La pregunta

Amaury en Central Park. NYC. Foto Petí
Me fascina la franqueza de los cubanos, la a veces impertinente, e irreverente manera que tenemos de conducirnos, preguntar, reclamar con razón, sin ella, y a como dé lugar. Alguna leve insolencia nos protege de “coces y de inquinas y las torpes promesas de las rosas”.
Un día de finales de los años setenta estaba en casa con mi amigo Javier Iglesias —que hoy vive en Brasil o en la Florida, no lo tengo claro—, y de repente recordé que tenía que presentarme en televisión. Le pedí que me acompañara.
Por ese tiempo yo vivía con mi madre y mis hermanos en 25 y B, en el Vedado. Así que bajamos hasta la calle 23 y nos fuimos hasta la parada de la ruta 32 que recorría, cuando le daba la gana y sin horario fijo, un rumbo que llegaba hasta el ICR, todavía no tenía la T (el ICRT es el Instituto Cubano de Radio y Televisión que permanece, como una suerte de desafío al destino, en M entre 23 y 21).
Fuimos afortunados, el ómnibus llegó puntual y nos subimos sudorosos y apurados. La “Bestia” estaba llena, decidimos atravesar la aglomeración y llegar a la puerta trasera, pues nuestro trayecto era relativamente corto.
En una parada intermedia, frente al Preuniversitario del Vedado, "Saúl Delgado", se subió una señora gorda, muy gorda, gordísima, cargando múltiples paquetes y bolsas. Levantó la vista y me descubrió con la guitarra al hombro y prontamente vociferó:
“¡¡¡Ay, Dios mío, miren quién está allí, Amaury Pérez!!!”. Javier y yo nos miramos asustados olfateando el desastre mientras la señora, golpeando con las bolsas a los demás pasajeros, se abría paso entre todos hasta llegar junto a mí.
—¡Amaury, Amaury! —repetía animada, más bien descontrolada.
—¿En qué puedo ayudarla? —le dije cortésmente, con muy bajo volumen y la esperanza de que ella disminuyera el suyo, detalle que pasó por alto soberanamente.
—¡Le tengo que preguntar algo! —me espetó ensalivándome el rostro. Ya el ómnibus entero estaba al tanto de lo que ocurría y la señora casi me besaba de tanto que se había acercado.
—¿Sí? —le respondí casi en silencio y avergonzado.
La señora ajustó su volumen más o menos en 10 decibeles por encima del que traía y gritó:
—Ay, Amaury: ¡¡¡dígame que usted no es pájaro!!!
Me quedé frío, sin respuesta. Al constatar que yo había entrado en pánico, continuó:
-El problema, niño, es que mi hija está enamorada de usted y cuando lo ve por televisión mi marido, su padre, le dice que olvide eso porque usted es pájaro. ¿Qué le digo a mi hijita cuando llegue a casa ahora que lo vi?.
En ese momento algunos pasajeros, mesuradamente, aconsejaron: “¡Amaury, no digas nada!”, pero el resto —y eran muchos—, promovieron una cantaleta, dando palmas, que jamás olvidaré: “¡Que lo diga, que lo diga…!!!”.
Miré a la señora con expresión desafiante y le alegué también subidito de tono:
-Señora, dígale a su hija… ¡LO QUE LE DÉ LA GANA!.
Javier y yo nos bajamos en la siguiente parada, mientras nos desternillábamos de la risa, ambos colorados como tomates.
A partir de ese día, cada vez que tenía que ir al ICR, todavía sin la T, lo hacía a pie. Total, eran diez calles y con el tiempo la gente ya no andaba preguntando tanto.
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muy buena crónica
Que alegria volver a leer las cronicas de Amauri, estaba esperando que terminara sus vacaciones para seguir disfrutando de ellas, es un momento que espero con mucha expectativa, saludos desde Pinar del Rio, y espero seguir disfrutando de ello por mucho tiempo,
BUENAS TARDES, TODOS ESTOS RELATOS, SE PUEDEN HACER UNA NOVELA. UNA PELÍCULA, DEMUESTRAN , LA CUBANIA , EL DIA A DIA DE UNA PERSONA, QUERIDA RESPETADA POR TODO EL PUEBLO, A PESAR DE CASOS COMO ESTOS, ESA SEÑORA, PARA ELLA ESTABA HABLANDO CON UNA PERSONA MUY DE SU FAMILIA,DE SU BARRIO. ES ASI, SALUDOS Y BANDICIONES DESDE MATANZAS.
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
ESPECTACULAR!!!
Amaury no sabes con qué inquietud entro todos los días a Cubadebate buscando si hay una nueva crónica tuya. NO PUEDES PARAR, hay un público esperando por ti. Yo las copio y las pego en Word y se las envío a mis amigos; como nos divertimos.
