Soberanía bajo presión: Cómo EEUU pretende decidir con quién cooperan los países de América Latina

“Caravana por la paz y contra el bloqueo imperialista. Solidaridad con Cuba”. Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS.
Cubadebate reproduce el editorial del diario El Popular, de Uruguay: “Soberanía bajo presión”
A lo largo de las últimas décadas, los gobiernos de Estados Unidos han convertido la cooperación médica cubana en un blanco sistemático de su obsesión.
El método se repite con una constancia que ya no sorprende: presión política, amenazas veladas o explícitas, operaciones de espionaje, campañas de desinformación y, sobre todo, mentiras presentadas como verdades presuntamente incuestionables.
El objetivo no es proteger derechos humanos ni combatir la trata de personas como enuncian, el objetivo, en última instancia, es impedir que los países de la región ejerzan su soberanía y decidan libremente con quién cooperan.
No se trata de episodios aislados, sino de una política sostenida, aplicada con distintos gobiernos, distintos países y en distintos contextos.
Gobiernos que reciben advertencias sobre represalias diplomáticas, económicas o militares.
Se amenaza con incluir a países en listas de naciones que supuestamente toleran el “trabajo forzoso” o la “trata de personas”, elaboradas unilateralmente por Washington y usadas como instrumento de coerción.
Se despliegan operaciones de espionaje y seguimiento sobre funcionarios, legisladores y actores políticos que defienden o mantienen estos acuerdos.
Y se impulsan campañas de desinformación que presentan como esclavitud lo que es cooperación voluntaria, y como negocio lo que no genera un centavo para Cuba.
Este patrón no distingue entre países grandes y pequeños, ni entre gobiernos de uno u otro signo. Se aplica a quien se atreva a mantener vínculos con Cuba en materia de salud.
El elemento más grave, y más repetido, es la mentira.
La acusación de que las brigadas médicas cubanas constituyen “trata de personas” o “trabajo forzoso” es falsa de principio a fin, y tanto quienes la sostienen, como quienes reciben la cooperación cubana lo conocen.
Los hechos son claros: En la mayoría de los países donde médicos cubanos trabajan, Cuba no recibe un centavo de estos convenios. Quien afirme lo contrario debe probarlo, cosa que no ha hecho Estados Unidos.
Los médicos viajan voluntariamente, su participación es una decisión individual y no una imposición, son profesionales que eligen ejercer donde se les necesita.
Los países receptores cubren alimentación, hospedaje, transporte interno y pasajes, de modo que el costo operativo recae sobre quien solicita el servicio, como en cualquier acuerdo profesional.
Y algo más, en Cuba, a pesar de la situación económica debido al genocida bloqueo, los profesionales cubanos mantienen su salario íntegro: no pierden su puesto, su antigüedad ni su ingreso mientras cumplen misión en el exterior.
Frente a esta realidad, la acusación estadounidense no es un error: es una construcción deliberada que se repite porque sirve a un objetivo geopolítico, no porque sea verdadera.
Cada país de América Latina debería tener y defender el derecho soberano de decidir su política de salud, sus convenios de cooperación y sus alianzas internacionales.
Ese derecho no debería admitir tutelajes, ni vetos, ni condicionamientos externos.
Cuando Washington amenaza a un país por contratar médicos cubanos, está violando su soberanía.
Cuando lo espía por mantener esos acuerdos, también.
Cuando miente sobre las condiciones de esa cooperación para justificar presiones, viola su soberanía y además falta a la verdad.
La soberanía no se defiende solo frente a los débiles; se defiende, sobre todo, frente a los poderosos que pretenden decidir por otros.
Y en América Latina, esa pretensión tiene una historia larga y dolorosa que la región conoce bien.
Las brigadas médicas cubanas son un acuerdo entre Estados soberanos: Cuba envía profesionales que los países solicitan y reciben, mientras Estados Unidos envía advertencias que nadie pidió.
La diferencia es evidente.
Lo que está fuera de lugar no es la cooperación, sino la pretensión imperial de decidir por otros, sostenida en amenazas, espionaje y mentiras.
Lo que está fuera de discusión es la voluntad internacionalista y de cooperación de Cuba aún en las circunstancias que la política de asedio y de castigo colectivo por el gobierno de Estados Unidos impone a la isla.
Lo que está fuera de discusión es la dignidad y la transparencia con la que Cuba ha obrado siempre a pesar de campañas y calumnias muchas veces secundadas por medios de comunicación dóciles al capital.
América Latina tiene derecho a decidir por sí misma, defender y exigir ese derecho no es un gesto ideológico: es ejercer soberanía.
- ¿Cómo afecta la nueva medida de OFAC a las autorizaciones previas a ciudadanos estadounidenses para reuniones o conferencias profesionales en Cuba?
- Cuba en la Asamblea General de la ONU: seis voces contra el bloqueo
- Los artistas cubanos tienen derechos a la libre creación y a la vida
- Soberanía bajo presión: Cómo EEUU pretende decidir con quién cooperan los países de América Latina
- Marco Rubio firma su ronda semanal de medidas contra Cuba
- ir aBloqueo contra Cuba »
- ¿Tu teléfono atrasó la hora este 1 de noviembre? Así puedes corregirlo
- Torreones habaneros
- Cincuenta años del Poder Popular en Remedios: La historia también se mide por las respuestas
- Hematología en Sancti Spíritus: El desafío de curar y formar al relevo
- La Revolución es inclusión (+ Fotos y Video)
- ir aEspeciales »
- Elecciones de medio mandato en EE.UU.: lo que está en juego es el límite al poder de Trump
- La victoria de Lula derrota el autoritarismo
- Ana Elisa Santos Silva, la estratega de 21 años que hackeó al bolsonarismo y blindó a Lula
- La Revolución es inclusión (+ Fotos y Video)
- Los estrategas de Lula revelan las claves de su campaña digital
- ir aPolítica »

Haga un comentario