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Lecciones aprendidas para compartir (II)

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Tal como prometí escribo la segunda parte derivada de mi participación en la Convención Internacional en ciencia, tecnología e innovación, realizada entre el 31 de octubre y el 4 de noviembre de 2016.

Los buenos eventos de este tipo no surgen por obra divina, hay que pensarlos, construirlos y gestionarlos y tienen tres etapas clave: antes de, durante y después de.

Lo que aquí abordaré no cubrirá lo que requiere no menos de 60 horas lectivas en un entrenamiento de postgrado de los que impartimos en GECYT.

Tampoco abordaré lo relativo a la combinación de lo presencial con lo no presencial. Esto sería contenido de otro trabajo.

El antes de requiere la conceptuación y diseño, la planificación y organización, la convocatoria a tiempo y todo el proceso de interface con los candidatos a participar, ya sea como conferencistas especiales invitados, autores de trabajo temáticos a concurso , la logística asociada, el trabajo del Comité Organizador y el Académico, por mencionar lo más significativo y decisivo.

En el diseño es importante tener en cuenta las diferentes modalidades de intercambio, entre ellas el trabajo en comisiones en que se presentan ponencias aprobadas por el Comité Académico. Las comisiones se organizan por las temáticos, aunque no siempre se logra la ubicación correcta. También es recomendable organizar otras modalidades tales como el panel de expertos, la mesa redonda, el coloquio, el curso o taller pre o post evento. Como una práctica en los eventos de GECYT, tenemos la presentación y venta de buenos libros, la mayoría asociados a los ejes temáticos del evento.

Una de las insatisfacciones frecuentes de los participantes, es el poco tiempo para debatir lo presentado por los autores de trabajos. Se debe tener muy en cuenta las opiniones y sugerencias dadas por los participantes en ediciones anteriores.

En esta etapa de gestación se asegura la salud de la criatura por nacer.

El durante se refiere a la etapa en la que nos encontramos o reencontramos presencialmente, se entregan materiales de apoyo, se realizan las exposiciones y los intercambios ulteriores, suceden las actividades espontáneas en los recesos cortos y largos y en el cierre que casi siempre combina alegría y tristeza.

En esta etapa se pueden producir impactos individuales o grupales significativos que propician cambios mentales y conductuales; se genera lo que he llamado carpeta o maletín “cardiocerebral” que luego explicaré y nacen las promesas de futuros encuentros presenciales, algunos de ellos transfronterizos. La etapa del durante es capaz de suplir algunas deficiencias de su antecesora, aunque también puede malograr algunas cosas bien concebidas.

Para que el durante sea lo más provechoso posible, y tenga alto impacto en lo individual y en lo grupal, vamos a sugerir algunas ideas y propuestas.

Combinar el pensar con el aprendizaje

No solo pensar en los intereses personales sino en los del colectivo al que pertenecemos, para que muchas semillas más queden sembradas.

Intentar abarcar los tres plano de la lectura: leer las líneas, leer entre líneas y leer tras las líneas

Entrar con expectativas positivas predeterminadas, con buenas preguntas en mente, con ansias de crecer profesionalmente, con cariño compartido y repartido.

No resulta fácil que en una composición masiva, diversa y simultánea se pueda garantizar la participación pública de todos, es por ello que propongo que haya dos tipos de participación: la pública y la privada.

La participación pública es la más conocida. Lo que uno piensa lo dice y todos nos enteramos.

La participación privada tal vez no sea bien entendida y voy a explicarla. Para ello compartiré con ustedes algo que disfruté con un cubano, maestro de maestro, ya fallecido: Enrique Núñez Rodríguez.

En un Congreso Internacional de Pedagogía de La Habana, el maestro del humorismo, en una conferencia magistral expresó que había estudiado la primaria antes del triunfo de la Revolución cubana, en una escuela privada. Aquello nos sorprendió, pues sabíamos que no tenía dinero para pagarla. Dijo con voz solemne: “estudié en una escuela privada, la más privada de todas las escuelas, privada de pupitres, de pizarrón, de merienda escolar y la mayoría del tiempo privada de maestros”.

