Base de Estados Unidos en Cuba: una centenaria historia de ocupación

La Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo. Foto: Archivo
A pesar de las convenciones internacionales que fundamentan la ilegalidad de la base naval de Estados Unidos en territorio de Cuba, hoy ese enclave militar continúa violando la soberanía de la nación caribeña.
El 16 de febrero de 1903 los presidentes de Cuba, Tomás Estrada Palma, y de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, firmaron un acuerdo mediante el cual se cedía la porción de tierra ubicada en la oriental provincia de Guantánamo, “por el tiempo necesario y para los propósitos de estación naval y estación carbonera”.
Este sería complementado el 2 de julio de 1903, con los documentos que especificaban los detalles del arrendamiento; sin embargo, la historia es un poco más antigua.
En 1901, los cubanos se vieron obligados a aceptar un apéndice en la Constitución de la República, si deseaban poner fin a la ocupación militar estadounidense que desde 1899 vivía el país, luego de la intromisión norteamericana en la guerra contra la metrópoli española.
Bajo el nombre de Enmienda Platt, el documento otorgaba a Estados Unidos la potestad de intervenir en Cuba cuando lo considerase necesario, y forzaba a la isla a vender o arrendar terrenos para el establecimiento de bases navales y carboneras.
Ese es un primer punto por el cual el convenio firmado dos años después no puede ser considerado como válido, apuntan los especialistas, al tratarse de un acuerdo efectuado bajo coerción.
La conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho de Tratados, celebrada en Viena en 1969, aprobó una Declaración sobre la Coacción Militar, Política o Económica en la Celebración de Tratados, en la cual condena “el recurso a la amenaza o al uso de la presión en todas sus formas”.
El caso de la base naval estadounidense en Guantánamo coincide plenamente con esas definiciones, y también con lo que prevé el artículo 42 de la IV Convención de La Haya (1907), que “considera un territorio como ocupado ilegalmente cuando se encuentra colocado bajo la autoridad o control efectivo del ejército enemigo”.
El investigador cubano Elier Ramírez refiere en un artículo publicado en Cubadebate, que si bien en 1934 se abrogó la Enmienda Platt, sus postulados relativos a las tierras para carboneras o estaciones navales quedaron asegurados en el nuevo convenio firmado entre las dos naciones.
En tanto las partes contratantes no se pusieran de acuerdo para la modificación o abrogación de las estipulaciones de lo suscrito en 1903, lo relacionado con la estación naval en Guantánamo tendría vigor, planteaba el tratado de 1934.
Añadía que mientras Estados Unidos no abandonara la base, o los dos Gobiernos acordaran una modificación de sus límites actuales, seguiría teniendo la misma extensión territorial.
De esa manera, se despojaba a la nación caribeña de la posibilidad de poner fin al contrato, una potestad que solo quedaba en manos de la administración norteamericana.
La investigadora Olga Miranda, en su trabajo Vecinos Indeseables. La base naval de Guantánamo, recuerda que en el Derecho “derogar una ley es disponer algo contra ella y abrogar una legislación es enteramente destruirla”.
Pero en el caso de la Enmienda Platt no fue abrogada como se dijo, sino que pervive en el Tratado de 1934 en torno al tema de la base naval en Guantánamo.
Otro aspecto señalado por el historiador Elier Ramírez es que el acuerdo de 1903, al otorgar a Estados Unidos jurisdicción y señorío completo sobre las tierras arrendadas, ha violado el principio de integridad territorial consagrado en las constituciones cubanas desde 1901 a la actualidad.
Agrega que universalmente se considera que los tratados sin término contienen una condición tácita, tienen valor mientras duren las circunstancias del momento de su celebración, explica Ramírez; pero “Cuba hace mucho que no es una neocolonia yanqui”, de ahí que ninguno de los tratados de ese período pueda ser tomado como válido.
La permanencia de la base naval de Estados Unidos en Guantánamo califica incluso como un acto de colonialismo, apunta el experto basado en la resolución No.1514 aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas del 14 de diciembre de 1960.
