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La Revolución de Octubre y los primeros pasos de la economía socialista en la URSS (II)

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II

Al avanzar la normalización de la actividad económica de la URSS, las discusiones teóricas y prácticas sobre la política económica a implementar abarcaban la distribución de excedente económico generado, lo que implicaba decidir cuántos recursos se iban a destinar a la inversión bruta y –por tanto- a restarse del consumo. Esto a su vez determinaba la distribución de las inversiones entre la industria ligera y pesada, así como la distribución de recursos entre la agricultura y la industria, y entre los medios de producción y los bienes de consumo, todo lo cual tenía enormes repercusiones sociales y políticas, tomando en cuenta la estructura de clases en la sociedad de entonces.

La situación que se enfrentaba a mediados de los años 20 mostraba que la agricultura —donde primaba la pequeña propiedad campesina— se había recuperado más rápidamente que la industria, pero no generaba un excedente significativo, por cuanto había crecido prioritariamente la producción para el consumo del campesino, lo que no permitía cubrir adecuadamente el incremento de la demanda de alimentos en las ciudades en la medida en que mejoraba su situación, ni generar los fondos de acumulación requeridos.[1]

En esta situación de desequilibrio macroeconómico,  el crecimiento del ingreso de los campesinos generaba una mayor demanda de bienes de consumo, lo que –a su vez- presionaba sobre la producción de la industria ligera y las importaciones, pero no repercutía en la necesaria ampliación de la industria pesada que, además requería un urgente desarrollo por razones de seguridad nacional para posibilitar la producción de armamentos.

Para resolver esta contradicción se requería un profundo sentido político con el objetivo de diseñar una estrategia que brindara una alternativa a la acumulación para el desarrollo de la industria pesada, donde la propiedad estatal era mayoritaria, al tiempo que se preservara la alianza obrero-campesina.

Se abriría entonces un importante debate sobre las diferentes opciones a tomar en cuenta en este sentido, el cual no estuvo separado de la lucha por el poder en la cúpula del partido bolchevique que se desencadenaría tras la muerte de Lenin y la división que emergería de este proceso.[2]

Desde el punto de vista estratégico, todos los autores coincidían en la necesidad de avanzar en la industrialización del país, pero discrepaban sobre la política económica a aplicar, es decir, en los métodos, ritmos y proporciones para lograrlo.

Ya desde 1923 en el XII Congreso del Partido Comunista, la llamada Oposición de Izquierda defendió la idea de una industrialización acelerada, pero no resultaba para nada sencillo tomar una decisión rápida al respecto.

Las contradicciones se hicieron públicas en la llamada “crisis de las tijeras de precios” en 1923. La base de esta crisis se encontraba en que la tendencia de los precios de los productos industriales crecía aceleradamente, mientras que caían los precios de los productos agrícolas.

Dinámica de los precios de los productos industriales como proporción de los precios agrícolas (1913= 100%)

PRECIOS MAYORISTAS PRECIOS MINORISTAS
OCTUBRE 1922 131% 161%
MAYO 1923 215 223
OCTUBRE 1923 310 297

Fuente: Alec Nove “An Economic History of the USSR 1917-1991”, Penguin Books, Middlesex, England, 1992, p. 90.

Los debates teóricos en torno a la política económica de la URSS, se centraron desde un inicio en dos políticos, que además eran economistas profesionales: Nicolai Bujarin y Evgueni Preobrajensky.

Como ya se apuntó anteriormente, la polémica giró en torno a dos

temas intervinculados: la relación entre planificación y mercado y la política para industrializar el país. En el primer caso se debatía esencialmente el tratamiento que debía darse a las relaciones monetario-mercantiles en términos de política económica, en tanto que en el segundo se trataba de una discusión sobre la estrategia de desarrollo económico a aplicar en Rusia.

