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Reportando desde el manicomio

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Donald Trump con la prensa. Foto: Evan Vucci/ AP.

Si no cae antes –la eterna esperanza de mayorías en este país y seguramente del mundo– estamos ante otro año más de reportar sobre el manicomio estadunidense, cuyo rey insiste en que toda verdad que se le oponga o lo cuestione es fake news. Pero no sólo se trata de la locura arriba, sino una especie de locura abajo, una insistencia de que a pesar de calificar el gobierno de Trump como un peligro para la democracia, para el país, para el planeta, hasta ahora le han permitido operar con todas sus consecuencias brutales para millones de personas aquí –primero que todos, los inmigrantes– y en el mundo cada día.

Periodistas –incluso de los medios más institucionales– han hecho tal vez su mejor esfuerzo en tiempos recientes para documentar y revelar la locura oficial, pero hasta ahora, todo sigue funcionando más o menos normal, incluyendo reportar desde este manicomio. Tal vez los mejores periodistas ahora, porque se atreven a desnudar el emperador, siguen siendo los comediantes.

Todo mundo sabe la regla de que un bully sólo puede obrar si los demás se lo permiten, y eso está ocurriendo mientras observadores, entre ellos nosotros los periodistas, reportamos y comentamos sobre el más reciente atropello, humillación, engaño o escándalo. Todos los días se advierte y se denuncia cómo todo esto amenaza a la democracia, y no sólo por los de abajo, sino en lugares como Davos, donde George Soros reiteró su alarma sobre los efectos nocivos del ocupante de la Casa Blanca, sumándose a un coro de premios Nobel, y hasta gente dentro del propio gobierno, incluso entre el gabinete del loco (su secretario de Estado supuestamente habló de él en términos de fucking idiot).

Esta locura ya contagió a toda la cúpula política. Nada más esta última semana, los republicanos intensificaron su campaña de hace tiempo de minar la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la injerencia rusa en las elecciones y los posibles intentos de Trump para frenar la indagatoria, al acusar que hay un complot dentro de la propia FBI y otras partes de la burocracia permanente (a lo que llaman el estado profundo) para derrocar al presidente. Denuncian que desde el inicio –tal como también ha sugerido Trump– todo ha sido políticamente motivado por los demócratas.

Pero el hecho es que los principales actores en estas investigaciones –el presidente, el liderazgo de ambas cámaras del Congreso, el procurador general, el subprocurador general, el jefe de la FBI y el propio Mueller– son todos republicanos. El presidente está dispuesto a atacar a cualquiera de sus colegas, subordinados y amigos que se atrevan a criticarlo (ha despedido u obligado la salida de unos 15 colaboradores en los primeros 12 meses de su gobierno, y continúan los rumores de que está considerando despedir o está encabronado con su procurador general, su secretario de Estado, el jefe de la FBI, y ahora hasta con su propio jefe de gabinete, entre otros). En el Congreso, todos saben que tienen enfrente a un presidente absurdo y obsceno, pero siguen en el juego, tratando de usarlo para lograr obtener todo lo que puedan de sus agendas.

Tenemos una Presidencia del caos y un Congreso del caos, y para oponerlo, necesitamos otro tipo de política que restaure la fe del pueblo en cuestiones públicas, incluyendo el propio Congreso, comentó recientemente el representante federal demócrata Jamie Raskin.

Todas las encuestas registran que la mayoría de este pueblo no confía en su gobierno, sea el presidente o la legislatura. Durante todo su primer año, Trump ha tenido el índice más bajo de aprobación de cualquier presidente en la era moderna. Este próximo martes dará su primer informe presidencial ante el Congreso, donde el mensaje central, según fuentes oficiales, será que él está construyendo un Estados Unidos seguro, fuerte y orgulloso. Sin embargo, según la encuesta más reciente de NBC News/Wall Street Journal, la palabra más usada por el público para calificar esta presidencia es “Indignado”. O sea, la mayoría no está engañada. ¿Entonces?

Foto: Shealah Craighead.

Según el cuento oficial de la democracia, el pueblo –y no el presidente ni los multimillonarios– es el rey. Supuestamente, los periodistas son los que tienen la responsabilidad de informar y revelar la verdad al público, y con ello obligar a que los representantes rindan cuentas al poder soberano.

Aquí, desde que llegó, el periodismo fue tachado por este rey del manicomio como enemigo del pueblo estadunidense, porque su régimen depende de descalificar y hasta de anular la verdad. Se entiende: algunos de los mejores momentos del periodismo en este país fueron cuando se enfrentó y derrotó al poder corrupto o abusivo con la verdad (sin olvidar que también en sus peores momentos ha hecho justo lo opuesto, ser cómplice en difundir la mentira oficial). No es accidente que la película The Post, de Steven Spielberg, saliera ahora, contando la historia de uno de esos momentos gloriosos donde un periódico se atrevió a publicar, en 1971, la verdad secreta sobre la guerra en Vietnam en el caso célebre de Los papeles del Pentágono filtrados por Daniel Ellsberg, (ejemplo y héroe para otros filtradores que deseaban dar a conocer la verdad al público en tiempos recientes, incluidos Edward Snowden y Chelsea Manning). Fueron periodistas y editores los que se atrevieron a confrontar a otro presidente que los calificó de enemigos del pueblo, Richard Nixon, en el llamado escándalo de Watergate, cuyos fantasmas de nuevo rondan en la Casa Blanca de Trump.

Vale recordar que fue un periodista (junto con un oficial militar) quien finalmente frenó al senador Joe McCarthy, que periodistas de todo tipo –desde Frederick Douglas, Mark Twain, John Reed, John Steinbeck, I.F. Stone, Bill Moyers, Molly Ivins y Pete Hamill, hasta un amplio número de periodistas actuales– han sido fundamentales para generar resistencia contra fuerzas antidemocráticas a lo largo de la historia de este país. El periodismo sólo puede ser enemigo del pueblo si no cumple con su función esencial de cuestionar al poder y la historia oficial.

