Maniquíes de New York

Amaury en Cadiz. Foto: Carlos García
Sucedió al otro día de mi encuentro con Jorgito y mi diálogo telefónico con Richard, después de una noche borrascosa; el clima de New York es así, siempre te sorprende.
Me incorporé temprano, tenía que ir a recibir a un amigo cubano, qué decir amigo, ¡hermano! llamado Joel Valdés, que había viajado desde Seattle en el estado de Washington a vernos haciendo no sé cuantas escalas.
Ya la emoción y la juerga posterior de la noche anterior habían sido suficientes y llegamos a la hora convenida a la puerta del hotel donde se hospedaba en la calle Ámsterdam, muy cerca de Times Square.
Por aquella costumbre “adquirida” de no entrar en los hoteles, y además porque vestía un viejo mono deportivo, calzaba tenis sucios, vagaba resacoso y con cara de no haber dormido en semanas, me quedé en la acera, junto a un farol, esperando a que Joelito saliera. Mi esposa, ya dentro, trataba de localizarlo en la carpeta; ella sí no cree en convenciones de ningún tipo. Es la persona más desinhibida que conozco.
Mientras esperaba, me dispuse a mirar a los transeúntes. Una de las cosas que adoro de New York es que si estás atento te puede pasar por delante tu vida entera en minutos. No sé como explicar esa cosmopolita sensación.
A lo lejos, vi acercarse a una pareja que parecía sacada de una revista de modas: Ella, perfecta: alta, de ojos verdes, rubia como los maniquíes de la tienda Macy’s de la calle 34, con el peso exacto, bellísima. Traía un sobretodo negro, guantes de cabritilla a juego, botas de tacones altos y el andar de quien se sabe poseedora de todo el tiempo del mundo. Él, también impresionante: pelo entrecano, ojos azules, más o menos de mi altura, 6.1 o 1.90, según mida cada quien la estatura, un cuerpo trabajado en incontables horas de gimnasio, también con sobretodo negro y andar pausado. Iban de la mano y ambos cargaban bolsas Luis Vuitton, Armani, Hugo Boss, Chanel... en fin toda una canasta de “bienestar” y solvencia. Me dije para mí: ¡Me he encontrado a un par de millonarios neoyorquinos!. Yo, vestido como un homeless, los examinaba extasiado. Fue tal la indiscreta insistencia de mi mirada (los que han estado en esa ciudad saben que mirar fijamente a alguien te puede ocasionar una demanda por acoso visual) que, cuando estuvieron a mi lado, se detuvieron y entonces él me recorrió de arriba abajo para preguntarme en perfecto español: “¿Tú no eres Amaury Pérez?”. Intenté escapar, pero mis tenis se aferraron al asfalto como si pretendieran formar parte del mismo para siempre. “¿No te acuerdas de nosotros?”, prosiguió risueño, con un sonoro timbre en la voz y mostrando una dentadura perfecta. “¡No!”, fue lo único que alcancé a decir, “¿De dónde?” agregué. “¡Del Vedado, compadre, de la secundaria Finlay! ¿Tanto hemos cambiado?”. “¿Pero ustedes son cubanos?”, les pregunté entre torpe y sorprendido. “¡Claro, somos Jaime y Margarita, ahora James y Margaret you know, que estudiábamos dos cursos por detrás del tuyo!”. Ya ahí y observándolos más sosegado les hice la pregunta más idiota que he hecho en mi vida: “¿Y qué hacen ustedes aquí?”. Ellos pudieron haberme contestado con un demoledor: “¿Qué haces tú aquí?”. Eso lo hubiera simplificado todo, pues ellos parecían los dueños de la Gran Manzana.
“Te cuento”, me dijo Jaime ahora James: “Mi padre era abogado y salió de Cuba a finales de los años sesenta. Aquí fundó una consultoría que trabaja para el Departamento de Defensa, nosotros vinimos por el Mariel, estudiamos derecho en Harvard y a su muerte ocupamos su puesto en la compañía”.