A la distancia de los años, no es posible minimizar la importancia y el valor de estos debates, que evidenciaron –por vez primera- la multiplicidad de problemas que debía enfrentar una economía socialista, pero al mismo tiempo, pusieron de manifiesto la enorme riqueza teórica de enfoques y propuestas para enfrentar, mediante soluciones novedosas, la construcción de la nueva sociedad. Esto fue posible porque una de las características de las discusiones que se dieron entre 1924 y 1926 fue su notable apertura y el rigor de las proposiciones, en torno a los conceptos que -muchos años después- serían fundamentales para la moderna Teoría del Desarrollo.

En relación al primer tema de discusión [3] –la relación entre plan y mercado-, ya previamente se había abierto el debate en términos de la política económica a seguir con la introducción de la NEP en 1921, especialmente en lo referido a la vigencia de la ley del valor en la transición al socialismo.

Originalmente las posiciones se inclinaron más a interpretar al mercado como un elemento contradictorio con una política económica socialista. En efecto, tomando como válida la experiencia de la política del comunismo de guerra, un grupo de  especialistas se pronunciarían a favor de la medición de los fenómenos económicos en términos naturales, desechando el cómputo monetario en la economía.

Con posterioridad y en la misma medida que avanzó la implementación de la NEP, comenzó a interpretarse el mercado como un mecanismo particular del plan. Al respecto vale la pena destacar la percepción de los peligros de lo que, muchos años después, el Che señalaría sobre el empleo de las “armas melladas del capitalismo” en la construcción socialista, tal y como lo expresaría del destacado economista Stanislav Strumilin en un trabajo publicado en 1930, quien negó la posibilidad de conciliación entre plan y mercado al expresar: “Si aceptásemos al mercado como premisa indispensable de toda posible planificación, deberíamos pagar esta premisa a un precio demasiado elevado, al precio de la renuncia al socialismo como sistema económico, y esto es, a priori, inconciliable con la misma premisa.”[4]

Esto último no era un asunto de poca importancia. Si bien la NEP había propiciado que se alcanzara la reconstrucción de la economía soviética, también lo había hecho a costa de admitir un desarrollo capitalista que a mediano plazo podía incrementar los ritmos de crecimiento económico, pero al mismo tiempo dar al traste con los objetivos políticos de la revolución.

En este punto, el razonamiento esencial de Evgueni Preobrajensky partía de lo que consideraba la defensa de las relaciones de producción socialistas. Para ello retomaba el análisis de las causas que dan lugar a la existencia de las relaciones monetario-mercantiles y de reconocer solo una vigencia parcial a la ley del valor en la transición al socialismo, tema que desarrolló en detalle en el capítulo III de su obra “La nueva economía”[5]. Según este autor: “Las relaciones de mercado en el campo de la propiedad estatal no se derivan de la ley inmanente del desarrollo y de la estructura de la economía estatal misma: tienen un carácter formal y han sido impuestas a la economía estatal desde el exterior”.

Una significativa conclusión en este aspecto de las tesis de Preobrazensky radica en que brindó una respuesta original a la existencia de las relaciones de mercado en el período de transición a partir de la presencia de diferentes formas de propiedad, aunque no llegó a explicar correctamente la base conceptual de la presencia de las relaciones monetario mercantiles en el sector estatal al considerarlas solamente formales.[6]

Tomando en cuenta la vigencia limitada de la ley del valor, el autor llegó a la conclusión de que era posible y necesario extraer el excedente económico al campesinado a partir de la no sujeción a esta, sino mediante un intercambio no equivalente o desigual de su producción con las mercancías a vender por el Estado, como única vía para asegurar los volúmenes de acumulación indispensables con vistas al desarrollo de la industria pesada.

De este modo, formuló la ley de la acumulación socialista originaria, la cual operaría en contraposición a la ley del valor.