En nuestro caso la participación privada no tiene esa connotación de carencias, por el contrario debe ser rica en aprendizaje y pensamiento; es privada porque sólo la conocerá el que la piensa pero no la expresa por falta de tiempo o de otra razón justificada; no tenemos forma de contarlas ni de evaluarlas. De esta manera todos podrán participar.

En el proceso de asimilación del conocimiento y también en el de generación se combinan la razón y la emoción, actúan el cerebro y el corazón; aunque sabemos que las emociones no se generan en el corazón sino en la amígdala cerebral, ya es un símbolo maravilloso seguir creyendo que es en el corazón.

Alguien dijo: “El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.” De ahí viene el concepto de maletín cardiocerebral, donde está presente la inteligencia intelectual y también la inteligencia emocional. Aristóteles defendía que en el pensar había participación de lo racional (conocimiento, sabiduría, inteligencia, moderación, análisis) y lo irracional (emociones, pasiones, afectos, sensaciones) y afirmaba que cuando en estos dos lados del alma hay inclinación a la razón es que existe la Virtud. Acudí al pensamiento aristotélico para que sin perder la ternura prevalezcan el razonamiento, la demostración de todo lo demostrable y el rigor profesional de cada cual.

Para nutrir al maletín “cardiocerebral” con nuevas ideas, nuevas propuestas, descubrimientos de lo que pueden hacer mejor, asociaciones creativas, respuestas que buscaron y encontraron, nuevas buenas preguntas por responder, pares científicos que buscaban y encontraron, posibles proyectos a emprender; propongo que estén alertas, que participen también privadamente en cada una de las actividades en las que estén; y que apliquen la técnica de los tres asteriscos.

Dicha técnica consiste en poner un asterisco para lo inmediato, dos para lo que necesite un periodo de hasta un año, y tres asteriscos para los que rebasará un año. Los que salgan del evento con ese maletín vacío o casi vacío deben preocuparse, pues el Evento no tendrá el impacto que requieren sus respectivas organizaciones y el crecimiento personal de cada cual. Al decir popular pasaron por el evento, pero el evento no pasó por ellos.

En la participación pública hay que decir las cosas con total apego a la verdad, con la virtud de la brevedad y con optimismo fundamentado.

En esta etapa es de gran importancia crear las condiciones organizativas y los espacios para que se produzcan intercambios voluntarios y entre los participantes, así como actividades festivas adecuadas.

Consideramos necesario aplicar una encuesta anónima, para recoger opiniones y sugerencias de los participantes.

También es una buena práctica realizar el primer anuncio del próximo evento.

El después de, la tercera etapa es muchas veces preterida y el hasta pronto presencial entre los que habitamos en sitios distantes, casi siempre marca una ruptura comunicacional a pesar de las promesas y las buenas intenciones.

Para lograr efectividad en esta etapa e muy importante dejar conectados a todos con todos; servir de enlace entre quienes hayan perdido el contacto y lo requieran. Son muchas las maneras que el actual desarrollo de las tecnologías de la información posibilita.

Tengo determinado algunos indicadores para evaluar sin mucha complejidad el impacto de la participación en estos eventos, aunque no resultan fáciles de gestionar.

Entre los indicadores mencionaré los siguientes:

  • Proyectos nacidos y puestos en marcha
  • Coediciones acordadas de libros o similares
  • Realización de pasantías u otras maneras de intervención presencial y directa entre representantes de los países participantes
  • Solución de problemas o respuestas teóricas
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Como de costumbre agradezco la participación crítica de los lectores, que me ayuden a confirmar, modificar o repensar en ese camino interminable de la perfección que jamás se alcanza.

