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Natalidad: Menos pañales en la tendedera (Primera parte)

Por: Caridad Carrobello, Igor Guilarte, Mónica Lezcano, Gleydis Sanamé, David Rodríguez
En este artículo: adolescentes, Cuba, Embarazo, maternidad
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A los 15 años, Rosmeri Aguilar abandonó el estudio para estar en línea con la moda, las fiestas, las amistades… Acabó por entregar su candor a un dulcero-panadero que la superaba en edad y, como por ley, llegó a su puerta una responsabilidad seria: la maternidad.

Hoy Rosmeri tiene 17 años, y su hija Alejandra, dos. Tuvo que dejar moda, fiestas, amistades, para emplearse a fondo en la rutina doméstica y el cuidado de la niña. Continúa sin vocación por el estudio o el trabajo. Y se pregunta qué sería de ella y su pequeña si dejara de depender de su esposo.

Historias como estas son comunes entre adolescentes. Por desconocimiento o falta de comunicación, aparecen a menudo embarazos en edades tempranas, que desde varios puntos de vista (social, salud, personal) no son las más indicadas para dar la bienvenida a las cigüeñas.

A juicio de Grisel Rodríguez Gómez, doctora en Ciencias Económicas y subdirectora del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (Cedem), en las últimas tres décadas la fecundidad en Cuba se caracteriza por ser temprana y de bajos niveles.

Foto: Martha Vecino Ulloa

Foto: Martha Vecino Ulloa

La vejez, divino tesoro

Durante las últimas décadas, la situación demográfica en la Isla se caracteriza por el envejecimiento de la población. La tendencia es que disminuyan los nacimientos y que sea la tercera edad el único grupo etario que aumente.

El Censo de Población y Viviendas de 2012 confirmó que las personas de 60 años y más representan el 18.7 por ciento de la población total del país. Para el año 2030 se pronostica que hayan crecido hasta el 30 por ciento. Tal escenario –irreversible según muchos versados– se debe, entre otros factores, a que el país no cubre la tasa de reemplazo poblacional desde 1978.

La migración como uno de los fenómenos con cierta incidencia en el envejecimiento y la fecundidad, apuntan otras fuentes, fue predominantemente masculina, concentrándose en los años 1965, 1980 y alrededor del 1994 del pasado siglo. Sin embargo, a causa de la flexibilización de las políticas migratorias del país y en coincidencia con una característica mundial, la emigración femenina cubana en edades activas y fértiles alcanza en la actualidad un porcentaje significativo (una investigación del Centro de Estudios de Migraciones Internacionales de la Universidad de La Habana la ubica en un 55 por ciento del total) e incide en la natalidad, pues tales jóvenes acaban haciendo nido allende los mares.

De acuerdo con declaraciones ofrecidas al sitio Cubadebate, por el doctor en Ciencias Antonio Aja, director del Cedem, el escenario demográfico de Cuba posee puntos comunes con lo que ocurre en el mundo desarrollado y en otros contextos latinoamericanos: la baja fecundidad y la baja mortalidad. Sin embargo, algunas naciones reciben migración y Cuba pierde población económicamente activa y joven.

Cuestión de cuentas

Para Naibis Rodríguez un par de gemelos que le completarán el sexteto de hijos, no es problema. Lo difícil es conseguir la canastilla. “Cuando me dijeron que traía jimaguas, por poco me da una cosa”. Y es que, además de tener ya cuatro hijos (dos hembras y dos varones), ella es ama de casa y solo trabaja su esposo.

“El módulo de canastilla resuelve algo, pero es muy poco y la calidad no resulta la mejor. Entonces una tiene que comprar las cosas, demasiado caras, por la calle”. También señala que, sobre todo, se dificulta la cuna, pues las pocas producidas por empresas estatales se destinan por lo general a casos sociales.

Foto: Martha Vecino Ulloa

Foto: Martha Vecino Ulloa

Para muchas personas, los dilemas de la economía doméstica, incluidos salario, vivienda y el hecho de no contar con espacios y condiciones ideales para concebir un hijo, son determinantes en la disminución de la fecundidad cubana.

