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“Cuba y Estados Unidos: ¡ni un tantico así!”

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Escribimos estas líneas con la inmensa alegría que nos produjo la exitosa culminación de la campaña que el pueblo y el gobierno de Cuba lanzaron para repatriar a los cinco luchadores antiterroristas injustamente encarcelados por la “justicia” de los Estados Unidos, que jamás se preocupó por enjuiciar a connotados y confesos terroristas como Orlando Bosch y Luis Posada Carriles o a un financista y ejecutor de atentados terroristas como Jorge Mas Canosa.

Refiriéndose a “Los 5” Fidel dijo en su momento “volverán” y volvieron; como antes, en el incidente del niño Elián González, cuando también aseguró que Elián volvería a Cuba, y volvió. Dicho esto quisiéramos compartir una reflexión sobre las razones que explican el cambio en la política exterior de Estados Unidos en relación a Cuba y lo que esto podría significar para la Isla y América Latina y el Caribe.

El absoluto fracaso de más de medio siglo de bloqueo y agresiones es uno de los factores más evidentes que originaron el viraje de Washington. La Revolución Cubana resistió a pie firme, dignamente y sin concesiones, tamaña agresión y al final del día el Goliat del planeta tuvo que reconocer su derrota, algo que muy rara vez hace la siempre arrogante superpotencia. Lo hizo el presidente Barack Obama en su discurso y de modo todavía más enfático su Secretario de Estado, John Kerry, cuando al pronunciar el suyo, un par de horas más tarde, dijo que “durante medio siglo aplicamos una política para aislar a Cuba y los que terminamos aislados fuimos nosotros.”

Claro está que otros factores también jugaron un papel: la intervención del Papa Francisco fue mucho más allá de una piadosa exhortación o una “gestión de buenos oficios”, tal como convencionalmente se la entiende. Fue una mediación en donde la influencia papal para arribar a un acuerdo parece haber sido más gravitante que lo normal en este tipo de mediaciones. El tiempo permitirá calibrar con precisión las características de esa gestión. Además, el reiterado repudio que la política del bloqueo cosechaba año tras año en la Asamblea General de las Naciones Unidas, e inclusive en el seno de la OEA, fue debilitando la firmeza de la política anticubana. Otro factor fue la honrosa insistencia de los países latinoamericanos y caribeños sin excepción para exigir el fin del bloqueo y la liberación de “Los 5”. El papel de la UNASUR y la CELAC también fue de importancia para precipitar esta reorientación de la política de la Casa Blanca.

Pero lo que a nuestro juicio fue decisivo para producir este viraje fue el cálculo geopolítico realizado por los estrategas del imperio, que recomendaba acabar con una política que no sólo era inefectiva -como las torturas de la CIA, según el reciente Informe del Senado- sino que además era contraproducente para garantizar la seguridad nacional estadounidense en momentos tan críticos como el que actualmente atraviesa el sistema internacional. En las páginas que siguen trataremos de desarrollar en cierto detalle este argumento.

La Transición Geopolítica Mundial y sus Desafíos para la Estabilidad del Imperio
Estados Unidos se enfrenta a un deteriorado cuadro geopolítico mundial que suscita una enorme preocupación en su clase dominante, sus representantes políticos e ideológicos, el Pentágono y sus agencias de inteligencia. En 1997, pocos años después del derrumbe de la Unión Soviética, uno de los más lúcidos (y cínicos) intelectuales orgánicos del imperio, Zbigniew Brzezinski, escribió un libro que resumía la visión estratégica dominante en ese momento y proponía un conjunto de recomendaciones para encarar con realismo –en lugar de las autocomplacientes ensoñaciones de los miembros del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, gran parte de los cuales integraron las filas del gobierno de George W. Bush- los desafíos de los años venideros. En El Gran Tablero Mundial su autor descartaba la posibilidad de un debilitamiento del poderío global de Estados Unidos dado que su país aparecía, una vez desintegrada la Unión Soviética, como “la única e, indudablemente, como la primera potencia realmente global” en la historia del planeta.

A partir de esta premisa el objetivo que se trazó fue formular una geoestrategia global e integral para preservar el papel central de Estados Unidos como “arbitro político” en todo el mundo, pero prestando especial atención a Eurasia ya que es ese y no otro “el tablero en el que la lucha por la primacía global” seguirá jugándose. Un continente fundamental que contaba para 1997 con el 75% de la población y el 60% del PNB mundiales, y las ¾ partes de los recursos estratégicos conocidos. Para ser exitosa dicha estrategia debía basarse en la construcción de “una comunidad global basada en las relaciones de cooperación”. No obstante, a Brzezinski no se le escapaban las acechanzas que podían originarse como consecuencia de potenciales “contingencias relacionadas con los futuros alineamientos políticos (…) que intenten empujar [a los Estados Unidos] fuera de Eurasia”.
En ese escrito Brzezinski identificaba tres escenarios que podrían plantear tales retos a lo largo del siglo veintiuno: el primero era un acuerdo entre Rusia y los principales países europeos, que debilitaría los vínculos entre Estados Unidos y Europa y mellarían la fortaleza de la Alianza Atlántica y en particular de la OTAN. Pero tranquilizaba a sus lectores diciendo que la probabilidad de esa contingencia era “bastante remota” (si bien no totalmente descartable), no habiendo por lo tanto razones para alarmarse. La segunda amenaza era un posible acuerdo entre China y Japón, por entonces la segunda economía del mundo y puntal de la presencia estadounidense en el Pacífico y en el mundo asiático. Probabilidad: también muy baja, porque los históricos conflictos que separaban a ambas naciones serían un obstáculo muy difícil de remontar. Había que monitorear los movimientos, los gestos y las iniciativas de esos dos países pero sin perder la serenidad. El tercer escenario, “el potencialmente más peligroso sería el de una gran coalición entre China, Rusia y quizás Irán, una coalición ‘antihegemónica unida no por una ideología sino por agravios complementarios’.” Sin embargo, las probabilidades de que esta amalgama política pudiera cristalizarse eran, según Brzezinski, remotas.

