Amar es un derecho

Diversidad sexual. Foto: Peter Hershey / Educación Valencia.
Antes del último 14 de febrero, Alberto buscó durante más de una semana un regalo para su novio. Alguien le comentó de un negocio privado donde personalizaban velas artesanales y pensó que sería un bonito detalle. Contactó con los encargados y preguntó si podían hacerle una con sus nombres. Al principio, no hubo problemas. Le aseguraron que el servicio estaba disponible y solo debía enviar los detalles. Sin embargo, todo cambió cuando notaron que su pareja era hombre.
“Me dijeron que lo sentían mucho, pero no me podían resolver porque eran un negocio cristiano”, cuenta a este medio. Le sugirieron, incluso, que comprara velas con corazones o cualquier otro detalle romántico, pero se negaron por completo a estampar en uno de sus productos el amor libre de una pareja homosexual.
Hechos como este, reales y más frecuentes de lo que suponemos, evidencian la discriminación que persiste en la Cuba de 2021 hacia aquellos que salgan de los códigos heteronormativos impuestos. Y da miedo, porque mientras muchos disfrutamos celebraciones de parejas sin mayores contratiempos, personas como Alberto y su novio lidian más de la cuenta con las limitaciones que imponen los prejuicios. Esa realidad insistente, en definitiva, lacera.
Solo por ello, urge naturalizar todas las orientaciones sexuales e identidades de género, los diversos diseños de relaciones de pareja y familias. Más allá de sus diferencias, todas las personas merecen los mismos derechos y deberes. Reconocer esa realidad cambiante y plasmarla en la nueva Constitución fue apenas el primer paso de un camino difícil. Asumir estas batallas desde el Código de las Familias y otras leyes es el siguiente, pero no será sencillo.
Aunque durante los últimos años, gracias al trabajo coherente y sistemático de instituciones y activistas, el respeto a la diversidad sexual ha ganado espacios, persisten no pocos estereotipos que pueden jugarles una mala pasada a los aires de cambio e inclusión. En una sociedad machista por herencias, los prejuicios aún limitan el desarrollo pleno de todas las personas. Así lo confirman activistas, investigadores y quienes lo viven en carne propia.
Para Manuel Vázquez Seijido, subdirector del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), la presencia de parejas homoafectivas no es una realidad nueva. “Sin embargo, es más visible a partir de que se introdujera de manera clara en la agenda pública el tema de nuestra sexualidad en la normativa, a partir del discurso de instituciones educativas y culturales así como de muchos líderes de opinión”, explica a Cubadebate.
La celebración desde 2008 de las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y la Transfobia y el creciente trabajo de los medios de comunicación en estos temas hablan de una voluntad política para avanzar en temas de igualdad y no discriminación.
“Más recientemente, desde 2019, la regulación constitucional de la diversidad familiar que descansa en el principio de equidad, igualdad y no discriminación ha constituido el asidero político jurídico más novedoso para defender los derechos de este grupo poblacional”, añade el subdirector del Cenesex.
Desde la perspectiva de Juan Carlos Gutiérrez Pérez, profesor e investigador de la Universidad de Las Villas, Cuba avanza hacia el respeto y la inclusión. Aunque existe un machismo ancestral arrastrado durante siglos, estas luchas van ganando posicionamientos y visibilidad, tanto en los medios de comunicación como en el marco legal cubano.
En sintonía con esta idea, el periodista Francisco Rodríguez Cruz consideró que cada vez es más frecuente la vida en pareja de personas homosexuales, sin grandes contratiempos, aunque algunas personas viven su relación como algo muy privado e íntimo, sin darlo a conocer en su trabajo o centro de estudios, y a veces hasta en la familia.
“Viven las mismas dificultades que tienen todas las parejas en relación con la vivienda, que se agrava un poco en las personas jóvenes, cuando en su casa no les dejan establecer una relación con alguien de su mismo género, por homofobia”, explica.