Según el economista polaco Wlodzimierz Brus, el razonamiento de Preobrajensky se presentaba en los siguientes términos: “…el problema principal de la revolución socialista, especialmente en los países atrasados, está en la creación de las condiciones de un desarrollo económico basado en nuevas relaciones de producción, lo cual corresponde a la necesidad de transformar radicalmente las proporciones existentes entre las varias ramas de la industria […] nos encontramos con la necesidad de acelerar el proceso y crear una acumulación superior a la normal, concentrada sucesivamente en sectores bien determinados.”[7]

De tal modo, según este economista soviético, existían dos leyes que regulaban la economía soviética de entonces: la ley del valor, limitadamente, y la ley de la acumulación socialista originaria como regulador fundamental. Al subrayar este último aspecto Preobrajensky sintetizaría “La ley de la acumulación socialista originaria es la ley de la lucha por la existencia de la economía estatal”.[8]

La posición de Preobrajensky sobre las fuentes de la acumulación para industrializar el país introdujo por primera vez en el debate económico soviético, el importante tema de las fuentes para la inversión en el sector industrial, pero al mismo tiempo desató una enorme polémica.  (Continuará).

[1] Al respecto no debe perderse de vista que solo el 15% de la población vivía en áreas urbanas, mientras que el 85% habitaba en zonas rurales.

[2] Lenin advertiría dramáticamente del peligro de la lucha intestina posterior a su muerte en su testamento político al caracterizar las virtudes y defectos de sus compañeros, especialmente  Lev Trotski y Josef Stalin. Sobre este último pidió que se sustituyera en el cargo de Secretario General del Partido al señalar “Stalin es demasiado brusco, y este defecto, plenamente tolerable en nuestro medio y en las relaciones entre nosotros, los comunistas, se hace intolerable en el cargo de Secretario General.” Y más adelante añadía “Esta circunstancia puede parecer fútil pequeñez. Pero yo creo que, desde el punto de vista de prevenir la escisión y desde el punto de vista de lo que he escrito antes acerca de las relaciones entre Stalin y Trotski, no es una pequeñez, o se trata de una pequeñez que puede adquirir importancia decisiva.” V.I. Lenin “Carta al Congreso” Obras Escogidas en Tres Tomos, Tomo III, Editorial Progreso, Moscú, pp. 789-790. Lamentablemente, el XIII Congreso del Partido celebrado en mayo de 1924, no atendió la petición de Lenin cuando se leyó en secreto el documento y el mismo se mantuvo oculto hasta el XX Congreso del PCUS de 1956, siendo publicado oficialmente en la revista Kommunist Nº 9 de junio de 1956.

[3] Para el análisis de los diferentes puntos de vista, el autor se basó en su libro “El derrumbe del socialismo en Europa” Ruth Casa Editorial y Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2014, capítulo I.

[4] Citado por Wlodzimierz Brus “El funcionamiento de la economía socialista” Editorial Oikos-tau, Barcelona, 1969 pp. 65-66.

[5] Este libro se publicó en Cuba en 1968, pero por un error de traducción de editó con el título “La nueva económica”, Polémica, Instituto del Libro, La Habana, 1968.

[6] Esta tesis –retomada después por Stalin- se mantuvo vigente hasta los años 60, impidiendo un manejo adecuado del mercado en el socialismo, tanto conceptual como prácticamente.

[7] W. Brus Op. Cit, p. 69.

[8] Eugenio Preobrajensky “La Nueva Económica” Polémica, Instituto del Libro, La Habana, 1968 p. 268.

Se han publicado 14 comentarios



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  • Jose R Oro dijo:

    Este es un tema tan difícil de tratar que solo un grande como José Luis Rodríguez lo puede abordar informativamente y con acierto. Me deleitó leer esta segunda entrega, y estoy en espera de las próximas, por la excepcional importancia del tema y lo bien con que el autor nos regala su conocimiento y balanceadas opiniones.
    Muy comedidamente me atrevo a comentar que los problemas tratados se pudieran en cierta medida reducir a lo siguiente:
    1. ¿Cómo se puede desarrollar aceleradamente la economía, obteniendo endógenamente el capital inversionista requerido para esta tarea?
    2. Mas allá de los complejos problemas económicos tratados durante los primeros pasos de la economía de la URSS, una parte que no podemos soslayar es su implementación efectiva en la sociedad. En otras palabras que a veces la medicina puede ser peor que la enfermedad.
    3. Creo que hay que considerar que la URSS desde su fundación hasta 1945 era el único país socialista del mundo (con la excepción de Mongolia, con relativamente poco peso económico), de hecho la URSS, la sexta parte de la extensión superficial de todos los países del mundo, era un “mundo” en sí misma, rodeada por países enemigos o al menos hostiles.
    4. El hecho mismo de este forzado aislamiento, y la inmensas proporciones del país, hicieron que la URSS tuviera (o más bien se viera obligada a tener) un desarrollo autárquico, fue necesario desarrollar extensivamente todas las industrias, en especial la industria pesada, como base del extraordinario desarrollo militar requerido para poderse defender del mundo capitalista en general y de las grandes potencias imperialista en particular.
    5. La autarquía incluso en países descomunales como la URSS y la RPCh siempre engendra distorsiones económicas de algún tipo. En países pequeños como la RPDC, la idea Juche, quintaesencia de la autarquía, es inviable económicamente.
    6. En el caso de Cuba, la autarquía esta simplemente fuera de discusión, es un país con una economía abierta.
    7. No se puede distribuir de manera justa y socialista lo que no se ha producido antes. La discusión de las ideas de Nicolai Bujarin y Evgueni Preobrajensky, van mucho más allá de la búsqueda de un balance entre el bajo desarrollo de las fuerzas productivas y la creciente demanda social generada por las nuevas y más avanzadas relaciones de producción, la necesidad de una “acumulación originaria del capital”, el desarrollo de la industria pesada y otras importantes ideas y estrategias económicas. Estas discusiones estabas muy fuertemente vinculada a una aguda lucha por el poder dentro de la cúpula del PCUS. Ambos economistas fueron ejecutados, Evgueni Preobrajensky (oposición de “izquierda”) el 13 de julio de 1937 y Nicolai Bujarin (oposición de “derecha”) el 14 de marzo de 1938
    Muchas felicidades para el autor, quedo muy en espera de las nuevas partes de este apasionante documento

  • Ángel Blanco dijo:

    Estimado José Luís Rodríguez, muy interesante su artículo, que sin embargo denota que no se conocen las causas del problema. No llame usted socialismo a lo que en esencia es post-capitalismo, pues se basa en la existencia de la plusvalía como tal, aunque bajo otros eufemismos para designar esta categoría.
    Hasta hoy en día todos los manuales de “economía” son una serie de Biblias para estafadores, no hay excepciones, por cuanto tratan de inculcarnos la idea anticientífica de una Lotería que reparte más de lo recaudado. La matemática y las leyes de la naturaleza prohíben lo que para la “economía” es la regla de oro, la regla de oro de un sistema generalizado de estafa y expolio: la existencia de la plusvalía.
    Un sistema verdaderamente socialista sólo puede construirse sobre bases científicas, sólo sobre la base del materialismo dialéctico objetivo y sólo con una economía de cero plusvalía. No existen otros caminos científicos. La buena voluntad y los nobles ideales no son suficientes para construir una sociedad mejor, hacen falta conocimientos verdaderamente científicos.
    ¿Donde está la demostración científica (o matemática, si lo prefiere) de la posibilidad de que todos los sectores productores de bienes y servicios puedan obtener plusvalía sin estafar o expoliar a otros?
    ¿La civilización que habita el planeta Tierra puede obtener plusvalía? ¿Puede un país, estado, nación o pueblo obtener plusvalía sin estafar y expoliar a otros?
    Yo sé perfectamente que tal demostración no existe, al contrario, queda científicamente demostrado la imposibilidad de obtener plusvalía. Me ciño a los hechos susceptibles de ser comprobados y este es uno de ellos. No sé si usted lo sabe. Debería al menos.
    Por tanto tengo derecho a calificar de estafadores y expoliadores a todos aquellos que promueven y divulgan la utópica y anticientífica idea de la plusvalía (ganancia, utilidad, excedente, beneficios, réditos, eficiencia, etc) como algo realmente alcanzable y moralmente aceptable.
    Claro está que el desconocimiento o conocimiento de este hecho puede ser una atenuante o una agravante, pero no una negación del hecho en sí mismo de estafa y expolio.
    Ahora sería una simple especulación analizar lo que quería decir el Che Guevara con su frase sobre el uso de las “armas melladas del capitalismo”. ¿A qué se refería concretamente con esta frase, a qué herramienta concreta?. Sin embargo, todo parece indicar que su profunda intuición le decía que algo iba mal, que esa no podía ser la vía. Y resultó que él tenía razón. No creo que él supiera que la causa de todos los problemas que padece esta humanidad es la existencia de la plusvalía. En aquellos tiempos sólo unas cuantas personas conocían la verdad y su demostración científica y aunque hoy en día ya son miles de personas, aún no ha calado en la conciencia social, ni es aceptada por el sistema imperante de estafa y expolio, por cuanto ello niega su razón de ser. El sistema continuará negando y ocultando por todos los medios posibles a su alcance esta verdad científica que lo destruirá hasta los cimientos. Pero su destrucción es inevitable como consecuencia directa de su propio desarrollo.
    La cantidad de dueños de los medios de producción y servicio no elimina la raíz del problema fundamental o primario. En el sistema capitalista existe una gran cantidad de estafadores que compiten ferozmente entre sí para estafar a otros estafadores, a la sociedad de estafados y a otros pueblos. Necesitan imperiosamente exportar la plusvalía, exportar bienes y servicios con un gran valor agregado e importar bienes o servicios con el mínimo valor agregado posible. No tienen otra salida o solución, de lo contrario se autodestruyen. De esta manera obtienen un flujo y acumulación constante de riquezas netas y tangibles en las mejores metrópolis de estafadores (donde radican los estafadores más eficientes). Con la llegada del “socialismo” se produce una contradicción insalvable, pues ahora se eleva artificialmente a la categoría de estafadores a todos por igual, incluyendo a todos los antiguos estafados. Ahora es una sociedad de estafadores y estafados en igual cuantía, o sea, se produce en realidad una autoestafa, cosa esta imposible por definición. Es técnicamente imposible autoestafarse. De aquí que surja la necesidad imperiosa de estafar a un sector de la sociedad como bien usted señala con aquello de que “era posible y necesario extraer el excedente económico al campesinado”. Pero tenga en cuenta que este campesinado era la mayoría en aquel entonces, es una condición necesaria e imprescindible para la efectividad del proceso de estafa y expolio. La cantidad de estafadores siempre tiene que ser menor que la cantidad de estafados. Esta relación se hace más radical, cuanto mayor sea la cuantía de lo estafado.
    A esto se añade otro problema surgido con la implantación del “socialismo”, el empleo total. El sistema capitalista necesita un ejército de desempleados para poder realizar sus inversiones financieras en la esfera de la producción de bienes y servicios. Este ejército de estafados es mantenido por el resto de estafados que son mayoría en cualquier sociedad, aunque estos gastos son parte de los costes ya implícitos en la plusvalía que obtienen los estafadores. En el post-capitalismo, con el pleno empleo, de destruye la posibilidad de invertir en la esfera de la producción de bienes y servicios, tomando como base el postulado de que cada miembro de la sociedad con empleo, realiza un trabajo útil para la sociedad en su conjunto. Por tanto no se puede invertir en actividad económica alguna que implique la necesidad de nuevos trabajadores, sin que ello no implique una merma en la producción de bienes y servicios que estas personas realizaban.
    De aquí surge la necesidad imperiosa de la planificación. Planificación y mercado son dos categorías opuestas y contradictorias. El “destacado economista Stanislav Strumilin” tenía razón al negar “la posibilidad de conciliación entre plan y mercado”. Su análisis resultó certero. En todo momento se debe planificar la disponibilidad y calidad del único capital objetivo que posee cualquier sociedad: el capital humano. Sin ello es imposible invertir y promover un desarrollo sostenible y viable. Y es aquí dónde se hace evidente el rol que juega la Ciencia en el verdadero socialismo.
    La Ciencia debe garantizar su uso masivo y planificado para disminuir el tiempo de trabajo socialmente útil, aumentar la productividad y liberar constantemente capital humano. La Ciencia es la base del desarrollo verdaderamente socialista. La Ciencia socialista está llamada a cambiar radicalmente los paradigmas científicos vigentes actualmente y heredados de una sociedad basada en la estafa y el expolio. Es la única manera de hacer Ciencia de verdad.
    La implementación de una economía de cero plusvalía tiene como consecuencias directas naturales el cambio radical en las relaciones de propiedad, salarios “congelados” con un aumento constante de su poder adquisitivo, precios de bienes y servicios siempre con tendencia a la baja, uso racional y efectivo de los recursos naturales disponibles, garantía real y efectiva de satisfacer todas las necesidades del desarrollo material y espiritual de todos los seres humanos, cuidado y preservación del medio ambiente, tecnologías que emulen los procesos naturales y estén en perfecta armonía con la naturaleza, garantía real del respeto de los derechos de todos los pueblos sin excepción de ninguna índole y garantía real de desarrollo y bienestar para todos los seres humanos sin distinción.
    No habrá siglo 22 para esta humanidad si una parte importante de la misma no toma el camino del socialismo científico y abandona definitivamente la filosofía de la estafa y el expolio. Deberá prevalecer el principio estricto de voluntariedad para aquellos pueblos cuya mayoría cualificada decida unirse a este proceso de cambios. No hay otro camino que no sea el científico, los demás conducen inexorablemente al abismo.
    ¿Quiénes serán los pioneros?
    Muchas gracias.

