Imprimir
Inicio » Opinión, Cultura  »

El riesgo de ganar

En este artículo: Cine, Cuba, Cultura, Reforma Agraria
| 5

El 17 de mayo de 1959 Fidel firmó la Ley de Reforma Agraria en el lugar desde se transmitía Radio Rebelde. Se firma y se filma el acto. Foto: Archivo de Granma

“Fidel había estado casi toda la noche exponiendo sus ideas, las revisaba y analizaba una y otra vez… todo esto mientras se movía de un lado para otro en un pequeño espacio aquel bohío de La Plata en la Sierra Maestra. Fui hasta allí porque esa mañana del 17 de mayo se iba a firmar la Ley de la Reforma Agraria…  Creo que todos nos caíamos de sueño menos Fidel hasta que el cansancio y la emoción-tensión lo venció; por fin un descanso. De repente un rumor de voces, de muchas voces, se iba moviendo aquel sonido y cuando me asomé venían subiendo por un trillo o caminito muchísimas mujeres con sus hijos en brazos o agarrados a sus faldas, caminaban y hablaban: eran los muchachitos que Celia y Fidel habían bautizado en la Sierra o que habían visto muy chiquitos y ahora ya caminaban. Esa imagen no se me olvida –me subraya— porque era aquella escena era casi surrealista, en las lomas ya amanecía y había como una niebla”.  Esa evocación que me hace Alfredo Guevara, quizás sin ser consciente, está presente un cineastas que miraba la escena desde eso que llamamos “sentido del cine…”

Ese 17 de mayo, en la Sierra Maestra, se firma la Ley y se filma el acto. Con esas imágenes se puede reconstruir ese instante en que se iniciaba el derribo del Estado burgués. El acto (que no era uno más) marca el inicio de la transformación de la estructura de la sociedad cubana. El destino y la conciencia -que se fue revelando importante y trascendental con el tiempo- unía en los tres primeros meses del año 59 dos creaciones: el ICAIC y el INRA. Objetivos ambiciosos y liberadores se anunciaban, pero valían la pena y correr todos los riegos incluso hasta el de ganar.

Pero había que hacer la Revolución.

Muchos años después de aquella entrega de tirulos de propiedad el INRA dejó de existir y se necesitó una segunda Ley de Reforma Agraria. Desde entonces las tierras son objeto de múltiples y variadas estrategias para hacerla producir. Grajas estatales y Cooperativas. Todavía hoy se ensayas fórmulas diversas en la organización de la agricultura. Pero ya no hay latifundios ni la United Fruit manda en Oriente.

Y, mientras tanto, el ICAIC va tejiendo un discurso nuevo y renovador desde películas de ficción, noticieros y documentales, tienen un objetivo central: construir y cimentar una visión descolonizadora de la sociedad cubana. La cultura y el arte no como adorno, sino camino para ir a la raíces, convocar a la reflexión, promover y reconstruir la identidad nacional y no pocas veces a revelársela a los cubanos. En ese empeño tuvo que lidiar y nacionalizar una importante red de 519 salas de cines que sumaban 396, 138 lunetas. En La Habana se encontraban 134 de 35 mm y un Cinerama. Cuba tenía, en 1958, 5 832 029 habitantes, según el censo.

No era nada fácil desarticular la hegemonía del gusto por el cine norteamericano y crear un nuevo público. Hacer una industria. Arte e Industria. Los primeros filmes ¿Por qué nació el Ejército Rebelde? La Vivienda, Realengo 18, Historias de la Revolución, El negro… Testimonios de una nación transformándose y enfrentándose a si misma. Es posible intuir tramas que sin estar explicitadas en los filmes forman parte de visiones contradictorias, de búsquedas de aquellos que se estrenaban para contar historias que también protagonizaban. Con la información que ahora tenemos se puede re-contextualizar mejor una la trilogía documental como Muerte al Invasor, Historia de una batalla y PM. Obras que sirven para ilustrar la complejidad y los enfrentamientos de esos años. Muerte al invasor y también Historia de una batalla testimonian una épica entrañable que sigue imborrable hasta hoy, con los matices y carga emocional que cada quien le ponga. Recuerdo íntimo y memoria colectiva.

