Antes de que amanezca en el campo (+ Fotos)

La humildad. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
A las cinco de la mañana, cuando todavía la claridad no rompe sobre los sembrados, Eduardo Cayetano Obiols Sobredo ya está en pie. El día comienza mucho antes de que el sol se asome en su finca: el aseo rápido, los útiles de ordeño listos, el cuidado de los animales, el recorrido por la tierra, las responsabilidades como presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Juan Orama Llerena, en Minas, Guanabacoa. Después vendrán el corte de alimento animal, la molienda, la recogida del ganado y, si queda tiempo, el estudio o la preparación de la jornada siguiente.
Así transcurren los días de muchos campesinos cubanos: sin horarios exactos, pendientes del clima, de la tierra y de animales que no entienden de feriados ni descansos.
“Mi primer recuerdo vinculado al campo es la siembra de frutales de mi padre y la cría de animales de mi madre”, cuenta Eduardo, como quien resume en una frase toda una herencia familiar. Porque en Cuba el campesinado también es memoria.
Cada 17 de mayo, Cuba celebra el Día del Campesino en homenaje a la firma de la Primera Ley de Reforma Agraria en 1959 y al aniversario del asesinato de Niceto Pérez, símbolo de las luchas campesinas en el país. La fecha reconoce el papel de quienes sostienen la producción agropecuaria nacional en medio de enormes dificultades económicas y productivas.
En un escenario marcado por limitaciones financieras, déficit de combustibles, falta de fertilizantes y dificultades para importar insumos agrícolas, el trabajo del campesinado ha ganado todavía más relevancia estratégica.
Eduardo conoce bien esas carencias. En su finca cultiva yuca, plátano y frutales; cría cabras, ovinos, cerdos, conejos, caballos, gallinas, patos, palomas y jutías. La tierra se trabaja todavía, en buena medida, con las herramientas tradicionales del campo cubano: machete, guataca, pico. Aunque la mecanización ha llegado parcialmente con el tractor, muchas labores siguen dependiendo del esfuerzo físico y de herramientas difíciles de conseguir.

Entrega, de sol a sol. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
“Las cuido mucho porque juegan un papel fundamental en el proceso productivo y son muy difíciles de obtener”, explica. A veces, agrega, otro campesino presta lo que hace falta. La solidaridad, en el campo cubano, suele convertirse también en herramienta de trabajo.
Pero entre todas las responsabilidades de la finca hay un orgullo que Eduardo menciona primero que cualquier otro: sus cabras. Desde 2009 entrega leche al complejo lácteo para niños de La Habana con intolerancia a la lactosa.
“Ese es mi orgullo productivo”, dice. No habla de toneladas ni de estadísticas. Habla de niños.
En medio de las tensiones económicas que atraviesa el país, producir alimentos continúa siendo uno de los mayores desafíos nacionales. La preparación de la tierra en el momento adecuado, la falta de semillas eficientes o de insumos, y las dificultades con el combustible y las piezas de repuesto para maquinarias envejecidas afectan diariamente el rendimiento agrícola.
“El bloqueo nos ha obligado a innovar y buscar soluciones”, afirma Eduardo. Y aunque reconoce el impacto de esas limitaciones sobre la producción de alimentos, insiste en la capacidad de resistencia construida desde las cooperativas y la organización campesina.
“Podemos decir que, gracias al principio de solidaridad de los cubanos y la unidad de los campesinos organizados por sus cooperativas, se logran resultados en momentos tan difíciles”.
En Cuba existen más de 5 000 formas productivas agropecuarias, entre cooperativas y bases campesinas, agrupadas en buena medida en la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), organización fundada en 1961 y que reúne a miles de productores en todo el país. Muchas de esas cooperativas sostienen, además de la producción agrícola, varias actividades comunitarias y sociales en zonas rurales.
Para Eduardo, precisamente ahí está una de las mayores satisfacciones de su trabajo.
“Lo más hermoso de mi labor es poder compartir, no dar lo que me sobra”.
Entonces enumera donaciones a escuelas, hogares de ancianos, hogares maternos y, especialmente, a la casa de niños sin amparo familiar de su municipio.
En tiempos donde el campo cubano enfrenta el envejecimiento demográfico y el éxodo de los jóvenes, Eduardo conserva un sueño que mira hacia el futuro: construir una finca agroecológica, diversa, sostenible y donde participen fundamentalmente las nuevas generaciones.
Quizá por eso su historia se parece tanto a la de miles de campesinos cubanos: hombres y mujeres que siguen levantándose antes del amanecer para sembrar alimentos, sostener cooperativas y mantener vivo un modo de vida que continúa siendo esencial para el país.
Porque mientras Cuba despierta, ellos ya llevan horas trabajando.