Ahora bien: los pronósticos de este consejero áulico del imperio fueron impiadosamente refutados por la historia ya que ese escenario -el menos deseado, el más temido y el más improbable- fue el que en estos últimos años irrumpió con fuerza en el sistema internacional. A mediados del 2014 Rusia y China firmaron importantísimos acuerdos –económicos, políticos y militares- de largo plazo, a los cuales se unió poco después Irán. En Septiembre la India solicitó formalmente su adhesión al Acuerdo de Cooperación de Shanghai y a finales de este mismo año Rusia selló un muy importante acuerdo con Turquía, cerrando de este modo una alianza que cambia radicalmente la correlación de fuerzas en el tablero de la geopolítica mundial en perjuicio de Estados Unidos, sus aliados europeos y Japón. Con la integración de la India y Turquía el panorama geopolítico euroasiático no podría ser más desventajoso para lo que Brzezinski denomina “Occidente.”
En el año 2012, es decir, poco antes de que emergiera esta nueva coalición y quince años después de la publicación del Gran Tablero Mundial , Brzezinski dio a conocer su más reciente obra: Strategic Vision. En ella el tono general del análisis se sitúa en las antípodas de su por momentos triunfalista texto de 1997. Ahora la preocupación es otra. En la primera parte de ese libro propone una sorprendente y muy significativa exploración histórica en torno a la “declinante longevidad de los imperios”, una reflexión insólita en relación al supuesto fundamental de la obra: Estados Unidos no es un imperio sino una potencia, la única potencia global. No obstante, este inesperado comienzo revela que en su fuero íntimo Brzezinski no se engaña, ni engaña a sus jefes y patrones, y sabe que Estados Unidos es la cabeza de un vasto sistema imperial y que, además, la lógica que decretó la declinación de todos los imperios anteriores, sin excepción, difícilmente exceptúe al americano.

Como estudioso que es sabe muy bien que este no podrá ser eterno y duda de que siquiera pueda mantenerse más allá de unas pocas décadas. De ahí que las cuatro preguntas fundamentales que plantea en las páginas iniciales del libro sean las siguientes:
1) ¿Qué implicancias tienen la cambiante distribución del poder global desde Occidente hacia Oriente y el despertar político de la humanidad?
2) ¿Por qué decayó el atractivo de los EEUU, cuáles son los síntomas de su declinación doméstica e internacional y por qué se desperdició una oportunidad tan excepcional como el desenlace pacífico de la Guerra Fría?
3) ¿Qué consecuencias geopolíticas tendrían lugar si Estados Unidos perdiera su primacía en el ámbito del poder global? ¿Podría China ocupar su lugar en el 2025?
4) ¿Cómo debería EEUU redefinir sus objetivos geopolíticos a largo plazo, y cómo atraer, apoyándose en sus aliados europeos, a Rusia y Turquía a los efectos de construir un “Occidente” más inclusivo y vigoroso?

En resumen, el autor se formula interrogantes impensables una década atrás. Lo que antes se asumía como una verdad inconmovible, la primacía internacional de Estados Unidos, ahora es objeto de múltiples conjeturas, y por lo tanto las opciones estratégicas diseñadas en el pasado deben ser radicalmente re-examinadas.

Un mundo convulsionado

En este impensado escenario, en donde los rivales de Washington unen fuerzas, y los antiguos aliados –fervientes, como Turquía, o tibios, como la India- se pasan al otro bando, la rápida degradación de la situación internacional plantea enormes desafíos al imperio. La agenda exterior de la Casa Blanca se enfrenta con numerosos “puntos calientes” en los cuáles Estados Unidos está fuertemente involucrado, tiene muchos intereses en juego y se ve forzado a hacer apuestas cada vez más riesgosas y de incierto desenlace. En Oriente Medio la situación está fuera de control: después de haber avivado la hoguera del fundamentalismo sunita como ariete para hostigar a Irán y Siria, el trágico resultado de esa política fue la aparición del Estado Islámico, una organización criminal que dispone de los enormes recursos financieros derivados de su control sobre las zonas petroleras de Siria e Irak, y dispuesto a afianzar su dominio apelando a cuantas atrocidades sean imaginables. Originalmente formado por mercenarios reclutados por Estados Unidos y Arabia Saudita, financiado y armado por estos dos países, el genio se salió de la botella (como antes Osama bin Laden y Saddam Hussein) y, previsiblemente, comenzó a desarrollar una política propia que no es precisamente la que mejor favorece los intereses de Washington en la región. A la explosiva situación de esa parte del mundo, hundida en un interminable baño de sangre, hay que agregar la acelerada fascistización de Israel, que ha convertido a su estado en un engendro neonazi en donde el genocidio de los palestinos pasó a ser una práctica habitual ejercida con total impunidad e indiferente ante la repulsa casi universal que suscitan sus acciones.

Más hacia el Oriente, en Asia Central, área donde se anuda una densa red de oleoductos y gasoductos de vital importancia para el mercado mundial de energéticos, la permanente inestabilidad de una zona surcada por ancestrales rivalidades y conflictos étnicos, religiosos y económicos de todo tipo se combina con periódicos estallidos de violencia que frustran de raíz cualquier posibilidad de establecer proyectos económicos de cierta envergadura para el aprovechamiento de sus enormes riquezas gasíferas y petroleras. Más hacia el Este, al llegar al extremo del continente, la persistente disputa entre China y Japón por la delimitación jurisdiccional del Mar del Sur de la China agrega un condimento explosivo en el límite oriental de la antigua, y hoy altamente revalorizada, “Ruta de la Seda”.

¿Es todo? De ninguna manera. La situación del África Subsahariana es motivo de intensa preocupación, sobre todo por el arraigo que en algunos países proveedores de petróleo, como Nigeria, parece haber conseguido el islamismo radical. Pero, más al norte es donde se encuentra la fuente más importante y a la vez urgente de preocupaciones. En Europa hay una guerra en ciernes entre los países de la OTAN y Rusia. Las sucesivas sanciones económicas decretadas por Washington (y replicadas con deshonrosa obediencia por sus compinches europeos) junto al deliberado derrumbe de los precios del petróleo configuran, en términos prácticos, una declaración de guerra, y así lo ha entendido no sólo Moscú sino buena parte de la dirigencia política estadounidense. No sorprende, en consecuencia, que Rusia haya anunciado el 26 de Diciembre un significativo cambio de su doctrina estratégica, orientada ahora por la necesidad de contener las amenazas que se ciernen, desde Europa: la OTAN y el despliegue balístico norteamericano en ese continente, sobre su seguridad nacional.

El dramático empeoramiento de la situación en Ucrania reconoce dos causas fundamentales: una, la expansión hacia el Este de las fronteras de la OTAN, en abierta violación de las promesas formuladas a los gobernantes rusos por sucesivos presidentes de los Estados Unidos y los jefes de estado europeos. La otra: la insistencia de la Unión Europea en incorporar a Ucrania y, de ese modo, penetrar por la puerta trasera en Rusia. Ambas iniciativas propiciaron la fulminante resurrección de la Guerra Fría, que se está recalentando aceleradamente. Un académico conservador norteamericano, John Mearsheimer, profesor de la Universidad de Chicago, culpó a Occidente por esta degradación del clima internacional. Era sabido, escribió, que Moscú jamás podía aceptar de brazos cruzados que la OTAN se extendiera hasta sus fronteras, y para colmo consentido por un gobierno impuesto en Kiev por un golpe de estado impulsado y financiado por Estados Unidos y sus aliados. Esta irresponsable provocación es tan inadmisible para Rusia como lo hubiera sido para Estados Unidos si, en los años ochentas, Moscú y los países del Pacto de Varsovia hubiesen orquestado un golpe de estado en México e instalado sus tropas en la frontera con Estados Unidos.

