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“Ojo de Agua”: Entre ríos, emociones y desafíos narrativos

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Muchos televidentes se esfuerzan por ubicar a Ojo de Agua o a Arroyo Seco en algún punto concreto de la geografía cubana: el mar, los ríos, una finca productora de miel, un pueblo pequeño. A veces resulta difícil discernir dónde termina la realidad y dónde comienza la ficción en lo que se muestra en pantalla. Es natural buscar paralelismos entre la Cuba del 2026 y la que la telenovela propone, pero, aunque la historia pueda conectar con la realidad en ciertos puntos, sigue sus propias reglas y licencias, como suele ocurrir en este género.

“Ojo de Agua” señalaba en una entrevista previa al estreno su director Alberto Luberta Martínez– aspira a ser algo más que un melodrama rural y abordar temáticas sociales contemporáneas: “ofrecer una mirada íntima y multifacética a la mujer cubana, destacando su fuerza, su capacidad de amor y su tenacidad ante las adversidades”. La Nadia de ahora, empoderada, fuerte, resiliente, me recuerda en cierta medida a la Rebeca de “Asuntos Pendientes”. 

Sin embargo, entre intención y concreción hay una distancia considerable. La ambición narrativa convive de manera problemática con la forma en que se tratan ciertos elementos conceptuales, especialmente los que involucran ciencia, desarrollo tecnológico o realismo socioeconómico, como se analizó recientemente en un artículo publicado en Cubadebate, aunque estos no son los únicos desaciertos en el producto audiovisual que ahora se muestra en pantalla.

Seguir el argumento de “Ojo de Agua” puede resultar complicado en varios momentos, sobre todo cuando la historia se adentra en los aspectos de “espiritualidad”, las escenas de Luz o en subtramas simbólicas que carecen de un hilo conductor claro. Estas secciones tienden a dispersar la atención del espectador y debilitar la coherencia general de la narrativa, aunque quizás más adelante puedan justificar el giro de la trama, el cambio en el desarrollo de algún personaje en específico o el momento clímax en la propia narrativa.

El ritmo de la telenovela se torna lento: las tramas avanzan con parsimonia y no siempre ocurre algo que mantenga la tensión, lo que, sumado a una estructura bastante básica y predecible –la heroína lucha por emanciparse, descubre el amor y enfrenta a la antagonista a la que la motivan celos y deudas del pasado– puede provocar que el espectador se aburra más que se entretenga, un criterio sostenido en los grupos de la telenovela en las redes sociales.

“Ojo de Agua”‚ tiene otros aciertos que no deben pasar desapercibidos. La pareja protagonista, Yura López Angulo y Alberto Corona, convence: su química en pantalla es evidente y aporta credibilidad a la historia de amor central, haciendo que los momentos románticos se sientan naturales y genuinos.

De hecho, gran parte del mérito de la telenovela recae en las actuaciones, que son mayormente orgánicas y creíbles. Leidis Díaz, por ejemplo, vuelve a un rol que no le es ajeno y muestra la misma naturalidad de la Susana de “Tan lejos y Tan Cerca”, o la interpretación espontánea y coherente de Raúl Enríquez Zerquera, recientemente fallecido, que regala a un Nando que podría ser, perfectamente, cualquier guajiro cubano forjado con las manos en el campo.

Sin embargo, incluso las interpretaciones más sólidas pierden fuerza cuando no cuentan con un guion consistente que las respalde. La falta de un argumento estructurado, con conflictos claros y desarrollo coherente de los personajes, limita el impacto de la actuación y deja que momentos potencialmente memorables se diluyan.

También es de agradecer que la producción se aleje de los arquetipos habituales de escenografía urbana y se centre en el entorno rural; los paisajes del campo no solo refrescan visualmente la telenovela, sino que también aportan un contexto más auténtico a la historia de la protagonista; así lo demostró la finalizada “Regreso al Corazón”.

La heroína, agrónoma y decidida a transformar su entorno mediante un proyecto agroecológico, representa una apuesta interesante dentro del género, especialmente en un país donde la agricultura sostenible y el acceso al agua son desafíos reales. En teoría, esto podría ser un acierto narrativo con potencial educativo y simbólico pero, como señalé antes, la ejecución oscila entre la aspiración y la superficialidad.