No obstante, “es curioso el embarazo que crea en muchas personas abordar con naturalidad con cualquier colega la relación de ese tipo de pareja. No saben cómo preguntar por la pareja, o les da pena, a veces dicen “tu compañero”, u otra fórmula que busca no herir o agredir, pero termina por ser un trato diferente”.
Anécdotas como estas hablan del trecho que queda por recorrer hacia una total naturalización de la diversidad sexual. Y en ese camino, lamentablemente, abundan los prejuicios. La discriminación a las personas no heterosexuales puede suceder en las diferentes esferas de su vida: en la familia, en la comunidad, en los centros de estudios o de trabajo. Sus manifestaciones tienden a desacreditar la legitimidad de sus relaciones de pareja, sus potencialidades laborales y sus capacidades para construir familias funcionales y criar hijos e hijas.
“Consecuencias hay muchas -señala Rodríguez Cruz- en dependencia de la asertividad de las personas involucradas en la relación. A veces la no aceptación familiar o entre el círculo de amistades puede ser muy dolorosa para las personas homosexuales, porque tienen que luchar por un reconocimiento que la heterosexualidad tiene per se. Y eso desgasta, incluso puede socavar el propio vínculo amoroso”.
Las personas de este grupo poblacional sufren además los efectos del rechazo, las burlas y el acoso que van desde las inseguridades y la depresión hasta traumas más complejos que pueden derivar incluso en el autodesprecio y el daño físico.
Gutiérrez Pérez comenta que, a pesar de los avances comprobados, persisten muchas muestras de discriminación hacia la comunidad LGBTI. “Desde la mirada lasciva, el comentario mal intencionado, el acoso homofóbico y transfóbico, hasta la negación de derechos básicos a consumir ciertos productos o servicios”.
En paralelo, alerta, con el paulatino incremento del sector privado, surgen casos donde “responsables de negocios se sienten con el derecho de discriminar, por sus posturas personales o religiosas”.
Teresa de Jesús Fernández, coordinadora de la Red de Mujeres Lesbianas y Bisexuales, confirma la discriminación latente. En su opinión, “el no reconocimiento de las parejas formadas por personas de este grupo poblacional es una realidad a todos los niveles institucionales, sociales, legislativo, patrimoniales”.
“Que no exista el reconocimiento legal y social del matrimonio igualitario y el reconocimiento de las familias LGBTI implica que nuestras uniones y nuestras familias no gocen de las mismas garantías y los mismos derechos que asisten a las personas heterosexuales y provoca una inequidad legal y social”, añade.
Las estadísticas confirman los prejuicios latentes. Los resultados de la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género (ENIG-2016), desarrollada por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) y el Centro de Estudios de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), son reveladores en este sentido. El 77 por ciento de las personas interrogadas estuvo de acuerdo en que las personas homosexuales deben tener iguales derechos que las demás.
Sin embargo, solo el 49,1 por ciento estuvo de acuerdo en parte en que podían casarse. En tanto, alrededor del 50 por ciento de la muestra estuvo en contra de que parejas homosexuales, tanto mujeres como hombres, aunque ellos con una cifra un poco mayor, pudieran adoptar. Más allá de consideraciones generales, no hay consenso en que estas personas cuenten con derechos específicos como el matrimonio o la adopción.
Queda claro que la lucha por la igualdad de derechos al interior de las familias cobra vital importancia para la comunidad LGBTI que, como resultado de la discriminación por motivos de orientación sexual persistente en el país, sufre las consecuencias más intensas y directas de no tener leyes que la ampare.
Las causas de estos números, aunque suene repetitivo, están en la cultura machista que aún nos signa. “La cultura y la ideología del patriarcado que se transmite y ratifica a través de toda la sociedad y sus instituciones desde la familia, la escuela, la religión, las leyes, los medios masivos de comunicación son la causa de que la población LGBTI sigan viviendo la vulneración de sus derechos”, comenta Teresa de Jesús Fernández.
