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La realidad paralela de Cuba en París

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El pentacampeón Mijaín López a su llegada al Aeropuerto Internacional José Martí. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Miserable sociedad la que impone repudiables prácticas de inquisición y falsedad. Miserables los que le niegan a Cuba la alegría de sus nueve medallas olímpicas, el mismo número que ganó Dinamarca, país sin bloqueo estadunidense y sin que la prensa y los mentideros de las redes le reprochen su actuación en París.

La estrategia publicitaria para convertir cada éxito de Cuba en un fracaso tiene una interesante peculiaridad: opera por rachas continuas, por periodos breves e intensos en los que se instala un eje temático. Desde la supuesta llegada a Caracas de 32 vuelos desde La Habana para intervenir en las elecciones venezolanas, las inexistentes bases militares chinas en territorio cubano, la presencia de submarinos rusos con armamento nuclear en la bahía de La Habana que no tuvo lugar en la realidad, el pretendido fracaso de Cuba en la Olimpiada de París, todo está encaminado a la producción de “agenda”.

El vértigo con que las ocurrencias publicitarias se suceden sugiere que ninguna de ellas alcanza un mínimo de potencia en la opinión pública: su objetivo no es esencialmente modificar opiniones, sino la instalación de una realidad paralela, la agitación de prejuicios, la persistencia del odio como fuente excluyente de legitimidad de un gobierno que conduce el país en su peor crisis económica y bajo cerco permanente.

El último grito de esta moda, sin embargo, parece estar cruzando una barrera y comenzando la transición a un periodo nuevo, negar de plano la realidad, ignorar la evidencia de los hechos que han corroborado millones de espectadores asistentes a los Juegos Olímpicos. Cuba no sólo fue el país de América Latina con mayor cantidad de medallas alcanzadas, superada sólo por Brasil, sino que es cubano el jugador que por primera vez en la historia logra cinco medallas consecutivas en Olimpiadas en una misma disciplina, Mijaín López.

Ni Bolt ni Phelps ni Lewis ni otras leyendas del deporte lograron lo que Mijaín. Debutó en Atenas 2004 y de Pekín 2008 a París 2024 se llevó los oros en lucha grecorromana, una disciplina que se practicaba en el mundo clásico antes del nacimiento de Jesucristo y en la que desde la instauración de los Juegos Olímpicos ningún otro gladiador mantuvo el cetro por tantos años. Hasta que apareció Mijaín, compendio de la cultura y de las idas y venidas de la historia nacional: negro con nombre ruso, conocido en toda Cuba como el Gigante de Herradura, porque mide 1.93 metros, pesa 130 kilogramos y nació en un pueblito de ese nombre con apenas 10 mil habitantes, que no existía en el mapa hasta que colonos estadunidenses descubrieron sus fértiles tierras y se instalaron allí a inicios del siglo XX.

Su familia desciende de africanos que trabajaron toda su vida para los blancos ricos de aquella zona hasta que se alfabetizaron con la revolución de 1959 y, gracias a ella y a los planes de extensión del deporte a cada localidad del país, mientras el padre, Bartolo, labraba la tierra, Mijaín y sus dos hermanos cosechaban medallas en campeonatos nacionales e internacionales de boxeo y lucha grecorromana.

Y ese deportista cubano fue el seleccionado para representar en París a los atletas de las Américas en el acto de clausura de los Juegos Olímpicos.

Pero con esa actitud de desprecio al prójimo, de culto a la violencia que se solaza en el sufrimiento ajeno, no pocos medios y agencias, además de la jauría del ciberespacio, les escamotean la medalla a Mijaín y a los demás atletas olímpicos de Cuba. Con indignación leemos por todos lados el “fracaso esperado”, “peores olimpiadas para Cuba”, “declive”, “crisis deportiva”, “naufragio” y otras lindezas, y como nota al pie, insignificante, los resultados que ya habrían querido tener la mayoría de las naciones de este planeta.

El filósofo y urbanista francés Paulo Virilio anticipó en el libro Cibermundo, la política de lo peor (1997), una larga entrevista con su compatriota Philippe Petit, que “llegará el día en que la realidad virtual vencerá al mundo real... El cuerpo propio dejará de existir en beneficio del cuerpo espectral, y el mundo propio en beneficio de un mundo virtual”. Por decir estas cosas, que son el pan nuestro de cada día, Virilio fue acusado hace 30 años de apocalíptico.

