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Comercio Interior: Que no cunda el susto

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Caricatura: Osval.

La llamada telefónica destilaba urgencia y dramatismo. Alguien muy cercano me sugería no solo ver la Mesa Redonda que transmitía la Televisión cubana. “Oye, si tienes dinero, compra jabón y pasta que la cosa viene mala”, me alertaban desde el otro lado de la línea.

Más de 30 años en el periodismo te hacen lobo viejo en esas lides; quizás por ello, desde hacía varios días este servidor le estaba siguiendo la pista al asunto de la emisión televisiva de marras: la implementación de modo gradual de varias medidas de carácter comercial para el control y la regulación en la venta de productos alimenticios y de aseo e higiene por el Ministerio de Comercio Interior (Mincin).

Porque ni usted ni yo vivimos en una burbuja, esa estrategia gubernamental se veía venir por un motivo más que elemental: el desabastecimiento de arroz, de chícharos, frijoles, crema dental, jabón liberado, etc., en la red minorista, ante la demanda disparada de la población.

Una digresión podría tornarse esclarecedora: existen diferencias entre las ventas normada, controlada y regulada. La primera de estas se refiere a las mercancías expendidas pertenecientes a la canasta básica familiar, en tanto la segunda se realiza a través de la oferta en las casillas o carnicerías y bodegas, de renglones a precios sin subsidios, según las disponibilidades, se anotan en la Libreta de Abastecimientos y solo pueden adquirirlos los consumidores vinculados a esa unidad minorista. Ejemplo ilustrativo: el llamado huevo comercializado a 90 centavos.

Particularmente, la venta regulada acontece en los mercados de tipo Ideal y en los denominados industriales. Aunque en dichos establecimientos el comercio es liberado, la insuficiente disponibilidad de determinada oferta aconseja en ciertas circunstancias, como las actuales, regular su expendio, o sea, vender hasta una cantidad máxima del artículo por persona.

Más gráfico: hoy en la red de venta liberada de la provincia de Sancti Spíritus, un cliente puede comprar hasta 15 libras de arroz y hasta 5 de frijoles. Por cierto, la cantidad puede cambiar en correspondencia con la existencia de estos alimentos en los almacenes, como lo anunció el Consejo de la Administración Provincial (CAP), decisión atinada desde mi perspectiva y con la que seguramente no coincidirá el gremio de los acaparadores y revendedores.

Porque de ello se trata. Directivos del Mincin y del CAP han insistido en que las medidas que entran en vigor de manera gradual durante este mes buscan poner contra las cuerdas el acaparamiento, de larga data por estas tierras.

Como pretensión, saludamos el anuncio; pero, la mayoría —debe dejarse margen al disenso— conocemos que el acaparador es pariente cercano de la mitológica Hidra de Lerna, enfrentada por Hércules y cuyas cabezas le nacían en un santiamén.

Es obvio que el susodicho personaje respira debido a las menguadas ofertas, y que para desaparecerlo del mapa urge aplicarle multas que realmente se las sienta en el bolsillo. Además, no solo basta con el actuar de la Policía; sino, también, del colectivo de los establecimientos de venta, pues, sin dudas, todo se decide en el mostrador: de un lado, el cliente; del otro, el vendedor, quien sabe cómo se clonan los acaparadores ante la mirada irritada del resto de los compradores.

Plausible el interés del Estado cubano de pretender una distribución equitativa y racional de productos como el chícharo y la salchicha, que se expenderán de forma contralada a partir de ahora. Sí, el chícharo, un renglón muy perseguido por los criadores de puercos para alimento animal ante el déficit de pienso.

Matiz relevante adquiere la decisión de vender reguladamente —con anotaciones en los registros— ciertas mercancías a los trabajadores por cuenta propia vinculados a la elaboración de alimentos, en una unidad comercial por municipio; esta medida, si bien no da respuesta a toda la demanda del privado, les alivia la competencia al resto de las personas que acuden a los mercados.