Se han publicado 11 comentarios



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  • Benito Pérez Maza dijo:

    Coincido con el razonamiento valorativo que hace Néstor. Todavía nos marca grandes eventos, con alta asistencia, de profesionales de alto nivel, con exposiciones muy buenas.pero….sigue siendo lo principal casi único, las brillantes exposiciones. El debate, con el tiempo necesario, por lo general brilla por su ausencia, con lo que se pierde una gran oprotunidad, de aprender y de acercarse a la verdad y agrego, de fortalecer las interrelaciones entre los participantes,, conocedores todos, aportadores todos y que, se puede preveer, fortaleceran los próximos eventos, tanto en su magnitud como en su calidad. y efectos para la sociedad. No es que en cada tema se tenga que llegar a un acuerdo, si este se lograrse magnífico, pero lo sustancial es que el debate entre conocedores hacen aportes sutanciosos que de no tener espacio para ellos, se pierde algo muy valioso: situarse cada vez más a la verdad.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Es estimulante y digno de agradecer el interés que muestra el profesor Néstor intentado en este espacio, mejorar la forma de hacer ciencia en nuestro país, es un buen ejemplo a seguir en estos tiempos donde tratamos de ordenar y perfeccionar nuestro socialismo, son tiempos de cambios y ese interés suyo profesor es una buena puerta para el debate, usted merece todo mi respeto y consideración, aun cuando tengo otro punto de vista sobre este asunto.
    Sobre el antes y en particular sobre la conceptualización del evento, le reitero lo que le comente en su primer artículo sobre este tipo de evento, el problema principal y general que debe resolverse está en lo conceptual, un evento con un título tan amplio y rimbómbate: Convención internacional de ciencia, innovación y tecnología, evento que se hace con los recursos del Estado, debiera hacerse con el único y principal objetivo de que una buena parte o la mayoría de esos logros se traduzcan en un breve tiempo en soluciones tecnológicas en la práctica de nuestra maltrecha economía, que exige con urgencia la participación de todo la inteligencia que existe en el capital humano que poseemos y también de aquellos que desde afuera intentan ayudarnos con sus aportes. No son tiempos para hacer cosas románticas, necesitamos trabajar todos en la prioridad que establecen los lineamientos, son tiempos de hacer todo lo posible para empujar la economía como único salvavidas de nuestro socialismo.
    Eventos como este, sin la participación masiva de empresarios y directivos encargados y ávidos de buscar soluciones para nuestro economía, no tienen sentido hacerlo, recordemos eventos similares que se hacían en la antigua Unión Soviética, eran jornadas científicas, y durante muchos años lo hicimos dentro de nuestro país también, donde nos reuníamos muchos científicos y profesionales, discutíamos cualquiera cantidad de ponencias y estudios, con un alto rigor científico, pero todo culminaba con una fuerte carga romántica y plena de emotividades, las emociones era algo extraordinario, era la recompensa a ese esfuerzo, recibiendo títulos, diplomas, reconocimientos con mucha alegría, donde se reconocía el trabajo y la dedicación de esos científicos , donde nuestro ego llegaba al tope, también como un componente de nuestras emociones. Pero la dura realidad profesor, en este ejercicio que hemos hecho en nuestro socialismo, es que al final no se aplican los logros en la práctica productiva, no logramos encaminar un sistema que en su funcionamiento orgánico viabilice esto y ponga una diferencia con el capitalismo en inmediatez, ese es el triste divorcio que en nuestros días aún persiste y que parece seguiremos arrastrando, entre la realidad económica y el logro científico. Sin el usuario, o destinatario que debe comprar, contratar, o captar el logro y/o al talento para traducirlo por medio de una empresa en tecnología o innovación, no cumple ningún objetivo hacer este tipo de evento.
    En este nuevo siglo somos el único país del mundo que usa los recursos estatales y convoca a los científicos en un evento bajo la idea de la innovación y la tecnología pero solo para divulgarlo entre colegas, dándole una merecida tribuna a reconocidos científicos para que exponga sus estudios e ideas, pero no con el propósito claro y revolucionario de resolver problemas concreto de nuestra economía con la aplicación e introducción de ese logro, si ese no es el objetivo de estos eventos para la innovación y la tecnología para que hacer este tipo de evento.
    Quizás pensemos que el resto del mundo está equivocado, que nosotros tenemos la razón, y debemos seguir haciendo eventos de ese tipo, creyendo que estamos descubriendo la forma de vincular los logros científicos y las empresas que lo convertirán en tecnología para el bienestar del pueblo, pero estamos equivocados si pensáramos así. Debemos ver las experiencia de las empresas líderes en el capitalismo, de cómo captan y persiguen estos logros científicos y los talentos que los descubren, debemos ver las experiencias que nos demostró el comandante en Jefe con la vinculación de la biotecnología, hay mucha experiencia en esto. Recordemos como los logros científicos que se hicieron en institutos en el antiguo campo socialista se presentaban en eventos similares a este y después al año aparecían aplicados en empresas de los Estados unidos, Italia y otros países capitalistas, el socialismo es superior al capitalismo pero debemos demostrarlo, gestionando, administrando y cuidando correctamente los logros científicos haciendo su aplicación cada vez con más rápida, acortando el abismo entre empresa y científico, eso es posible, pero debemos cambiar los conceptos cuando se trata de innovación y tecnología.
    Sería muy triste profesor, y no debemos asombrarnos, saber que algunos de los logros científicos presentados en esta Convención internacional en ciencia, innovación y tecnología del 2016, aparezcan aplicados como una nueva tecnología en un producto que una empresa de los Estados Unidos nos vende el próximo año 2017.