No obstante, la subdirectora del Cedem insiste en que el fenómeno es originado por causas múltiples; si bien existen elementos que influyen, como los económicos, hay una pluralidad de factores como el uso del tiempo o los intereses laborales y sociales de las mujeres profesionales, que compiten con tener hijos.

La más reciente proyección gubernamental para mitigar las consecuencias negativas derivadas de la baja natalidad y el envejecimiento fue emitida en la Gaceta Oficial No. 7 Extraordinaria, del 10 de febrero de 2017, y modifica los decretos leyes 339 y 340, de 2016, para ofrecer mayor protección a las mujeres cubanas vinculadas laboralmente, sean del sector estatal o no estatal, como establece el Lineamiento No. 144, aprobado en el VI Congreso del Partido.

Con la presente ley, la trabajadora se acogerá a la prestación mínima mensual por maternidad, igual o superior al salario mínimo vigente en el país, y si desarrolla el pluriempleo, recibirá la prestación económica y social de ambos centros de trabajo.

Facilitará, entre otros beneficios, la reincorporación de la madre al trabajo antes de que el niño alcance el primer año de vida, con la posibilidad de simultanear la prestación social con el salario. En el caso de que labore por cuenta propia y tenga dos o más hijos menores de 17 años, tendrá derecho a la reducción, en un 50 por ciento, de las cuotas mensuales por el impuesto sobre los ingresos personales reportados.

Si bien las nuevas disposiciones estatales significan una importante ayuda económica para las trabajadoras en el período de maternidad, no contemplan la asistencia social a las madres adolescentes que no llegan a la edad laboral, ni a sus familias. Igual faltan proyecciones que alivien de tareas a las mujeres profesionales, mediación por la cual muchas paren un solo hijo, y sobre todo ya pasados los 30 años.

Hasta el doctorado no “paro”

Foto: Martha Vecino Ulloa

Foto: Martha Vecino Ulloa

Ana cuenta con condiciones favorables: su relación estable con Carlos supera la década y ambos poseen trabajos fijos; además, es de las privilegiadas al contar con una casa para cobijar a la futura familia. Sin embargo, aún no se decide.

Entre proyectos, talleres, cursos y viajes transcurren sus días. Haberse hecho licenciada, cuatro años atrás, solo es un eslabón en la cadena de éxitos profesionales que aspira a coronar con el doctorado. Quizás entonces resuelva escuchar a quienes dicen que con un descendiente se sentirá más completa.

La superación profesional en las jóvenes, fundamentalmente las universitarias, ocupa un lugar cimero en la planificación de sus itinerarios; de ahí que la decisión de un embarazo sea cada vez más postergada.

“Es una señal de desarrollo social, así como de integración de la mujer a la sociedad. Hoy las cubanas tienen el derecho y sobre todo la posibilidad de planificar su vida reproductiva, en lo relativo al momento y número de hijos”, explica Grisell Rodríguez.

Sobre el tema, la periodista y doctora en Ciencias Demográficas Dixie Edith Trinquete aporta: “Hay que preocuparse menos por tratar de que la fecundidad crezca y ocuparse más en adaptar la sociedad a la situación demográfica presente y futura.

“El problema real de Cuba –apunta Dixie– es que se enfrenta a un escenario de envejecimiento poblacional, para el cual no están creadas las condiciones necesarias en los servicios, y disminuye cada vez más la fuerza laboral”.

No menos concluyente es la subdirectora del Cedem: “Por más que se divulgue entre las mujeres cubanas la necesidad de un aumento de la natalidad, estas van a tener la cantidad de hijos que deseen”.

