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Pensar el Derecho: Preámbulo de una columna

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La socialización del conocimiento jurídico fuera de los espacios académicos o especializados requiere un ejercicio permanente en pos de acercar este fenómeno y sus conceptos a todas las personas.

El Derecho está omnipresente en la vida de la sociedad y sus individuos, pero habitualmente es de difícil comprensión para quienes no lo han escogido como centro de su formación profesional. Sin embargo, es tan útil el Derecho, tan ineludible, tan cotidiano, que no se puede convivir sin comprender al menos básicamente, sus fines y articulaciones internas.

Al adquirir un artículo en un establecimiento de comercio; cuando quien trabaja por cuenta propia paga sus impuestos; al firmar un contrato laboral o jubilarnos; en el ejercicio de nuestro derecho al voto; cuando nos casamos o nos divorciamos, o permutamos; todas estas acciones y muchas otras de la vida cotidiana, están pautadas por el Derecho. Este establece y promueve parámetros de actuación positiva, procedimientos, derechos, facultades, deberes, garantías, y también consecuencias ante el incumplimiento de sus preceptos. Pero todo ello gira en torno a las personas, ellas y sus acciones constituyen la razón de ser del Derecho. Ninguna sociedad renuncia a su existencia, es una herramienta imprescindible en la búsqueda del orden y la seguridad, constituye un mecanismo esencial para la armonía social.

Sobre la base de esta premisa, se convierte en un imperativo cívico conocerlo, acercarse a sus normas e incluso participar en su permanente construcción y adaptación a las demandas de la sociedad. Como ciudadanía, al encontrarnos indisolublemente vinculados al Estado, debemos conocer los elementos que propician ese vínculo, nuestros derechos frente al aparato estatal y también nuestros deberes ante este y el resto de las personas, con vistas a la convivencia armónica y al desarrollo colectivo.

Como personas individuales, el Derecho nos ayuda a resolver conflictos y nos permite dotar de formalidad muchas de nuestras actuaciones en los ámbitos laboral, familiar, financiero, entre muchos otros. Por lo tanto, es imposible vivir ajenos a sus contenidos, modificaciones y potencialidades.

El Derecho, sus normas y alcance, no constituyen asuntos que conciernen en exclusiva a los juristas. Es frecuente una percepción del Derecho que lo identifica solo como un conjunto de cuerpos normativos (Constitución, Leyes, Decretos Leyes, Decretos, Resoluciones, entre otros). Sin embargo, algunos aspectos como: la correcta jerarquía entre estos, la necesidad de coherencia entre todos o la importancia de que determinados contenidos jurídicos como los derechos y sus garantías sean regulados en Ley y no en disposiciones normativas inferiores, son poco conocidos.

A ello se suma la percepción popular limitada de que la función principal del fenómeno jurídico es aquella vinculada con el establecimiento de prohibiciones y la imposición de sanciones. Sin embargo, aunque ciertamente el Derecho prohíbe conductas que se consideran lesivas a la convivencia civilizada y a los derechos de las personas, esta es una visión reduccionista que debe complementarse con aquella que comprenda que este no solo reprime conductas y castiga en consecuencia, además, es cause para la realización de intereses individuales y colectivos. Desde el Derecho también se promueven acciones positivas, se educa para una mejor convivencia y se establecen procederes para las diversas relaciones imprescindibles en la vida cotidiana de la sociedad.

Cultivar la cultura jurídica

Otro elemento sobre el que debe reflexionarse es que pareciera una verdad inobjetable, que el Derecho nos viene impuesto por el Estado y por tanto solo juristas y políticos deben participar en su creación, por lo que es un fenómeno cuyo nacimiento nos resulta frecuentemente ajeno.