Pero de los tres documentales sobre todo es PM el que va a encarnar el debate ideológico, será pieza usada por una y otra tendencia, las más visibles, acomodando su interpretación y significado a las ideas que cada grupo defiende y es gracias a esto que se convierte todavía hoy en el testimonio fílmico más mitificado que se pueda imaginar. PM recrea un momento de cambio de la zona portuaria habanera, un micro-mundo de bares donde confluyen marinos, braceros, sindicaleros, prostitución y música, religión y rumba atmósfera de gran atractivo para un cineasta y se siente más cercano a este universo que en el registro directo de la confrontación contra los mercenarios de Girón o del testimonio de la euforia juvenil de los alfabetizadotes cuando llegan la Plaza o descubren a sus familias en las calles. PM es otro punto de vista, punto de vista que llega a la zona de la política y la ideología en un debate cultural cada vez más polarizado. Todo eso fue en el siglo XX cubano. Una historia antigua.

“No hay organismo del Estado que pueda crear una cinematografía, pero sí puede ayudar a su surgimiento un clima espiritual adecuado, una atmósfera de creación y respeto que la propicie”. Esta premisa escrita por Alfredo estuvo en el nacimiento del ICAIC y vuelve en esta hora del siglo XXI cuando el ICAIC entra en caída libre por una conjugación de factores. Al agotamiento de la estructura original (desde finales de los años 70) sin que engendrara otra que garantizara y transformara el pensamiento y la organización del sistema-cine que había propiciado y sustentado centralmente desde el Estado. Fue cediendo espacio y fuerza la vinculación activa con el público, los creadores, que habían producido una obra polémica.

El ICAIC se adentraba en una larga crisis desde la década del 90 cuando Cuba profundiza y sostiene una lucha por sobrevivir y preservar lo esencial revolucionario. Hay –además– un elemento esencial: la tecnología digital en desarrollo con fuerte impacto en el lenguaje, flujo indetenible de información, se habla a través de imágenes, no hay límites para crear y poner a circular cualquier idea. En esta encrucijada faltaba “un clima espiritual adecuado, una atmósfera de creación y respeto que la propicie”. Sobrevino una inmovilidad que no ganaba ni perdía porque no corría riegos.

Ese fue el problema planteado por el g20 desde el primer día. Los que no estuvimos en aquellos días del año 59 veíamos ahora y en estas acciones no sólo una necesidad –tan legitima como aquella que llevó a Titón, Julio, Santiago a redactar con Alfredo no la Ley sino el sueño del cine cubano— no solo una necesidad, nosotros sentíamos que empezaba una etapa superior, en pero otro escenario y queríamos refundar el ICAIC. Sostener y prolongar la ilusión de que otra vez los creadores debían ser también los responsables de correr el riego de ganar a través de un debate participativo en una discusión que nacía desde adentro, desde la premisa de formar parte de un diseño y construir una política en conjunto, forjar un destino y no uno cualquiera sino el destino de los cineastas y del cine cubano.

Desde el primer día nos impusimos llevar adelante y colocar en un nivel más complejo las ideas germinadoras del año 59. Involucrar al ICAIC y a todos los que quisieran, expresar la preocupación, cada vez más marcada, de la tendencia a soslayar la participación, a distanciarse de los creadores desestimar los empeños para consolidar a través de legislaciones lo que ya existía y existe. Relanzar con el debate y desde el análisis crítico de una importante herencia la refundación del cine cubano con todos.