(Tomado de Bohemia)

Se han publicado 103 comentarios



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  • Miguel Esquivel dijo:

    Hola, soy padre de tres hijas y soporte principal de una familia que viviendo de un salario ahora tiene además dos ancianas de la tercera edad vanzada. He leido casi todos los comentarios y coincido que el problema fundamental de la baja natalidad, es el mismo que el de la alta emigración: la complicada situación económica que tiene la familia cubana. Hoy tener un nuevo hijo es tan complicado como tener un familiar de edad avanzada. en este último caso la atención generalmente demanda recursos superiores a los ingresos de cualquier familia cubana. Como la causa fundamental es económica, me gustaría poder leer alguna respuesta de las entidades vinculadas con el tema de nuestro Estado, que se refieran a las medidas económicas concretas (si es que las hay al menos en mente) para paliar la baja natalidad y el envejecimiento de nuestra población. Gracias.

  • Veronica dijo:

    He leido el articulo y sin animos de criticarlo, me llama la atencion que 4 periodistas lo hayan escrito, con 1 hubiese bastado pero iendo al tema principal: tener un hijo es una alegria pero un sacrificio y cuesta dinero.En Cuba hay varios factores que inciden pero si bien es cierto que es costoso muy costoso para muchas familias, tambien hay que tener en cuenta que al menos la educacion y salud gratuita son un aliciente. Deben hacerse politicas de incentivo, de dinero, de otra forma no se resolvera el problema. Causas hay un monton pero hay que resolverlas. La de incentivar por dinero pasa por mejores salarios y de pagar a la madre o a la pareja de cierta cantidad mensual digna, esto no es una idea mia ni mucho menos, se hace en otros paises desarrollados. Disculpen las faltas de tildes pero escribo en un teclado que no logro poner las tildas. Disculpen.

  • andres dijo:

    Ha tener en cuenta también será el pago de pensiones por jubilación, teniendo en cuenta que la disminución de la población económicamente activa reducirá la recaudación mientras que la necesidad de dinero crecerá. Quizás vengan aumentos de la edad de jubilación ya que la esperanza de vida alcanzaría los 85, bien que pueden tenernos trabajando hasta los 70 o más.

  • Rouslyn dijo:

    Yo soñaba con tener tres hijos, como mi abuela. Tuve al primero hace diez años, y he pasado tanto trabajo, económicamente hablando, para satisfacer sus necesidades de alimentación, ropa, calzado y recreación, además de la situación con la vivienda, que cada vez he atrasado más y más el segundo embarazo... al punto de que, ya con 33 años cumplidos, empiezo a dudar de poderlo tener. Si apenas puedo mantener uno, que los gastos a medida que crece se van haciendo mayores, ¿cómo puedo siquiera soñar con empezar a estas alturas con la pesadilla del costo de coche, cuna, culeros desechables, y la compra de doble ropa y calzado, más la comida de un bebé? El envejecimiento poblacional en Cuba no se va a resolver mientras la situación económica no mejore, porque es la principal causa de que las mujeres no quieran tener hijos.

  • madre dijo:

    Yo me quedé con un solo hijo y todavía no tengo donde vivir, me hubiera gustado tener 5m pero...donde me meto? . $$$$ no me da ni para la primera semana

  • luis alberto dijo:

    mas de lo mismo mi hijo conla vendición de dios sale dentro de cuatro meses, y para ponerle las condiciones básicas tuve que pedir un prestamo al banco de 8500 pesos a pagar como 13000, vender la moto y como quiera mi mujer va a tener que pedir otro prestamo de almenos 8000 para comprar un frio, y por si no vastara la compañera de vivienda me dice que el tramite para poder hacer una placa demora más de 6 meses, el cubano vive de limorna y con escopeta.