Todo esto me lo contaba Jaime, digo, James, mientras se acercaba su negra limosina. Me preguntó qué hacía allí, le conté y me invitó a una fiesta al día siguiente haciéndome una grave recomendación: “Así no puedes ir vestido, es una fiesta de etiqueta Bro”. Me alcanzó una cartulina de finos hilos con el nombre de una lujosa sastrería donde podía alquilar un esmoquin, otra con su dirección y me dijo con entusiasmo: “¡Te esperamos!”. A lo que yo respondí con la segunda pregunta idiota en diez minutos: “¿Y por dónde viven ustedes más o menos?”. Los dos se echaron a reír pues supuestamente debía, al menos, haber mirado la tarjeta.
“¿Tu viste la película Meet Joe Black en la que trabajan Brad Pitt y Anthony Hopkins?” “Sí”, le respondí. “Bueno, pues nosotros le rentamos parte del apartamento a los productores del film”. “¿El Penthouse, el de la cúpula azul turquesa?”, “Ese mismo, me dijo. ¡Ya sabes donde encontrarnos!. Dejaremos tu nombre en recepción para que no tengas problemas de ningún tipo. ¡Nos vemos mañana!”. Sucedió un simple apretón de manos y desaparecieron dentro de la limosina que partió velozmente.
Frente a todos el mundo seguía su curso. Joel Valdés, mi amigo cubano de Seattle, ya salía de su hotel vestido sencillamente con jeans y franela de cuello alto del brazo de mi esposa con un disco de Barbra Streisand en la mano como presente y todo el amor del mundo en su mirada.
Yo encendí la mía y nos abrazamos los tres mientras las tarjetas con la dirección de la lujosa sastrería y del imponente edificio de cúpula azul turquesa saltaron de mis manos e iniciaron el piadoso descenso hacia los desagües de la capital del mundo.
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De nuevo los recuerdos, y los días inolvidables de los años vividos. Es curioso como puedes encontrar a quienes te recuerdan y estiman en los lugares menos esperados.
Una vez más una crónica que te hace viajar y llegar hasta los recóndito de la vida. Maravillosa y agradable. Siempre con sagacidad y arte para atraparnos.
Gracias una vez más por hacerme recordar y saber que los amigos no se olvidad
Te deseo un feliz jornada y nos vemos muy pronto. (YA TENGO TUS TABACOS)
Yo tambien tengo otros tabacos. Es lo mínimo que encuentro hacer para reciprocar la generosidad de sus crónicas. Que nos procuren una dirección donde entregarlos. No importa cuando. Pero debe ser antes de diciembre su cumpleaños. Gracias.
Que bonita historia, tal vez en algún momento se puedan encontrar y recordar los viejos tiempos de estudiantes.
Amaury, buenos días
Me hiciste recordar el excelente programa musical Melomanía que era conducido por el gran Joel Valdés y donde tú colaborabas con la música que tenías en discos.
Aquel programa era lo mejor que había en música anglosajona, estaba muy actualizado y se daba una información musical exquisita.
Gracias a Joel y tí por aquellos tiempos, Un abrazo.
Tronco de programa ese... aun hoy recuerdo la primera o primer edición.
Melomanía. El mejor programa de música anglosajona que se ha hecho en Cuba. Joel Valdés, José Luis Bergantiños. La mejor época de la radioemisora Radio Ciudad de La Habana. ¿ Recuerdan "El programa de Ramón" y "Buenas noches ciudad" ?
Me encantó, gracias, enseñanza que nos da, el hábito no hace al monje, no para todos la ostentación supera los sentimientos de amor.
Ya la leí una vez, muy interesante. Vista a lo largo de los años no creo que Jaime y Margarita, James o Margaret sean precisamente eso, maniquíes.
Nunca más supe de ellos, ahora por lo menos serán casi tan viejos como yo!!!
Abrazos
No importa donde ni con quien estés mientras se sepa bien quien es uno, gran recuerdo y un placer leerlo.
Muy linda historia y muy bien contada
excelente como siempre, gracias amaury por la cronica
Hola. Estaba culminando mi comentario, sobre tu crónica y paf, se fué el fluido eléctrico y todo se borró, pero vuelvo otravez. Decía más o menos, que siempre el más pobre es más solidario y observa la situación de los demás, al menos antes y eran más sinceros. Hay unos que viven de la pacotilla y le ponen una valla de freno al que ven necesitado, no quieren buscarse problemas. Reconozco que expones con mucha gracia, las situaciones que te han pasado, pero lo que no cabe duda que tienes una esposa, que es tu motor y que siga por siempre así, en las buenas y en las menos. Les deseo mucha salud y suerte a ambos. Sigan siempre tan unidos.
