A 30 años de la “Tormenta del Siglo”: ¿Qué pasó esa noche y cómo la recuerdan algunos de sus protagonistas? (+ Podcast)

Imagen de satélite del 13 de marzo de 1993 a las 3:30 am. Fuente: CIMSS/Universidad de Wisconsin
La noche del viernes 12 de marzo de 1993 muchos cubanos fueron a la cama como cualquier otro día. Algunos, tras haber visto el parte del tiempo, con la llegada al día siguiente de un frente frío, se alegraron de poder disfrutar de temperaturas más bajas y otros quizás lamentaron que la lluvia les pudiera arruinar sus planes de fin de semana. Nada le indicaba al caimán del Caribe, que esa noche tranquila y estrellada, estaba justo en el camino de vientos, lluvias y tormentas, que convertiría la penumbra en día.
Pocos pensarían que las historias vividas hacía unos 10 años exactamente, volverían a repetirse y marcarían ese día en el calendario meteorológico, robándose un nombre, que aunque marcado por el impacto mediático, hoy muchos lo recuerdan: la “Tormenta del Siglo”. Un nombre un tanto exclusivo, por el que se conoce en nuestra área, aunque para Cuba, ya en el siglo XX se habían registrado eventos, hablamos en esta caso de huracanes, que muchos consideraría merecedores de ese nombre, aunque si reducimos la lista a solo sistemas invernales no hubo en los 1900 y quizás en la historia de Cuba algo a su altura.
Muchos habitantes del occidente de Cuba despertaron en medio de la madrugada bajo los embates del fenómeno, que barría a casi 100 kilómetros por hora desde cerca de la medianoche el archipiélago cubano. No fue hasta las primeras luces del día siguiente que tuvieron idea de la magnitud real del desastre. Otros, con más suerte de no vivir ese infierno o siquiera enterarse, despertarían en la mañana sorprendidos viendo los numerosos destrozos causados en sus localidades, mientras que en las noticias verían que el impacto había sido extensivo.
Esa noche en el Instituto de Meteorología los especialistas del turno nocturno, en su trabajo de rutina, recopilaban la información de las estaciones meteorológicas para la confección de los mapas del tiempo, los cuales ya en la tarde indicaban la presencia en el norte del golfo de México de una fuerte baja extratropical, que los incipientes modelos meteorológicos de la época habían avizorado unos 48 horas antes.
En un momento donde la digitalización y el acceso rápido a la información que tenemos hoy casi constituían ciencia ficción para ellos, este proceso de recepción analógica de los datos, incluso de las imágenes de satélite, implicaba un retraso en el procesamiento de la información de varias horas. Basta decir que las imágenes de satélite debían ser recibidas e impresas a modo de fotografía para ser consultadas, en blanco y negro.
Este equipo, compuesto por meteorólogos con experiencia, que ya en ese momento eran referentes en la materia, se combinaba con una joven meteoróloga que esa noche, lápiz en mano, trazaba pasadas las 9 de la noche el mapa del tiempo correspondiente a las observaciones de las 7 pm.
Asombrada esbozaba las isobaras (líneas de igual valor de presión), muy próximas una de las otras, por la intensidad del centro de baja presión. No lo podía creer, en su corta experiencia no ha visto nada así. Los más experimentados quizás había presenciado escenarios parecidos, pero Cuba no había vivido una situación similar, solo comparada al embate de un huracán. Tanto es así que muchos hoy, a 30 años de ese día, piensan que fue “un ciclón”. Sin embargo, lo que se trazaba en el golfo de México no era más que una baja extratropical, con su frente frío extendido hasta México, casi cruzando al océano Pacífico.

Mapa de superficie de las 7 pm del día 12 de marzo de 1993. Fuente: Archivo de mapas del Insmet/Elier Pila Fariñas
Cuando estuvo disponible la imagen de satélite, todos con asombro contemplaron la banda extensa de nublados y tormentas que se extendía desde el norte del golfo de México hasta Centroamérica, y que inevitablemente en poco tiempo afectaría el occidente de Cuba. En el argot meteorológico cubano: “tremenda zanahoria”.
El Jefe de Turno decide comenzar a avisar a todo el que debía saberlo, pero sobre todo a la población, ya que no daba tiempo para más nada que protegerse, por lo que se emitió un Aviso Especial. Era una vaguada u hondonada (como mejor lo conocían los cubanos en esa época) prefrontal, con áreas de tormentas eléctricas fuertes y una probabilidad muy alta (casi segura) de eventos meteorológicos severos: vientos muy fuertes, tornados, actividad eléctrica intensa y fuertes lluvias.