En torno a estas y otras decisiones, previstas a aplicar en la red de Comercio Minorista, los cubanos no han economizado criterios en las redes sociales y las páginas web, donde pueden leerse los más variopintos comentarios, entre estos los que abogan por normar mayor cantidad de productos por la Libreta de Abastecimiento —opinión que suscribo—, lo cual no se aviene con la política estatal.

Lo que sí ha cambiado para peor es el escenario internacional, signado por la agravación del cerco económico de EE.UU. contra Cuba y, en específico, por la vigencia del Título III de la Ley Helms-Burton. No todo el mundo resiste tal presión. Por ello, como ha expresado la titular del Mincin, Betsy Díaz Velázquez, determinados proveedores e instituciones bancarias dispusieron no seguir operando con la isla y, por tanto, resultó imprescindible reorientar mercados de origen de renglones de primera necesidad.

Quizás por su recurrencia, algunos no valoren consecuentemente esa realidad —sólido templo medieval ante nuestros ojos—; que dista de la etapa más cruda del período especial, que nos llevó a considerar una onza de aceite como una libra de oro, o a un jabón de baño como una reliquia familiar, que se desgastaba poco a poco a disgusto de todos en casa. Son otras las condiciones; otro el contexto. Ello traté de explicárselo a la amiga que me urgía a gastar en pasta y jabones mis últimos pesos del mes. Que no cunda el susto, por favor.

(Tomado de Escambray)

Se han publicado 117 comentarios



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  • DECUBA CON ♥ dijo:

    SIN METROLOGÍA NO HAY METROLOGÍA

    Y SI, MUELA SIN CONTROL

  • DECUBA CON ♥ dijo:

    APLÍQUESE LA METROLOGÍA TAMBIEN AL PODER ADQUISITIVO.

    Para no tener que después estar identificando los ENCADENAMIENTOS del bloqueo.

  • libra dijo:

    Cito al autor del artículo refiriéndose al acaparador-revendedor: “el susodicho personaje respira debido a las menguadas ofertas, y que para desaparecerlo del mapa urge aplicarle multas que realmente se las sienta en el bolsillo”. Totalmente errado. La verdadera forma de eliminar a este sujeto es que exista la suficiente oferta a precios asequibles, porque mientras exista escasez, de una u otra forma siempre se va a buscar la vía para el acaparamiento y la especulación. Un dato histórico curioso que quizás no conozca el autor: En la Inglaterra isabelina (mediados del siglo XVI e inicios del siglo XVII) se instauró la pena de muerte por la horca para los carteristas, que proliferaban en las ciudades. ¿ Pues sabe usted dónde se efectuaba la mayor cantidad de actos de esta naturaleza ? Precisamente en los ahorcamientos públicos de los carteristas cogidos “in fraganti”. Los que no tienen escrúpulos no se detienen ante nada.

  • Adriana dijo:

    Si ustedes los de la capital se quejan que es la provincia que más protege el país, imagínese acá en Granma, aquí no hay pescado ni nada, cuando llega el arroz liberado es a 5lb por persona y a un paquete de pollo, y lo que da más lástima es la cantidad de tierra llena de marabú que nos rodea, el poco apoyo que se le da al campesino y las cooperativas, cómo acopio no tiene transporte para trasladar los productos en tiempo y llegan podridos a la placita, como el gobierno no garantiza las cortadoras de arroz en tiempo y al campesino se le echa a perder en el campo (y yo levantándome a las 3.00 am junto con los míos para comprar 5lb de arroz cada uno). NO TODO ES EL BLOQUEO es la no ocupación de los gobiernos locales

    • Fernan dijo:

      Aplaudo eso... (lo que escribió Adriana)

  • Fernan dijo:

    Discúlpeme Enrique, pero, amén de que estoy plenamente de acuerdo con el artículo, “si cunde el susto”, desde que yo y los míos ponemos la cabeza en la almohada para del descanso nocturno, ya lo hacemos “asustados” con innumerables preguntas en la cabeza ¿habrá? ¿sacarán? ¿quedará? Y si hay, si sacan, si queda, ¿alcanzaremos?...
    Lo mismo pasa al abrir los ojos en la mañana, el susto y la incertidumbre económica-doméstica cunde y nos rodea en el día a día, desde hace ya ¡30 años!. Y por sobre todas las cosas ¿qué comemos hoy?
    La estrategia debió aplicarse desde principios de año, desde que se tomó la sabia decisión de reducir importaciones, conociendo que Cuba, inentendiblemente (al menos para mí, simple mortal) importa hasta maíz, que según dice un amigo finquero “el maíz es una yerba nagüe, se da dondequiera”.
    La herramienta está ahí, en todos estos años de país libre y soberano no nos hemos podido desprender de ella (y alabada sea), es la libreta de abastecimiento, pues usémosla.
    SI por la venta NORMADA y por la CONTROLADA, es la solución a que todos tengamos acceso a lo poco que se oferta y que la gran mayoría tenemos necesidad, la ÚNICA solución, ya que lo otro sería que la oferta sobrepasara la demanda…y de eso ni en el sueño utópico más loco, será realidad.
    NO por la venta REGULADA, eso lejos de resolver el problema, lo empeora ya que las colas se hacen el doble de interminables, porque los que han hecho de la reventa de productos en Cuba un modo de vida con el que se sustentan y mantienen una familia, resuelven el problema marcando tres o cuatro veces en la cola, cada dos personas ellos vuelven a comprar, o si la cola se pone mala llevan a toda la familia, incluyendo niños en edad escolar, a hacer la cola para “luchar el peso”.
    Y no creo que “echar a fajar” a los vendedores dándoles participación, sea la solución del problema, ante los reclamos de la cola la gran mayoría de los dependientes responde “yo no organizo cola, lo mío es vender”. Y los revendedores siguen “operando”.
    Y es por ello que mi familia y yo nos sumamos a esos que abogan por normar la mayor cantidad de productos por la Libreta de Abastecimiento, lo que no comprendo es la parte de “lo cual no se aviene con la política estatal”!!!!!, no es problema de conveniencia, es problema de igualar el marcador para todos, porque hoy toma auge aquello de “el que parte y reparte se queda con la mejor parte”. Y como es poco lo que se reparte…..
    ¿O la “política estatal” quiere verme desfilar como la tropa de negociantes y revendedores que marchan tras el carro que reparte el pollo en las TRD, como si fueran tras el carrito de la “salá” en los carnavales?
    ¿O la “política estatal” no quiere que comamos pollo en casa?, porqué mi esposa trabaja al igual que yo para el Estado y en los momentos que sacan pollo estamos laborando, y cómo nos hacemos para adquirirlo si la venta apenas dura 45 min cuando mucho…
    Se que poner más productos en las bodegas y carnicerías conlleva a más gasto de combustible, o que quizás no haya existencia de esos productos para repartir a todos….pero esa es la solución…si la “política estatal” quiere que mi familia y yo comamos pollo, que lo ponga por la libreta
    (Dije pollo por poner un ejemplo…pero es todo, desde, hasta las croquetas de pescado…)

  • DECUBA CON ♥ dijo:

    Un compañero me informó que en Ciego de Avila el jurel era 20 pesos el KG, mientras en la Habana el carnicero de mi barrio lo colocó a 20 pesos la lb.

    LB o KG, y así comienza todo lo que no se informa y se aprovechan del nuevo negocio que a comenzado, los carniceros que con la METROLOGÏA de la economía lo tienen muy facil

  • marcia jerez valón dijo:

    Excelente comentario! Gracias Ojito....

  • luis diaz dijo:

    Muy buen trabajo y muy buena caricatura!

