acopio de pescado. Éramos un grupo de ocho a diez personas, la mayoría pescadores y personal de mantenimiento, era yo el único ¨de oficina¨. En la mañana habíamos culminado un rancho para dormir, con columnas hicadas en la arena del cayo, en su parte suroeste. En la madrugada nos despertó el fortísimo viento, que arremolinaba la arena y nos golpeaba en todas direcciones, suerte que duró poco tiempo aquel extraño evento. Cuando terminó, salimos, pero no vimos nada. Al aclarar, vimos buena cantidad de restos y basuras que el aire y el mar habían tirado por doquier, y la lancha de guardafornteras, un fuera de borda de unos 5 m, que a prima noche había arribado y atado a unos raíles que habíamos hincado en la costa como parte del futuro dentro de acopio, con dos guardias que habían pernoctado con nosotros, estaba, limpiamente, desatada y volcada, sin otro daño, ni siquiera se rompió el parabrisas, sobre la arena del cayo. Después nos dimos cuenta que el ¨rancho¨ se había movido, sin otro percance, más de un metro de su ubicación original, en dirección a la siguapa, lagunato salobre dentro del cayo. Lo testificaban los surcos en la arena. En ese momento nos dimos cuenta del gran riesgo corrido y la gran suerte que habíamos tenido. En la tarde, al regresar la ¨enviada¨ o embarcación madre, fue que nos enteramos del evento meteorológico, que aún no se llamaba La Tormenta del Siglo.
Esa noche había viento fuerte, en ese tiempo vivía en 12 y malecón, me fui a dormir y antes de amanecer mi novia se fue a clases , osea en ese momento el viento no asustaba porque ella se fue como todos los días, yo seguí durmiendo , cuando desperté, serían algo más de las 8 AM , me asomo a la ventana y me impresionó que no se veía el malecón y las olas rompían directamente en el castillito, había viento pero no aciclonado , bajo a la terraza y el agua cubría toda la planta baja del edificio, subo al tercer piso y desde un balcón observo que el agua llegaba casi hasta la calle línea. Ese día los estudiantes no pudieron regresar a la beca y fueron ubicados en otras residencias estudiantiles.
Lo recuerdo como si fuera ahora eran sobre la 1 am y mi familia y yo acabábamos de llegar a la casa en bicicleta desde el reparto Santa Amalia pues en el nuestro (SMP) no habia corriente, de momento comenzó una llovizna pertinaz, el cielo de volvio una bola de fuego y el viento comenzó a soplar tan fuerte q aún dentro de la casa con las persianas cerradas no se podian abrir las puertas de los cuartos por la presión o cajon de aire y en solo unos minutos desastre total.No se si fue mejor no tener conciencia de lo que estaba pasando
Yo estudiaba en La Habana, especificamente en la cabaña, aquello fue increible cuando despertamos en la mañana La Habana estaba inundada, nosostros teniamos una excelente vista desde las alturas de la cabaña, despues apoyamos en la limpieza del tunel de la bahia, ese proceso duro varios dias. En la playa del chivo estaban los peces muertos por la fuerza del oleaje, increible...
En ese tiempo yo trabajaba como guía de turismo en Varadero y ese día salí con un grupo de 40 alemanes hacia La Habana en una excursión que se llama Habana Especial, que incluye City tour en la ciudad, almuerzo en Habana Vieja, recottido en Habana Moderna, tiempo libre en la zona de la Rampa, cambio de ropa y cena en la Marina Hemingway, Show en Cabaret Tropicana y retorno a Varadero, a donde se llegaba normalmente a las 3 de la madrugada. Todo se pudo hacer hasta eso de las 5 pm, cuando ya empezaba a ponerse feo, salimos por eso más temprano hacia la Marina, mientras pedíamos instrucciones por planta al puesto de mando. Nos decían siempre que continuáramos normal. Cuando entramos a la Marina, fuimos hasta el último canal, y allí nos dijeron que nos fuéramos, pues habían anunciado desborde de los canales, por lo que dimos la vuelta, y cuando salimos de ahí ya los canales se estaban desbordando. Sólo entonces nos dieron orden de regresar a Varadero. Se imaginarán el viaje. Imposible el trayecto por los túneles. En el Vedado la gente en botes, los policías evacuando a las personas, salimos por Guanabacoa hasta Vía Blanca, en un trayecto donde veíamos caer palmas, el bus constantemente vapuleado por el viento, en fin, una pesadilla. Sin embargo, logramos que todo el grupo se mantuviera sereno, haciendo fotos y videos, cuando los rayos iluminaban el camino y el mar revuelto y desbordado, hasta que llegamos ilesos al destino. Fue algo bien difícil de olvidar. Tuvimos la suerte de tener un excelente chofer de Veracuba, al que siempre le estaremos agradecidos.