La línea divisoria entre estos límites es tenue y la ficción pierde coherencia cuando intenta integrar aspectos que requieren una base sólida en la realidad científica o social, y es entonces cuando se pondera la emoción dramática sobre el rigor explicativo o contextual.

Este contrasentido plantea un dilema: ¿puede la telenovela contemporánea cubana abordar temas de ciencia y desarrollo real sin sacrificar la estructura melodramática que el público espera? La respuesta de “Ojo de Agua” parece inclinarse hacia la supervivencia del melodrama tradicional e incorpor elementos de ciencia sin la profundidad crítica que merecen.

Aunque el género permite grandes licencias creativas, cuando una producción se presenta como ventana hacia conflictos contemporáneos, la falta de un tratamiento más estructurado puede resultar frustrante para los especialistas en esas temáticas que ven el producto en pantalla, incluso, para el propio público. ¿La ficción debe limitarse a reflejar las asperezas emotivas de la vida cotidiana o también tiene la responsabilidad de articular un discurso coherente sobre los problemas estructurales de la sociedad? La telenovela abraza firmemente lo primero, pero se queda corta en lo segundo.

Es cierto que, a estas alturas, “Ojo de Agua” todavía no muestra todo su potencial. La narrativa se siente desigual, con altibajos en ritmo y coherencia, y algunas subtramas dejan más preguntas que respuestas.

Sin embargo, –y lo reitero cada vez que hago una crítica a una telenovela que empieza– es pronto para emitir un juicio definitivo: la historia aún tiene espacio para desarrollarse, profundizar en sus personajes y encontrar un equilibrio entre emoción dramática y solidez narrativa. La ambición de la telenovela por abordar temas sociales y ambientales sigue siendo un punto a favor, y podría traducirse en giros sorprendentes que renueven el interés del espectador. Alberto Luberta Martínez no es un improvisado en este género audiovisual.

Tal vez, conforme avance la trama, los conflictos de la heroína, las tensiones con la antagonista y los elementos de ciencia o espiritualidad logren integrarse de manera más coherente y transformen las promesas iniciales en una experiencia narrativa más sólida y satisfactoria. Hasta entonces, queda la expectativa de que “Ojo de Agua” sorprenda y evolucione más allá de lo que hasta ahora ha mostrado.

Vea además:

Ojo de Agua: Cuando la ficción pierde el rumbo frente a la ciencia

Se han publicado 10 comentarios



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  • electrico dijo:

    Me parece q estan pidiendo demasiado a una novela. El nombre lo dice novela. Es para entretener. El tema de la ciencia no creo le afecte a muchos siempre y cuando no se cometa una pifias garrafal. Los problemas sociales con los q tenemos son suficientes. Mi modesta opinión de televidente.

  • Isabel dijo:

    No he podido ver un capitulo completo me vence, y ciertamente lo único que me gusta de la novela es la actuación del fallecido Nando, genial y como dice la autora natural, espontaneo.
    Lamento su perdida

  • Paloma dijo:

    Todo pasa por un problema de apreciación personal, yo no logro ver la química entre Nadia y Rubén, una relación q empezó casual y que la hace a ella dar un vuelco total a su vida, puede pasar pero es difícil de creer. El intercambio d mensajes entre ellos bien cursi (cheos) para la carretera q llevan recorrida.
    Y el tema de Paco ya aburre, es la actitud de un adolescente.
    Aún así confío en la capacidad de Luberta para producir buenos audiovisuales,espero con paciencia.

  • Alex1 dijo:

    Parece una novela de mayte vera de hace 40 años

    • YPG dijo:

      Concuerdo con este comentario. Siento que la narrativa está montada en la de las novelas de hace 40 años, que en su momento era muy buena pero hoy ya no lo es. tambien coincido en que constantemente es un conflicto. Todo el mundo pelea. no me gusta lo rápido que habla la protagonista, no se le entiende mucho pero además acelera el ritmo de las escenas innecesariamente. y qué decir de los gazapos físicos: una finca que esta en un pueblo cerca del mar y y también cerca de la Habana, lo que se entiende cuando la madre le propone a su hija viajar diario desde la finca hasta la universidad de la habana, pero que cuando le pasa un ciclón por arriba del pueble en la Habana ni se siente. En el capitulo de que el niño lo coge la corriente de la cerca se vio claramente que la cerca del vecino no es divisoria sino está perpendicular a la casa de la finca y bien cerca de ella. En fin no se tuvo cuidado en estos aspectos, lo que hace poco creíble lo que está sucediendo y por ende no te identificas con la misma. Ciertamente Luberta es muy bueno en este género pero tal vez aquí no lo logró. Y las novelas deben ser buenas desde el inicio .No puede ser que haya que esperar al capitulo 60 de 100 para que alcance calidad en la trama. Ah y el tema de la reubicación lo es una muestra de nuestra ineficiencia constitucional y legislativa. Dejar en manos de dos NO DECISORAS el futuro de varias familias. En esto, concuerdo totalmente que muchas veces sucede.