  • Ángel Blanco dijo:

    Ruego que me disculpen por lo extenso de mi “comentario”, no poseo un gran poder de síntesis.
    Quería sólo trasladar algunas ideas fundamentales.
    Espero que lo escrito sea realmente útil para alguien y que reflexionen.
    Muchas gracias.

    • jpuentes dijo:

      Realmente conozco muy pocos o por no decir ninguno, Angel Blanco, que puedan disertar sobre estos temas con el Dr. José Luis Rodriguez estando a la altura de su analisis y con capacidad para aprender. Es lamentable que muchos no tengan la cultura necesaria para debatir con José Luis. Por lo que usted dice, A. Blanco, el socialismo de hoy se basa en la plusvalía, que es la gran estafadora, y por consiguiente, los constructores del socialismo son unos estafadores (entendí bien). Estamos claros que en la construcción del Socialismo tiene que haber ciencia y la hay, mas incluso que en el capitalismo. Sino remitase a una analogía muy interesante que hicieron los autores del “Socialismo Traicionado”, entre una balsa y un remero (el capitalismo) y una nave aerea y un piloto (el socialismo). Pero bueno, yo realmente me quito el sombrero ante la cultura del Dr. José Luis. Y me lo pongo ante su comentario sr. A. Blanco: honestamente, no encontré ninguna idea en su comentario…. me he vuelto tan bruto….

      • Jose R Oro dijo:

        Estimado jpuentes. Completamente de acuerdo con su excelente comentario, y me incluyo tanto en el grupo de los que se han vuelto tan brutos como para entender lo dicho por Angel Blanco (me pongo el sombrero), como de la personas que consideran a Dr. Jose Luis Rodriguez como un gran cientifico y un hombre esencialmente honesto y socialista (me quito el sombrero).