    • Felicia DM Padron dijo:

      Totalmente de acuerdo con lo planteado por “HECTOR Y EL HERMANO”

  • Marta dijo:

    Es muy importante que se realice en nuestro país una Convención Internacional en ciencia, tecnología e innovación, sin embargo lo que siempre me ha preocupado de los eventos es que terminen el último día del mismo, tenemos que buscar la manera de socializar más los trabajos, que las personas los conozcan, que puedan ser empleados en mejorar la sociedad, que podamos ver cómo va la investigación científica en Cuba y el mundo. Ese es el reto más grande que tenemos.

  • jpuentes dijo:

    Hay dos cuestiones que adolece la practica de eventos o como yo lo llamo la “eventología”. La primera es la promulgación y fijense que no digo “publicación” que son dos cosas diferentes. La la segunda es el retorno de las investigaciones e ideas en dinero. Hacemos una planificación de los eventos con un presupuesto que dá hasta para poner los nombres de los asistentes en la sillas y en hoteles cinco estrellas. Pero no planificamos las utilidades post-evento o como lo llama el profesor Nestor “el despues de”. Quizas una tercera pueda incluirse: aunque estan invitados los empresarios y los directivos estos envian a veces a las personas que nada tienen que ver con el asunto (o no tanto como quisieramos) para que despues informen o repliquen la información obtenida (ya todos sabemos cual es el resultado de esta practica). De manera que el tema de los nombres en las sillas, también pasa por problemas (es una jocosidad ilustrada, por supuesto…). Una cuestión que atenta contra la promulgación es la desenfocada idea de que “eso” no interesa a determinados grupos de personas o a personas determinadas. Vean que enfoque viene a rebatir tal hilarante manifestación de concepto: http://www.cubadebate.cu/noticias/2016/12/12/firman-etecsa-y-google-acuerdo-para-mejora-de-sus-servicios-en-cuba/#.WE_5nn3mPWk. Este articulo de CubaDebate es eminentemente tecnico y tuvo 75 comentarios en el poco tiempo que estuvo en primera plana. El tema de la comunicación, unos de los pilares de la gestión del conocimiento, se achaca a la presunta dilatación de las exposiciones. En mi experiencia personal he visto una exposición corta y los asistentes jugando con los celulares o conversando entre sí y he visto exposiciones de dos horas y todo el mundo atento al expositor, ambas con cuestiones interesantes. He visto personas solo hablar del “coffe break” y jabitas con logotipos repartidas entre los asistentes. He visto a expositores interrumpidos por el panel en medio de una disertación buena en aras, también, del implacable tiempo. Pero todo ello lo que mas me preocupa es la PROMULGACION de las exposiciones, de lo que allí se dice y se hace. Obtener conocimiento cuesta dinero y gestionarlo también. Pero el buen uso de los medios en función del conocimiento que se genera en esos mega-eventos en hoteles 5 estrellas (lo de “mega” es por lo que a veces cuesta), no es el mas deseable. Lo publico y lo privado en el conocimiento se está desconceptualizado o mejor dicho volviendo a conceptualizar, toda vez que entre en contacto con la red que es ahí donde debe estar. O hacer todo lo posible para que esté. Un ejemplo de que eso es absolutamente viable (y éste, evidentemente es de poco presupuesto) son los “Ultimos Jueves” de la Revista “Temas” que se realizan en el centro cultural “Fresa y Chocolate”, que publican un resumen en su web. Los eventos deben pretender SIEMPRE una partida de retorno en posibles utilidades bien pensada y bien establecida midiendo los riegos de impacto. Que es a mi juicio, lo que faltaría en su “antes de”. Por lo pronto, yo estoy pretendiendo adoptar la encuestica de evaluación de eventos del GECYT en el sistema de capacitación de mi empresa o algo similar (no lo he logrado aun), espero no violar ningun principio de derecho de autor o propiedad intelectual, (¿o sí profesor?). De modo, profesor, que existen ejemplos de exito de promulgación y de retorno de utilidades en el entramado de eventos locales, sectoriales y ramales que demuestran que las tres dolencias mencionadas son posibles resolver.

