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Lo que EEUU debería aprender de la Medicina en Cuba

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Julia Landau
East Bay Express

Traducido por Cubadebate

medicos-cubanos-en-haiti-foto-afp1Melissa Rose Mitchell estaba desanimada.  Después de tomar el examen de ingreso de la Facultad de Medicina, se sentía incómoda ante las solicitudes de matrícula en las universidades.  En los cursos de preparación para los exámenes, había vislumbrado su futuro como médico, y no le gustaba el panorama que veía. "La gente estaba en una disyuntiva: '¿Qué clase de médico quieres ser?´, y todo estaba basado en cuánto dinero uno gana", recordó esta residente de Oakland.

"Fue un momento realmente de miedo, porque eso que había querido hacer toda mi vida, de repente me puse a pensar, 'No sé si quiero hacerlo'."

Mitchell había logrado reunir el dinero para prepararse y tomar el examen, pero mientras estudiaba, comenzó a flaquear. "Me había llevado más de un año para ahorrar los $1 400 para la prueba y para el curso de preparación y me dijeron: "Nosotros recomendamos que apliquen a no menos de veinte universidades." Un costo de alrededor de $200 por cada solicitud.  Esto sin contar los cobros de los pasajes en avión y un traje adecuado para las entrevistas en las universidades.  Salió bien en los exámenes, pero Mitchell estaba gastando mucho dinero para poder cumplir su objetivo de servir a los pobres.

Pero entonces su novio vio una propaganda en un boletín de la iglesia que apareció para calmar sus crecientes preocupaciones. Era una oferta única para estudiar en Cuba, la nación empobrecida a 90 millas de Florida, que es conocida internacionalmente por la formación y empleo de los médicos. Solicitó ingreso a través de la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria de Nueva York, un grupo cuya misión es "aumentar la participación de las minorías en medicina" y por lo tanto aumentar la proporción médicos-por-pacientes en zonas desatendidas.

Cuba comenzó a educar a los estudiantes estadounidenses de Medicina, después que miembros del Caucus Negro del Congreso se reunieron con Fidel Castro en el 2000. El congresista Bennie Thompson de Mississippi le contó a Castro sobre las zonas en su distrito legislativo que sufren una extrema escasez de médicos. El presidente cubano respondió prometiendo becas para 500 estadounidenses para asistir a la escuela de medicina en Cuba, bajo el amparo de la Escuela Latinoamérica de Medicina. Para calificar, los estudiantes tendrían que demostrar una aptitud y compromiso de trabajar en las comunidades subatendidas de los Estados Unidos. Desde entonces, 34 se han graduado, y más de 160 están actualmente matriculados.

Los alrededores de San Francisco han resultado siendo algo así como un centro para la escuela de pensamiento cubano, donde estudiantes formados en Cuba y libre de las plagas de la deuda masiva que los graduados de las facultades de medicina de los Estados Unidos tienen el lujo de ejercer el tipo de medicina que Cuba hace - medicina de familia. Las facultades de medicina en la isla se concentran en la nutrición y en otros métodos de prevención. Cuba también es conocida por su enfoque en los "determinantes sociales de la salud".

La experiencia cubana también pueden ofrecernos importantes lecciones para nuestra actual crisis de salud. Con una quinta parte de nuestro PIB per cápita, Cuba tiene estadísticas de salud comparables a los de los países industrializados. En los erosionados barrios de La Habana Vieja, los cubanos también gozan de una mejor relación de médicos a pacientes que los estadounidenses: 59 médicos por cada 10 000 personas, frente a 26 para nosotros.

La expectativa de vida de los cubanos también está a la par con la de los Estados Unidos, la tasa de mortalidad infantil es más baja, y el padecimiento y transmisión del SIDA es uno de los más bajos de todo el mundo. El sistema de penetración intensiva de salud cubano también cuesta mucho menos - unos 200 dólares per cápita al año, en comparación con nuestros 7 000 dólares. Y proporciona atención oportuna y primaria para todos los ciudadanos - cercana a la accesibilidad universal. Para el gobierno cubano, la atención a la salud es un derecho de todos los ciudadanos.