El campesinado cubano. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

La mujer campesina. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El campesinado cubano. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El campesinado cubano. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El campesinado cubano. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Entrega, de sol a sol. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El campesinado cubano. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Toda la vida con la dicha de trabajar en el campo. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Entrega, de sol a sol. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Apicultor. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Entrega, de sol a sol. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

La mujer campesina. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El campesinado cubano. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
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Del mismo modo que el modelo energético renovable en Cuba no se corresponde con el de un modelo fallido, a diferencia del norteamericano ( centrado en las energías fósiles nuclear) tampoco el modelo agroecológico cubano es el de un estado fallido en materia alimentaria. Fallido es el modelo norteamericano y del resto de países en que grandes corporaciones económicas han asumido el liderazgo en la producción de alimentos que son como la manzana envenenada de la abuela de Blancanieves.
Para que un modelo agrario no sea fallido debe ser ante todo sostenible ambiental y socialmente. No cabe la menor duda de que el modelo agroecológico lo es al respetar la conservación del suelo fértil y de los ecosistemas. En cambio, el modelo fallido hegemónico en Estados Unidos degrada los suelos y las reservas de agua dulce, contamina el medio ambiente y afecta gravemente a la salud humana y de los ecosistemas. Esto, lejos de ser un grave inconveniente, se convierte en virtud para las grandes corporaciones del agronegocio. A menor fertilidad del suelo y complejidad de los ecosistemas, mayor demanda en fertilizantes, fitosanitarios, maquinaria e insumos. Un suelo pobre en nutrientes es más compacto, por lo que necesita más maquinaria para mullirlo y más abonos de síntesis para un alto rendimiento en los cultivos. El uso de semillas transgénicas se convierte en una caja de Pandora para los intereses del agricultor cuando son poderosas corporaciones las que dictan las reglas en su propio beneficio para tener el control sobre los precios de las semillas y el producto final, asegurándose el mayor margen de beneficios a salvo de los factores críticos climatológicos y veleidades del mercado ( que ellas controlan). Sumemos a ello que el derecho de propiedad exclusivo y excluyente sobre semillas transgénicas permite a esas poderosas corporaciones hacerlas vulnerables a todo tipo de patologías y dependientes de otros productos de su amplia oferta. Si reparamos en que algunas de ellas ( como Bayer, Aventis o Novartis) son poderosas corporaciones farmacéuticas en sanidad humana, ganadera y fitosanitaria, el modelo agrario fallido se complica al maximizar beneficios a costa de la salud humana, animal y vegetal pues cualquier vulnerabilidad que se logre en la síntesis de semillas transgénicas que afecte a la salud redundará en un mayor margen de beneficios para la empresa.
El hecho de que Cuba no cubra todavía la demanda de alimentos que podría garantizar la soberanía alimentaria ( como no cubre la demanda energética) no significa que no haya elegido el camino correcto , que no es el de un estado fallido que degrada y contamina los suelos y el agua dulce o introduce las semillas de la muerte en la producción de alimentos y acapara casi todo el valor añadido ( destruyendo tejido social) sino el de un modelo agroecológico donde el productor lleva la iniciativa en defensa de la vida y de la salud de los ecosistemas, lo que redunda favorablemente en la salud y bienestar humanos.
Felicidades a ese tipo de ser humano que hace producir la Tierra en Cuba,en especial a mis familiares que como es lógico en pleno campo las comunicaciones son tendiente a CERO .
Al artículo le faltó las causas del éxodo del campesinado.Le propusieron carreras universitarias a los herederos de las tierras no a fin al cultivo de las mismas.
El equipo de prensa(ENRO,Randy,...)puede ir por historias reales de ayer y de AHORA de los obstáculos y la Heroíca Labor que hacen
La mayor dificultad de hoy es que les roban sus producciones y ganados.No tienen la posibilidad de avisar de forma rápida del Robo porque no poseen teléfono fijo ó móvil con conectividad para reportar a la policía.Restandole alcance a la Justicia.Para mi tiene que existir una Milicia Rural más cercana al Campesino de accionar rápido.
La solución que toma el campesinado es dormir en vigilia fuera de casa 24/7 en un rancho improvisado en el potrero y en el sitio de cultivo.A riesgo está la vida de cada uno de los productores por la severidad de la naturaleza y de los candados que vienen dispuestos a todos por llevarse lo que no les pertenece.
El robo puede ser:una Yunta de Buey que demora tiempo para amaestrar como no hay tractor,una vaca que estuvo meses preñada ó la matan preñada con el ternero en formación,uno ó 2 puercos,3 chivos,el caballo que ayuda a recorrer largas distancias del caserío al Pueblo,...
Y para que seguir.Por esos despojos deciden marcharse y dejar la labor que heredaron de sus padres campesinos,guajiros y cubanos.El campo cubano se desaloja.
El marco legal con respecto a la invasión de la propiedad de una campesino tiene que ser a su favor.No tienen garantías.
Son HÉROES de un OESTE tropical.
Son historias que duelen