El desencadenamiento de la crisis en Ucrania desató como respuesta la reintegración al territorio ruso de la península de Crimea (anexada con el apoyo de sus habitantes) y alentó el separatismo de la población rusoparlante que reside en el este ucraniano. Las sanciones económicas aplicadas a Rusia por los países de la Alianza Atlántica tensaron la cuerda a grado tal que tiene escasos precedentes en la historia contemporánea. Moscú denunció estas maniobras y dijo que ellas son parte de una estrategia general cuyo objetivo es nada menos que precipitar el “cambio de régimen” en Rusia, ante lo cual Vladimir Putin ha dicho que su país no permanecerá indiferente ante esos designios y responderá con cuanto tenga a su alcance. Hay que recordar que Rusia dispone del segundo arsenal atómico mundial y que cuenta con unas fuerzas armadas muy bien equipadas. Como decíamos más arriba, si la OTAN llegara a lanzar un ataque con armas de destrucción masiva Moscú no vacilará en recurrir a su arsenal nuclear, lo que abre una atroz perspectiva para el futuro de la humanidad.

Trascendente papel de América Latina y el Caribe

En innumerables ocasiones Fidel y el Che afirmaron que Nuestra América es la retaguardia estratégica del imperio. Cuando Estados Unidos enfrenta graves desafíos en el frente internacional -como en los años setenta en el Sudeste asiático y muy especialmente en Vietnam- se vuelve sobre los países del área para desde allí tomar aliento y lanzar su arremetida. En aquella oportunidad lo que hizo fue sembrar dictaduras por toda la región, en donde salvo México, Colombia y Costa Rica, el resto de los países padecieron la instauración de regímenes cívico-militares que hicieron del terrorismo de estado una práctica cotidiana de ejercicio del poder, para lo cual contaron con el auspicio, colaboración, protección y financiamiento de Washington.

En la actualidad la Casa Blanca continúa actuando bajo los lineamientos de la misma premisa, procurando acabar con la Revolución Cubana, liquidar a los gobiernos bolivarianos, terminar de domesticar a los de la “centro-izquierda” del Cono Sur y reforzar, vía la Alianza del Pacífico, a los regímenes neocoloniales y conservadores del área. Téngase en cuenta que en el turbulento tablero geopolítico internacional Nuestra América brilla como una envidiable, y única, zona de paz. Lo único que perturba este panorama es el conflicto interno en Colombia y la desestabilización de México, pero ambas son situaciones que se constituyen en el ámbito doméstico. Sólo Colombia podría, si fracasaran las negociaciones de paz en curso en La Habana, alterar significativamente los equilibrios internacionales del área. No obstante, en el caso de México no habría que descartar que si se acelerara y profundizara la descomposición de la situación interna debido a la explosiva combinación entre el creciente poderío del narco -que podría llegar a someter a su arbitrio a las diversas ramas del aparato estatal- y una repotenciada protesta social los Estados Unidos podrían, en tal eventualidad, considerar muy seriamente la posibilidad de invadir y ocupar una parte de la frontera norte mexicana con el pretexto de preservar la “seguridad nacional” estadounidense amenazada por el caos al sur del Rio Grande. Lo hicieron en el pasado y nada autoriza a pensar que no volverían a hacerlo una vez más si lo considerasen conveniente. Hipótesis extrema, pero que en función de las enseñanzas de la historia sería sumamente imprudente descartar. Va de suyo que una movida de ese tipo tendría enormes repercusiones internacionales, que reverberarían mucho más allá del hemisferio americano.

Es a causa de todo lo anterior que Washington está poniendo cada vez más empeño en “reordenar” una región que desde el triunfo de Chávez en las elecciones presidenciales de 1998 ha ido progresivamente emancipándose de la pegajosa tutela y control que Estados Unidos ejerció sobre lo que con indisimulado desprecio se llama, en los círculos oficiales de ese país, su “patio trasero”. La oleada bolivariana desencadenada por Chávez facilitó la supervivencia de la acosada Cuba y tuvo reflejos concéntricos en el mundo andino: Bolivia y Ecuador se plegaron a la misma y, en el litoral atlántico, surgieron gobiernos más moderados en Argentina, Brasil y Uruguay pero que, pese a la tibieza de algunas de sus iniciativas, en el terreno internacional aportaron un apoyo decisivo para, entre otras cosas, hacer naufragar el proyecto más importante que el imperio tenía reservado para América Latina y el Caribe: el ALCA, sepultado en Mar del Plata en Noviembre del 2005.

El cambio de política hacia Cuba tiene por objetivo neutralizar un permanente factor de perturbación de las relaciones hemisféricas y abrir el paso a una política más eficaz para recuperar el control las díscolas naciones del sur. El objetivo es claro: garantizar la estabilidad y la complicidad de la retaguardia imperial para que Washington pueda actuar en los “puntos calientes” arriba señalados sin temor a que su distracción en lejanos teatros de operaciones desate una radicalización tan indeseable como incontenible en los países de América Latina y el Caribe.

Para enfrentar con éxito esta tercera guerra mundial en gestación es esencial retomar el control de Venezuela, donde al día de hoy se alojan las mayores reservas comprobadas del mundo. Pero dicho objetivo no se alcanzará manteniendo la vieja y fracasada política hacia Cuba, que provoca la repulsa del resto de las naciones del hemisferio. Por eso el presidente Barack Obama dió el primer paso para “normalizar” las relaciones con la Isla pero al día siguiente redobló su ataque a la República Bolivariana promulgando un proyecto de ley, impulsado nada menos que por el Senador Bob Menéndez (conocido por sus estrechas vinculaciones con la mafia anticastrista de Miami) que establece sanciones económicas a gobernantes y políticos venezolanos “responsables por violaciones de los derechos humanos de manifestantes antigubernamentales” que entre Febrero y Abril del 2014 tomaron las calles y mediante violentas manifestaciones exigían la renuncia del presidente Nicolás Maduro.