Mirtha: Llevamos juntos 40 años y ahora sí ¡Hasta que Dios quiera!
Le abrazo
Si de verdad te apreciaba te hubiese prestado (o regalado) un traje o no te condicionaría la entrada a una vestimenta de lujo. En este mundo hay de todo, Gracias Amaury,
En cuanto leí el nombre de Joel Valdés lo asocié a Radio Ciudad de La Habana.. a Melomanía, en el tiempo en que llevaste la conducción del programa (buenos años aquellos para la Radio Cubana) No estaba seguro, hasta que mencionaste el disco de la Streisand... al paso de tantos años aún recuerdo su pasión por la cantante. Gracias Amaury por tus recuerdos, que muchas veces se entrelazan con los nuestros.
Amaury eres bendecido, porque mira que te han pasado cosas impredecibles, curiosas, simpática y también nostálgicas, no puedes aburrirte hermano. La crónica muy bien relatada como siempre , y nosotros esperando cada martes , te imaginas un día nos encontremos por ahí, y te digamos : oye yo soy fulana o mengana. Saludos a Pety.
Buenos días Amaury, como siempre viajamos junto a ti en tus letras que entrelazan momentos importantes de tu vida que nos hace disfrutar,divertirnos y aprender.
Muchas gracias por cada letra que compartes con nosotros, salud y bendiciones para ti y tu esposa.
Gracias Amaury, sencillamente te diré que soy adicta a tus crónicas y te diré que en el listados de tus viejas canciones me deleito mucho con " Los inteligentes no están de moda" (una verdad más dentro de tus tantas verdades) para el que desee escucharla puede entrar a Youtube y en buscar escribir el autor y título. Gracias nuevamente persona deseable!!!!
El cuento, literalmente es exelente.
Firoma: No es un cuento, es pura realidad, aunque es cierto, y en eso le doy la razón, mi vida toda es un cuento, a veces, las más, de amor, y otros de horror y misterio como nos pasa a todos, pero “ Maniquíes en NY” no lo es. Le agradezco su comentario.
Buenas tardes Amaury, te confieso que mi admiración hacia tu persona parte de la que siempre tuve por tu Madre, luego de los excelentes programas que has conducido donde siempre se exponen, en primer lugar, valores humanos como la amistad, la sinceridad, la honestidad, entre otros. Al leer tus crónicas siempre se me estremece el alma, porque siempre hay quien tiene una amistad sincera distante y que quisiera saludar, saber de ella. Felicidades y mucha salud para ti y para tu familia.
Sencillamente, genial.
Muy bueno! Recuerdo a Joel Valdés: Chaosito babyes...
Después de haber conocido a Amaury en Bulgaria, durante la Jornada de la Cultura en 1979, nunca más lo he vuelto a ver personalmente, no sé porqué razón. Si mal no recuerdo lo acompañé a la habitación de Pablo Milanés para felicitarlo por su cumpleaños. Sin embargo con su padre Amaury Perez García, que participaba también en la Jornada, conversé en varias ocasiones en La Habana, una excelente persona y de una modestia increíble. Sentí su fallecimiento. Siempre recuerdo aquellos días. Amaury son muy buenos tus escritos y no me pierdo uno. Digno hijo de su padre y de su madre, la inolvidable Consuelito. Gracias.
Lo que mas me gusta de los comentarios deAmaury es que no hay espacio para el odio.
Desconozco ese “sentimiento”. Ni el odio ni la envidia habitan en mi y sí el respeto a lo que opina el otro coincida o no conmigo. Su comentario me hizo pensar y lo agradezco el doble. Abrazos.