En 1993, un viernes en la noche, solo había dos medios disponibles: la radio y la televisión; el segundo de mucho más alcance a esa hora, que los viernes y sábado, tenía sus jornadas estelares nocturnas. En los únicos dos canales: una película y un programa de análisis informativo, conducido por el ya fallecido Héctor Rodríguez. Se combinaron el día de la semana, la hora, la tecnología disponible y lo inusual de la situación, poniendo esta su cuota de incredulidad ante la información emitida, para que no llegara a casi nadie y sorprendiera. En el canal 6 (hoy Cubavisión), al terminar la película, pasada la medianoche se dio el aviso, la gran mayoría de los que llegaron al final del largometraje, apagaron su televisor en los créditos y aquellos que alcanzaron a verlo no entendieron o no creyeron lo que se decía. Además a esa hora ya estaban las tormentas casi sobre el extremo occidental de Pinar del Río.
Por otro lado, en el canal 2 (hoy Telerebelde), con menos audiencia pero con programación en vivo, Héctor Rodríguez leyó la nota, según confesara tiempo después con desconfianza, por lo severa de la situación que informaba.
La banda de nublados barrió en solo horas y casi intacta la mitad occidental de Cuba, aunque los territorios más al oeste, La Habana incluida, llevaron lo peor: vientos que llegaron a rachas de 160 kilómetros por hora, no obstante investigaciones basadas en los daños estiman que pudieron alcanzar los 215 kilómetros por hora.
Hoy tenemos a la mano imágenes de satélite digitalizadas, que nos permiten ver la secuencia completa de la tormenta y es difícil imaginarnos como “a ciegas” pudo realizarse esta información vital, que a la postre y lamentablemente no cumplió su función. También una gran cantidad de informaciones, fruto de investigaciones que a posteriori han desagregado minuto a minuto lo que ocurrió. Una situación digna de mostrar como ejemplo en las clases de meteorología, ya que contó con todos los ingredientes atmosféricos, combinados de manera idónea.
Lo peor no había pasado
Los fuertes vientos que sintieron en la madrugada los aterrorizados habitantes de la región occidental, ocurrieron al paso de la vaguada prefrontal, que gracias a su rápida velocidad de traslación duraron unos minutos, aunque suficientes para asegurar los destrozos. En el golfo de México, los vientos asociados con la circulación de la baja extratropical, indujeron grandes marejadas, que como mar de leva comenzaron desde la mañana del mismo día 13 a llegar a la costa norte del occidente de Cuba. Como si no fuera poco lo vivido en la madrugada, La Habana sufrió las peores inundaciones costeras en su historia, contradictoriamente, mientras imperaba un ambiente ligeramente invernal y con vientos leves. Unos 12 años después, esta vez sí culpa de un huracán [Wilma], La Habana bajo “buen tiempo, con sol y algunas nubes” se inundaba a niveles que desplazaron al segundo lugar en los libros aquel fin de semana de marzo de 1993.
Las temperaturas notablemente frías, que se registraron en la madrugada del día 14 en la región central, fueron opacadas en la memoria por la tragedia precedente.
Ha pasado el tiempo—tres décadas de esta fecha— y hoy aquella joven inexperta cuya firma reza en el mapa, que todavía recuerda y se impresiona con lo vivido esa noche, ocupa la jefatura del Centro de Pronósticos. Generaciones que han nacido después solo conocen de “la Tormenta” por las historias de sus padres o abuelos, quizás sacadas de sus recuerdos, como símil cuando el reciente embate del tornado de 2019 en La Habana. Una memoria histórica que más allá de la anécdota, nos puede ayudar a enfrentar situaciones similares en la actualidad— cuando tenemos herramientas más que suficientes para evitar todo aquello que ese 13 de marzo agravó la situación— pero que también impone nuevos retos.
Queremos dedicar esta reseña a tantos héroes anónimos que han trabajado en situaciones similares en el Centro de Pronósticos y en los Centros Meteorológicos Provinciales y que solamente aparecen reseñados por su cargo o como parte de un grupo. Pero en especial a dos de los imprescindibles, que ya no están con nosotros: Eliseo Oria y Rolando Martínez Cantero.