Ni a este impresentable senador ni a Obama les importó que los autores o instigadores de actividades violentas –incluyendo asesinatos, robos, incendios, destrucción de edificios y bienes públicos, etcétera- que busquen alterar el orden constitucional o remover autoridades apelando a la violencia serían acusados del delito de sedición en Estados Unidos (y en casi todo el mundo) y pasibles de ser sancionados con durísimas penalidades que, en este país, incluirían la prisión perpetua. Pero como se trata de recuperar a la Venezuela Bolivariana de cualquier forma, los autores intelectuales y apologistas de esos actos de salvaje vandalismo, como Leopoldo López y María Corina Machado, lejos de ser acusados por esos delitos son exaltados como figuras ejemplares, síntesis de los valores republicanos y libertarios, y elevados a la categoría de “combatientes por la libertad”. Poco importa que la mayor parte de las víctimas de aquel intento sedicioso fuesen miembros de los servicios de seguridad del estado y militantes chavistas, tal como ha sido reconocido por organizaciones independientes de derechos humanos radicadas en Venezuela. Para no hablar del doble rasero que significa sancionar a miembros del gobierno venezolano por preservar el orden constitucional del asalto de los sediciosos y no proceder de igual modo, por ejemplo, con las autoridades colombianas cuando informes inapelables certifican que el ejército ejecutó al menos a 5.763 civiles inocentes entre 2000 y 2010; o con las autoridades hondureñas, en donde después del golpe de estado de 2009 los asesinatos extrajudiciales se realizan con total impunidad; o con las de México, en donde es sabido que la desaparición de los 43 estudiantes normalistas en Ayotzinapa fue orquestada y ejecutada con la participación -o al menos la abierta complicidad- de autoridades civiles y militares de la Federación y del estado de Guerrero?

La espina cubana

La “normalización” de las relaciones con Cuba tiene pues una tenebrosa contrapartida: liberar las manos del imperio para abalanzarse con fuerza para doblegar al gobierno chavista y recuperar el petróleo venezolano. Además responde a una necesidad geoestratégica insoslayable, y ante la cual tanto la ruptura de relaciones diplomáticas como el bloqueo se convirtieron en molestos estorbos para Washington. Lo que se logró con ambas políticas fue facilitar la penetración de China y Rusia en la mayor de las Antillas y, por extensión, en la “tercera frontera” de Estados Unidos: el Mar Caribe.

Todos los textos e informes recientes sobre la seguridad nacional norteamericana señalan una y otra vez que aquellos dos países son “enemigos” que es preciso vigilar, controlar y, de ser posible, someter o derrotar, toda vez que la recomendación de Brzezinski en el sentido de “atraer y seducir” a ambos países demostró ser un rotundo fracaso. Máxime cuando, en el Mare Nostrum norteamericano China ha emprendido sin consultar ni mucho menos pedir permiso a Washington un megaproyecto llamado a ejercer una extraordinaria influencia no sólo en el comercio internacional: un nuevo canal interoceánico a través de Nicaragua, obra para la cual el nuevo puerto cubano de Mariel asume una importancia estratégica. Rusia, por su parte, ha dado a conocer sus planes de impulsar la proyección global de su armada, lo que contempla, entre otras cosas, una mayor presencia en aguas caribeñas. Lo que estos dos países hacen en Cuba, y están haciendo en la zona del Gran Caribe, es un misterio para las agencias de inteligencia y las fuerzas armadas estadounidenses. ¿Hay proyectos militares en juego que subyacen a los crecientes relacionamientos económicos que China y Rusia desarrollaron en el área? De ser así, ¿cuáles son, donde están localizados y qué implicaciones tienen para la seguridad nacional de los Estados Unidos? ¿Cómo podrían ser neutralizados? ¿Cuál es el estado de la “sociedad civil” en Cuba? ¿Cuál debería ser la hoja de ruta para preparar el tan anhelado “cambio de régimen” que ponga fin a la Revolución Cubana? ¿Qué modelo aplicar: la “revolución de terciopelo”, al estilo checo, o hay condiciones para ensayar una fórmula más rápida y violenta, al estilo de los “cambios de régimen” practicados en Libia o Ucrania?

Todas estas son cuestiones de enorme importancia que no pueden ser confiadas a “amateurs” como Alan Gross. Por el contrario, hay que desplegar en la isla un número suficientemente grande de agentes para obtener información sensible y confiable, para lo cual se precisa la cobertura de una embajada dotada de un numeroso personal que, bajo el paraguas diplomático, pueda realizar esas actividades de inteligencia.

La política seguida a lo largo de más de medio siglo demostró ser, como decíamos más arriba, no sólo inefectiva sino contraproducente. Y Obama quiere corregir eso, pronto. Claro que la plena normalización diplomática exigirá que el Congreso levante el bloqueo, de lo contrario la iniciativa anunciada el 17 de Diciembre quedaría a mitad de camino, no sólo por la incoherencia que significa pretender “normalizar” las relaciones entre Cuba y Estados Unidos y, simultáneamente, mantener el bloqueo. Se dice que los sectores más reaccionarios del espectro político norteamericano en el Congreso se opondrán a esa iniciativa. Seguramente será así, pero no sería raro que junto a poderosos intereses comerciales -deseosos de establecer vínculos con Cuba- el lobby del Pentágono y la CIA convenza a los más recalcitrantes que la seguridad nacional norteamericana exige votar el fin del bloqueo, algo que hasta apenas ayer parecía imposible y que el propio gobierno de Estados Unidos promoverá no por razones de respeto a la legalidad internacional o solidaridad con el pueblo cubano sino exclusivamente en función de sus intereses estratégicos globales.

Tanto Obama como Kerry lo dijeron con todas las letras: Washington no abandona su propósito de fomentar las fuerzas que dentro de Cuba pudieran precipitar un “cambio de régimen”, fomentar el activismo y la participación de la “sociedad civil”, y promover una “prensa libre” y el pluralismo político, preocupaciones estas que desaparecen como por arte de magia cuando el falaz régimen norteamericano habla de Arabia Saudita, país sin sociedad civil, sin prensa libre y en donde los partidos políticos están prohibidos. Sería inútil exigirle coherencia doctrinaria a un imperio cuyo objetivo excluyente es saquear los bienes comunes de nuestro planeta para mantener un patrón de consumo absolutamente irracional e insostenible, no ya en el largo plazo sino en la actualidad y mediante la militarización de las relaciones internacionales.

Lo cierto es que, pese a toda la verborragia, el objetivo estratégico de Estados Unidos sigue siendo el mismo; lo que cambia es la táctica. Ahora se recurrirá al “poder blando”, eufemismo que significa tratar de apelar a los recursos derivados del supuesto atractivo de la sociedad norteamericana, sus también presuntos valores de igualdad, justicia, libertad, convenientemente manufacturados por la industria cultural basada en Hollywood pero desmentidos día a día por la realidad, para convencer a los cubanos mediante un intenso bombardeo propagandístico que una sociedad que mata afrodescendientes a destajo, que deja grandes segmentos al margen de toda atención médica y de la seguridad social, que impide que sectores de clase media puedan acceder a las universidades y que cuenta con la peor distribución de ingresos y recursos del mundo desarrollado es el espejo en el cual deben ver su propio futuro. “Poder blando”, aclarémoslo de entrada, que es apenas el reverso de la medalla en cuyo anverso se encuentra el “poder duro” de la mayor fuerza militar jamás conocida en la historia de la humanidad y dispuesta a ser aplicada sin mayores escrúpulos cuando sea necesario.