Fertilizar y cultivar la cultura jurídica de un país merece una posición privilegiada en la agenda pública, requiere esfuerzos mancomunados de profesionales e instituciones y debe partir de una proyección política clara, coherente con la comprensión del amplio papel del Derecho en la sociedad. En tal sentido, el Estado debe intencionar y promover la difusión y análisis de los temas jurídicos que impactan a todas y todos, lo que ha de hacerse sin reservas, pero siempre ponderando aquellos vinculados con los cuerpos normativos que se encuentran en proceso de aprobación y/o elaboración y con aquellos temas que pueden generar intensos debates colectivos en un momento histórico determinado en esa marcha indetenible de la sociedad.

Sin embargo, una buena manera de fomentar esa cultura jurídica popular, se logra no solo a partir de la ampliación de conocimientos sobre el Derecho y sus normas, sino además creando cada vez más espacios y oportunidades reales y efectivas para que la ciudadanía participe en la construcción y reconstrucción del ordenamiento jurídico nacional. Sobre todo, en nuestra sociedad socialista, es necesaria cada vez más, la implicación popular en el perfeccionamiento permanente del Derecho.

En el escenario nacional, el proceso constitucional desplegado recientemente, que tuvo como colofón la aprobación de la Constitución de 2019, colocó al Derecho en el debate cotidiano, mostró una inteligencia colectiva volcada a dotar al país de una Constitución que reflejara la síntesis de concepciones y aspiraciones donde, en gran parte de su texto, la mayoría de los ciudadanos se vieran reflejados. El proceso participativo generado en torno a la nueva Ley Suprema cubana, significó punto de partida para una labor permanente a fin de absorber con inteligencia la sabiduría popular que se manifiesta cuando el pueblo, con su propio lenguaje, sugiere, propone, critica y exige. Pero el proceso que comenzó con la Constitución no ha concluido, los preceptos en ella contenidos requieren ser defendidos y desarrollados en otras normas que están en proceso de elaboración paulatina. El reto está en curso y para ello debemos prepararnos.

El Derecho utiliza las normas como medio para establecer cierto orden, estas expresan importantes valores jurídicos tales como la justicia, libertad, igualdad, dignidad, responsabilidad, seguridad. Sus valores no solo constituyen los cimientos, sino también se convierten en fines del Derecho. De este modo, al ser las normas la proyección de aquellos valores, se convierten en cause para su realización, adquiriendo trascendencia no solo para los legisladores, sino también para los intérpretes y operadores jurídicos.

La aplicación del Derecho es tan importante como su creación, en ese proceso deben no solo tenerse en cuenta los valores que subyacen en determinada regulación jurídica, sino también las circunstancias sociales que le dieron sustento. La vida de la sociedad y sus aspiraciones constituyen la fuente de donde ha de beberse para la labor legislativa y son elementos que deben tenerse en cuenta también por quienes aplican las normas, para ajustar las decisiones jurídicas a las realidades circundantes. Este ejercicio no está exento de tropiezos y sus retos pueden ser objeto de reflexiones futuras. Lo cierto es que la percepción que se tiene del Derecho generalmente recibe la influencia directa de nuestras vivencias al respecto.

Todo ello complejiza este fenómeno multidimensional: normas, valores, condicionantes sociales, económicos y políticos, elementos técnicos, una madeja que debe articularse siempre en pos de la justicia.

El Estado, sus órganos y funcionarios no solo deben hacer cumplir el Derecho, sino también cumplirlo. Este establece límites a su actuación y un marco para el despliegue de sus funciones. Por eso cuando se habla de legalidad como principio rector de la sociedad, ello no solo implica una exigencia de respeto de los ciudadanos a la ley. Es igualmente trascendental de cara a la realización de la legalidad, el cumplimiento del Derecho por parte del Estado, sus órganos, las instituciones y los funcionarios. En esta idea tiene su origen teórico y práctico el principio de legalidad. Incluso, una proyección más amplia, implica que para hablar de juricidad, debe trabajarse permanentemente porque el Derecho sea el camino para el orden y la convivencia social, el medio para la conquista de bienestar y prosperidad y ese propósito nos implica a todos.