Me encanto tu cronica Amaury ,como siempre. Eres muy talentoso! Gracias
A QUIEN PUEDA INTERESAR: Como me gusta cumplir mis compromisos, y más con un amigo, Randy Alonso por mas señas, le envié las 3 crónicas que llenan todo julio y luego me dedicaré a cuidar y no dejar solo, ni un minuto, a mi perro Chanel ( tiene 14 años con nosotros) que empezó lentamente su despedida y se estresa con todo. No salimos de noche, ni visito a nadie porque queremos, Peti y yo, acompañarlo. Lo que quiero decir es que hasta que ocurra lo inevitable, no publicaré crónicas en agosto. Perdóneme, pero todas nuestras energías se las entregaremos a él. Los que aman a los animales, Chanel es más que eso, me comprenderán. Abrazos entrañables para todos.
Se entiende y sobreentiende, mas yo, pasè por esa experiencia Amaury, mi perra Canela mas menos ese tiempo nos unió. Mi hija con 21 años embarazada,esa era su niña pequeña, se despidió de ella prácticamente, dos días antes la llevamos a operar,pero estaba muy viejita ya, en un can pasado los 10 años se puede considerar de la tercera edad , sufrió y el día antes de parir mi hija nos dejó, VIVIMOS PARA ELLA Y POR ELLA, mi hija con su "panza" ya en los 2 ultimos meses finales del paritorio , los dos ibamos al veterinario con ella, pa`rriba y pa`abajo, nunca la dejamos sola, LAS MASCOTAS SE QUIEREN Y SE CUIDAD hasta el último minuto,en las noches se acostaba pagada a la barriga de mi hija cuando esta tenía algún que otro dolorcito y le daba calor a la barriga,al momento los dolores le desaparecían,quería trasmitirle seguridad y salud,Canela se nos fuè un 9 de julio las 8:20 noche y mi hija parió al otro día,ella se fuè de esta vida para que una nueva llegara, así son nuestras mascotas,.te digo, como eterno recuerdo, poseemos nuestro archivo de fotos y videos de nuestra Canela.
Disculpa Amaury por esta "perorata" pero me recordastes dicha vivencia personal a colación del momento que pasas, te ENTIENDO DE SOBREMANERA, recibe en este momento mi acompañamiento , pasè por eso y es así, uno se olvida de todo o practicamente de todo y quiere disfrutar su existencia y presencia hasta el último segundo, ese es y será tu mayor agradecimiento a tanta fidelidad y acompañamiento familiar.
Saludos reiterados a ti y familia.
Debe ser porque estoy frágil y su historia me hizo llorar. El llanto es también un sentimiento genuino. Le agradezco su historia. Le abrazo
Nosotros estamos en Cuba solo mi esposa, Chanel y yo. Perderlo me tiene aterrado.
Amaury, tengo un amigo oriental que siendo un adolescente lo llevaron a estudiar becado a La Habana (no recuerdo si fue la secundaria). Me contó que coincidió contigo en esa escuela (disculpa el tuteo, ¡pero es que eres tan cercano sin conocerte!...), y que Consuelito llevaba dulces para distribuir entre los niños de provincia a los que no iban a ver. Eso amplió muchísimo la admiración que ya les tenía. Bella crónica: "¡lo esencial es invisible a los ojos!".
Linda crónica, demostrando lo diversos que somos los cubanos, los dos extremos: la sencillez y la altanería. Te sigo...
Me encantan tus historias
Cómo siempre, encantada con las crónicas. Gracias.
Genial todos sus escritos, lo felicito.
Hola Amaury, todos los martes espero tu crónica, el alimento para el alma es tan necesario como el alimento para el cuerpo, al menos para mí, porque "el hombre tiene muchas hambres", he plagiado a Samuel Feijoo, aunque no sea exacta la frase.
Te comprendo, ya han pasado diez años y todavía recuerdo a mi Kira y su amor incondicional, acompañen a Chanel hasta el final, se lo merece.
Esperaré cada martes tu crónica. Saludos a Peti.
La vida y sus rincones te sorprenden. Breve pero sorprendente historia
Es apasionante leer las crónicas de Amaury.
Son una mezcla de humildad sincera con una grandeza de corazón, increíble.
Pena que se perdió el lujoso festín.
Gracias Amaury.
Ya la había leído.. pero la volví a disfrutar...ahora un detalle: Mis amigos pueden ir a la fiesta que yo organice...vestidos como les de la gana.