  • Vivi dijo:

    A mi me encanta la novela,y es muy simpaica y hasta comica ,

  • Josefina dijo:

    Con todo respeto a los periodistas que han opinado sobre la novela, ojalá hubieran opinado cuando en otra novela donde el "trío amoroso" fue reconocido con mucha naturalidad e importancia en la familia, algo que no era buen ejemplo para la actual generación de jóvenes.
    El código de la novela recrea la realidad y aunque está en sus inicios sí reproduce nuestra realidad y conocimiento sobre la ciencia que enfoca. Todos los temas hasta el momento, son interpretados por buenos actores y actrices cuyo probado desempeño en novelas anteriores lo han demostrado y Luberta se ha destacado siempre por su trabajo.
    El público en las redes dirá la última palabra, aunque no coincida con los periodistas.

  • Néstor del Prado Arza dijo:

    Una publicación bien argumentada por una periodista que conozco y admiro. Como siempre les pido a los cubadebatientes, prefiero que me digan en lo que no concuerdan conmigo para que el conocimiento crezca. En consecuencia voy con otros puntos de vistas diferentes a los de Thalia.
    Aunque ella dejó el beneficio de la duda, por juzgar con demasiado categoría cuando la novela tiene menos de la cuarta parte recorrida, yo considero que efectivamente se ha precipitado un poco.
    El complicado problema de la penetración del mar en zonas costeras, tiene un componente muy especial en las ciencias sociales y no puede tratarse igual como los que aluden a fenómenos geográficos, geológicos, físicos y matemáticos. Y considero que es muy acertada la manera en que se abordan los conflictos humanos, tanto individuales como grupales.
    Los personajes que se presentan como inconsistentes o impredecibles, muchas veces nos dan sorpresas en el desarrollo de la trama.
    Y efectivamente la mayoría de las actuaciones son excelentes.

  • La caimana dijo:

    Considero que esta novela lejos de despejar al telespectador, más bien lo estresa. Son discusiones constantes entre los personajes. La protagonista deje mucho que desear con su actitud beligerante todo el tiempo hasta con su propio padre, además por lo que en un inicio fue aventura pasajera echa a un lado todo lo construido con su familia y decide dejar todas sus comodidades y empezar de cero. Ciertamente poco creíble.
    Por su parte, la hermana Magdalena es un litigio constante, un personaje además muy parecido a la Leticia de "Regreso al corazón".
    Es cierto que las actuaciones son buenas, pero tanta peleadera deja al espectador abrumado y sin sensación de disfrute alguno.

  • Angelita dijo:

    A mi me gusta, sobre todo me hace reír a diferencia de la tan aclamada y festejada novela anterior que en ocasiones las actuaciones las consideraba sobre actuadas y poco creíbles. Simplemente no la seguí y al final ha sido un boom en la televisión. En esta a pesar de tener ciertas situaciones que pueden ser ficticias, la trama, los lugares, los personajes y la interpretación de los actores me han convencido mas que en otras telenovelas cubanas. Pienso que lo que esta pasando si sucede en la vida real, ademas de darle un papel a la mujer cubana cuando decide emprenderse en un proyecto. Todos los personajes femeninos, hasta la adolescente se muestran con fuerza en sus criterios y decisiones. Mi voto positivo para Ojo de Agua.

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Thalía Fuentes Puebla

Thalía Fuentes Puebla

Periodista de Cubadebate. Licenciada en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (2019). Máster en Cultura Audiovisual por la Facultad Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual de la Universidad de las Artes (2025). Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por la obra del año (2022). Ha obtenido premios y menciones en el Concurso Nacional de Periodismo "26 de Julio". Contactos: thalyfuentes14@gmail.com. En Twitter: @ThalyFuentes

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