  • María la jabá dijo:

    He regresado a leer el artículo por una serie de cosas que me chocan bastante en pleno siglo XXI y en una sociedad, cómo la cubana, que se dice desarrollada y está en vías de conseguirlo.
    Primero: "Acabó por entregar su candor a un dulcero-panadero que la superaba en edad ". Frase más propia del pensamiento del siglo XIX que se supone hemos dejado muy atrás en cuanto a la decisión de la mujer de tener relaciones sexuales plenas y consentidas con quién estime oportuno; candor, que hace una poética referencia a la virginidad, cuando resulta una perdida como si de un objeto de mucho valor y trascendencia se tratara, siendo no más que una membrana orgánica que no sirve para nada y que en una sociedad patriarcal TODAVÍA tiene importancia en base a la pureza e inocencia que se espera de una mujer.
    Segundo: Que las mujeres sean quienes deban ocuparse de la prole durante el primer año de vida y en exclusiva. Sean quienes tengan derechos a percibir, desde la baja de maternidad hasta las ayudas dinerarias. Amén de cuidar a los abuelitos, limpiar, fregar, cocinar y demás; ocupando el hombre el lugar del suministrador, del cazador sostén de su pequeña tribu. Me parece brutal.
    La mujer siempre irá quedando relegada, en lo económico, en lo cultural, lo social y sujeta a los ingresos/aportaciones/ayuda del varón. Y si los embarazos se producen a edades tempranas y sin capacidad económica, ni planificación, ni responsabilidad, difícilmente está cadena pueda ser rota pues lo que se trasmite a los hijos es la misma carencia de responsabilidad y respeto.
    Gracias

  • Prof. Luis Matos dijo:

    Estimado Carlos Gutiérrez. En sus dos comentarios, los cuales valoro como positivos, reconoce que existen múltiples factores que inciden en la baja natalidad, y sólo diferimos en la causa fundamental, salario- vivienda, influencia que en mi comentario anterior no niego. Coincido en que son de gran influencia en muchas parejas, en la actualidad cubana, y que sin ellos se resolvería en gran medida que gran parte de esas parejas tuvieran 3 o 4 hijos, aunque no 8 como mis padres y abuelos (que como algo curioso les digo que mis abuelos paternos tuvieron 4 hembras y 4 varones, igual que mis abuelos maternos, y en igual proporción los tuvieron mis padres). Mis comentarios estuvieron motivados por la forma absoluta en que la mayoría de los foristas ven el problema, como si teniendo vivienda, buen salario y facilidades para pañales y otras necesidades, las mujeres se iban a cargar de hijos (digo las mujeres porque son las que más se sacrifican, por llamarlo de alguna forma, en la atención de sus hijos, y lo digo por experiencia propia, que hoy me arrepiento de haber sido así, porque si había que faltar al trabajo por enfermedad de la hija lo hacía mi esposa, si había que ir a una fiesta y no teníamos quien nos la cuidara, iba yo, aunque tuve la suerte que mi esposa, aunque sufría por mi comportamiento, se mantuvo conmigo y ya tenemos 43 años de matrimonio, por eso ahora la trato con tanto mimo, le llevo el café a su cama, su refresquito cuando está viendo la TV, friego los platos y le doy la razón cuando me pelea por algo). Digo esto, porque debemos tener en cuenta también lo poco que duran las parejas limitando esto la creación de una familia, muchas veces por comportamientos similares al que cuento, y en ocasiones quedando la mujer embarazada o con un niño pequeño cuya crianza asimila sola.
    En cuanto a la vivienda y no tanto del salario, sino del precio de las cosas que no se corresponden con los salarios de los trabajadores, ambas cosas se podían resolver en gran medida, como muchos otros de los problemas que tenemos y decimos que es por el bloqueo, si no fuera por la gran cantidad de funcionarios incompetentes o que, por beneficio propio, en los diferentes niveles de dirección actúan como les da la gana, sin importarle normas y leyes, sin importarle las razones por las que se hizo esta Revolución que seguiremos defendiendo, y no pasa nada.

  • Maria Caridad dijo:

    Magnifico trabajo periodistico que utilizare en mis clases de Natalidad y envejecimiento con Estudiantes de Licenciatura en Cultura Física. Gracias.

Se han publicado 103 comentarios



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Caridad Carrobello

Caridad Carrobello

Periodista especializada en temas económicos. Trabaja en la Revista Bohemia y es profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Mónica Lezcano

Estudiante de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Gleydis Sanamé

Estudiante de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

David Rodríguez

Estudiante de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

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