Todos estos argumentos son defendidos por los cubanos en el escenario internacional, donde no han cesado de reclamar la devolución del territorio ocupado ilegalmente.
A ello se suma la condena de las actividades desarrolladas en ese enclave por el gobierno estadounidense, que desde 2002 convirtió sus instalaciones en una prisión denunciada como centro de tortura.
(Tomado de Prensa Latina)
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Buen artículo , una pregunta usted la escritora familia de Eugenio marrón de holguin ¿....felicidades
Porque, cuando se libero al país en 1959 no se libero ese territorio también?
JLC , hubiera sido un pretexto para atacar a Cuba y el costo sería devastador , la diplomacia ante todo , siempre y cuando haya respeto , esperámos que algún día nos devuelvan nuestro territorio . Saludos
Alex la diplomacia no te devolverá ese territorio, sabías?Somos revolucionarios,esa es la esencia de nuestro sistema y partido.No lo olvidé.
Alexander: Pretexto han tenido desde hace 62 años cuando le implantamos una revolución socialista frente a sus narices.
El gobierno de Biden habla de cerrar la prisión que ha sido famosa por los crímenes y violaciones de los derechos humanos de los prisiones de los militares de EE UU. Entonces, el nuevo gobierno de EE UU debe cerrar la prisión y cerrar la base militar y devolver ese territorio que es de los Cubanos y ellos están ahí contra la voluntad de los Cubanos, es una ocupación por la fuerza como si todavía fuéramos colonia de ellos.
Yo no veo impedimento alguno para que Cuba lleve el caso a la Corte Internacional de Justicia. Precisamente la Corte existe para pronunciarse sobre los conflictos entre países.
Dejemos a un lado, por el momento, las apreciaciones de Elier Ramírez y que digan los de la Haya si es legal o no la permanencia de la base norteamericana en Cuba.
Según entiendo fue un contrato con estrada palma por la insignificante suma de 200 dólares americanos al año
Amigo Vladimir, el expresidente cubano Tomas Estrada Palma, tomasito para sus amigos, en verdad fue un cubano que no creía en la capacidad de los cubanos en dirigirse pero lo que no se habla mucho o casi nada es que los norteamericanos planearon establecer en Cuba alrededor de 7 bases navales y el a través de varios mecanismos frenó y de hecho imposibilitó esa intención norteamericana. Eso también es verdad, como tantas cosas negativas que le proporcionó al país. Ademas fue el único presiente antes del triunfo de la revolución que no se le pudo tildar de corrupto como lo fueron luego todos los demás que ocuparon el cargo. La historia de los hombres es realmente muy compleja y contradictoria.
En el año 1994 estuve en esa base militar por mas de un año , es una típica ciudad norteamericana , el agua potable es reciclada del mar .
La base naval estadounidense en Guantánamo es absolutamente ilegal e inmoral. No existe argumento que la sustente y debe ser devuelta al pueblo de Cuba de inmediato y sin condiciones.
Desgraciadamente, la base seguirá ahí por bastante tiempo. Lo único que hará que se vayan será un debilitamiento de su imperio tal, que por razones de seguridad sientan que es mejor que se marchen. Hay que tener una visión global de la situación y hoy por hoy, los EEUU siguen manteniendo la hegemonía sobre el planeta. Pero todos los imperios caen al final... Y los Estados Unidos no serán la excepción. Probablemente serán China y Rusia los que les harán entrar en razón. Quizá una coalición de países. Pero tarde o temprano, perderán su capacidad militar y tendrán que replegarse a su territorio.
Eso no impide que Cuba debe seguir reivindicando su territorio. Exigir que la ONU y otras instituciones tomen parte en el asunto. Buscar la solidaridad y el apoyo de otros países. Incluso de la justicia internacional.
La única "consolación" en todo esto es que, de alguna manera, Cuba tiene algunos miles de soldados norteamericanos como rehenes. Los yankees saben que no podrían golpear militarmente a Cuba sin perder en pocas horas a unos cuantos miles de soldados.