Para el periodista Rodríguez Cruz también influye “la falta de visibilidad o ejemplos positivos suficientes en los medios de comunicación sobre relaciones interpersonales naturales con nuestras parejas, desde la heterosexualidad”.
En ese contexto, el incremento en los últimos años de corrientes de opinión vinculadas a diversos fundamentalismos supone un desafío extra. “La avanzada de grupos fundamentalistas ha contribuido a fortalecer los prejuicios que están en la base de las discriminaciones, incluso han intentado montar un cuerpo teórico desde la biología y la práctica cristiana que sustente esos prejuicios”, detalla Vázquez Seijido.
Afortunadamente, dijo, se observa una emergencia de teólogos, teólogas y practicantes, no solo desde la práctica cristiana, que ofrecen otras miradas en sintonía con los valores de justicia social, igualdad y no discriminación.
Código de Familias, de cara al desafío
El nuevo Código de las Familias tendrá entre sus principales retos reconocer el matrimonio, y la unión consensual, como alternativas para vivir en pareja y en familia, sin discriminación alguna en su alcance y sin distinción por motivo de orientación sexual. Relacionado con ello, deberá marcar pautas para que familias homoparentales, heterosexuales o con cualquier otra estructura, accedan en igualdad de condiciones a técnicas de reproducción humana asistida y a la adopción.
En opinión de Manuel Vázquez Seijido, el nuevo código deberá contemplar la protección a estas diversas formas de organización en plano de igualdad absoluta, sin superponer unas sobre otras. No es casual que el primer cambio sea el nombre del documento: de Código de la Familia, a Código de las Familias, en términos de pluralidad.
“El desafío mayor es la deconstrucción de todo ese mecanismo de dominación heterosexista, patriarcal, prejuicioso, que desmonte siglos de una cultura de exclusión hacia las personas LGBTI”, opina Teresa de Jesús Fernández.
En un país donde la discriminación hacia este grupo poblacional se deja ver mucho más de lo que debería, el debate previo y la aprobación en referendo del nuevo Código implica otros desafíos. Para que los prejuicios no decidan sobre los derechos de todos la ciudadanía es necesario también un trabajo de educación y sensibilización.
Desde la perspectiva de Rodríguez Cruz, otro reto radica en la poca visibilidad de las parejas homosexuales y las familias LGBTI en general. Muchas personas mantienen un perfil bajo de sus afectos ante la sociedad, “por lo cual a la hora de defender esos derechos no siempre hay una toma de postura firme, abierta y clara, incluso en personas que son líderes de opinión, dirigentes u otras que no hacen transparente esos vínculos de pareja no heterosexual de modo público, como si hacen de su trabajo o sus funciones profesionales. Quizá temen parecer activistas, o piensan que no es necesario, o subestiman la importancia de mostrarse como cualquier otra pareja heterosexual”, destaca.
Hace falta, más que nunca, potenciar una educación que trascienda los espacios formales y apueste por la inclusividad y el respeto a la diversidad. Es necesario trascender los modelos impuestos por una sociedad que limita y ahoga a sus miembros cuando no cumplen con lo establecido. En definitiva, se trata de reconocer derechos, de justicia social.
De cara al debate, insiste Vázquez Seijido, es necesario movilizar a todas esas personas que están en sintonía con la construcción de un país más justo. “Me refiero a potenciar esa capacidad como ciudadanos y ciudadanas de participar en el proceso de consulta de manera critica convirtiendo cada espacio de la nación en un espacio de sensibilización y luego, durante el referendo, convidando a expresar nuestros compromisos y ejercer nuestra ciudadanía en pos de la igualdad y la no discriminación”, destaca.
En ese camino, urge establecer alianzas entre medios de comunicación, instituciones, escuelas y activistas. Fomentar el respeto a la diversidad sexual pasa por contar con leyes que garanticen todos los derechos para todas las personas, pero también por la sensibilización de esa necesidad.