Ciertamente, en sentido teórico general, el Derecho es una herramienta del Estado imprescindible para legitimar intereses y aspiraciones de naturaleza política, pero como hemos valorado, no se agota en ello. Cada sociedad pone su impronta al Derecho, se tienen que reflejar en él sus valores, sus necesidades, su cultura, su historia, en fin, su complejidad. Desconocer estos elementos, reducirlo solo a su proyección política, implica cercenar un todo, cuyas partes lo integran de manera inseparable e interdependiente.

Un diálogo desde Cubadebate

Estas reflexiones se constituyen en el preámbulo del que se convertirá en espacio de diálogo y conocimiento, que pretende contribuir a acercar el Derecho cubano, sus complejidades y conquistas, a quienes leen Cubadebate. Nuestro propósito es profundizar en los temas jurídicos de mayor actualidad y propiciar el debate saludable y respetuoso alrededor de ellos. Será igualmente esta columna una vía de retroalimentación a fin de identificar temas preteridos, inquietudes, dudas y necesidades de conocimiento sobre estos tópicos en nuestro país. Nos entusiasma a profesores universitarios y juristas en general, contribuir a la comprensión popular de cuestiones muy complejas a las que nos acercaremos con un lenguaje asequible, que elimine un tanto el velo de tecnificación que frecuentemente limita el acercamiento masivo a estas temáticas.

Son tiempos de conquistar, de edificar en el plano jurídico. El esfuerzo de muchos profesionales se encuentra hoy concentrado en dotar a nuestro país de un ordenamiento jurídico cada vez más robusto y coherente con la Constitución y con las necesidades populares. El Derecho cubano no puede ser solo un reflejo de lo que tenemos, sino también de lo que queremos en pos de una sociedad más respetuosa, garantista y próspera. Sobre el reconocimiento de nuestras falencias, debemos edificar, oxigenar, repensar y cambiar todo lo que deba ser cambiado. En ese proceso, resulta imprescindible que germine una cultura jurídica responsable y legítima, comprometida y crítica.

Paralelamente hay que continuar creando canales de comunicación populares, más directos e inclusivos, hay que usar mejor los que existen y hay que dialogar sobre los retos del Derecho en nuestra sociedad, “con todos y para el bien de todos”.

Se han publicado 54 comentarios



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  • ernesto dijo:

    Excelente, estaré pendiente de diferentes temas, en particular sobre el derecho a una jubilación digna, a no ser estafado luego de trabajar y aportar durante toda una vida y otros aspectos sobre nuestra población de la 3era edad que permita hacer corresponder el discurso oficial, con la realidad.

  • Wow dijo:

    Hola, alguien podria informarme acerca de si se mantiene en la ley el tema de la conducta predelictiva, que acarreaba, si mal no recuerdo, desde cartas de advertencias hasta 1-4 annos??? Porque en debates ha salido a relucir que el motivo es muy amplio, y violatorio de la presuncion de inocencia. Otra cosa que me preocupas de nuestras leyes, es que dejan todo muy amplio, casi a la interpretacion de quien ejerce la ley. Estoy de pasada, pero si se mantiene la columna luego buscare ejemplos practicos y los publicare. Otra cosa es el tema de la libertad de expresion....De nada vale hacer una ley muy buena, amplia, necesaria, pero luego ponerle un "pero" que hace que las personas sientan adversion a la misma, y luego ponderen todos los pro....Como sucedio con la Constitucion, me recuerdo que con el tema del matrimonio igualitario muchos fieles (y no tan fieles) se oponian y en radio, television, en los debates en centros de trabajo que participaban cuadros del partido, la respuesta era la misma (dando la idea que venia "de arriba") : "Pero por una cosa que no nos guste no podemos dejar de ver todas las demas, votemos si y luego veremos" ...En fin...disculpen por tanto hablar, saludos.

    • Máximo dijo:

      Eso está regulado en el Código Penal y se llama Estado Peligroso y claro que se mantiene y por ello se imponen varios tipos de medidas predelictivas

  • Rosa dijo:

    Muy Bueno.
    Solo que será necesario que haya unas cuantas columnas en distintos medios, porque es un asignatura pendiente con un acumulado muy grande.