(Tomado de La Jornada)

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Se han publicado 41 comentarios



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  • Luis dijo:

    Aplausos inmensos para Rosa Miriam, genial, exacto, critico y oportuno. Le doy practicamente TODA LA RAZON, sobre todo cuando leo algunos comentarios,. quizas de buena fe, pero desconocedores de la esencia (QUE SI ASFIXIA) del bloqueo, de que los tiempos actuales incluso sin bloqueo no tienen el nivel de competitividad de antañ, que los que dicen que en los 90"se obtuvieorn mejores resultados y habia periodo especial no sacan en cuenta que la preparacion de un deportista es de años y en esa epoca aun teniamos beneficios de la era del CAME remanentes.
    La campaña contra cuba es criminal, genocida, fascista, cruel como jamas ha sido contra ningun pais en toda la historia de la humanidad, y eso es algo que nunca se puede olvidar, tengase la ideologia que se tenga. Da asco, repugnancia, que se yo, ver a una ex comentarista deportiva cubana INTIMA DE FIDEL Y FERREA DEFENSORA DE LA REVOLUCION a la cual le saco todo el jugo que quiso hablar.....eso mismo en las redes antisociales, cuan bajo y despreciable puede caer un ser humano, a esas tipejas y sus similares propongo que nunca mas se le permita entrar a Cuba y todo lo que se pueda hacer por demeritarla (mas de lo que ella msima se demerita) por tanta blasfemia.
    Los pronosticos son una cosa, la realidad otra, el hehco que la actuacion no haya sido la mejor, es cierto, no la califica para nada de PESIMA, no les da verguenza ver que lugar ocupamos regional y mundialmente? A PESAR DEL BLOQUEO, repitamos eso, A PESAR DEL BLOQUEO, para que nadie se equivoque. Problemas? milesss, y por culpa nuestra milessss, pero eso hay que resolverlos y no hacer de la critica miserable como genialmente dice Rosa Miriam el modus operandi o mejor aun el modus de ganar dinero sucio. No seamos ingenuos, se esta jugando la revolucion mas humana del mundo, con luces y mcuhas sombras, pero humana y justa y a la cual queirten destruir como sea. Libremos el combate en las redes anti sociales, nos toca, nos va la vida y dejemos la hipercritica barata o conveniente que a nada bueno conduce.
    GLORIA A NUESTRA DELEGACION DEPORTIVA, GLORIA A LA REVOLUCION Y AL PUEBLO QUE ES LO MISMO QUE LOS FORMO.

  • Yami dijo:

    Mientras escuchamos y leemos a tantos que se empeñan en denigrar la imagen del país , ya otros en otras latitudes están entrenando para los próximos juegos . No podemos perder de vista el objetivo , ENTRENAR . Hicimos historia sin recursos . Nos falta , , CONSTANCIA. Hay que formar, perfilar y estimular a los pinos nuevos , para que se queden con nosotros y vuelvan a hacer historia,la historia que les toca a ellos construir.

  • Juan Z dijo:

    Hoy los tiempos son otros, son también otras generaciones, el deporte en general ha cambiado con la entrada del profesionalismo en todos los escenarios, las entregas de cuantiosos premios en dinero, etc.
    Era impensable que Urbano Gonzalez, Stevenson, Juantorena y tantos grandes desertaran o se marcharan por vías normales. Hoy unos se marchan buscando mejoras económicas y niveles deportivos, algunos, los menos, hablan sus sandeces contra su país de origen, otros, los mas, han sido respetuosos en sus victorias y derrotas ante sus compatriotas del patio y creo que es lo mas importante, que aun compitiendo por otro país mantengan siempre el honor y orgullo de ser cubanos, de respeto a su país natal, a los que un día entrenaron juntos, esos actos de respeto los vimos en las transmisiones de Paris 24. Los tiempos de Barcelona 1992 no se repetirán y eso no significa derrota ni retroceso.

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Rosa Miriam Elizalde

Rosa Miriam Elizalde

Periodista cubana. Es Doctora en Ciencias de la Comunicación y autora o coautora de los libros "Antes de que se me olvide", "Jineteros en La Habana" y "Chávez Nuestro", entre otros. Ha recibido en varias ocasiones el Premio Nacional de Periodismo "Juan Gualberto Gómez" y el Premio Nacional "José Martí", por la obra de la vida. Fundadora de Cubadebate y su Editora jefa hasta enero 2017. Es columnista de La Jornada, de México.

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