Hay que “educar a todos los niveles desde una perspectiva de género y desde una educación integral de la sexualidad, visibilizar nuestras vidas, familias, uniones de manera respetuosa y sin prejuicios, hacer campañas de bien público que sensibilicen y deconstruyan prejuicios, incluir en los currículos académicos de todos los niveles de educación y de todas las formaciones académicas toda la información necesaria para formar personas con una cultura humanista y de respeto sin distinción de etnia, sexo, género y cualquier tipo de prejuicios lesivo a la dignidad humana”, resume Teresa de Jesús Fernández.
Se trata, una y otra vez, de defender el derecho de todos a ser, hacer y amar, sin limitaciones absurdas.
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Yo no estoy de acuerdo en que se apruebe ninguna ley en la que ellos puedan adoptar,que se casen es una cosa pero de crearle un trauma a un niño cuando llegue a la escuela y tenga que decir yo tengo dos papá o dos mamá está muy díficil y estoy seguro de le van a dar tremendo (chucho).Lo otro que quería comentar es que todavía no entiendo porque siguen diciendo que es una actitud machista cuando las mujeres también están en contra de que se casen los homosexuales o es que acaso la encuesta se la hicieron a los hombres nada más.
Exelente articulo, le da vida a la igualdad.
Tal es el caso de un vecino periodista, casado hace casi 30 años, con su esposa de igual profesion al igual que su hija, pues se reecontro con una nueva pareja, Jorgito, y ha recibido todo el apoyo de su familia, y todos viven juntos y felicises. Enhorabuena, lastima lo sucedido a Alberto.
Sl2.
Estimada periodista, al leer su artículo, considero interesante lo siguiente. No se maltrató a la persona por su orientación o preferencia sexual según su relato, al contrario se le brindaron opciones. Alguien escribió que tus derechos terminan dónde comienzan los míos (es a groso modo la idea) los cristianos no imponemos nuestros valores y fe a nadie, sencillamente debemos vivir conforme a ellos, y precisamente eso fue lo que hicieron los del negocio.
Si lo viéramos desde otra perspectiva diríamos que usted está aprovechando esta oportunidad que tiene de llegar a muchas personas para crear un sentimiento de rechazo a los cristianos haciendo denotar a esta persona (cliente) como víctima. Dónde usted en su negocio es libre de hacer como bien entienda, dígase en sentido general para cualquier persona o negocio.
Cómo es conocido por todos muchos cristianos en la votación del referéndum constitucional votamos NO, por la sencilla razón que no compartimos los artículos referentes al matrimonio entre mismo sexo y otros asuntos. Es un derecho constitucional tener opción propia y decidir voto. La gran mayoría de los cubanos dijo sí, ese es su derecho. Lo que quiero llamar la atención es lo siguiente, las cosas a veces no son tanto lo que dicen sino como se dicen. cada persona es libre de hacer como bien entienda, ese es su problema, pero ojo seamos cuidadosos a la hora trasmitir un mensaje. Dios bendiga nuestro país.
Ya viene siendo hora de modificar el código de familia y no seguir contribuyendo a la homofobia y discriminación sexual, cada persona tiene derecho a elegir como vivir su vida y con quién, y no una ley q le prohíba sus sentimientos, es hora de avanzar.
Saludos para todos. Cobsidero que para la aprobacion del matrimonio igualitario el gobierno no deberia hacer consulta popular porque la cobtroversia seria muy extensa, experiencia de ello es la discusion del proyecto de constitución. De igual forma considero que el codigo penal deberia recoger las medidas severas hacia cualquier tipo de discriminación y educar al pueblo, y a las autoridades, en que cuando se sientan víctimas de algun tipo de violencia discriminatoria acudan con la evidencia necesaria a reclamar su derecho. Cuando logremos esto, tendremos menos manifestaciones de este tipo
Estoy plenamente de acuerdo .con la afirmacion de que amar y ser amados es un derecho.