No nos falles.
Sencillamente genial, gracias Amaury.
No había conocido una persona que le sucedieran tantas cosas,eres genial, pero igual respondo lo mismo,cada cual es libre de pensamientos ,te admiro.
Se me olvidaba ,quedaste muy bien en esa foto.
No tenía conocimiento de este espacio donde ud. estimado Amaury escribe estas crónicas tan geniales. Ya he leído varias así, de un tirón, me encantan !!!!
Gracias por esas letras tuyas que estamos leyendo de vez en vez, me has hecho reir con ganas
Jjjj, real que cubanas y cubanos, somos así, imagino tu cara en ese instantey solo puedo reír, eso de preguntar, disertar, opinar y cuantos infinitivos existen, es parte de nuestros genes jjjj.
Usted me alegra el día, gracias gracias gracias
Hermano Amaury, aunque leí tu crónica desde el martes, no es hasta ahora que puedo comentar y me parece como siempre genial.
Pero hablando de la vida artística de tu mama , ayer vi el contra el olvido un programa realizado por Bernardo Flores a tu mama, me emocione mucho, ella era muy querida por nosotros, como pasan los años pero cantamos los que veíamos el programa Barquito de papel con ella, y cuando René de la Cruz le dice : Flaca .... esa es la magia de la televisión. U
Amaury , aunque desde el martes leí tu crónica es ahora que puedo comentar, me pareció excelente.
quería ademas comentarte que ayer vi el programa En contra el Olvido que le hizo Bernardo Flores a tu mamá y nos emocionamos los que estábamos viendo, todos cantamos Barquito de papel , hay cuando Rene de La Cruz dice : Flaca..... Tu mama fue muy querida por su pueblo, No hay mas premio que eso !!!!!!. Un saludo a todos.
Amiga: Vi el programa y lloré a mares. Ahora mismo acabo de hablar con Raquelita Mayedo y le agradecí su hermoso gesto. La verdad que Consuelo era mucha Consuelo.
Eso fue en octubre de 1990. Me emociona recordarla y lo hago a diario. Gracias
Ay, Amaury, y yo lloré contigo... Ella hablaba y yo lloraba, Consuelito fue (perdón, es) una cubana inolvidable, cuando falleció el pueblo la complació caminando detrás de su féretro y aplaudiendo, yo lo vi en TV (no vivo en La Habana) y lloré y también la aplaudí...
Cuba la ve en esa lista aunque no salga, ella (con tu permiso) es nuestra y así la sentimos, ¡y ella es radio, es TV, es cine, es ARTE Y CULTURA CUBANA!
De tu crónica, magnífica, a la señora le pudiéramos decir como Monse Duany ¡te atreves tuuuuú!
Yo paso cada crónica a Word y me estoy haciendo un libro para mi solaz cuando me parezca, estoy esperando el bis de ZDR y Aznavour... manera de reírme entonces...
Excelente crónica eres de los buenos
Amaury quiero decirte que tus historias o vivencias las que he tenido oportunidad de leer son extraordinarias y con mucho humor. Hace años que las sigo y me sigues sorprendiendo. Muchas bendiciones para ti y nada me alegraría más que las publicaras todas juntas para no perderme ninguna.
Hermano espectacular jjjjjjjjjjj.! Que cosas, asi mismo. No dejo de reirme, Cuidese.
Amaury, muy divertida crónica, como siempre. Me faltaba leer la de esta semana. No te dejes provocar como hace unos años, cuando decidiste no continuar publicándolas. Te espero la próxima semana.
Leer sus articulos es fenomenal, nuestro respeto maestro Amaury. Conocerle màs allà de la cancion en la costrucciòn que usted hace de su vida a travez del arte de escrbir confirma lo completo que es en su formaciòn.
Le hemos seguido con respeto y admiracion desde el Caribe y America Latina a usted y a todos los creadores de la canciòn de la Nueva Trova y ahora leerle constiuye un verdadero placer.
Estaba de viaje y lo primero que hice al regresar al trabajo fue leer tu crónica. No creo que hayas perdido una fanática por la respuesta. Si yo fuera hijo de Consuelito también me dolería y confrontaría a los realizadores de la novela; espero que no sea nada personal. Muchos como yo solo conocimos a tu mamá por la televisión. No te disculpes por nada, así somos los cubanos. Saludos.
Muy entretenida esta cronica, realmente es el reflejo de todo lo que puede sucederle a un cubano en un omnibus de transporte urbano, ya esta historia la habia leido anteriormente publicada por usted, pero muy buena para laxar en estos tiempos