Hoy resulta imprescindible librar combates culturales e ideológicos concretados, orientar y conducir a las mayorías con acciones y mensajes atractivos y con firmeza revolucionaria, incitar a participar y debatir, y brindar realmente las condiciones para que eso suceda efectivamente, presentar y divulgar sin descanso los datos necesarios, los problemas candentes, las opciones existentes, las discrepancias, las posiciones políticas e ideológicas, nuestras ideas y los logros de la Revolución, sin miedo a polemizar entre revolucionarios. En suma, hacer realmente mucho trabajo político e ideológico, que incluya formas nuevas o que han parecido impensables.

El riesgo de ganar para el cine y la cultura es –sobre todo—un desafío ideológico y tiene que ver con el conflicto de cómo hacer funcionar nuevos esquemas con las renovadas ideas revolucionarias legadas en 1959 cuando comenzó a cambiar este país en el que hemos vivido, vuelvo a Fernando Martínez Heredia:

“La hazaña maravillosa protagonizada por este pueblo en el último siglo y medio, y no servirán de nada los rituales vacíos y los lenguajes pequeños de un patriotismo formal y simplón, reiterador de lugares comunes siempre iguales, que oculta la historia social y las voces y las vidas de los de abajo, omite lo que le parece inconveniente y esconde las contradicciones y los conflictos que existieron en el seno de los movimientos revolucionarios.”

“Eva no le entregó a Adan la manzana sino el fruto del conocimiento del bien y del mal”[1] Durante tres años hemos tratado, entre muchos, acercarnos al bien, conocerlo y defenderlo.

 Nota

[1] Boris Vasíliev, escritor ruso.

Se han publicado 5 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Adolfo Martínez Bermúnez dijo:

    Muy buen artículo. Yo no sabía o no me acordaba que el ICAIC se fundó el mismo día en que se firmó la Reforma Agraria. Qué grande Fidel! Qué símbolo! La comida y el espíritu, juntos. Por eso dijo que habíamos hecho una revolución más grande que nosotros mismos. Cuando leo estas cosas amo más a mi Revolución. Saludos, Adolfo

  • jaime carreras dijo:

    A estas alturas, necesitamos líderes. Líderes verdaderos, de los que proyectan el pensamiento hacia el futuro, pero con los pies bien puestos en el presente y que se entregan por entero al pueblo y ademas confian en él y lo consultan.

  • Pombo dijo:

    muy bueno rebeca está escrito con el alma y desde el horizonte revolucionario como tu obra que tanto agradecemos

  • Fernando Acosta Riveros dijo:

    Saludos de paz y bendiciones desde México. Excelente texto para la historia cubana y nuestramericana. Como nos hacen falta verdaderas Reformas Agrarias en Colombia, Perú y México, por citar tres casos de naciones entrañables. Las leyes están escritas y sus originales pueden leerse en Bogotá, Lima y Ciudad de México, pero en la práctica, el campo y los campesinos están olvidados, marginados, sobreviviendo “de milagro” en esta triste época Neoliberal. Sobre el ICAIC, muchas gracias a los guionistas, directores, actores, actrices, técnicos y distribuidores porque el Cine Cubano llegó para hacernos sentir más plenos a todas, todos y cada uno de los pobladores de esta Patria Grande. ¡Venceremos!, Fernando Acosta Riveros, lector de Cubadebate.

  • rommel blue dijo:

    Teniamos percapita mas cines que New York , cuantos tenemos ahora con casi 11.5 millones de personas , cuantos van al cine a Seba Infante le dijeron que PM no se podia poner pues no era el momento historico adecuado , todas las estrategias para hacer producir la tierra han resultado en fracasos desde las cooperativas , pasando por el Cordon de la Habana y llegando a la Zafra de los 10 millones que hasta ese año se bautizo con ese nombre a pesar que se movilizo un pais entero para hacer una zafra de 8. millones , lo mejor del articulo para mi el final ,

Se han publicado 5 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Rebeca Chávez

Rebeca Chávez

Cineasta cubana. Una de las más reconocidas documentalistas de su país y directora del largometraje “Ciudad en Rojo”.

Vea también