  • jpuentes dijo:

    Si logramos obtener retornar 0.15 ctvos de cada peso que se invierta en el evento en cuestión podemos estar satisfecho con el impacto y con los resultados. Los eventos son complementos del sistema de gestión de conocimiento de cada entidad. Hay otros mas comerciales que se enfocan en la publicidad de desarrollos y servicios, pero los primeros son un apendice de los sistemas de capacitación. A veces y también lo he visto, procuramos exposiciones para “llenar huecos”. Exposiciones que no constituyen una utilidad inmediata o que no logran producir ningun impacto en la audencia. Solo así estamos en presencia de una mala planificación del evento. Yo estoy convencido de cada minuto cuenta y se puede aprovechar al máximo. Obviamente que cada minuto cuesta un dinero. Pero si queremos suplantar “coffe break” con comunicación o impacto con sitio (entiendase hotel 5 estrellas), no nos estamos valorando nosotros mismos ni lo que hacemos. No estoy en contra de la publicidad y de la imagen. Mis escasos niveles de pragmatismo no me lo permiten. Pero sí estoy en contra de hacer las cosas mediante un monologo, donde no existe una comunicación efectiva y util. Los eventos, como cualquier otra cosa son un negocio, donde todo el mundo tiene que ganar. Donde la participación debe ser preponderante. Donde un asistente si tiene algo importante que decir no debe ser sustituido, de subito, por un integrante del panel. En los “Ultimos Jueves” de “Temas”, se usan 3 minutos por participante pero casi siempre es superado y permitido ese tiempo. El problema es que un minuto no cuesta tanto en “Fresa y Chocolate”, como lo que puede costar un minuto en el “Meliá Habana”. La calidad de un evento está en la exposición pero en una exposición contextualizada. Es acaso interesante hablar de comercio electronico por Facebook en una empresa que apenas tiene conectividad o que en Facebook se tiene acceso solo una hora al día?. Es acaso interesante gastar lo que cuesta un minuto para hablar de la uberización del Transporte o del uso de los automoviles electricos en la Cuba de hoy?. El impacto no está en lo novedoso sino en la utilidad practica del mismo y que seamos capaces de ponerlo en contexto. Un día estuve en un evento sobre comercio electronico y la llamada “Internet de las Cosas”. Pregunté al panel si estaba constituido un marco legal para la practica del Comercio electronico en Cuba. Y la contesta fué: “Mira, no queria que nadie se fuera con dudas, pero el marco legal no existe…”. Huelgan los comentarios. E immediatemente me viré para atras de un colega y le pregunté: “cuanto nos costó este evento…?”