  • Idels dijo:

    De acuerdo con la idea de la columna, pero pienso que debe organizarse un sistema de acciones en este sentido, la cultura jurídica está bien, pero nos falta conducta jurídica en todos los sentidos como ciudadanos, preferimos hablar hasta por redes sociales de conductas que nos afectan aun sabiendo que en el derecho tienen tutela, pero no realizamos las acciones jurídicas correspondiente: La semana, la denuncia, o la que corresponda, creo que deberíamos tener spot televisivos y radiales que ilustren esto, no solo la mala acción u omisión sobre el afectado, si no su posible acción desde la protección que existe en el derecho,

    • Idels dijo:

      Donde dice semana, debió decir demanda

  • Crispo Alberto dijo:

    Como jurista jubilado me siento muy contento con esta columna, siempre he trabajado por lograr una cultura jurídica de nuestro pueblo, cuenten con mi colaboración

  • Humberto Barbán Peláez dijo:

    Excelente noticia, creo que esto no tiene antecedentes, pese a lo trascendental e importancia del tema. Llegó y debe quedarse porque la cultura jurídica de un pueblo es un arma de gran significado y si deber supremo sería utilizarla siempre para defender a la Patria.

  • Leidy López Gómez dijo:

    Excelente reflexión, felicidades

  • Leandro dijo:

    Considerao una magnífica idea esta columna. Todo lo que se haga en función de que la población tenga al menos conocimientos elementales de Derecho siempre sará poco. En mi criterio, en las Universidades cubanas, formando parte de las Disciplinas de Formación General, válidas para todos los estudiantes independientemente de su carrera, debe incluirse alguna asignatura con aspectos fundamentales del Derecho que debe dominar cualquier estudiante universitario, pririzando en cada caso su articulación con el perfil de la carrera.

  • Luis dijo:

    Muy buena columna la seguiremos

  • AlexP dijo:

    Una excelente idea, muy atinada a las necesidades y aspiraciones individuales y colectivas en el contexto de los cambios que se deben sucediendo en materia jurídica y en los ámbitos económicos y sociales.

  • Juanita Martinez dijo:

    Excelente artículo que nos acerca a la importancia del Derecho en la construcción de una sociedad mejor preparada política, juridica y culturalmente porque el Derecho , también es expresión de la cubanidad.
    Agradezco este espacio que sin dudas será un encuentro entre los juristas y el pueblo, quienes juntos, desarrollando saberes colectivos , contribuirán a edificar una nación más inclusiva para todos y por todos.

  • Néstor del Prado Arza dijo:

    Excelente proyecto y buena fundamentación. Un tema que no debemos relegar es el tratamiento científico y tecnológico del proceso de elaboración de las leyes, y mientras más cercanas a la milla final más atención. Construir leyes con enfoque participativo requiere cambios sustanciosos. Muchas veces se pide opinión a expertos y luego no se les retroalimenta, no se les mantiene participando. Ejemplos hay bastante. Leyes para actores de un proceso que no fueron consultados.
    Tenemos suficientes profesionales para que este proyecto tenga la transdiciplinariedad que se necesita.

  • inconforme dijo:

    Muy buena idea la de establecer la columna, ya que los cubanos somos amplios desconocedores del Derecho. El ejemplo claro está en que el 90% de la población desconocía el texto de la Constitución que recientemente fue derogada y que se encontraba vigente desde 1976 y eso se llama falta de difusión. Se da el caso de directivos mal asesorados que leguleyamente te dan una disertación de una norma sin saber que la misma ha sido derogada o modificada. También se da el caso de inspectores de diferentes organismos que aplican una multa basados en el articulado de determinado Decreto y cuando lo conminas a que te expliquen sobre este eluden la respuesta, sencillamente porque desconocen la norma, pero cuando replicas te exponen que el desconocimiento de la norma no te exime de su cumplimiento. Eso se llama cultura Jurídica y nuestro país tiene que seguir instruyéndonos en estos temas, deben rescatarse programas como Al Derecho y continuar con otros como lo hace Humberto
    López. El Ordenamiento Jurídico cubano está actualizándose de manera masiva y eso puede conllevar a errores que haya que subsanar en normas posteriores, inclusive en el mismo año.