  • Calixto dijo:

    Usted esta invitando a la abstraccion de la realidad? Por favor, si hasta Raul dijo que habia que prepararse para circunstancias muy duras... O es que usted entiende por 'prepararse' aguantar lo que venga??????? Hay un refran que dice 'la vida es 30% lo que te sucede y 70% como reaccionas a ello'. Yo digo que si ante el bloqueo se hubiera reaccionado de una forma mas proactiva; sus efectos se hubieran hecho sentir con menos intensidad; y me atreveria a decir que ya hubiera desaparecido al tornarse inutil.

  • Paulina Hernández Mezonet dijo:

    Pienso que el MINCIN ha sido claro con las orientaciones y las medidas adoptadas, y si no dan mejores resultados es porque falta cooperación por nosotros mismos y control por parte de las autoridades institucionales y la población que nos corresponde lograr un orden, disciplina y conciencia clara de la circunstancia que vivimos. Pero el propio organismo no puede pensar que las cosas van a cambiar haciendo lo mismo de siempre. Nadie mejor que el cubano para vivir y organizarse en situaciones difíciles y enfrentarlas con dignidad y valentía, pero he visto que queremos lograr cosas diferentes aplicando los mismos métodos que de hecho no nos han dado resultados. Aquí quedan muchas cosas por revisar en las formas de comercialización de los productos en correspondencia con los precios para no tener siempre que llegar a la conclusión de que con las medidas más nobles que se toman para beneficiar al pueblo, a los de a pie, terminan estos siendo los más afectados, pues por qué una persona que tiene altas entradas y tiene negocios de venta y reventa de productos que incluso se ofertan en los mercados y unidades gastronómicas, tienen el mismo derecho de comprarlos en los mercados, al mismo precio que el viejito o la madre soltera que tiene una chequera o un salario de 250 pesos. Acaso no planteamos en la conceptualización del proyecto económico social que subsidiaremos a las personas, no a los productos. No veo ninguna diferenciación, pues el vago que ni aporta al Estado y tiene tiempo para hacer las colas y vivir del pobre trabajador que se lo pierde todo porque su horario de trabajo coincide con el horario de apertura y cierre de las unidades, ese es el que compra lo que el viejito y esas familias de bajos ingresos no pueden comprar y él lo revende a veces a precios mucho más alto que el Estado que fue quien invirtió creando así un mercado paralelo con los mismos productos que están normados, pero que no todos pueden comprar.
    Un paquete de galleta que cuesta 25 Cup que de hecho es caro para muchas familias y hasta para uno y sin embargo para yo comer galleta tengo que comprarla a 50 CUP allí mismo en el portal del Tensen de Monte o en los portales de cualquiera de las tiendas de esta arteria que están allí ante la vista gorda de inspectores y funcionarios de la PNR que hacen sus guardias allí. ¿Qué ha cambiado para que las cosas sean diferentes, si seguimos actuando igual, aplicando medidas que nadie controla, ni siquiera los mismos que las orientan pensando que solo con nuevas medidas vamos a demostrar que estamos trabajando distinto? Podemos tener la mejor Constitución del mundo, la más justa, la más democrática y humana, pero si nuestros cuadros, funcionarios, trabajadores no ajustan su mentalidad a los nuevos retos a que nos llama una carta magna como la nuestra, no revertiremos la situación. Vean sino dónde están los órganos del Poder Popular que no los veo en nada, ¿Acaso ya desmontaron sus funciones, sin haberse implementado los nuevos reglamentos de las Asambleas, los Consejos Populares, Delegados y Consejos de la Administración? No en todos los lugares he visto claridad en su papel ante los difíciles problemas que enfrenta la población a diario. Son momentos nuevos donde el municipio debe asumir un papel más directo junto y frente al pueblo y lo veo claro a nivel de país, dirigiendo en las calles, en vínculo con las masas, pero el municipio todavía no ha reaccionado, están esperando que lo manden a ser más autónomo y le enseñen cómo serlo.