  • Las Marys dijo:

    “Héctor y el hermano”, toda obra es perfectible, y los primeros pasos son los más importantes y complejos por todo lo que conlleva, tanto organizativa como logísticamente. Desde un inicio se vió que la idea fue integrar e incluir y al menos eso , nos parece que se cumplió. No habrá sido masivo, pero sí representativo de todos los sectores y territorios del país y no sólo de la parte científica. Asistieron EMPRESARIOS, directivos y decisores, jóvenes, estudiantes, las mujeres creadoras, PRODUCTORES, y en diferentes modalidades y espacios que compartieron con expertos internacionales y nacionales de 1er. nivel. Esta primera Convención Internacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, hacía muchos años se había identificado como una necesidad para la comunidad científica-productiva cubana, en ella se sobrepasaron todos los vaticinios de participación, alcance y magnitud pues de un estimado de 600 personas se acreditaron más de 1000 y participaron alrededor de 2000. Quizás el tiempo de intercambio estuvo limitado, siempre en un mega evento como este es un gran reto y conpiró además la celebración de FIHAV en la misma fecha, pero hasta eso favoreció la participación de empresarios que se acercaron con diversos intereses de colaboración e intercambio.
    En fin, hay que seguir trabajando y perfeccionando las próximas ediciones para garantizar el intercambio y la mayor participación de otros actores, con la certeza de la necesidad de este espacio dedicado a la Ciencia, la Tecnología y la Innovación con la mira puesta en las prioridades del país para su desarrollo sostenible. Es válido este primer intento para Cuba, un país único y diferente, contextualizado en el momento histórico que vive que continuará avanzando con la guía de nuestro invicto Comandante en Jefe, para hacer de Cuba, como él soñó, un país de hombres de ciencia.

  • Elio Antonio dijo:

    Hola:-)

    No participé en el evento; así que mi criterio no está fundamentado en él.

    En la universidad como estudiante me llamó la atención que en los fórum no veía “nada interesante”. Un destacado profesor —uno genio cubano que ya no está en función del desarrollo de este archipiélago— me dijo al saber de mi preocupación: “A todos los eventos hay que ir, porque dan merienda”. Eran los años más duros del Periodo Especial. Después como reserva científica comprobé en la práctica, que llevar a cabo un proyecto era extremadamente difícil y más, bajo las condiciones económicas imperantes. A mi juicio los eventos deben desarrollarse cuando la institución o instituciones convocantes, encuentran que es necesario dar a conocer los resultados alcanzados durante un tiempo que no tiene que ser periódico. Entonces, esos espacios científicos-tecnológicos —o de cualquier otra índole— servirían para dar a conocer a la opinión pública, qué han hecho las instituciones a puertas cerradas con los recursos de la nación, para resolver los problemas que acucian soluciones. En el cumplimiento de ese supremo propósito, entonces se establecería nuevas relaciones de trabajo, se potenciarían las existentes; es decir, lo que el profesor Néstor ha explicado. Ocurría que el verdadero supremo propósito de aquellos eventos era meramente formal: cada año hay que hacer un fórum y así lo profesores, científicos y estudiantes, acumularíamos currículo. No sé si esta experiencia ha sido similar para otros lectores.

    Ahora ocurre lo que he llamado como “eventismo”. Eventos, eventos y más eventos; varios eventos en un mes en la misma rama. Ahora no están fácil llenar el currículo y disfrutar de la merienda, pues en muchos los participantes y patrocinadores tiene que costearlos —esto quizás contradiga parte de lo expresado por “Héctor y el hermano”.

    A pesar de lo que ocurre con los eventos, las lecciones del profesor Néstor hay que interiorizarlas, precisamente para comprender cómo deben ser esas actividades en aras de elevar su efectividad (eficiencia y eficacia).

    No me deja de sorprender, como mediante las TIC podemos llevar una polémica a un gran ámbito, a un espacio mayor, de menor privación que los que se puedan dar en los eventos tradicionales. Yo abogo por la modalidad de “a distancia”, porque en Cuba seamos capaces de establecer una intranet en la que todo el tiempo estemos enredados —a decir del propio Néstor— para reflexionar, compartir ideas, administrar los espacios en blanco lo más efectivamente posible.

    Profe, espero nos mantenga enredados con sus artículos en este medio y en otros si es posible.

    Saludos;-)

  • Rodolfo Antonio dijo:

    Participé en IBERGECYT. Para mi fue muy provechoso, lo aprecié en temas que me enseñaron cosas nuevas y me permitieron ver aristas nuevas en cosas cotideanas. Tuve a mano todas los trabajos y los he puesto a disposición de mis compañeras y compañeros. Hice contacto con otras personas para hacer posible proyectos conjunto, en lo cual no he avanzado mucho.
    Estos razonamientos del Profesor, que tuvo participaciones que son ejemplo de comunicación y de “mover” el pensamiento, nos ayudan a comprender el espíritu de estos eventos. Amén a la merienda, si logramos salir de ellos con ideas nuevas y después las aplicamos en cualquier de las esferas donde actuamos, la inversión habrá tenido retorno…..