  • Ángel Blanco dijo:

    El delito de estafa queda perfectamente tipificado en el código penal cubano, Ley 62, Parte 5, Artículo 334.1 y agravado por el inciso 3, cuando se comete por un grupo organizado para la obtención de un beneficio patrimonial ilegítimo. Sin embargo no especifica si debe concurrir el conocimiento necesario de que “cualquier ardid o engaño que induzca a error a la víctima” realmente lo sea. Por tanto queda a disposición de la libre interpretación de los jueces, el hecho quizás atenuante, de que el presunto estafador o grupo de estafadores no supiesen de que los métodos, procedimientos, leyes, disposiciones u otros actos que promueven o han realizado, sean de hecho un “ardid o engaño que induzca a error a la víctima”.
    No me corresponde a mí hacer cumplir la ley. Existen las instituciones encargadas de ello, que son las que deberían exigir a estas personas o grupo de personas, supuestamente estafadoras, que demuestren que la plusvalía, ganancia, utilidad, excedente, beneficios, réditos, eficiencia, etc, que ellos proponen obtener no sean de hecho un “ardid o engaño que induzca a error a la víctima”. En este caso específico las víctimas somos todos, incluyendo a los propios supuestos estafadores.
    Debo suponer que los códigos penales de todos los países tipifican este delito y sé que todos los economistas y otras personas que no lo son, y que se dedican a promover e implementar estos ardides o engaños para inducir a error a sus víctimas, cometen el delito de estafa, por cuanto no existe prueba científica alguna de que no lo sea (existe sin embargo la prueba científica de lo contrario).
    El gran problema estriba en que quizás no llegue a un centenar de personas en todo el mundo las que han cuestionado la sacrosanta regla de oro del mundo “moderno”: la posibilidad de obtener plusvalía. Y quizás no sean más que una decena las que poseen y pueden presentar las pruebas científicas de este hecho.
    La inmensa mayoría de los seres humanos de este planeta jamás se han cuestionado esa sacrosanta ley de oro de todo negocio o actividad económica: la posibilidad de obtención de plusvalía, a pesar de que jamás ha sido científicamente demostrada tal posibilidad sin incurrir en las consecuencias que vemos.
    Por tanto, para no incurrir en el delito punible de estafa, los implicados en dictar e implementar las políticas económicas deberían demostrar científicamente que sus propuestas posibilitan la obtención de plusvalía (ganancias u otro cualquiera de los eufemismos usados) a cada uno de los productores de bienes y servicios o actores económicos, sin que ello signifique necesariamente tal imposibilidad teórica para un actor o grupo de actores económicos cualquiera.
    Esta es en definitiva la esencia de la cuestión. Hágase al menos cumplir la ley.
    Otro mundo mejor es posible. Una economía verdaderamente viable y sostenible sólo puede ser científica, y sólo puede ser la economía de cero plusvalía.
    Muchas gracias.

    • jpuentes dijo:

      Así que “La inmensa mayoría de los seres humanos de este planeta jamás se han cuestionado…” y usted sí.. usted un genio, compadre. Al parecer yo soy del planeta de los simios porque no logro entender ni pitocha de lo que usted dice… oh cantiflas… que te quedaste sin peliculas…!!!!

      • Ángel Blanco dijo:

        Estimado jpuentes, para su consuelo debo decirle que no creo haber sido el primero en cuestionarme lo que en realidad resultó una estafa (la plusvalía), bebí de muchas fuentes.
        Seguramente usted tenga razón cuando evoca al planeta de los simios. No me toca a mí hacer esa evaluación, debo presuponerle a usted la capacidad intelectual suficiente para hacerse ese análisis.
        Lo cierto es que usted no ha aportado las pruebas materiales que se le solicitan en su imputación. ¿Dónde está la prueba científica de que es posible obtener plusvalía sin que ello no perjudique a al menos otro actor económico?
        ¿Se puede obtener plusvalía sin estafar como mínimo a otro actor económico?
        Esta es la cuestión de fondo y principal a la que usted debería responder y no tratar de ningunear a aquellos que desean que los estafados dejen de serlo y mostrarles el camino correcto.
        No existen mejores esclavos que aquellos que no saben que lo son.
        Es relativamente fácil engañar a grandes masas, lo realmente difícil es convencer a esas masas de que han sido engañadas y manipuladas durante cientos y quizás miles de años.
        Debo presuponerle a usted la suficiente capacidad intelectual para entender estas verdades. Por favor, úsela.
        Muchas gracias por su tiempo.