Muchos observadores han expresado su preocupación por este cambio de la política norteamericana. ¿Representa o no un desafío para Cuba? ¡Por supuesto que sí!, pero aún peor es el reto emanado de la continuidad sine die del bloqueo, que ha causado enormes daños materiales a Cuba. Según las últimas estimaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país el costo económico de esa política equivale a dos Planes Marshall en contra de la Isla, mientras que con un solo Plan Marshall se reconstruyó la Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial. Ni se hable de los costos “no económicos” medidos en sufrimientos humanos, privaciones, frustraciones y otras secuelas de esa criminal política de agresión imperialista. Este fue un desafío que Cuba supo repeler, pero a un precio exorbitante. La continuidad indefinida del bloqueo obliga a preguntar cuanto tiempo más podría Cuba resistir esa situación sin erosionar la legitimidad del orden revolucionario, librando batalla en un terreno en el cual no tiene chances de prevalecer. En cambio, el desafío que plantearía la penetración norteamericana –económica pero también política y cultural- una vez eliminado el bloqueo podría ser respondido desde una posición mucho más favorable. Tal como lo recordara José Martí, “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”, y Cuba posee, gracias a Martí y a la incansable labor pedagógica de Fidel a lo largo de más de medio siglo, una formidable trinchera de ideas contra la cual se estrellará la propaganda norteamericana, el consumismo desenfrenado y las mentirosas ilusiones fomentadas por el American way of life que el pueblo cubano conoce muy bien desde 1898. Sin dudas, la densidad de la cultura cubana es incomparablemente más fuerte que la salud de su economía y librar la batalla en el terreno cultural, para derrotar al “americanismo”, como le llamaba Antonio Gramsci, es la táctica sin dudas más apropiada.

La historia demuestra que Cuba puede derrotar a Estados Unidos desde la cultura y la política, no desde la economía. De los dos desafíos, por lo tanto, el más manejable es el que se abre con la normalización de las relaciones diplomáticas y el eventual fin del bloqueo. Si en la ex Unión Soviética “los espejitos de colores” del capitalismo fueron aceptados como buenos por su población fue porque allí no hubo ni un Martí ni un Fidel. No es el caso de Cuba, cuya población tuvo estos dos geniales maestros y además conoce el imperio como pocas, porque le tocó sufrirlo entre 1898 y 1958, y sabe muy bien que una cosa es la propaganda capitalista y otra completamente distinta el capitalismo “realmente existente”.

Por eso, ante las novedades aportadas días atrás y para evitar una re-edición de la “Obamamanía” que tantas decepciones ocasionara entre los ilusos que cayeron en esa trampa, y que ahora creen que Washington cambió, que abandonó sus planes de hacer retroceder el reloj de la historia hemisférica hasta la medianoche del 31 de Diciembre de 1958, antes del triunfo de la Revolución Cubana, se impone recordar lo que dijera el Che: “al imperialismo no se le puede creer ni un tantico así, ¡nada!” Sería gravísimo desoír tan sabio consejo en una coyuntura como la actual, cuando la validez de las palabras del “guerrillero heroico” es mayor que nunca.

Se han publicado 39 comentarios



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  • Hugo Andrés Govín Díaz dijo:

    Profesor: Maceo también nos alertó a no “…contraer deudas de gratitud con un enemigo tan poderoso…”. La obra de Martí mantiene una actualidad impresionante. Contamos con ella y con el magisterio diario de Fidel, quien nos dijo bien clarito aquel 8 de enero de 1959 desde la recién nacida Ciudad Libertad acá en La Habana que lo peor comenzaría a partir de aquel momento. No se equivocó. La educación de masas ha sido lo más importante de este período, porque heredamos la valentía de los mambises, puesta a prueba en Playa Girón y en las misiones internacionalistas africanas. Aquí no habrá “borrón y cuenta nueva”.

  • J.U.H. dijo:

    pienso que este es el momento de sentarse detras del cañon, de fumarse un cigarro y de mirar a tu compañero de bateria y preguntarle ¿que vas a hacer cuando termine la guerra?
    pensar en el futuro como bueno. Y que el cañon siga engrasado.

  • William A. Bermejo dijo:

    Nuestro país producto de las condiciones políticas de los años 60 a los 80, se involucró en eventos bélicos internacionales como Nicaragua, El salvador; Etiopía, Angola, etc en los cuales el único resultado verdaderamente considerable, palpable y de verdadero logro fue la independencia de Angola y Namibia, y la abolición del Apartheid, nuestro país sin una economía auto sustentable, dependiente en ese momento del CAME, en vez de utilizar los recursos y beneficios de este grupo se dedico y jugó el juego de la Guerra Fría

    , se

    • José Molina Vidal dijo:

      Sr. William A. Bermejo;
      Discrepo con Ud. a mi modesto entender, Cuba ha hecho en cada momento lo que el momento ha exigido de ella y, con gran responsabilidad y valentía e innegable altruísmo.
      De nada debemos avergonzarnos ni quejarnos, a no ser de nuestra propia inexperiencia. Perdón así pienso y lo expongo. Gracias, Molina

  • Yeyo dijo:

    Este es, sin dudas, el más completo análisis político que se haya hecho desde el 17 de Diciembre sobre el futuro de Cuba. Atilio, le aseguro que una vez más Cuba sabrá sacar sus ventajas de la nueva situación y no solo quedará intacta en su grandeza moral ejemplarizante, sino que mas fortalecida en lo material, en lo militar, en lo político y en lo ideológico. La batalla es de ideas y si se tiran quedan.
    En nombre mio propio y de los que como yo piensen, muchas gracias por hacernos ver.
    !!!!YA LOS AÑOS FUERON ANUNCIADO,—–570—-VIVA CUBA COJ…….!!!!!!!

  • MAMERTO dijo:

    Estimado William parece que usted no ha leído bien sobre nuestra historia internacionalista, Cuba nunca ha jugado ni ha sido cómplice en una Guerra Fría como usted escribe, lea un poco más antes de dar tan chapucera opinión, a Cuba se le respeta po su papel jugado a través de la historia en ayudar a nuestros países hermanos como Nicaragua, El Salvador, y a muchos más.