Este hecho pone de manifiesto una laguna en la iniciativa de reforma de salud de atención propuesto por el Congreso y el Presidente Obama. Los que actualmente carecen de seguro, que recibirán una protección con el proyecto de ley, sentirán que la falta de médicos de familia como la atención básica sigue siendo subvalorado en favor de los más rentables aspectos de la medicina.

En un foro de la Casa Blanca del año pasado, el Presidente planteó el problema directamente: "No estamos produciendo suficientes médicos de atención primaria," dijo, señalando una serie de obstáculos de enormes proporciones. "Los costos de la educación médica son tan altos que la gente siente que tiene que especializarse".  Según la Asociación Americana de Colegios Médicos, la deuda promedio de un graduado de la Escuela de Medicina en los EE.UU en 2008 fue de 154 607 dólares.  Los médicos norteamericanos, como resultado, se ven obligados a asumir la práctica especializada, porque en última instancia los salarios más altos facilitan el pago de la enorme deuda de estudiante. Sin embargo, sin suficientes médicos de atención primaria, según los expertos, los costos de asistencia sanitaria crecen exorbitantemente.  La atención médica para el cuidado de final de vida aumentan, y miles de puestos para médicos de familia quedan vacíos cada año.

Los médicos graduados en Cuba no tienen la obligación de especializarse, y la isla no gradúa miembros de una profesión de élite.  En cambio, la isla es una verdadera máquina productora de médicos, con más de 70 000 médicos para una población de sólo 11 millones de dólares.

Y después de completar sus estudios en la Facultad de Medicina en La Habana, Mitchell volverá a los Estados Unidos libre de deudas.

Muchos de los estudiantes ingresan en las escuelas de medicina de los Estados Unidos, queriendo ejercer como médico de familia, pero se desaniman, dijo el Dr. Richard Quint, profesor jubilado de la Universidad de California en San Francisco y un consultor médico para el grupo sin fines de lucro Oakland Educación Médica en Cooperación con Cuba.  "La estructura general de nuestro sistema de no-salud está fragmentado y tiende hacia las prácticas especializadas", dijo.  "Los profesores en las escuelas de medicina hacen comentarios que sugieren que los estudiantes no deberían dedicarse a la atención primaria, porque no es estimulante o de alto rendimiento suficiente." Asimismo, no es ningún secreto que los médicos son reembolsados altamente para desempeñar procedimientos y cirugías, y no tanto para ejercer la medicina preventiva y los diagnósticos. Y la necesidad de la atención primaria en las zonas subatendidas no aparece en los libros de texto o en el aula.

Cuando se trata de la atención preventiva, las deficiencias en la educación médica de los Estados Unidos son un espejo de las fallas de nuestro sistema de salud en su totalidad. "No hay nada que los cubanos están haciendo que la gente no podía pensar desde aquí - es sólo que están mirando hacia a la prevención", explicó la doctora Lynn Berry, directora del programa de enfermedades crónicas en el Highland Hospital de Oakland, quien ha llevado a cabo investigaciones en Cuba.

Berry señaló que el Condado de Alameda tiene "muy fuerte" sistema de cuidado de la salud para la comunidad. "Tenemos la Clínica de La Raza, el Instituto de Salud étnicas, Native American Health Services", que hacen hincapié en la prevención y la educación para evitar los costos médicos y financieros, de atención de la etapa final de vida. Sin embargo, "el nuestro es un sistema de mercado", dijo Berry, un sistema "organizado en torno a los seguros y la fuente ordenante, no necesariamente uno de la de la salud a largo plazo del paciente."