Acompáñenos, a 30 años de aquella fecha, a conversar con algunos protagonistas y escuchar en su propia voz cómo vivieron “desde adentro” esas horas, donde todo cambió repentinamente de la calma a la tempestad.
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Desde que comenzaron a hablar que se acercaba una tormenta a Cuba, se me quitó el sueño, tenía casi 30 años, y dos niños pequeños, me concentré en los preparativos, los cuidados de la casa. Por la noche el viento muy fuerte, noche madrugada eran martillazos en una de las paredes del costado, de mi casa, en el Municipio Playa. Acosté a los niños en el cuarto de mi mamá junto a ella, por si se venía abajo todo ese costado de mi casa por lo menos se salvaran ellos tres. Mi esposo y yo, nos fuimos para la sala, y unos vecinos vinieron y estaban en el comedor. Todos se durmieron, menos yo. Pensé que se rompería toda esa pared, la suerte que es de contención. En la madrugada, amaneciendo el cielo estaba rojo, como de películas. La verdad, no quiero recordar ese día, primera vez en mi vida que el miedo, el susto, me hacían temblar.
Recuerdo muy bien esa noche, como no (cómo olvidarla!). Estaba trabajando en mi turno de 24 horas en la Estación Terrena de Jaruco. Da la casualidad que minutos antes de que se desatara la tormenta tuve que salir del edificio principal (ese de forma circular que sale en todas las fotos de la Estación con la antena parabólica rusa encima) hacia otra edificación mas pequeña, que llamábamos la Standard B (por el tipo de equipamiento allí instalado). Fui a hacer unas pruebas técnicas que solicitó un corresponsal extranjero. Realicé las pruebas rápido y casi terminando se desató "aquello". Fue sorpresivo, porque yo hacia 5 minutos que había cruzado los apenas 10 - 20 metros que me separaban del edificio principal, bajo un cielo negro y estrellado. Fui a salir y tuve que cerrar la puerta de aluminio y cristales rápidamente. La tormenta fue breve (de pocos minutos, quizás 10 -15), pero el viento era una bestia salvaje y los relámpagos traían la claridad del día a la noche. Los truenos eran sonaban a cañonazo de alto calibre y la lluvia era torrencial. Pude verlo todo a través de los cristales de la pequeña edificación donde estaba. Me atemoricé un poco pensando si aquellos cristales soportarían la fuerza del viento. Cuando pude salir, me sorprendió la cantidad de agua que me rodeaba, como si hubiera estado lloviendo dos horas seguidas. Y al día siguiente vi los destrozos en los bosques que no rodeaban y en la cercana villa de Tapaste, las personas ponían a secar los colchones que se habían mojado por la inundación de una zanja que pasa por la entrada del pueblo. Además, se veían daños en algunas viviendas. la gente comentaba y se veía sorprendida. Fue algo para recordar, de esas cosas que no se olvidan jamás.
Horrible la experiencia, parecía un bombardeo inesperado, una incertidumbre, las niñas pequeñas, dormidas, y aquellos truenos y relámpagos no cesaban. Fuimos de los que vimos y escuchamos la última versión del NTV, pero no pensamos fuera tanto. Gracias por el artículo.
En cuanto a la inundacion costera, es cierto que la del Wilma fue la mas extensa, pero en cuanto a intensidad, la de la tormenta del siglo fue mas intensa. Durante la tormenta del siglo, el nivel del agua dentro de mi casa me llego al pecho, mientras que cuando el Wilma solo me llego hasta la cintura. Vivia en el Vedado, en la calle 3ra. cuando ocurrieron ambos eventos.
Leyendo a un forista aqui recordé otro detalle del día siguiente a la tormenta: las estaciones de radio desaparecieron casi todas y yo, como telecomunicador y radioaficionado me dedique a recorrer el dial de la radio al llegar a casa. Practicamente solo se escuchaban emisoras extranjeras y con tremenda claridad. Aquello me impresionó y me dio tambien un indicio de la magnitud del fenomeno. Mi reconocimiento a nuestros meteorologos por su abnegado trabajo, aun cuando las condiciones tecnicas, a veces, como en este caso, no hayan sido propicias para dar un alcance mayor a su alerta. Pero su entrega y sabiduria es reconocida en todas partes.
