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Un país sin imagen no existe. ¿Verdad, Julio?

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Filiberto Ojeda.

Premio Coral de Postproducción para el documental “Filiberto” de Puerto Rico/Venezuela.

Un Coral work in progress es el menos difundido y, todavía, sin premio del público. Será en el futuro cercano que asistiremos, a través de este filme, al regreso de la legendaria figura de Filiberto Ojeda Ríos en y con Puerto Rico.

Dice Freddie Marrero Alonso que Filiberto fue “músico profesional que abandona su trompeta y su familia para vivir una vida clandestina a favor d la independencia de Puerto Rico incluyendo la revolución armada” y que “a lo largo de los años se fue tejiendo su mitología como como figura camaleónica y fragmentada” Aquí se cumple y con un alto nivel artístico “que un país sin imagen no existe”. Hay en este primera versión que ha ganado el Coral un equilibrio importante entre información y narración dramática y esa feliz combinación (que no siempre se logra) ya hacen de “Filiberto” una película documental imprescindible. La crítica, los periodistas, el rumor o el boca a boca harán su trabajo.

Muy pocos imaginan que este año 57 filmes (casi terminados) han estado –discretamente– guerreando para llegar al pequeño grupo (casi siempre siete) finalistas del Sector Industria. Es ahí donde se lo juegan todo: ganar y continuar, convertirse en futuro donde existirán como películas.

En los últimos ocho años casi 400 proyectos filmes en fase de terminación han estado involucrados en el Sector Industria del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y más que una competición o la obtención de recursos financieros o en servicios, lo más trascendente de este singular encuentro radica en el intercambio de ideas, el conocimiento de realidades de diversas regiones, la seña de identidad de cada país que los cineastas van a dejando para el después y eso es exactamente lo que con una lucidez nos plantea-alerta Julio García Espinosa. Asumir esa verdad estremecedora desde el cine es lo que permite en cada película que existamos con un rostro, no uno cualquiera sino el que seamos capaces de crear y de imaginar.

Ahí está entonces Panamá y “Una noche de Calypso documental que también recibirá ayuda de post producción. El testimonio de Lesli, Monchi, Ringing Bell, Palmer y otros miembros del Grupo Los Amigos (piensen en los músicos del Buena Vista Social Club) reconstruyen, repasan no solo sus vidas ligadas a la música y expresándose a través de ella, con ellos asistimos también al desgarramiento personal, al racismo, al olvido de una parte de la historia panameña escondida pero que existe. Eso es lo que hace el director del filme Fernando Muñoz.

En el 2014 y 2015 había una marcada tendencia, sobresalían documentales que abordaban una zona de la historia más reciente de América Latina, los conflictos armados, la guerra de baja intensidad en distintos escenas y con las particularidades de cada país: el pasado reciente y los hijos de aquellos protagonistas-involucrado queriendo saber los por qué de sus padres y madres, las ausencias y sobre todo llenar vacíos de información y rescatar vidas desaparecidas.

Una cámara sigue, implacable, a la hija de Carlos Pizarro el jefe de las guerrillas del M-19 de Colombia, ella busca a su padre asesinado (Pizarro había iniciado un proceso de cese al fuego, anuncia el dialogo entre guerrillas y gobierno) y es un desconocido para su hija que quiere saber quién fue, es, su padre. La indagación pasa revista a una situación personal-familiar y social. Cuando se exhibe el documental en Colombia ya está la mesa de dialogo FARC EP/Gobierno de La Habana. Se produce entonces una feliz alianza entre la historia y la imagen rescatada de un conflicto-país en medio de la tormenta social y de debate que hoy vive Colombia. Hay más ejemplos.

Si la revelación de esto tres últimos años fue Chile con una diversidad de temas que van del registro documental inmediato en una suerte de exploración de una narrativa documental que se propone romper el canon expresivo imperante también es posible encontrar filmes centrados en una atmósfera, conflictos internos, trazos de posibles retratos sico-ideológicos y sobre todo revelaciones de la naturaleza humana como el filme “El Club”.

Ahora mismo en este concurso otra vez Chile recibe ayuda con “Ni juntos ni solos” ficción de Elliot Morfi (graduado de la EICTV de San Antonio) “radiografía citadina de jóvenes de hoy y de siempre que como todos, tienen miedo a crecer” otra vez sobresalen la factura y la actuación. Carolina Adriazola y José Luís Sepúlveda en el ¿documental? “Il siciliano” declaran (y lo logran) que se proponen mostrar “que aún se mantiene vigente desde su apogeo en la dictadura, el tránsito entre el vértigo y la soledad” de un inmigrante italiano y logran “sacarle” frente a cámara su mundo interior, sus dos caras o más, casi como si fuera una ficción.

En el 2015 Sharing Stella de Kiki Alvarez fue unos de los proyectos seleccionado en “cine en construcción” y este diciembre está en competición. Creo que su más importante confrontación está en el encuentro con su público. Sharing Stella hasta ahora es la película más personal de Kiki Álvarez –si se prefiere vivencial—en ella el director reclama del espectador involucramiento, quiere conseguir una interacción múltiple en un relato inacabado, historias individuales que va armando ante nuestros ojos entremezclado con la búsqueda, casting de un montaje teatral para una Stella ideal. Eso es importante pero no lo único.   Se investigan y contraponen improvisadas confesiones (selfi) retrospectivas de vida y conexiones posibles con el futuro montaje teatral pero todo ese particular universo está enmarcado en el proceso de las relaciones Cuba-USA y la puntual visita a Cuba de Barak Obama y precisamente ahí en esta contextualización lo que dota al filme de una realidad documental desde la ficción. Una y otra vez imágenes o si se prefiere un cine que a veces habla de un instante particular, otras de recuerdos latentes, muchas veces llamando la atención desde cualquier estética y recursos narrativos que son claves para interpretar o adelantar el futuro.

Se han publicado 1 comentarios



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  • Manolo dijo:

    Audaz crítica de la autora, pero ¿por qué decir “work in progress” en lugar de “obra en marcha”?
    Atentamente, Manolo

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Rebeca Chávez

Rebeca Chávez

Cineasta cubana. Una de las más reconocidas documentalistas de su país y directora del largometraje “Ciudad en Rojo”.

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