  • Jose R Oro dijo:

    Leí con mucho detenimiento su interesante comentario, estimado Ángel Blanco. Solamente tengo una duda. ¿Como se puede invertir en el desarrollo, si no hay plusvalía? Quizás la palabra plusvalía no es la correcta, me refiero que debe existir un excedente económico de un sector productivo o de servicios (agricultura, turismo, etc.) para poder invertir los recursos obtenidos de ese sobrante en desarrollar otros sectores de la economía (o la infraestructura, o beneficios sociales, etc.). Me refiero a su frase “Un sistema verdaderamente socialista sólo puede construirse sobre bases científicas, sólo sobre la base del materialismo dialéctico objetivo y sólo con una economía de cero plusvalía” No entiendo muy bien el concepto de “materialismo dialectico objetivo”, ¿es que existe un materialismo dialecto “subjetivo”? Creo que de las ramas del Marxismo, las más relacionadas con el desarrollo de una sociedad socialista serian el materialismo histórico y el socialismo científico, en tanto que el materialismo dialectico se refiere más a la fenomenología natural, y no tanto a la sociedad y el pensamiento.
    También quisiera debatir el concepto de que Planificación y Mercado sean excluyentes, ¿no se puede por ejemplo “planificar” el “mercado”?. ¿Qué pasa si hemos planificado una cosecha de X mangos en Bayate, Guantánamo (o tomates en Majagua, Ciego de Ávila) y se producen X+5? ¿Los dejamos podrir? ¿O los vendemos a quien quiera/necesite comer mangos o tomates?

    • Ángel Blanco dijo:

      Estimado Jose R Oro, usted evade la respuesta a la cuestión fundamental: ¿se puede matemáticamente o científicamente obtener plusvalía? La respuesta a esta pregunta le dará la respuesta a su pregunta y será evidente qué es lo único que usted necesita para el desarrollo sostenible y viable de cualquier sociedad.
      El “materialismo diálectico” actual está muy lejos de ser materialismo, de ser dialéctico y de ser objetivo, por lo que perfectamente se puede inscribir en la corriente filosófica del idealismo. Es por eso que uso el añadido de objetivo.
      Usted con su análisis ha dado una prueba fehaciente de ello. No se deje engañar por los cantos de sirenas de aquellos que hoy taimadamente promueven y propugnan como solución a los problemas de la humanidad el mercado.
      El mercado es la antítesis de la planificación, por tanto no puede existir un mercado planificado ni un plan mercantilizado. Seguramente no lo entenderá, cómo no entiende la causa primaria de todos los problemas que padece esta humanidad.
      Piense y reflexione, su cerebro no es peor que el mío.
      Muchas gracias por su tiempo.

  • Alejandro dijo:

    El peor error fue pensar que sabíamos construir el Socialismo

    • Ángel Blanco dijo:

      Estimado Alejandro, estoy plenamente de acuerdo con usted. Lo peor fue pensar y creerse que teníamos una teoría terminada y veraz para tamaña empresa y que la humanidad contaba con la experiencia comprobada y suficiente. Ninguno de los postulados resultaron ciertos, pero aún así valió la pena haberlo intentado.
      Ahora nos toca rectificar y tomar el camino científico. De lo contrario le esperan grandes sufrimientos al pueblo cubano antes de retomar de nuevo el camino científico al final.
      ¿Nos podemos ahorrar esos sufrimientos?
      Muchas gracias por su tiempo.

  • johnwayne dijo:

    …estimado cubadebatiente Jose D Oro,le recomiendo el libro del economista español Jesus Huerta de Soto titulado;”Socialismo,calculo economico y funcion empresarial”…

    • Jose R Oro dijo:

      Muchas gracias estimado johnwayne. Lo voy a buscar, porque este es un tema de la mayor importancia. No se puede hacer chocolate sin cacao.

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José Luis Rodríguez

José Luis Rodríguez

El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM). Fue Ministro de Economía de Cuba.

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