No recuerdo detalles del mal tiempo, si tengo en mi mente las afectaciones del servcio electrico en La Habana por varios dias y un accidente lamentable de un amigo a causa de los vientos en el Reparto Camilo Cienfuegos. Manuel LLanes era su nombre, que sirva este recuerdo como homenaje.
Noche terrible me encontraba becado en el albergue del IPUEC Primer Partido Comunista en San Antonio de los Baños y aún hoy es indescriptible lo que vivimos esa noche primero el cielo se tornó rojo, rojísimo y el viento comenzó a reventar uno a uno los cristales del albergue (último piso) el viento ingreso en el recinto lanzando los vidrios como proyectiles que causaron heridas leves en algunos y no tan leves en otros. Todos armamos un bunker con las literas y las taquillas en el centro del cubículo 2 y nos tiramos los colchones encima abrazados unos a otros, luego llegó el Sub Director de Vida Interna y nos acomodamos todo el Pre en el comedor tapiando las ventanas con las mesas del mismo, nadie sabía nada ya que no había electricidad, el calvario duró poco mas de 25 minutos al rato llegaron los compañeros de la base aérea para auxiliarnos y transportar a los estudiantes que habían sufrido lesiones por los vidrios y algunos que estaban hiperventilados realmente algo aterrador lo que vivimos. Al salir el sol los destrozos no se podían creer delante de la escuela había una gran vega de tabaco la cual no la vimos mas nunca, recordar el momento histórico 1993 período especial en su mejor desarrollo la muerte de 2 millones de pollos en el combinado avícola nos conminó primero a pelarlos (ardua labor los traian por camiones) era una imagen dantesca todos esos pollos muertos pero bueno era jama como dirian los "estomacales de turno" tremenda fiebre de pollo que cogimos estuvimos comiendo pollo una oncena entera.
Magnifico artículo. Yo apenas tenia 9 años y vivía en Bejucal, actual Mayabeque. Recuerdo muy bien el viento en la madrugada y el cielo muy rojo. Al otro dia, sábado, pensabamos visitar a mis abuelos en el Vedado, tomando el tren de Bejucal a Tulipan, pero los destrozos cerca de la terminal impidieron la salida: arboles sacados de raiz... etc. Mis respetos y gran admiración para los meteorólogos cubanos.
Como no recordarlo si de los dos fallecidos q se reportaron ese día a causa de dicha tormenta uno fue un tío mío debido a una descarga eléctrica...el era del municipio de cumanayagua en Cienfuegos... recuerdo q aparte del dolor q causó a la familia lo otro q nos golpeó fue el frío intenso q pasamos en la funeraria en la madrugada del 14 de marzo....
Yo estaba en una actividad de la FEU de la Universidad de la Habana con mi novia en el campismo Universitario de Varadero....y aquello fue sin comentarios.!!!! No recuerdo mucho de la noche pero si del otro dia al ver los destrozos. Tuvimos suerte de que no pasara ninguna tragedia.
Mis respetos a todos los héroes de la meteorológia en Cuba, un saludo con afecto, de corazón. Ustedes son incansables trabajadores de nuestra patria que nos guían,informan, y cuidan.
Buen trabajo de Elier Pila sobre la para muchos de nosotros inolvidable Tormenta del Siglo: Esa noche mi madre y yo no terminamos de ver la película del canal 6 -recuerdo que era un policiaco venezolano sencillamente Horrible- y por eso no escuchamos la nota en el noticiero del cierre, aunque después supimos de ella. Lo cierto es que cuando empezó la ventolera y lluvia solo atiné a cerrar la ventana que tenía abierta en mi cuarto y esperar a ver lo que pasó con la luz del dia. Por esa época yo estudiaba en la UH por curso dirigido, examinaba los sábados no laborables con sus correspondientes domingos y curiosamente ese sábado tenía un examen, que por supuesto no se pudo hacer. Yo salí para El Vedado con mis padres y recuerdo que cuando pasamos por la Virgen del Camino todos los árboles de los alrededores estaban en el piso e incluso se decía que uno de ellos había impactado mortalmente a una persona. Por cierto, solo volví a ver ese lugar de San Miguel del Padrón en ese estado tras el paso del huracán Ian el año pasado, así habrá sido el efecto que me causó lo que vi en aquel momento para tomarlo como referencia comparativa. Al dia siguiente -domingo- después de hacer la prueba que me correspondía en la UH recuerdo que salí a recorrer el Vedado por la zona de Linea y Paseo y el espectáculo de esa área inundada era impresionante, sobre todo a la altura del Riviera y el espacio donde en esa época se construía el hotel Cohiba: Tanquetas anfibias BTR, botes de motor navegando por Paseo cerca del Malecón. Recuerdo además que en uno de los blindados iba Antonio Núñez Jiménez como uno más entre los que participaban en las labores de reconocimiento y salvamento de posibles damnificados. En fin, toda una experiencia inolvidable, por lo menos para los que la vivimos.
