A seis décadas de Inez, y la presencia de Fidel en el radar de la Gran Piedra
El 30 de septiembre de 1966 el huracán Inez tocó en Cuba por las inmediaciones de la bahía de Guantánamo. Traía vientos sostenidos de 120 kilómetros por hora y una extensa circulación con lluvias torrenciales. Se desplazó hacia el oeste-noroeste, por el norte de la Sierra Maestra, hasta salir al golfo de Guacanayabo y continuar su movimiento sobre el mar, próximo a la costa sur de Camagüey y Ciego de Ávila. En la mañana del 1 de octubre su centro tocó tierra nuevamente, esta vez en la costa sur de Sancti Spiritus. Se movió hacia el norte, y salió debilitado y desorganizado al Estrecho de la Florida, por un punto al este de Sagua la Grande.
Poco después, cuando el organismo parecía alejarse hacia las Bahamas, su movimiento quedó detenido por las altas presiones que cubrían el continente norteamericano y el océano Atlántico, creando una configuración sinóptica con débiles corrientes directrices que, finalmente, llevaron a Inez hacia el suroeste, aproximándose otra vez a Cuba por la costa septentrional del occidente.
En consecuencia, desde la tarde del 4 de octubre se produjeron intensas lluvias y fuertes rachas que afectaron a La Habana, Artemisa y Pinar del Río. Las precipitaciones causaron serios daños en la agricultura y motivaron la evacuación preventiva de catorce mil quinientos residentes en zonas de peligro. El evento dejó cuatro víctimas mortales; mientras, el número de evacuados en toda Cuba superó doscientos cincuenta mil.
Inez se mantuvo generando vientos con fuerza de tormenta tropical y elevando el nivel de las inundaciones durante una semana. Fue un huracán categoría uno, que preocupó —y ocupó— tanto como otros de mayor intensidad.
Fidel en la estación de radar de la Gran Piedra

Como en ocasiones anteriores, la amenaza del huracán motivó que el Comandante en Jefe se trasladara a la región en alerta ciclónica. Era el quinto recorrido de ese tipo, después de los realizados al paso de Flora, en 1963; Cleo e Isbell, en 1964; y Alma, en junio del propio año sesenta y seis.
Fidel llegó primero a Holguín, y después a Santiago de Cuba. En la noche del 29 de septiembre arribó a los estudios de la emisora radial CMKC, con el propósito de orientar a la población de la región oriental en cuanto a las medidas de protección que debían adoptarse antes que fallaran las redes eléctricas y de comunicaciones. En sus palabras evocó las amargas experiencias vividas durante el azote de Flora, aunque señaló que no era probable que Inez siguiera una trayectoria similar a la de aquel. No obstante, dijo, se debía estar en condiciones de enfrentar cualquier eventualidad, y que la prioridad estaba en salvaguardar las vidas humanas.[1]

Un hito notable en el periplo fue su visita a la estación de radar meteorológico en Gran Piedra, recién instalado allí. Fidel interactuó con los operadores del equipo, y tomó por sí mismo marcaciones de la posición del huracán, siguiendo la trayectoria previa al ingreso del organismo al territorio oriental. La presencia de Fidel en Gran Piedra quedó documentada con imágenes de Alberto Korda, y las reseñas de tres integrantes del grupo que lo acompañaba: el doctor Antonio Núñez Jiménez, el Comandante Faure Chomón Mediavilla, y el meteorólogo Diego Nieves Poveda;[2] este último, parte del personal destacado en la estación. Algunas de las fotos tomadas entonces acompañan este artículo.
Por su trayectoria singular, Inez mantuvo en alerta a todo el país durante casi siete días, mientras el Instituto de Meteorología trabajaba intensamente en los pronósticos, analizando múltiples factores interactuantes en una situación extremadamente compleja. En concordancia con su prolongada trayectoria, el Instituto emitió 55 avisos o boletines especiales.
El paso del huracán, y las imágenes de Fidel ante el radar, proporcionaron al pueblo medir la importancia y eficacia de esa instalación en el trabajo de previsión meteorológica, y constatar de manera tangible cómo se correlacionaba el costo de una importante inversión con la preservación de vidas humanas y los recursos del País. La visita, y la difusión del hecho en los medios de comunicación, contribuyeron a visibilizar el impacto social de la ciencia y la tecnología en un contexto de grandes transformaciones socioeconómicas en Cuba.

[1] Antonio Núñez Jiménez. Fidel en el radar de la Gran Piedra. Bohemia, 14 de octubre de 1966, año 58, no. 41.
[2] Diego Nieves Poveda. Especialista en meteorología sinóptica en el Instituto de Meteorología. Dada la seria amenaza que representaba Inez, fue enviado a la Gran Piedra por el Dr. Mario Rodríguez Ramírez, director del Instituto. Testimonio tomado en La Habana. 10 de junio de 2005.
- A seis décadas de Inez, y la presencia de Fidel en el radar de la Gran Piedra
- Medicina Natural y Tradicional: Plantas medicinales para combatir la cefalea
- En estreno, Podcast "Es la Idea" con Hua Xin, embajador de China en Cuba
- Fernández de Cossío: “Si EE. UU. reduce la presión, las transformaciones en Cuba pueden llegar muy lejos” (+Video)
- El precio de la ausencia
- ir aEspeciales »
- A seis décadas de Inez, y la presencia de Fidel en el radar de la Gran Piedra
- Aclaran que no hay aumento de precio del pasaporte corriente cubano solicitado en el país
- Maricarmen Abascal recupera su vivienda tras masiva protesta en España
- Paralizado el decreto Maricarmen: Continúan las protestas en la Puerta del Sol y se extienden por España
- León XIV lanza un alegato por la paz en Europa en su despedida de Francia
- ir aSociedad »

Haga un comentario