Cuba ha rediseñado su sistema médico debido a necesidades financieras, tras el colapso de la Unión Soviética. Frente a una crisis de abastecimiento provocada por la falta de financiamiento Soviético, Cuba modernizó su sistema de educación médica hacia la atención primaria. A mediados de los años noventa, había establecido un estándar de medicina para barrio completo, basado en la medicina de familia: un consultorio (clínica de la comunidad) en todos los lugares, y una versión revisada del plan de estudios médicos para el cuidado familiar integrado al modelo.

La atención de la salud de la isla comienza con un mandato desde arriba hacia el fondo, para la atención de la salud. Demasiado pobre para contar con equipos de alta tecnología o con costosos procedimientos invasivos, el modelo cubano insiste en la prevención y la salud. La responsabilidad se extiende más allá de los médicos de atención - en las escuelas, lugares de trabajo y barrios. Una red nacional de policlínicos asegura el mandato. Se espera que la gente en todos los ámbitos de la vida colaboren en las campañas de publicidad de salud y con otras medidas para prevenir la enfermedad.

Cincuenta años de embargo estadounidense a los bienes a la isla también han desempeñado un papel en la configuración del sistema de atención médica de Cuba. El embargo prohíbe o restringe la venta de algunos equipos médicos y castiga a otros países que distribuyen la carga esencial. Los medicamentos y suministros médicos son esporádicos, especialmente en las zonas rurales de Cuba, donde las clínicas trabajan con obsoletas máquinas de rayos X. Y ya que las farmacéuticas estadounidenses son las que desarrollan los nuevos medicamentos más importantes, los médicos cubanos no tienen acceso a muchos nuevos medicamentos en el mercado mundial. Países como España y Venezuela hacen donaciones, pero la rutina de suministros médicos siguen siendo escasos o inexistentes en algunas clínicas cubanas.

Sin embargo, el Dr. Davida Flattery, internista del hospital Highland, se asombró del sistema cubano. "Lo que realmente me impresiona de Cuba es su enfoque sobre los determinantes no médicos de la salud", dijo. Es normal en Cuba, añadió, para tomar en cuenta los factores psicosociales de un paciente - el nivel de saneamiento, la presencia de abuso o adicción, y los hábitos alimentarios. Los médicos y enfermeras, de hecho, hacen visitas domiciliarias para evaluar estas cosas personalmente.

Norteamericanos entrenados en Cuba ven de primera mano las diferencias evidentes entre los dos sistemas de educación médica. Melissa Rose Mitchell aprendió, por ejemplo, que Cuba destaca la medicina rural. "En muchas situaciones, el profesor pregunta:" ¿Cuál es la mejor prueba? "  Nosotros decimos:  'tomografía computarizada, ultrasonido. "  'Bueno no tenemos ultrasonido, estás en medio de la nada, en las montañas, no tenemos electricidad o teléfono. ... ¿Qué vas a hacer?"

Muchos de los estudiantes pasados y actuales de la Escuela Latinoamericana de Medicina en La Habana, donde estudió a Mitchell, habían vivido o trabajado en los barrios pobres de los Estados Unidos, y fueron elegidos para estudiar en Cuba para que ellos pudieran llevarse a casa lo aprendido en Cuba. Y la educación cubana los equipó para hacerle frente a los problemas de salud de las comunidades más pobres en los Estados Unidos mucho mejor que si hubieran estudiado en Harvard.

Los estudiantes de medicina en La Habana, por ejemplo, están capacitados para estabilizar a la gente en lugares sin electricidad o agua potable. Uno podría pensar que las esos talentos no son útiles en un país tan rico como los Estados Unidos, pero un número de comunidades pobres de Estados Unidos no tienen ni un médico y han llegado a parecerse a los sectores de los países del Tercer Mundo - especialmente después de un desastre (por ejemplo el huracán Katrina).

La falta de médicos en las comunidades más necesitadas de Estados Unidos es exactamente lo que la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria quería remediar, cuando empezó a reclutar para las becas de Cuba. El programa resultante también muy diverso - mucho más diverso que cualquier escuela de medicina en los EE.UU.  La mayoría de los estudiantes en la Escuela Latinoamericana de Medicina en La Habana son afroamericanos de Nueva York o California, el 85 por ciento son minorías, y el 73 por ciento son mujeres.