  • Carlos Manuel dijo:

    Muy interesante lo que nos ilustra el profesor Nestor. Pero el pollo del arroz con pollo, es que siendo un país diseñado para hombres de ciencias y con un caudal técnico profesional y científico de envidiar, estamos aun en la era analógica, mientras el mundo se apresta a entrar en una IV Revolución Industrial, donde los logros científicos nos parecerán a los cubanos de novela de los nuevos Julios Vernes. En Cuba hablamos con tremenda facilidad de utilización racional de los recursos materiales y financieros, de esos que siempre hemos carecido, sin embargo de los recursos humanos que es lo que más tenemos los derrochamos cuando los mal utilizamos y sea causa de emigraciones internas y externas y también de desmotivación y por ende de poca productividad. He ahí el dilema de la ciencia, pasar con más prisa que pausa de la teoría a la práctica.

  • Néstor del Prado Arza dijo:

    Me alegra mucho que se propicie el debate con argumentos y buenas maneras de compartir. No se le puede ni debe asignar a un evento un nivel de predicción de utilidades tan ambiciosas en su precisión. Los eventos que son aprobados por el MEP, tiene indicaciones de ser autofinanciados en ambas monedas. También lo hacemos en los que tenemos la facultad de aprobar en GECYT. Es decir que no se trata de una carga para el presupuesto del Estado. Intentar medirlo por lo que puede impactar a corto o mediano plazo es un objetivo importante que todavía no está bien logrado. Pero sobre este particular no tengo los datos para afirmar que sean un saco roto en que se echa dinero. Yo tengo otras cosas que decir en la etapa del antes de, pero el artículo hubiese resultado demasiado extenso; pero estoy en la mejor disposición de intercambiar al respecto, incluyendo lo que dije que no abordaría: la combinación de lo presencial con lo no presencial. Hubo otros comentarios con diferentes puntos de vista a los aportados por el destacado forista HECTOR Y EL HERMANO, por ejemplo jpuentes realizó aclaraciones sobre lo que ya expliqué del autofinanciamiento. Aprovecho para decirle a jpuentes que puede utilizar la encuesta de calidad que aplicamos en nuestros encuentros técnicos, lo único que le pido es que comparte con nosotros los resultados de su aplicación en lo metodológico; tal vez logran hacerle alguna mejora. Sigo con este destacado forista que afirmó: “Si logramos obtener retornar 0.15 ctvos de cada peso que se invierta en el evento en cuestión podemos estar satisfecho con el impacto y con los resultados”. Me gustaría que desmenuzara un poco esta afirmación, por la importancia de su contenido.
    Gracias a Rodolfo Antonio por su valoración de Ibergeyt’2016.
    Otro Antonio pero que comienza por Elio, también ha expresado ideas y propuestas muy razonables, tenemos que ganar en la capacidad de compartir en la RED bien en tiempo real o diferido lo que se discute y lo que logra consenso; también las preguntas que quedaron con respuestas insuficientes.
    Yo tengo la sospecha de que Las Marys tuvieron algo que ver con la organización y desarrollo de la Convención, aclararon punto importantes y ojalá que se pueda lograr una especie de repositorio de los aspectos esenciales debatidos.
    Criticar la práctica de los eventos en que paguen justos por pecadores no está bien. Reconocer que nos falta bastante en pensarlos, organizarlos, realizarlos y gestionar su continuidad si lo considero muy acertado.
    El maestro Benito apuntó algo fundamental: el tiempo disponible para debatir. Un atenuante es el debate que se produce entre pares científicos en los recesos y en los encuentros nacidos en el evento.
    Gracias por la sinceridad de los comentarios.

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Néstor del Prado

Néstor del Prado

Es Director de formación y difusión del conocimiento de GECYT (Empresa de Gestión del conocimiento y la Tecnología).

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