Esa noche pase tremendo susto, acababa de llegar a la casa después de una noche de baile en el castillito en el vedado, por suerte no le cogió en la calle.
eso fue tremendo ...estaba durmiendo en la universidad y mi cuarto quedaba de espalda al viento por lo que no lo sentía fuerte y de pronto veo caer un árbol de los grandes que estaba a la vista por la ventana ... y que pasa allá afuera ??? de esa forma me entere de su llegada.Los que la vivimos no la olvidamos ...sobre todo la sorpresa.
Yo vivía en 5ta y A, Vedado, no lo he pidido olvidar, fué horrible,una noche terrible, cierro los ojos y recuerdo una tanqueta anfibia con compañeros de Linea y A gritando..
Hay alguien con peligro para sus vidas...venimos en rescate....
Al amanecer....indescriptible el panorama...de mi casa y la de mis padres no quedó adentro nada que sirviera...fué mi triste....
Aquel día estaba convocado a un trabajo voluntario en la agricultura por la UJC. Recuerdo que el camión nos recogería en la Ciudad Deportiva. En la madrugada nos despertaron los ruidos de la tormenta. Cuando miramos por la ventana, nos soprendió el tremendo espectáculo de rayos uno detrás del otro en la lejanía. Era algo temible, la verdad, mi esposa se puso muy nerviosa y me decía: Enri ¿tú no vas a salir así, verdad? Por supuesto que ni loco saldría yo, aquello se veía feo pero feo de verdad, nunca había visto algo así, era un concierto de relámpagos que no paraba, uno detrás del otro, con el consiguiente ruido de los truenos. Nos preguntábamos qué fenómeno era quel que nunca habíamos visto. Y es cierto, al día siguiente fue que pudimos conocer realmente los estragos que había causado. A partir de aquel día, soy del criterio que cambió totalmente la gestión de la meteorología en Cuba, especialmente la cuestión de los pronósticos. A partir de entonces, las informaciones fueron más explícitas y detalladas. Fue algo inolvidable. Yo recuerdo dos fenómenos que realmente me impartaron por lo raro: Esa tormenta del siglo y la vez que la humedad relativa en La Habana fue tan alta que las paredes en las casas se llenaron de gotas de agua, como el "sudor" de un vaso de cerveza fría. Eso fue allá por 1982.
Recuerdo que fue mi primera guardia como residente de primer año en el Ameijeiras, en la terapia del piso 8. No sé sentía el viento, pero los relámpagos en la madrugada eran constantes, iluminada por ellos, cómo en una película de terror. Al día siguiente la ciudad amaneció sin luz, según comentaban los compañeros que entraron el sábado. Poco después sobre las 10 empezó el mar a entrar. Inolvidable.
A mi sorprendió en una posta en el servicio militar de madre aquello
En aquella epoca yo vivia en un piso 10. Recuerdo haberme despertado en la madrugada por el ruido del viento y el cielo de la noche se veia casi blanco, solo lo he visto asi esa vez. Recuerdo la inundacion del vedado, mi papa salio a trabajar en la mañana y cuando regreso a la casa, no podia pasar de la calle linea por la inundacion.
Mis saludos, noo olvidaré nunca esa noche, me puse muy nerviosa, no encontraba lugar donde poner mis hijos, si encima o debajo de la cama, cuando de repente veo la perrita de la casa escondida debajo del refrigerador me alteré más, yo no soy de nervios tan ligera, y me acosté después del nt. No sabía qué iba a suceder el fenómeno. Gracias Elier por tu comentario, felicidades para el equipo de metrología.
Seria interesante que se convocara a publicar fotos tomadas por aficionados de aquel evento. No deben de ser muchas pues por entonces la telefonía móvil no estaba tan extendida como hoy, pero algunas habrá.
Yo no había nacido en ese entonces pero gracias a personas como usted hoy conozco hechos como estos. Gracias.