Y la mayoría de los estudiantes son entrenados como "médicos de familia".  Pero, como los estudiantes vieron, la escasez de suministros médicos plaga el sistema, y pese a la intervención diabetes y programas de detección en las escuelas y los lugares de trabajo en todo el país, la dieta nacional cubana sigue siendo alta en grasa y azúcar. Al igual que los pobres EE.UU., los cubanos no tienen acceso fácil a las frutas y a las hortalizas frescas - o el hábito de comerlas - y esto dificulta su salud. La distribución alimentaria de Cuba es deficiente. El país importa más del 50 por ciento de sus alimentos.

Mitchell dijo que la formación y la experiencia fueron adecuadas a ella. "Ellos nos entrenan igual que entrenan a los cubanos", dijo. "Todos los cubanos, independientemente de su especialidad, tiene que hacer dos años de medicina familiar. Hasta que uno no puede ocuparse de lo básico y de las situaciones vitales, no se le permite a meter con otras partes del cuerpo".

Después de graduarse en el verano pasado, Mitchell se asentó en Oakland para trabajar y prepararse para las juntas, pero ella dice que su vocación está en la medicina rural. Usó sus vacaciones de verano de la escuela de medicina, de hecho, para trabajar en un móvil de salud de atención clínica que atienden a poblaciones rurales en las afueras de Birmingham, Alabama, una ciudad conservadora con grandes disparidades de riqueza. "Cada dos semanas o una vez al mes, esta consulta sobre ruedas visitó partes del estado, donde algunas de las casas no tienen electricidad o agua corriente. No porque no se podía obtener, sino porque la gente no tiene dinero para invertir en ella. " Cuando se le pregunta si la pobreza compara a la de la Cuba rural, ella responde: "La pobreza es más intensa" en algunas zonas de Alabama rural que en las zonas rurales en Cuba, dijo, "porque no hay servicios sociales".

Sin embargo, de vuelta a casa Mitchell se encontró con desaprobación - incluso la hostilidad - por haberse decidido por la medicina no especializada. "Mi primera experiencia cuando fui a la casa, fue que mi tía y yo tuvimos una discusión acalorada - le dije que no quería especializarme y si lo hiciera sería la medicina de familia o la medicina rural. Su argumento era que los estudiantes que estaban con su sano juicio optaban por ser neurocirujanos o cardiólogos. Pero mi imagen de un médico es alguien que puede manejar cualquier situación que surja. "

Y habiendo sido testigos de los obstáculos que enfrenta Cuba, los médicos estadounidenses que regresan se escandalizan con el estado de la atención a la salud que encuentran en su propio país.   Mitchell trabaja como asistente de un médico a tiempo parcial en una clínica del Área de la Bahía de San Francisco y no tiene seguro para ella misma.   "He estado enferma un par de veces, y no he podido darme el lujo de ver a un médico", dijo.

"Un amigo me hizo un favor y me atendió, pero tuve que pagar $60 por los antibióticos - ese fue con el descuento de la clínica."

Antes de mudarse a Oakland de adolescente, Pasha Jackson vio de primera mano el poder que tienen los factores no-médicos en las calles de South Central Los Angeles, los factores psicosociales que contribuyen a la propagación de las enfermedadades - tanto físicas como mentales. La violencia, el desempleo, y la adicción se combinan con la pobreza y dejan a muchos residentes fuera del sistema de salud. "¿Qué significa la atención primaria a la gente alrededor de mí?" , dijo. "Usan la automedicación: las drogas y el alcohol. Estas personas verdaderamente necesitan atención, y el seguro los rechazan, dándole una lista de razones".

Pero Jackson no sabía que quería estudiar medicina, hasta que sufrió una lesión cuando jugaba fútbol.  Del City College de San Francisco, fue reclutado por la Universidad de Oklahoma.  Posteriormente jugó con los 49ers de San Francisco y los Oakland Raiders. Sin embargo, los consejeros académicos en la escuela secundaria y en la universidad, le desalentaban su interés por la ciencia. "Ellos me dijeron que era demasiado duro", y que sus mejores oportunidades estaban con el fútbol.