Estoy de acuerdo con todo lo expuesto en este articulo.Pero siempre me quedan insatisfacciones .porque no se abordan otras aristas de la realidad LGBTI. .En realidad casi nunca se abordan los temas relacionados con los ""defectos y o desventajas ."" que suponen ser miembros de la comunidad LGBTI.
Por ejemplo .
¿Por que en las encuestas y en los analicis .no se incluyen datos que permitan apresiar el nivel de promiscuidad y prostitucion . que existe entre la comunidad LGBTI ?
¿Por que el tema de la adopcion .no se mira o se analiza desde el punto de vista del adoptado ? .
Si usted fuera un niño .¿preferiria ser adoptado por matrimonio o una pareja homosexual ?
Los homosexuales en todas sus variantes han elegido concientemente esa vida .y tienen sus derechos .pero .... ¿y los niños inocentes? ¿no tienen derecho a elegir si se suman o no a esa familia?
Entiendase que como se ha reconocido .la pareja homosexual sigue y seguira siendo. aun en el futuro proximo .una pareja generalmente discriminada y objeto de vurlas por la sociedad .
¿Acaso no se comprende que es natural que una personita aun siendo inosente .prefiera no regalarse esas discriminaciones y vurlas .al elegir a sus padres ?
Por ultimo quisiera que en los analicis que se hacen sobre estos temas . se hablara del derecho que deben tener los miembros de la comunidad LGBTI .a tener garantizada una atencion sicologica encaminada a abandonar esa preferencia sexual .si asi lo desean.
En mi opinion el SENEXES .deberia tener mas protagonismo en temas como . la atencion al embarazo en la adolecencia .LA PROMISCUIDAD . LA PROSTITUCION ..en comparacion con el protagonismo que tiene hacia el tema de la comunidad LGBTI.
Buen artículo. Aplausos para la periodista. Sigue entregando esos buenos artículos
Si se aspira a que las parejas homosexuales tengan los mismos derechos que las heterosrxuales, es decir que sean consideradas normales, iguales, no veo que denominar Código de las Familias, en términos de pluralidad las haga iguales, sino diferentes. ¿Serán o no serán simplemente una familia?
El ejemplo de las velas que no quisieron hacer a Alberto no tiene que ver con el machismo en Cuba, sino más bien con el machismo en la religión y no creo que esté al alcance de nuestra sociedad cambiar eso.
Bueno días
Muchos estan de acuerdo con la necesidad de la ley recién salida sobre el bienestar animal (la cual apoyo y se hacia necesaria), pero cuando se trata de un ser humano si ponemos pero. Este es un pais lleno de prejuicios y lo que es mas grave de gente intolerante. Lo que le paso a este muchacho es algo bien serio y en muchos lugares penado por la ley.
Tengo un enfoque machista, estoy totalmente en desacuerdo con ese reconocimiento...pero me pregunto: por qué no presentan en tv entrevistas con parejas homosexuales, que relaten sus experiencias discriminatorias?...por qué alguien habla por ellos?...veo algo de hipocresía en todo esto...
Muy buen artículo, aunque hemos dado pasos de avance, claro que nos falta más! En relación a las actitudes prejuiciosas hacia estas personas, deberían existir leyes, era un negocio cristiano, si, acaso la palabra de Dios no enseña a amar a tu prójimo como a ti mismo?. No querían venderle las velas con sus nombres, pero le propusieron otras alternativas ¿?....el fin era el mismo: vender el producto...no entiendo nada...
bueno creo q no es el ej adecuado ..no hay nada d malo en q alberto sea homosexual se respeta ..
igual q el debe entender a la posición d la iglesia ..
cada cual defiende su postura ..