Los invito a escuchar el podcast, donde podrán oír de primera mano los testimonios de algunos de los protagonistas que lo vivieron, desde diferentes puntos de vista: Dra. Miriam Teresita Llanes, el historiador Prof. Luis Enrique Ramos Guadalupe y el Dr. José Rubiera.
Recuerdo que por el día ,me senté en la orilla de la playa Santa María, y se sentía un ruido muy fuerte en el mar,pero regrese a la casa que tenía alquilada y en la noche me acosté,esperando al día siguiente los demás integrantes, para mí sorpresa cuando desperté en la mañana la casa estaba inundada, una experiencia inolvidable
Un buen trabajo realizado por Elier. Un excelente profesional (que es joven ya lo sabemos, y no suelo incurrir en lugares comunes ni reiteraciones). En este trabajo, él ha evaluado cabalmente el papel de la historia, que no se redice a la anécdota, o a "narrar un cuento", sino que requiere evaluar, comparar, dar testimonio y poner las cosas en su contexto. Mucho más si se trata de historia de la ciencia. Gracias le damos por mostrar esta historia. Éxitos en su carrera y no otra cosa podemos esperar y desearle de todo corazón.
En ese momento yo estaba en la escuela la campo en Pinar del Rio y el albergue parecía una discoteca. Las tejas se levantaban y atrás el relámpagos no fue nada agradable al otro día fue la cosa. Cuando ví el desastre y la cantidad de trabajo que nos esperaba. Escuela electrónica Eduardo García Delgados curso de MCE del 91 al 95
La tormenta del siglo tuvo una experiencia algo traumática para mi madre yo era muy pequeño les cuento mi padre es pescador y ese día estaba en la mar en la noche los vientos nos llevó el techo y nosotros éramos muy chico 4 yo y mi hermana 6 y cuando comenzaron los vientos empezamos a gritar por nuestro papá y mi mamá me dijo que fue a refugiarse con su hermano que vivía cerca.En la mannana faltaba el vote de mi papá por lo que imaginen el mal momento que pasó mi madre a las horas llegó mi papá y nos contó cómo pasó la tormenta al cabo del tiempo dijo que llegaron cerca de una islita que hay cerca de playa larga(el megano) en pinar de río y mi papá me dijo que boldiaba el megano para que hiciera de cortina gracias a eso no se viro la cachucha y pasará lo peor
Yo que estudiaba la facultad los sabados sali de mi casa en Ciego (Donde por lo que supe despues no fue mucho como en occidente) fuy a pie desde la periferia hasta el centro de la ciudad, pasando los elevados en carretera central el cielo se puso negro y comenzo un inmenso aguacero, solo me dió tiempo a resguardarme junto a una muchacha en el arco de la puerta cerrada del antiguo edificio de El Teresiano, donde cursabamos estudios, fuimos los unicos en asistir ese día, mojado y al ver que nadie más asistió regresé a casa y aproveché para ayudar a un vecino amigo que nos había invitado antes a fundir la placa del portal de su casa, bajo la lluvia lo hicimos y poco despues supimos que había sido ¨La Tormenta del Siglo¨ y hasta que en costas de EEUU los estragos fueron mayores, si mal no recuerdo ¨Tormenta perfecta¨ se llama una pelicula alegorica a ese suceso donde una tripulacón de pescadores de Glassgou pierde la vida.
Ese dia yo era una niña de 12 años y pase la tormenta en una cabina pegada al mar donde radicaba transitoriamente la terminal de ómnibus en cienfuegos. Era de madrugada y esperábamos a la abuela que arribaba desde oriente y nos tomo como sorpresa. Grandes vientos, descargas eléctricas y una Patana grua en movimientos encima de aquella caseta, apenas 10 personas intentando controlar las ventanas y todos innorando lo que ocurría. Jamás vimos ese reporte del cierre en los programas porque debiamos madrugar. No olvidaré esa madrugada, fue sobre las 6am que paso por la bahía de Cienfuegos. La ciudad quedó destrozada.
Gracias por la excelente narración de esas terribles hora, la precisión y veracidad de todo lo acontecido. La tecnología del pronostico y su divulgación han dado pasos de gigantes, pero cada vez aumenta el peligro de ocurrencia y severidad de estos fenómenos extremos. Mi más sincero reconocimiento a todos los trabajadot6del servicio meteorológico que de manera anónima contribuyen a nuestra seguridad.