Reasignado por los Raiders a liga del NFL en Europa, Jackson se lesionó su pectoral izquierdo - "una lesión enorme para un futbolista", señaló. "En cuanto salí de la NFL seguro de salud terminó, y para poder ir a Cuba necesitaba inyecciones y los chequeos médicos necesarios para los viajes internacionales. No podía creer lo que tuve que pasar. Después de llamar a las clínicas públicas alrededor, tuve que esperar varias semanas y perder un día de trabajo para poder ver a un médico que incluso no quería verme ".

Jackson se pasó un año recuperándose y recibiendo terapia física. Y durante ese tiempo, los efectos del huracán Katrina le recordaron la profunda relación que hay entre la pobreza y la enfermedad. "Yo sabía que no quería jugar al fútbol jamás", dijo Jackson. "En la NFL hay tantos desechos, el juego del dinero y el poder. Vi lo tanto que es parte del sistema capitalista".

Disgustado con el fútbol profesional, Jackson navegó al sitio web de la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria y solicitó ingreso en el programa Cuba. "En Cuba podía aprender español, me amparaban económicamente, y eso me llevó de regreso a la ciencia." Con eso, Pasha Jackson se hizo socialista.

Durante sus vacaciones de verano de sus estudios en Cuba, Jackson y más de una docena de otros estudiantes de la Escuela Latinoamericana de Medicina visitaron unas  comunidades pobres de los Estados Unidos para brindarles servicios básicos de salud y ampliar su competencia cultural. El famoso Skid Row de Los Angeles, un lugar con "un número ridículo de personas sin hogar", fue una parada en su viaje, Jackson recordó. "El Condado de Mora en Nuevo México casi no tiene médicos." Se detuvieron en la Mesa del Pajarito ", donde los indígenas Pueblos viven sin agua potable ni electricidad. Eso le muestra a usted", dijo Jackson, "que ahí está el Tercer Mundo - aquí mismo. No hay fronteras nacionales."

Cuando el ocurrió el terremoto en Haití, habían más de 400 médicos cubanos en el pais: ya estaban allí - y han estado allí durante años", dijo el Dr. Nelson Valdés, Profesor Emérito de Sociología en la Universidad de Nuevo México y Director de Cuba-L, que supervisa las noticias relacionadas con Cuba. Según la Educación Médica en Cooperación con Cuba, unos 700 haitianos son estudiantes de medicina en Cuba.  Estudian en la Escuela Latinoamericana de Medicina de Santiago de Cuba. Cuba manda médicos y estudiantes en masa para darle tratamiento médico a decenas de miles de haitianos heridos en los hospitales que tienen cero o muy pocos médicos. "Nadie reporta sobre la presencia cubana en Haití", comentó Valdés, aunque dijo que no estaba sorprendido.

"Los médicos que están enviando adicionales son parte del mismo equipo que Cuba le ofreció a los Estados Unidos, cuando el huracán Katrina." La ayuda fue rechazada. Valdés también dijo que los médicos cubanos, sólidamente formados en medicina de desastres, proporcionan apoyo psicológico, así como la atención física a las víctimas. El Departamento de Estado anunció que los trabajadores de ayuda de EE.UU. cooperarán con los cubanos en en Haití. Los que han observado lo que podemos aprender del enfoque médico cubano - los académicos y los médicos, nuevos y veteranos - todos están de acuerdo que la cooperación y el diálogo con Cuba, al menos en este sentido, podría traernos a todos algo de alivio.