  • .Luis el Griego. dijo:

    ATILIO CON TODO RESPETO SU COMENTARIO ES RETROGRADO Y NADA TIENE Q VER CON EL PENSAMIENTO DE RAUL Y NOSOTROS LOS CUBANOS , LOS DE AQUI ,… NO LOS APATRIDAS DE MIAMI,… EEUU, SU PUEBLO , ES UN EJEMPLO DE DEMOCRACIA , SOBRETODO ECONOMICA , … ESO NI UN TANTICO ASI , ES CONTRA LOS GRUPUSCULOS ( MINORIA ) DE VIEJOS FRUSTRADOS DE MIAMI… LAS RELACIONES GESTIONADAS POR NUESTRO PRESIDENTE , NADA TIENE Q VER CON BELIGERANCIA, MUCHO MENOS CON ESE CHOVINISMO TRASNOCHADO, Q UD PROPONE DE Q DERROTAMOS POLITICAMENTE A LOS EEUU, PORQ ELLOS SEGUIRAN SIENDO AMERICANOS CON SU PLITICA Y NOSOTROS SEGUIREMOS SIENDO CUBANOS CON NUESTRA POLITICA , SI ALGUIEN TOMO , FUIMOS NOSOTROS Q TRATAMOS DE ENCAMINAR UNA ECONOMIA MAS PRIVADA PARA DESARROLLAR NUESTRO PAIS ,… ELLOS NO TOMARON LA ECONOMIA ESTATAL, DE COMANDO , Q TANTO SUME A LOS PAISES EN EL SUBDESARROLLO … ASI Q DEJE DE ENCENDER CANDELAS ,,,, Q LA BUENA PALABRA APLACA LA IRA… COMO DIJO NUETRO PRESIDENTE RAUL CASTRO RUZ ( EL MEJOR )…. ” TENEMOS Q APRENDER A CONVIVIR CON NUESTRAS DIFERENCIAS ” … CONVIVIR , NO ES PELEAR CON ESO DE ,…. ” NI UN TANTICO…”, CONVIVIR ES , TOLERAR, SOPOSTAR , RESPETAR Y TODO LO LLEVE A PAZ… ASI Q SEA MAS OBJETIVO , UD , NO ES PROFETA … PARA INSINUAR Q EEUU QUIERE ABSORVERNOS …. A NOSOTROS NO NOS CAMBIA NADIE , SOLO Q COMO PUEBLO INTELIGENTE , DIRIGIDOS POR UN PRESIDENTE INTELIGENTE ( RAUL ) … ” EXAMINAMOS TODO Y RETENEMOS LO BUENO “…. ASI Q POR FAVOR … RECTIFIQUE , ESTA A TIEMPO , ESA VERBORREA NO ENGAÑA , NI ARRASTRA A NADIE…

    • ariel dijo:

      Ud es o un ingenuo o carece de cero poder de analisis, Atilio da en el clavo, a los amaericanos no les importa convivir con Cuba, sino anular su influencia y realmente espero que mi gobierno no sea tan pusilanime de querer convivir con un gobierno que solo quiere eliminarlo…ahora por las buenas y con un sonrisa. La historia no se puede olvidar, ni el garrote ni la fruta madura, ni como ellos alternan para llegar a su objetivo. Lea de nuevo y analice bien, y vera que Atilio solo le falto reflexionar sobre como seria Cuba con un Diaz Canel…porque si algo carece Cuba para el futuro es un lider,,, y eso los americanos lo saben bien. Cuando no este Fidel, cuando no este Raul y cuando noeste esa generacion entonces la Cuba que quedara sera bien mediocre. Y entonces vamos a ver que pasara realmente.

      • Adonis De los ángeles dijo:

        Perdone, pero usted llama ingenuo a quien ofrece un razonamiento, y justamente sin dar un elemento que lo supere. Usted llama mediocre al futuro de cuba sin saber que donde pulula la mediocridad es en aquellos donde sin un fundamento lógico gozan de insultar, dudar y suponer. Usted entre ellos. Atilio vive en un país que no ha sufrido las diferencias entre mi país y los estados unidos. Atilio vive en un país con una economía capitalista, y hace décadas que no sufre lo que hemos padecido nosotros los cubanos por culpa de una política de aislamiento dirigidas por mequetrefes metidos a demiurgos. Antes de juzgar, piense si hay justeza en lo que dices, porque mientras más sobrio es un hombre en palabras, menos necedades se les escapan. Atilio que deje que cuba lleve su propia política exterior y que guie a Cristina que bastante falta le hace. ¿o acaso no está de acuerdo con la política de su país? Si no es así que se invente su propia revolución, pero lejos de nosotros, lejos de entorpecer con sus reflexiones las relaciones entre cuba y los estados unidos.

      • qbano dijo:

        ariel si algo nos ha afectado demasiado son las ideas las posturas externas! no lo cree Ud.?
        mire las relaciones con EEEU son necesarias y pensar que ellos van a dejar de ser imperialistas eso es más que ingenuo! o sea ellos van a seguir siendo imperialistas van seguir deseando…! pero ello no nos debe obligar a otros 50 años de carencias, dificultades, ausencias, hambre etc. si a Ud. no le bastan los 50 pasados a mí me sobran!
        es el momento de respetar, de convivir de saber defender nuestros intereses pero incluir entre esos intereses nuestra economía pues ariel sin una economía prospera no existe socialismo, sin una economía prospera no es posible la justicia social, ariel!
        o sea o aceptamos dar pasos de evolucion en nuestra econmía y poiticia social o seguimos viendo como los valores de nuestra sociedad migran, como la dedocracia, la burocracia, la corrupción siguen dando pasos sobre nuestras futuras generaciones…
        el camino es dificil claro, quien dijo que tenia que ser facil?
        justificar las ofensas tras la compeljidad esss sencillamente muestra de lo poco critico, razonable que podemos ser!

      • El 10 dijo:

        El relevo existe, llegaron los 5, aqui estan, listos para asumir lo que por valentia, resistencia, inteligencia, patriotismo y dignidad han ganado.