hay q convivir entre todos sin caer en dramas seguro cualquier pero lugar se lo hubiera hecho ..solo digo
No estoy de acuerdo con ningún tipo de discriminación. Todos los seres humanos tenemos los mismos deberes y derechos, nadie tiene derecho ni autoridad moral para discriminar a otros y otras por su orientación sexual, quien lo hace solo demuestra su falta de espiritualidad y de humanismo. Basta ya de intolerancia ante cualquiera que no se ajuste a los que otros consideran normal o correcto. Hay que respetar la dignidad de todos y todas. Los que ejercemos el magisterio hemos vivido experiencias muy duras en defensa de lo derechos de los niños que son objeto de burlas y rechazo de los otros y digo otros porque con los varones son más agresivos. La escuela tiene que jugar el papel que le toca en esta lucha que es de todos, invisibilizar no es la solución. Una sociedad es más justa en tanto es más inclusiva.
¿Y por qué no cerraron ese negocio? A todas luces, allí se produce discriminación, prohibida por la carta magna cubana.
¿Cuál es el estado emocional en que se encuentran esos cristianos? ¿Por qué no adaptan su esquema mental a las nuevas normas jurídicas?
La falta de interés de una persona en aceptar la igualdad plena en materia de sexualidad tiene múltiples causas. Podemos mencionar por ejemplo, su inteligencia emocional, valores culturales, principios ideológicos, estilo cognitivo, carácter, temperamento, gustos, tendencias, fobias, filias, obsesiones, aversiones, traumas, prejuicios cognitivos, etc.
El prejuicio que llamamos homofobia puede experimentarlo cualquier heterosexual en algún momento de su vida. Ocurre que debemos hacer un esfuerzo para sobreponernos a una cultura discriminatoria que alcanza las esferas más privadas e íntimas de la vida cotidiana. Se ha instalado a partir de complejos esquemas mentales y modelos de comportamientos gregarios con cientos de años de antigüedad.
Además, la nueva realidad jurídica crea tensiones y contradicciones sociales. Ha puesto en marcha un proceso de negación de lo viejo por lo nuevo que produce alienación social. Le exige a muchas personas que renuncien a sus antiguos valores tradicionales en favor de otros que les resultan ajenos. Se ven forzados a realizar algo que entra en contradicción con ellos mismos.
Las nuevas normas legales limitan la autonomía psicosocial del sujeto. No le permiten juzgar y discriminar libremente. Debe acatar las decisiones jurídicas que otras personas consideran más adecuadas para la vida en sociedad.
Esta supresión de la autonomía individual también produce enajenación social. Particularmente en las personas que se resisten a reconocer voluntariamente sus nuevas obligaciones jurídicas. No se identifican con estas, expresan apatía y rechazo al nuevo ordenamiento social.
Excelente!!!!
Que me critique quien quiera, soy heterosexual y mi idea es !!!!QUE VIVA EL AMOR VENGA DE DÓNDE VENGAAA!!!!
Me tocó el corazón tu comentario, que bonito.
El desarrollo de una sociedad se aprende al mirar el pasado, sumarle el presente y visualizar el futuro. La unión es fuerza.
Debe constituirse un Observatorio de la Discriminación por Motivos de Género, al cual denunciar y desde el cual actuar mediante la ley contra las personas naturales o jurídicas que discriminen. Aunque la educación social en estos temas es esencial, la aplicación de la ley es necesaria y también educativa.
La sociedad cubana es machista pasarán muchos años para dejar de serlo,por lo tanto pasan estas cosas,soy uno d ellos (machista)y veo mal que los homosexuales ya quieren hacer legal su relacion (casarse )y que quieran adoptar niños
No.les basta con su relación .por favor
Es penoso que en Cuba, un país que encabeza la defensa de la nueva sociedad, todavía ocurran estas situaciones. La homosexualidad es como un iceberg, solo muestra un extremo, el otro es más amplio y oculto.
La vida es muy corta y todos tenemos derecho a ser felices. De acuerdo con el artículo