Se han publicado 4 comentarios



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  • Carlos Valdés Sarmiento. dijo:

    Este artículo impresiona, el 34% de esos egresados están en este momento en Haití, dando su esfuerzo hombro con hombro con los cubanos, como se propaga la solidaridad, tengo dos experiencias en este asunto.
    Cuando la toma de posesión de Klinton la primera vez, expreso: TENEMOS EL PRIVELEGIO DE TENER EL SISTEMA DE SALUD MÁS MALO Y MÁS CARO DEL MUNDO, y le puso a su esposa una oficina junto a la suya para resolver el asunto, pero la señora Klinton no pudo hacer nada.
    Otro fue un hijo de un amigo que abandono el país con un título de médico, le escribía al padre muy contento porque le prometieron gestionar la aprobación del título, a pesar de la influencia del lobby cubano en Washington no pudieron, pueden llevar a un amigo a la presidencia pero no pueden hacer eso, la AMA, (Asociación Medica Americana), no entiende de estos problemas.
    Una vez más queda demostrado que el capitalismo no funciona solo para un reducido grupo de personas, al menos el que existe hoy en EEUU, hay algunos países europeos donde las cosas son distintas, incluso en Canadá, pero los demás países se cuidan mucho de no contagiarse.

  • yOLANDA dijo:

    No habia leido un artículo que enfocara la medicina cubana de manera tan amplia. La medicina cubana atacada por los que solo ven negocios en este sistema. Prevenir y diagnosticar debe ser primario.Lo más bello, la humildad con que es aplicada. Con razón, Cuba no tendra dinero, pero tiene algo esencial SALUD!!!

  • Olimpio Rodriguez Santos dijo:

    Estoy de acuerdo en parte con el artículo y pienso que tiene que ver mi posicion con un comentario que hice con respecto a la ayuda a Haití donde muchos nos ofrecimos voluntariamente.

    Un médico recién graduado puede hacer mucho en una situación similar y estoy muy de acuerdo en lo que están haciendo todos estos jóvenes graduados en la ELAM.

    Lo difícil de un médico recién graduado en Cuba para trabajar en ciertos lugares de los Estados Unidos también lo comprendo.
    En cuanto a la formación del profesional cubano también ha sido tratada en el artículo y me parece que no seria muy difícil trabajar en cualquier lugar de los Estados Unidos o de otro país desarrollado con un mínimo de experiencia que da la práctica. Nuestros libros de textos y revistas son coincidentes en su mayoría a lo largo de toda la carrera.

    A mi manera de ver hay otros aspectos que conspiran contra la buena formación y con la actualización de los profesionales cubanos. Para no hacerlo muy extenso mencionaré solo dos:
    1. Limitaciones en los accesos a INTERNET.
    2. Limitaciones en la participación a congresos tanto dentro como fuera del país.

    Sobre este último aspecto, hay a mi modo de ver, una culpabilidad burocrática del propio ministerio de salud publica cubano y voy a hacer una sola pregunta.
    ¿Por qué razón tiene que existir un departamento de relaciones internacionales en función de autorizar una salida a congreso donde se gastan solamente por concepto de pasaporte oficial para tres o cuatro días una cantidad enorme de divisas?
    SI QUEREMOS QUE NUESTRA MEDICINA SIGA CADA DÍA MEJOR HAY QUE REVISAR MUCHAS COSAS DENTRO DE CADA CARPETA HUMANA

    Dr. Olimpio Rodríguez Santos
    Especialista II Grado en Alergología
    Prof. Facultad de Comunicación Universidad “Ignacio Agramonte”
    Prof. I.S.C.M. “Carlos J. Finlay” Camagüey Cuba

    E-Mail: olimpiors@finlay.cmw.sld.cu

  • unkas dijo:

    Hay un error. Las Estadisticas no son comparables a los Estados desarrollados. En Cuba son mucho mejores. En el mundo capitalista no funciona el capitalismo.
    La atencion medica es mala. Muy fria. El medico de familia no sabe quien eres. Un medico rara vez te visitara en tu casa.
    En cambio vaya usted al veterinario. El perro el Rey, sabe como se llama, donde vive, que come, que achaques tiene. Le dan galletas y caricias y mimos. Habra que empezar a ladrar.

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