      • Rodolfo Echevarría Pereda dijo:

        Ariel, coincido con el criterio de Adonis cuando refiere que en todo caso el mediocre es ud por no respetar el criterio ajeno con sus palabras obscenas, tan siquiera lo supera en sus comentarios. Bellas las palabras de Adonis, es cierto que Atilio no vive en Cuba ni ha sufrido este verngonzoso diferendo como lo sufrimos los cubanos, y cierto también que habla desde el contexto de un observador externo de la realidad cubana porque además de ser argentino, no se monta en un P- 13 o un P-9, o no gana 900 pesos cubanos que al profesional en Cuba no le alcanzan para lo básico, pero también es cierto hay que aprender lo que nos dice ese gran cientista social que es Atilio, al menos así lo creo. No dudemos de su inteligencia ni de que sus palabras tienen mucho de verdad, aunque creo que yerra solo en una cosa, en sobrestimar nuestra fuerza para el enfrentamiento de ideas que se avecina. Sin cambios estructurales profundos en nuestro sistema político, social, jurídico – constitucional y cultural, la guerra no podremos ganarla. Hay muchas fisuras en nuestro tejido social que están dando esa señal a futuro. Debemos ser realistas y mirarnos por dentro y empezar a cambiar muchas, pero muchas cosas, incluyendo nuevas y profundas miradas a la historia de Cuba, para de ellas tomar enseñanzas que no se narran en los libros de texto de la primaria, secundaria o el preuniersitario…. El inmovilismo y creernos ue somos ideológicamente lo suficiente fuertes, nos lllevará al fracaso. Hay profundos conflitos que la mayor parte de nuestra sociedad vive y que pueden convertirse en un bumerán contra nosotros mismos. Ahora ha algo claro, debemos todos convivir civilizadamente y ellos, los del frente, nuestros vecino, tampoco son tan malos como siempre hemos escuchado. Debemos aprender mucho de ellos también. En una cuadra hay dos vecinos que siempre han vivido en conflicto por sus maneras de ver la vida, un de ello se relaciona con un prupo de vecinos y el otro con otro grupo, cada uno con su manera de ser, de actuar y pensar. Acaso uno es mejor que el otro? Acaso uno de los dos tiene la última verdad? Creo que responder afirmativamente es desacertado. Con esta parábola trato de llevar la compleja política a un plano que comprendamos

  • .Luis el Griego. dijo:

    MAMERTO, COINCIDO PLENAMENTE CON UD , CUBA ES EJEMPLO DE AYUDA INTERNACIONALISTA, EN TODO ORDEN Y HOY LEJOS DE LA GUERRA MILITAR , LIBRA LA GUERRA EN EL CAMPO DE LA MEDICINA , EL DEPORTE , LA EDUCACION …. FIDEL NOS INCULCO LA AYUDA A LOS DESPOSEIDOS … POR ESO TENEMOS Q ACEPTAR LA REALIDAD , COMO LA ACEPTO CHINA , Q ES NACION FAVORECIDA DE LOS EEUU, LA ACEPTO VIET-NAM, CON EL MISMO ESTATUS , ANGOLA , ¿ PORQ NO HEMOS DE ACEPTAR NOSOTROS ?, SABIENDO Q ESA RELACION TRAERA MEJORIA Y BIENESTAR A NUESTRO PUEBLO … POR ESO NO COMPARTO EL COMENTARIO DE ATILIO… TRAE UN MENSAJE SUBLIMINAR , DE MANTENER LA POSTURA ANTI AMERICANA, Q TANTO FAVORESE A LOS GUSANOS DE MIAMI Y A LOS GUSANOS ( LA OPOSICION ) MINORIA IMPERCEPTIBLE Q ESTA ESCONDIDA EN LAS ALCANTARILLAS DE CUBA Y TRAE MAS PENURIAS AL PUEBLO TRABAJADOR CUBANO….

  • Adonis De los ángeles dijo:

    Atilio, con todo el respeto que mereces, de usted que cuba haga su propio destino, más en un momento tan importante para las relaciones entre nuestros países. Ahí en sus narices están las Malvinas, escriba sobre ellas a los ingleses.

  • Pp dijo:

    El Griego,buena aclaración para el Cro. Atilio.Lo felicito,nosotros los cubanos como Ud. no vamos,luego de la estratégica e inteligente actitud de nuestro presidente Raúl,a retroceder NI UN TANTICO ASI.

  • jose dijo:

    realmente detras de esta actitud de obama hay un interes politico,debemos cuidarnos,pero tampoco debemos de dejar la idea de desarrollarnos no podemos estar bloqueados por medio siglo mas,,,me entendieron…a cuidarnos se ha dicho.

    • principe dijo:

      asi mismo esa es mi preocupacion detras de todo esto hay algo oculto y veran

  • juan dijo:

    que situacion mas dificil,obama la ha puesto dura,no se que sera mejor si el bloqueo con paz y tranquilidad, o un desarrollo con tension,realmente esto es para romperse el coco.

  • duque dijo:

    MUCHO CUIDADO AL GOBIERNO CUBANO CON ESTE TIPO DE PERIODISTAS QUE
    LO QUE HACEN ES QUERER CONFUNDIR PARA EN TORPEZER LAS RELACIONES
    ENTRE CUBA Y EE.UU ,LO MEJOR QUE LE PUEDE SUCEDER A ESTE PUEBLO ES
    QUE TODO SE NORMALICE.

    • Guacho Mambi dijo:

      Ya se entrometieron los trolles del equipo de apoyo de ROSS LEHTINEN!.,por lo que leo.

      Atilio,EXCELENTE SU ANALISIS!
      Los revolucionarios de verdad y no los que juegan a ingenuos o a amantes incondicionales de la utopica amistad con nuestros victimarios,le apoyamos y decimos.
      “MEJOR ALERTAS EN EXCESO QUE DORMIDOS POR LOS SESOS”

  • duque dijo:

    NI UN TANTITO ASI HAY QUE DARLE HA ESTOS TIPO DE PERIODISTAS QUE LO
    HACEN ES QUERER EN TORPECER EL PROCESO DE LAS RELACIONES ENTRE
    CUBA Y EE.UU LO MEJOR QUE LE PUEDEN SUCEDER A LOS DOS PAISES ES QUE
    TODO SE NORMALICE.

  • sergio dijo:

    ante todo mis felicitaciones por el fin de año,realmente el compañero atilio es un gran periodista, por supuesto debe estar preocupado por todo lo que vendra a traves de estas relaciones al igual que el pueblo cubano,pero no todo es negativo,muchos cubanos ansian vivir mejor,no quiero decir como millonarios pero si se merecen una mejor vida,claro todo tiene su precio,pero tenemos que estar preparados para cualquier plan del norte ,a un plan otro plan….batallas de ideas valen mas que cualquier cosa en este mundo…..

  • cruz dijo:

    Hola, ante todo una felicitación a los foristas en el año nuevo, quiero dar mi opinión y creo que Luis el griegoo no sabe historia, o es tan ingenuo que olvidó el bloqueo con el anuncio de la normalizacion de relaciones con EU. La verdad es que EU no ha renunciado a destruir la revolución y propiciar un cambio de régimen en Cuba, sólo se dispone a lograrlo por otros medio,el carril II de la Helms Burtoms. El articulo de Atilio Botón es lo más completo que he leído del análisis geopolítico global, confió en la diplomacia revolucionaria y una aclaración no fui a Etiopía como un instrumento de la guerra fría.Gracias

  • Rubiseida Almaguer Perez dijo:

    El Periodista Atilio, en mi opinión muestra una bien explicita compilación de acontecimientos que han ocurrido a través de la historia hasta hoy, y bastante completo, lo considero así., y para no repetir, coincido el la opinión de los compañeros Sergio, y Cruz, expuestas aquí en la pagina.