Jejeje me acuerdo y me rio. yo estaba becado en el pre en el campo 1er PCC en mi primer año. Recuero que tuvimos que unir varias literas y alejarnos de los ventanales que rugian de tanto aire. Esa noche dormimos hasta tres en un solo colchon y varias colchas. La gente reía y hacían chistes de que se iba a acabar el mundo, pero nadie se asomaba para ver como estaba la cosa alla afuera. El aíre era imponente en un tercer piso. Lo peor fue en la mañana siguiente que veiamos que la guagua de los profe no llegaba y el pan del desayuno se había atrasado. Los cocineros (Y en mi memoria está, para las personas que pasamos el pre en 1er PCC un cocinero añoso de alias "GUAMUTA" si está vivo que dios le de mucha salud y si no está entre nosotros pues que dios lo tenga en la gloria) no habían podido hacer el desayuno. Las casas de tabaco eran cubiertas por una tela tipo de gaza con varias estacas intermedias que sujetaban la tela con unos cables bien gruesos, pues parecían una golosina con merengue. arraso con cuanto había a su paso. Las calfrisas estaban sin tejas y todo el tabaco guardado estaba hecho talco. En parte nos alegramos porque no teníamos campo y era un desorden sin el director (Orozco un personaje archi conocido por toda la Habana, por caracterizarse con un estricto caracter pero excelente persona). Pero eran esos tiempos, tiempos que desee nunca pasaran a pesar del hambre que se pasaba y el trabajo con el agua para bañarse y demás.
Aquel día me encontraba hospedado en un centro recreativo en Playa La Boca, Trinidad, con mi esposa y mi primer hijo con apenas 4 años, eran aproximadamente las 7 de la mañana, y desde la habitación comenzamos a ver hacia el mar el cielo convertirse en una gran y extensa nube negra que se acercaba precipitadamente, ya encima de nosotros comenzamos ver las nubes rojas y soplar muy fuerte el viento y a llover, pero no era un aguasero más bien lluvias cortas y pocas, al comenzar a sentir el silvido del viento, le dije a mi esposa coge el niño y metete debajo de la litera esto se va a poner más feo, ella asustada cumplió lo indicado, yo me quedé pegado a la ventana observando como se empensaban a caer los árboles, la corriente por supuesto no la habían quitado, pero no pasaron 5 minutos y se fué, al parecer por corte del circuito a causa de los vientos, luego de media hora de sentir los vientos comenzó a bajar la tormenta y aproximadamente pasado una hora ya se había acabado todo y el sol salió reluciente. El lugar donde estabamos resistió y con cierto temor salimos a la calle, que sorpresa nos llevamos, múltiples casas con los techos derribados, arboles caidos al por mayor, muchos de ellos contra las viviendas, las olas del mar llegando casi a la carretera y el pueblo totalmente sorprendido de que no hubo un lesionado, al llegar la corriente pusimos el TV y conocimos que se trataba de la Tormenta del Siglo. Experiencia única porque lo vi todo desde un segundo piso.
Ojalá alguno de los estudiantes de aquel grupo lea esta redacción. habíamos resuelto una casa en Brisas del Mar los estudiantes de un aula completa. Nos encontrábamos a media cuadra del mar muy cerca del ranchón. Sin tv, sólo gozábamos del momento, dominó, tragos y música porque esa tarde algo anormal ocurría, no pudimos meternos al agua y no habían mosquitos. Sin saber lo q venía, nos sorpredieron las luces en el cielo, la fuerza del aire y pronto tuvimos q encerrarnos todos dentro de aquella casa bajo intensos truenos y lluvias. Recuerdo como si fuera ahora el bullicio y terror q estabamos viviendo. Nada q hacer hasta q amaneció. Nos hallábamos dentro del mar literalmente, El ranchón parecía un islote, un pino sobre nuestro techo, peces y barquitos portugueses por todas partes, postes en el suelo. Aquel día se marcharon algunos y otros nos quedamos como aborigenes por 3 o 4 días más. Bendiciones para aquel grupazo! siempre es bueno recordar.
Alguien que me cuente que le pasó a los edificios del Sierra Maestra situados en municipio Playa, frente a la tienda la Puntilla, según cuentan despues de la tormenta del Siglo debieron ser desalojados, quisiera saber la verdadera historia de porque están abandonados....
En el año 2006 trabajé con pescadores de la Flota del Golfo (FLOGOLFO) y varios de ellos pasaron esa tormenta en el Golfo de México, afortunadamente no les pasó nada.
¿Desastre? Según yo recuerdo, a pesar de todos los males que dejó la "tormenta del siglo", nos cayó como una bendición. Cuando se recuerda el período especial, sólo se hace referencia a la caída del campo socialista, pero muy poco (yo diría que nada) se refiere a la seca que asolaba a nuestro país. Los embalses se secaron en su totalidad, fue un período de nada de lluvia durante unos 5 años. Se pronosticaba que para que Cuba recuperara su fondo hídrico deberían de pasar 10 años con un buen régimen de lluvia.
Sería muy bueno que los compañeros de meteorología y recursos hidráulicos hicieran la historia de esa época.