  • Aracelis dijo:

    En realidad me impresiona el documento de la Ministra, pues cuando fue leido en el Matutino, me alegro mucho hasta el dia que llego el chicharo a mi bodega y no alcance las 5 libras por nucleo que se refiere dicho documento,no es anotado en la libreta, pues pienso que el que trabaja no tiene derecho a adquirir tales productos.
    Saludos

  • Antonio Bouza Pérez dijo:

    No parece que las cosas vayan tan mal en Sancti Spíritus, según se lee hoy
    en Granma en el artículo "Una plaza por conquistar". Parece que sobra el
    alimento allí, cuando se desvía tanta producción del cárnico de Sancti Spíritus
    para el Turismo, como refiere el mencionado artículo.

  • Rogelio dijo:

    Lo que hace falta es que aumente la producción como debe ser en un país agrícola y que de verdad se haga lo que tienen que hacerse para eso. Los dineros guardarlos bien e invertirlos como se debe y aumentar la exigencia como debe ser. Pero como eso no sucede por eso estamos como estamos!!!

  • enrique dijo:

    EL MINCIN NO HA DADO NINGUN ELEMENTO DE POR QUÉ SE DECIDIO ESE PRECIO Y SERIA BUENO SABERLO. DE PASO SERIA BUENO QUE DIERA ALGUNA INFORMACION SOBRE CUANDO LLEGARAN FOFOROS A LA BODEGA PORQUE EN LA MIA HACE AL MENOS DOS MESES QUE NO LOS VEO.

  • El Halcon dijo:

    Pienso que hay que trasformar el comercio minorista en Cuba porque ya aquellas llamadas cadenas de tiendas se han convertido en solo malos Almacenes. Los cubanos que hoy trabajan en esos lugares no saben de comercio. Por ejemplo en un pais subdesarrollado como Rep. Dominicana ud. va a una Ferreteria y puede comprar todo lo que necesita para un trabajo de una vez en un solo lugar hasta hacen roscas y cortan tuberias, en garages de algunas casas existen pequeños comercios donde ud. encuentra hasta los Domingos por la tarde muchas cosas necesarias sin contar los Supermercados los colmados o bodegas, en las peleterias te atiende un peletero y te prueba y complace, en fin que si en los Hoteles necesitamos de la administracion extranjera tambien en el comercio minorista es necesaria la colaboracion extranjera para que aprendamos a comprar y vender, es muy mala la imagen de muchas bodegas y las llamadas carnicerias que lo menos que hacen es vender durante una gran parte del dia y un ridiculo abastecimiento.

  • Fernan dijo:

    Me gustaría que se separara al acaparador del revendedor, aunque en momentos, actuando ambos como figuras delictivas, el primero se convierte en el segundo.
    Al que hay que cortarle la cabeza es al revendedor, ese que con todo el tiempo del mundo, hace colas y colas y repite las colas para adquirir productos que luego revende, la más de las veces en la misma cola, no bien ha dejado el mostrador, y que muchos haciéndole el juego o por necesidad, compran a ese sobreprecio (teniendo la disponibilidad monetaria claro está) por ahorrarse las tediosas, odiosas y largas colas de más de 90, 120 min y con la SIEMPRE incertidumbre de ¿alcanzaré?.
    La solución que existe hasta la fecha no los frena, la multa no está resolviendo el problema, debe ser que el monto no es el adecuado.
    Por ejemplo y retomando las demandadas galletas de $ 25.00, estos ciudadanos sin repetir la cola tienen la oportunidad de comprar dos paquetes en la mañana y dos en la tarde por siete días (semana). Al venderlos tienen una ganancia neta de $ 100.00 CUP diarios (cuatro paquetes diarios al doble del precio obteniendo $ 25.00 CUP de ganancia por paquete). Eso hace un monto de $ 3000.00 CUP al mes…negocio lucrativo este, siete veces mi salario y sólo un quinto de esfuerzo…este cálculo pone ideas en mi cabeza…

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Enrique Ojito

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