  • Adrián dijo:

    Cuba debe mantener relaciones equilibradas y convenientes con todos los países, cuidarse de un intercambio desigual y propiciar inversiones que favorezcan un incremento real en la productividad y permitan una balanza comercial positiva. Nuestro lugar es el mismo, la Patria Grande, y el intercambio debe ser más enfocado en fomentar inversiones y lograr el tan manejado término de encadenamiento productivo, para reanimar paulatinamente todas las ramas de la economía, con el mayor índice de empleo.Las nuevas leyes, y otras que pudieran implementarse deben favorecer una paulatina apertura económica, que permita reimpulsar la economía, que más que exportar servicios, necesita crear mercancías de alto valor agregado, tanto para el consumo interno como para el externo.Ello permitiría el tan añorado incremento salarial. En paralelo la liberación de las fuerzas productivas liberaría al estado de asumir empresas irrentables. La desarticulación del bloqueo pudiera atraer a muchos otros inversionistas de otros países, ya sin la amenaza de ser afectados por las leyes extraterritoriales. Además de extraterritorial, el bloqueo es genocida, pues aunque ha fracasado en su intenciones obvias, ha contribuido a una futura, aún evitable, implosión demográfica fenómeno de muy negativo impacto en cualquier economía, más en un país en vías de desarrollo, sin hablar de cerrar las vías de financiación al desarrollo a través de créditos de importantes bancos que han sido multados. Solo los países que han conservado sistemas de cobertura social, educativa y médica adecuados, así como economías saludables y sociedades concientizadas han podido soportar las crisis cíclicas de la economía mundial, y mantener un estado de bienestar. Conservar esas conquistas y desarrollar el país en un clima que no siempre será favorable, es el desafío para alcanzar la deseada prosperidad, la erradicación de fenómenos negativos en nuestra sociedad, como la criticada pirámide social invertida, las gratuidades innecesarias, y el rescate del valor del trabajo honesto y la retribución del mismo, como modo de alcanzar una mayor calidad de vida. Todo desafío conlleva riesgos que hay que asumir, y planificar metódicamente para evitar fracasos, pero existe la voluntad de avanzar y el optimismo en la victoria. Hay que leer mucho a Martí y su visión extraordinaria.

  • LuisG dijo:

    Se calentaron los ánimos, pero sin duda Atilio Borón hace un buen análisis. Una cosa es extender la mano en señal de conciliación al rastrero y otra darle la espalda creyendo que no nos va a apuñalar. Quienes están por olvidar agravios sin más, muestran su ingenuidad, por decir lo menos. Presidente y vicepresidente de Estados Unidos dijeron claramente -y lo menciona Atilio- que no habiendo dado resultado el bloqueo debía aplicarse un cambio de estrategia. Menos reacciones viscerales, mente fría para razonar mejor. Ante la falta de argumentos hay la tentación de recurrir a la descalificación. Atilio es un gran periodista comprometido con las buenas causas, un valioso activo, no lo desperdiciemos. Siendo yo mexicano, seguro me dirán que no opine por no ser cubano, pero he seguido durante 60 años el curso de Cuba, me dolería que por “defensores” recalcitrantes la contra tenga éxito. Sin Cuba, Latino América seguiría siendo el juguete de los gringos. Cuba nos demostró que si se puede ser independiente.

    El gran defecto de las izquierdas es el de que cada uno de sus integrantes se violenta ante opiniones adversas. Con frecuencia por nimiedades.

    • Adrián dijo:

      Para mi fue un buen artículo, a lo que no se le puede tener ni un tantico así de miedo es al intercambio y a desarrollar el país, a elevar el nivel de vida ,a tener mejores servicios de transporte, viviendas,a reanimar la industria azucarera,la agricultura a revalorizar la moneda, e inclusive mejorar más aún la salud y la educación. Mucho más difícil es resistir el bloqueo y se pudo. Existen poderosas fuerzas neoconservadoras opuestas al fin del bloqueo, porque saben que Cuba se va a desarrollar y a eso si le tienen miedo.

    • Gilberto dijo:

      coincido con usted en que algunas fuerzas de izquierda, a veces las mas visibles, se desgastan intelectualizando la malanga, en vez que hacer el pure.
      la intelectualizacion es un ejercicio viciado de subjetividades, y algunos de estos exponenntes cuentan con muy pocos argumentos practicos para sustentar sus razones, de hecho, nunca han vivido en el mundo real donde sus lucubraciones se han puesto en practica

  • gilberto dijo:

    con todo respeto, expreso una opinion divergente,
    el Bloqueo no fue, de hecho NO ES, un absolute fracaso,
    ha sido una guerra devastadora, que ha llevado a Cuba a perdidas terriblemente injustas, y con consecuencias negativas en muchos terrenos de la vida, de la nacion y del cubano de a pie…que es lo mismo pero visto con diferente filtro
    fracaso eso si, en el intento de derrocar al sistema politico cubano, y a un pueblo que resistio, resistio y sigue resistiendo porque el bloqueo esta identico que hace un mes atras, o 50 anos ya igual da
    me asombra como puede decirse que el bloqueo es un fracaso, cuando exponemos sus terribles consecuencias en nuestras vidas
    ha sido muy valioso mantener un Sistema de distribucion justo y de equidad social, pero ha tenido un costo enorme, y creo personalmente, que quien expresa que el bloqueo es un fracaso, no ha vivido las consecuencias en su vida personal de estas decadas
    espero termine pronto, porque me lastima muchisimo ver a mi pais, mi familia y amigos, pasando todo tipo de limitaciones, y resistiendo
    resistir no es un modelo de vida deseado, es impuesto

  • CARLOS dijo:

    Este es el momento de hacer como dijo el che, al enemigo ni un tantito así, pero es hora de dar un giro a tanto odio, y demostrarle a los cubanos americanos y al mundo que ahora e igual que ante sabemos hacer muy buenas relaciones, denjando a un lado todo lo que hemos pasado pero sin olvidar, podemos hacer relaciones con dice nuestro presidente sinperder lo que hemos ganado, pero recuerdo que cuba necesita mucho de estos comercio y que no podemos seguir con rencores en nuestras ideas. tenemmos que pensar que es hora de hacer cambio y mas que nunca aplicar el concepto de revolución y este temas es uno que debemos darle otro matices, no provoquemos alejamiento, hagamos relaciones limpia, pero con un ojo grande

Se han publicado 39 comentarios



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Atilio Borón

Atilio Borón

Economista y periodista argentino, quien dirigió Clacso.

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