(Tomado de La Jornada)

Se han publicado 11 comentarios



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  • wicho dijo:

    Todos ellos para no cometer un suicidio politico, se hacen los que estan en contra de las politicas de Trump, pero todos ellos ,MILLONARIOS, se estan beneficiando de esta politca loca y absurda, asi que lo dejan correr mientras llenan sus bolsillos hasta que se caiga por su propio peso, nada de empujar la gallinita de los huevos de oro por el barranco.

  • Pioneer dijo:

    “El periodismo sólo puede ser enemigo del pueblo si no cumple con su función esencial de cuestionar al poder y la historia oficial” Genial!

  • Santiago Rosa dijo:

    Ellos pusieron este loco en el gobierno ahora que lo saquen antes de que sea demasiado tarde

  • lmary dijo:

    Este es un caso sui géneris.Gobernar en EE.UU se ha vuelto cada vez más dificil de definir quien en verdad lo hace. Los que gobiernan de verdad no se ven(aunque de vez en cuando muestran sus “paticas” peludas por aquello de ” yo soy el que soy y estoy aquí” ) y son a los que les conviene el “loco de la mata de coco” egocétrico y maníaco- narcisista que pusieron ahí, al frente de un país que, en esas políticas “democráticas” cada vez se pierde más en la búsqueda de IDH mejor para su pueblo, y con peligro para la paz y la seguridad mundial CUANTA PENA!!!!!!

  • El buril dijo:

    Me parece que si este presidente triunfa y sigue de mando es realmete un asunto a valorar, pues si a algún presidente han atacado fuerte pero fuerte de verdad los periodistas y no periodistas es a este, solo me recuerda algo parecido a cuando Ronald Reagan, recuerdan que lo pintaban de burro, con orejas enormes, decían que era un baquero, un cowboy, que no sabía nada de geografía, que era un artista de quinta categoría, etc, etc, y lo cierto es que al final de la historia está recogido con dos mandatos brillantes, en política interna y externa, así está escrito, pero bueno, creo debemos esperar a los acontecimientos, ahora próximo el Presidente en turno de la Casa Blanca tiene que dar datos al pueblo estadounidense, al Congreso de la gestión de su gobierno en el primer año, y sabe que no puede mentir pues hay un batallón de periodístas y pueblo que usará todas las vías y medios para desmentirlo. De todas formas no puedo dejar pasar por alto la frase con que termina este periodista mejicano radicado en USA su comentario ó artículo, y cito: “El periodismo sólo puede ser enemigo del pueblo si no cumple con su función esencial de cuestionar al poder y la historia oficial. Es sencillamente genia.

    • Pioneer dijo:

      Su comentario es la obra de un cincel no la de un buril.
      Saludos.

    • Salems dijo:

      100 de acuerdo con usted. Yo una vez vi en la mesa redonda como se jactaban de que, tras 8 meses de mandato de Trump, el 52 % de los votantes Estadounidenses expresó que no votaría por el de nuevo.
      Eso lo ponian como algo bueno, pero a mi esa cifra me escandaliza.
      ¿Eso significaba que el 48 % restante si podría votar por el nuevamente? ¿Despues de todo lo que había dicho y hecho, y casi la mitad de los votantes podría votar de nuevo por él? En una eleccion con mas de dos candidatos, aun si no todos son candidatos importantes, esa cifra me da a entender que podría ganar una segunda elección.
      Creo que, si tanta gente le apoya pese a todo, debe ser por algo.

      • Alejandro dijo:

        Comparto tu preocupacion y en mi humilde opinion tiene 2 elementos esenciales. Primero, que en los EEUU hay una parte importante de la poblacion que si se identifica con el pensamiento retrogrado, conservador, xenofobico, racista de Trump, comparten esa vision de una America para los Americanos que por supuesto deven ser blancos, anglosajones y de religion protestante. Segundo, la desconfianza existente en la poblacion contra los politicos tradicionales. Y ese no es un fenomeno exclusivo de los EEUU, esta ocurriendo en diversas partes del mundo, basta estar al tanto de las elecciones en Europa para percibir como los partidos de extrema derecha van ganando terreno.
        Es muy lamentable, pero es asi, y la realidad es que los politicos de los partidos tradicionales son mas de lo mismo en todas partes.
        Saludos,

  • micky dijo:

    Excelente trabajo. Ellos dicen que son el vivo ejemplo de la libre expresión!!!!!, pues adelante compatriotas del periodismo.Van muy bien.

  • JK72 dijo:

    El Pentagono debe declarar DEFCON 1 no por Corea del Norte o Venezuela (falacias fértiles creadas por el sistema para cohesionarse y autojustificarse) sino por su presidente que es una amenaza para si mismo y para el mundo.

  • Pino dijo:

    Señores y alguien espera otra cosa en ese pais, los politicos todos son unos descarados corruptos tanto democratas como republicanos y al pueblo no les importa, alli la gente ha sido formada ,preprada y educada para el mercantilismo a la gente solo les importa el dinero y comprar y comprar por lo menos a la mayoria nadie espere alli revueltas anti trump que lo lleven a renunciar la gente en EEUU tiene mucho miedo a perder el empleo ,por eso a pesar de todo sigue alli y le permiten hacer todo lo que hace los inmigrantes no han sido capaces de organizarse y dar la batalla, los deportan mansamente.

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David Brooks

David Brooks

Periodista mexicano, corresponsal del diario La Jornada en los Estados Unidos.

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