  • pequeño príncipe dijo:

    Una idea excelente y muy necesaria en una sociedad que lucha por afirmar un proyecto plural e inclusivo y donde el derecho debe tener un papel esencial. El lograr en el pueblo el desarrollo de una elevada cultura jurídica es un presupuesto indispensable para construir un país próspero, preservar la nacionalidad, eliminar la indisciplina social y favorecer la convivencia en un medio de respeto y orden.
    No ha existido en la historia de la humanidad un proceso civilizatorio que haya alcanzado un alto nivel sin que haya mediado un elevado desarrollo del derecho. Nuestro país tiene el potencial intelectual suficiente para lograr también en este campo un desarrollo que coadyuve de modo sistémico al desarrollo de toda la sociedad.

  • holos dijo:

    1. Lo primero que tiene que preguntarse la gente es: a qué yo tengo derecho? esa es la pregunta clave para tener sentido del Derecho. Lo primero es tener sentido del Derecho y despues ver a lo que la ley me prohibe, sanciona o regula.

    2. La otra pregunta: Muy bien, ya tengo sentido del Derecho y veo que yo tengo derecho a... pero acaso ese derecho dañaria, perjudicaría, lesionaría o contradijera, los otros derechos de las otras personas?

    3. Si la respuesta es no, entonces lo mas probable es que yo pueda ejercer ese derecho en cuestión.

    4. Si la respuesta es Si, entonces lo mas probable es que la Ley regule o prohiba ese derecho en cuestión.

    5. Buscar la Ley y leerla.

  • Alberto Sauri dijo:

    Loable por cubadebate la creación de este foro.
    Felicitación a la Dra. Ferrari por asumir el reto, todo nuestro apoyo y ánimos en la tarea.
    En un reciente trabajo concluía:
    "Que haya espacios de debate oportunidades para proponer acciones, que lo propuesto se pueda implementar; y que luego haya transparencia para pulsar la marcha de lo emprendido (rendición de cuentas del dirigente, de quien esté al frente de un proyecto, de los colectivos laborales, rendición de cuentas entre todos para “ampliar la democracia y la participación en el país”). Los medios de comunicación a disposición de todas las opiniones, argumentos para explicar, desentrañar y desenmascarar.

    Estos propósitos debemos lograrlos con el reciente promulgado Decreto-Ley 41, no solo para “conducir y controlar la Política de la Comunicación Social del Estado y el Gobierno”, sino para lograr la “gestión gubernamental del país”, por todos y para el bien de todos, “debe ser un facilitador, un conductor de la gestión comunicativa para favorecer el diálogo y el consenso de la sociedad, “para garantizar la participación de los ciudadanos en las complejas tareas que demande la sociedad”; ya que “La Constitución de la República defiende la comunicación, la información y el conocimiento como derechos ciudadanos y como bien público de la ciudadanía”; y “se respete el derecho de los ciudadanos a la información.”, “defender la transparencia en el ejercicio del gobierno y las instituciones públicas. (24)

    Con la información transparente y oportuna, la participación pública y el acceso a la justicia, también contribuimos a salvar el agua, que es salvar la vida del planeta."

    https://derehoambiental.wordpress.com/2021/08/30/valoraciones-estadisticas-del-agua-en-cuba-2020-iii-final/

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Majela Ferrari Yaunner

Majela Ferrari Yaunner

Doctora en Ciencias Jurídicas y Profesora Titular de Filosofía del Derecho, Teoría del Estado, Teoría del Derecho y Metodología de la Investigación Jurídica, en pregrado y postgrado del Departamento de Estudios Jurídicos Básicos en la Facultad de Derecho de la Universidad de la Habana. Presidenta de la Comisión Nacional de la Carrera de Derecho y jueza del Tribunal Popular Provincial de La Habana.

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